Los cultivos de coca bajo Petro: ¿qué está haciendo el gobierno?
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Los cultivos de coca bajo Petro: ¿qué está haciendo el gobierno?

Escrito por Sergio Uribe

La política de drogas del gobierno no es política de drogas. En qué consiste esta política, como se está aplicando y cuáles son sus posibilidades de éxito.

Sergio Uribe*

Una supuesta política de Estado

A finales del 2023 el gobierno nacional publicó el documento ‘Sembrando Vidas, Desterrando el Narcotráfico’, que contiene las bases de su política antinarcóticos. El documento supone que será obligatorio para próximos gobiernos y por eso proyecta que se aplicará entre 2023 y 2033. 

El documento es el resultado de reuniones con comunidades cultivadoras, procesadoras y consumidoras de drogas en todo el territorio nacional, con participación de diversas organizaciones sociales o comunidades étnicas. 

Pero para adoptar una política de Estado sería necesario tener el apoyo inequívoco de todas las fuerzas políticas, o por lo menos tener la aprobación del Congreso, que es quien hace las leyes.  

En este caso será todo lo contrario. Es muy probable que el documento y la política de Petro sean ignorados o rechazados por futuros gobiernos lo que seguramente llevará a las comunidades campesinas, negritudes e indígenas a revelarse/quejarse por el incumplimiento de las promesas de este gobierno—. 

La política en acción

El 19 de febrero se hizo pública la primera ‘misión territorial de la política de drogas’ que se concentrará en zonas de Tumaco.

Se le instruyo a la “misión” que seleccionara, de ser posible, zonas sin presencia de los grupos armados. Estas zonas son las más afectadas por la sobreoferta de hoja de coca que se está presentando gracias al aumento descontrolado de los cultivos; además, se estima que durante 2023 siguieron aumentando los cultivos de coca, hoy superan las 230.000 hectáreas. 

La política es predominantemente rural, lo que margina a la población urbana (más del 75 % del país). De hecho, el consumo es gran parte del problema de las drogas y se concentra en zonas urbanas.

Foto: Ministerio de Justicia - El gobierno invertirá $280.000 millones en la Misión Territorial para Tumaco pero se desconoce el número de cultivadores, las zonas específicas y las hectáreas de coca a erradicar.

Las ‘misiones territoriales’ actuarán en sectores donde hay concentración de pequeños cultivadores, cuyas características aún no se han definido. Para efecto de la misión en Tumaco el gobierno Petro invertirá 228.000 millones de pesos en proyectos multisectoriales. 

La mayor dificultad de esta intervención es destinar dineros sin conocer la población objetivo. No se conoce la definición de pequeño cultivador, no hay una persona que coordine y asegure las inversiones de los distintos ministerios y agencias. Lo ideal sería que quien coordine estas inversiones tenga línea directa con el ejecutivo/presidente para asegurar la integralidad de las acciones. 

Se aspira a crear al menos de tres ‘misiones territoriales’ antes de terminar el gobierno Petro y que por lo menos una zona donde actué una misión esté libre de coca.

Desafortunadamente, por el historial de las entidades de este gobierno y, aún más grave, por la ausencia de una cabeza visible para la estrategia antinarcóticos, llegaremos al 2026 sin los resultados esperados.  

Una verdad impopular 

La evolución de los cultivos de coca durante los últimos 24 años demuestra una realidad impopular pero indiscutible: el único gobierno que logró reducir significativamente las siembras de coca fue el de Álvaro Uribe. 

Fue el resultado conjunto de decisiones políticas y circunstancias externas: erradicación forzosa, erradicación voluntaria, el desarrollo alternativo, cambios en el comportamiento de las organizaciones criminales y cambios estructurales de los mercados.  

Las dos fuentes capaces de supervisar la evolución del cultivo de coca son el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) y la Office of National Drug Control Policy (ONDCP) que funciona dentro de la Casa Blanca. Según datos de ambas fuentes consignados en la gráfica 1 tras 7 años de una caída sostenida de los cultivos, en 2014 se inició un aumento sostenido de los cultivos coincidiendo con la firma del primer acuerdo de paz entre la administración Santos y las FARC.

