Los complejos de Donald Trump son los de Estados Unidos
Foto: Facebook: President Donald J Trump

Los complejos de Donald Trump son los de Estados Unidos

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Por qué el reciente discurso de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos es revelador de los profundos desórdenes internos del país que votó por él en las pasadas elecciones.

Los complejos de superioridad y de inferioridad

Según una teoría que todavía goza de cierta popularidad, hay individuos aquejados por causa de un doble complejo: el de superioridad y el de inferioridad. El sentirse inferiores los motiva a afirmar una supuesta superioridad que, al final, resulta deleznable. 

Una teoría más acertada explica el mismo fenómeno desde un punto de vista diferente. Quienes sufren de un desorden de personalidad narcisista despliegan signos de grandiosidad, pero lidian constantemente con sentimientos de autodesprecio y vergüenza. 

En este artículo, quiero indicar por qué el discurso de posesión de Donald Trump como cuadragésimo séptimo presidente de Estados Unidos es revelador del referido desorden. Sobre todo, mostrar que ese discurso es revelador de algo mucho más importante: los profundos desórdenes internos del país que votó por él en las pasadas elecciones. 

En un derroche de pomposa megalomanía, Trump aseguró que con su mandato comenzaría una era dorada para Estados Unidos y que su elección sería recordada como la “mayor y más trascendental” en la historia de ese país. No tuvo escrúpulos para decir que Dios lo había salvado para hacer que Estados Unidos fuera grande una vez más. Hace más o menos una década, un político colombiano hizo un pronunciamiento un tanto similar, luego de haber sido, como Trump, víctima de un atentado. Hoy dirige un oscuro programa de radio.

La retórica vanidosa de Trump está atada a otra: la de que Estados Unidos es una nación que no es respetada, que ha perdido su orgullo y que tiene que reclamar el lugar que por derecho le pertenece. Uno podría hacer el ejercicio de escudriñar en la historia personal de Donald Trump qué eventos dieron lugar a que este individuo se convirtiera en el odioso personaje, aquejado de un desorden de personalidad narcisista, que hoy hace estas estridentes declaraciones. El discurso de Trump es, al mismo tiempo, el reflejo de la pérdida de supremacía global de Estados Unidos y lo que eso ha significado para muchos de sus ciudadanos.

Harry Truman, trigésimo tercer presidente de Estados Unidos, dijo que lo más grande que había hecho ese país fue ayudar a levantar de sus cenizas a los enemigos contra los cuales había luchado ferozmente. Nunca en la historia otro país había hecho nada semejante. 

No solo eso. Después de la Segunda Guerra Mundial, los movimientos independentistas de África y Asia encontraron un entorno favorable para sus reivindicaciones en la enérgica oposición estadounidense a la perpetuación del colonialismo de las potencias europeas. Sin embargo, la guerra de Vietnam, sus intervenciones militares en Latinoamérica y su apoyo a dictaduras de todo tipo le quitaron a Estados Unidos mucho del crédito que, de otra manera, merecería por su apoyo a la democracia y la autodeterminación de los pueblos.

El declive

Luego de salir vencedor en su guerra contra Alemania, Italia y Japón, Estados Unidos se convirtió en la despensa industrial y agrícola de una buena parte del mundo. Sin embargo, desde la década de los sesenta del siglo pasado, comenzó una significativa reducción de la participación del coloso del norte en el Producto Interno Bruto global. Esta reducción estuvo acompañada de un drástico cambio de papel en la economía política mundial: pasó de ser un gran exportador a un gran importador; consiguientemente, de gran acreedor a gran deudor. Este cambio de papel ha sido sostenible gracias al hecho de que el dólar ha conservado su posición de moneda de reserva internacional. Durante mucho tiempo, la gran mayoría de países ha querido negociar en dólares y ahorrar en dólares. No obstante, parece que esa época dorada de Estados Unidos está llegando a su fin.

El aumento de la participación de otros países en el Producto Interno Global no es sólo el resultado de que muchas empresas estadounidenses se hayan ido a la periferia del sistema económico para aprovechar mano de obra barata. Con trabajo duro, ahorro y sacrificio, muchos países lograron aprovechar las oportunidades abiertas por un sistema libre de barreras arancelarias. Gracias a ello, los países del Norte global pueden contar una historia de éxito y bienestar, y también otros que estaban en la periferia y que hoy han logrado entrar al selecto club de los países más prósperos. Tales son los casos de Corea del Sur, Taiwán y Singapur.

Mientras países como estos han invertido enormes recursos en su gente y en su crecimiento, Estados Unidos ha dedicado una parte significativa de los suyos a desarrollar armas más sofisticadas y tener bases militares en todo el mundo. El momento unipolar que disfrutó luego del derrumbe del bloque socialista y la desintegración de la Unión Soviética lo dilapidó en una cuestionable expansión de la OTAN hacia el este y en dos guerras, una en Afganistán y otra en Irak, que le resultaron extremadamente costosas.

Hasta 1971, el dólar estuvo amarrado al oro, lo cual aseguraba la solidez de su moneda. Desde entonces, esa solidez ha dependido en la confianza de que Estados Unidos seguiría creciendo y pagando sus deudas, y también ejerciendo su papel político-militar de líder global. La deuda estadounidense no ha parado de crecer y sus acreedores se han comportado en realidad como los tributarios de un imperio. Entre esos tributarios estamos nosotros, pues casi todas nuestras reservas internacionales están en bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Técnicamente, hacemos parte del grupo de acreedores de ese país. 

La crisis financiera de 2008, las sanciones financieras a países como Rusia e Irán, así como muchas jugadas unilaterales para beneficio exclusivo de Estados Unidos han motivado a un considerable grupo de países a alejarse del dólar en sus transacciones internacionales. No son solo los árabes quienes comercian con China en yuanes, Francia también ha comenzado a hacerlo. De ahí que el proyecto de los BRICS de establecer una moneda de reserva mundial distinta del dólar sea una amenaza existencial a la preeminencia estadounidense.

Foto: Wikimedia Commons

Las consecuencias

Con el trasfondo de esta abreviada historia global, uno puede entender mejor los grandilocuentes y también mezquinos pronunciamientos de Donald Trump: cambiarle el nombre al Golfo de México por el de Golfo de América, asegurar que recobrará el control del canal de Panamá, que aumentará la riqueza de su país y expandirá su territorio, y sobre todo que le hará pagar al resto de países el precio de que Estados Unidos sea el líder global mediante la imposición de toda clase de aranceles e impuestos.

Es cuestión de tiempo para que Trump y sus seguidores se estrellen contra la realidad. Mientras la gran mayoría del mundo invierte en la generación de nuevas fuentes de energía, de la forma más vulgar e indigna de un presidente (Drill, Baby, drill), Trump proclama que retomará la perforación de nuevos pozos de petróleo y eliminará los incentivos para que la gente use vehículos eléctricos. Trump se imagina que mucha gente le comprará carros a Estados Unidos como lo hizo otrora, cuando Detroit era una de las ciudades más prósperas –hoy es una de las más pobres y deprimidas–. El resto del mundo, sin embargo, está en otra tónica. Así las cosas, Estados Unidos perderá años valiosos para realizar una imprescindible transición energética. En cambio, tendrá que seguir lidiando con desastres climáticos cuya intensidad y frecuencia siguen en aumento. 

Trump y sus seguidores se equivocan también al creer que la fuerza de Estados Unidos radica principalmente en sus misiles nucleares, su flota, sus bombarderos y su ejército. La fuerza de Estados Unidos proviene en gran parte de su capacidad para liderar alianzas y mantener coaliciones que le han dado estabilidad al actual orden internacional, no importa lo sesgado que este sea. Al debilitar las alianzas de las que hace parte, Estados Unidos les dará aliento a potencias interesadas en la revisión de las actuales reglas de juego, lo cual intensificará la inestabilidad global y dejará a ese país en una posición mucho más vulnerable que antes. Quienes se imaginan que de todo esto surgirá un orden multipolar más favorable a la democracia y los derechos humanos deberían pensar las cosas dos veces. Las dos principales potencias revisionistas, China y Rusia, son Estados totalitarios. 

El mundo pudo ver que las personas que acompañaron a Trump en su toma de posesión en la rotonda del capitolio eran, en su gran mayoría, blancas. A su diestra estaban sentados los oligarcas que le han dado todo su apoyo: Mark Zuckerberg, Jeff Bezos y Elon Musk. Las pocas personas con más melanina en la piel eran Sundar Pichai, director ejecutivo de Google; Vivek Ramaswamy, quien iba a liderar con Musk el nuevo Departamento para la Eficiencia Gubernamental; Usha Shilukury, la esposa del actual vicepresidente, J. D. Vance; el predicador Lorenzo Sewell; la vicepresidenta saliente, Kamala Harris, y el expresidente Barack Obama; el ministro de relaciones exteriores de India, Subrahmanyam Jaishankar, así como otro par de personas que no pude identificar.