Palabras en vez de hechos

El documento de cien o más páginas que publicó este gobierno no contiene ni un solo cuadro o gráfica sobre la evolución de los cultivos en Colombia. Las estadísticas que presenta se refiere a las tasas de criminalidad, es decir a información del Programa de Naciones Unidas contra la Drogas y el Delito (UNODC) y a los mapas del Observatorio de Drogas de Colombia (ODC). 

Lo anterior seguramente explica el porqué el documento tampoco fija metas para la erradicación voluntaria o manual en el corto plazo y tampoco hace referencia metas globales.

Sin una sola cifra acerca del problema, será imposible hacer el seguimiento o evaluar la ejecución de la política sobre cultivos ilícitos.   

Es muy probable que el documento y la política de Petro sean ignorados o rechazados por futuros gobiernos lo que seguramente llevará a las comunidades campesinas, negritudes e indígenas a revelarse/quejarse por el incumplimiento.

De aquí que el documento en realidad no aborde las cuestiones que debería priorizar.  La grafica 2 muestra el número de veces que se utilizan las palabras claves en materia de drogas, palabras como coca, marihuana, amapola, cocaína, heroína, narcotráfico y violencia. El resultado de un análisis de ‘Sembrando Vidas, Desterrando el Narcotráfico’ muestra que está desconectado de la realidad del país:  

Una política contra las drogas debería referirse a las acciones integrales del Estado para reducir el impacto de las actividades ilegales asociadas con las drogas en la sociedad. El documento de la administración no se ocupa de esto: es evidente que ‘Sembrando Vidas, Desterrando el Narcotráfico’ no es una política antinarcóticos y, por ende, tiene poca posibilidad de éxito.

La suma de desaciertos

    • La política antinarcóticos del gobierno es una política social justificada por la existencia de un problema de drogas.  
    • La política es predominantemente rural, lo que margina a la población urbana (más del 75 % del país).  De hecho, el consumo es gran parte del problema de las drogas y se concentra en zonas urbanas.
    • La ‘misión territorial’ para Tumaco invertirá $280.000 millones en un número desconocido de cultivadores ubicados en zonas desconocidas del municipio para erradicar un numero incierto de hectáreas de coca. 
    • Una política antidrogas se equivoca cuando se basa en datos sobre delincuencia, violencia o crimen organizado no necesariamente asociados con el narcotráfico.  
    • La política prácticamente se reduce al componente de los cultivos de la hoja coca.
    • Según el documento, esos cultivos no son “ilícitos” sino “de uso ilícito”. La legalidad de la hoja de coca se dio en unas circunstancias especiales, al abogar por los derechos de las comunidades indígenas: pero los indígenas de Colombia no necesitas más de 230.000 hectáreas de cultivos de hoja de coca. 
  • El estudio Legalizing Drugs. The key to ending the war —llevado a cabo por Steve Rolles, analista de Transform Drug Policy — concluye que la demanda mundial de hoja de coca, incluyendo la fabricación para uso farmacéutico, mambeo, alimento, gaseosas, fetilizantes, etc., se podría cubrir con 40.000 hectáreas. 
  • El cultivo de amapola escasamente se menciona. Importa recordar que este cultivo no es endémico de las Américas y que en Colombia data apenas de principios de los 90. Los derivados de la amapola o adormidera han sido definidos por la ONU como “esenciales para aliviar el dolor y el sufrimiento humano”.
  • Finalmente, la marihuana no es el problema, lo preocupante es su mal uso.

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1 Comentario

Fideligno Hernández febrero 26, 2024 - 3:08 pm

Parece que a Sergio Uribe, le pagara Alvaro Uribe Velez para que escriba cifras y comenatrios acomodados. todo lo que afirma en esta columna es una sarta de mentiras. Sea más responasable con sus cometarios falsos.

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