La composición de esta concurrencia estuvo muy a tono con el discurso de Trump, específicamente con su rechazo a las políticas de inclusión y respeto a la diferencia. Estuvo muy a tono también con todo lo que Trump dejó de decir: la forma como las pronunciadas desigualdades económicas y sociales carcomen el ‘sueño americano’, el declive de sus escuelas públicas que realizaban la promesa de igualdad de oportunidades, el precario sistema de salud en el que imperan la dilación y la denegación del servicio, y la defensa de las compañías aseguradoras y su lucro por encima de los pacientes. A juzgar por su discurso, los complejos de Trump son, efectivamente, los de Estados Unidos. 

Le recomendamos: ¿Qué significa la posesión de Trump?

Acerca del autor

Juan Gabriel Gomez Albarello
jggomeza@razonpublica.org.co | + posts

*Abogado del Externado de Colombia, Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad Washington en Saint Louis, profesor asociado de la Universidad Nacional, actualmente becario de la Taiwan Fellowship.

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Juan Gabriel Gomez Albarello

Escrito por:

Juan Gabriel Gomez Albarello

*Abogado del Externado de Colombia, Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad Washington en Saint Louis, profesor asociado de la Universidad Nacional, actualmente becario de la Taiwan Fellowship.

9 comentarios de “Los complejos de Donald Trump son los de Estados Unidos”

  1. Muy interesante e ilustrativo y queda confirmado con lo que pasa hoy 26 de enero en Colombia y la prepotencia del presidente de usa, aunque no conozco todo lo que paso porque tristemente ya no hay información confiable. Si Petro dijo que enviaba un avión para traer a los deportados, porque no lo autorizaron y todos contentos. Aunque parece que lo del avión fue después de las pronunciaciones de los del norte, si fue así, pues Petro las embarro, pero si fue una imposición desde el norte donde envían un avión con deportados y se tiene que recibir porque yo soy el amo, pues malísimo. Que tristeza de mundo da, porque al final la perjudicada es la población.

  2. Muy interesante e ilustrativo y queda confirmado con lo que pasa hoy 26 de enero en Colombia y la prepotencia del presidente de usa, aunque no conozco todo lo que paso porque tristemente ya no hay información confiable. Si Petro dijo que enviaba un avión para traer a los deportados, porque no lo autorizaron y todos contentos. Aunque parece que lo del avión fue después de las pronunciaciones de los del norte, si fue así, pues Petro las embarro, pero si fue una imposición desde el norte donde envían un avión con deportados y se tiene que recibir porque yo soy el amo, pues malísimo. Que tristeza de mundo da, porque al final la perjudicada es la población.

  3. Gracias por su análisis y los datos relevantes lo voy citar y le confieso, su artículo me deja más tranquilo teniendo en cuenta los últimos tumultos que vivimos por causa de tanto twitter suelto.

  4. Muy valioso aporte. Pero mientras los paises latinoamericanos no piensen en la unificacion de sus economias, esas pataletas americanas, siempre nos van a
    desfavorecer, pues la dependencia economica no es despreciable.

    1. El presidente de Colombia actuo en derecho al exigir trato digno a los migrantes deportados que por salir a buscarse un futuro distinto se les señale como delincuentes y llegue esposados y encadenados en vuelos militares eso es inaceptable , colombia nunca se ha negado a recibirlos ya que desde hace meses han venido llegando en vuelos comerciales , lo que le molesta aTrump es que un presidente latinoamericano le diga en su cara las verdades , pero que va a saber de dignidad Donald Trump cuyo abuelo llego a ese pais procedente de Baviera , si señores el celebre «Frederick Trump » que amazo su fortuna a punta de burdeles y venta de licor, por eso le encantan tanto las meretrices al hoy inquilino de la casa blanca, el no conoce esa palabra DIGNIDAD

  5. La prepotencia de Trump es ciertamente un digno de la debilidad de un país que está en decadencia y que enfrenta el auge y potencia de los psises asiáticos como Taiwán. Singapur, corea del Dur y principalmente China que ya lo ha sobrepasado comercial y tecnológicamente. DerpSeek es una prueba palmaría de ello en materia de iA. El problema es que nuestras economías del dur dependen de un EEUU que viene en declive y que encerrándose solo acelerará su tuina

  6. El presidente de Colombia actuo en derecho al exigir trato digno a los migrantes deportados que por salir a buscarse un futuro distinto se les señale como delincuentes y llegue esposados y encadenados en vuelos militares eso es inaceptable , colombia nunca se ha negado a recibirlos ya que desde hace meses han venido llegando en vuelos comerciales , lo que le molesta aTrump es que un presidente latinoamericano le diga en su cara las verdades , pero que va a saber de dignidad Donald Trump cuyo abuelo llego a ese pais procedente de Baviera , si señores el celebre «Frederick Trump » que amazo su fortuna a punta de burdeles y venta de licor, por eso le encantan tanto las meretrices al hoy inquilino de la casa blanca, el no conoce esa palabra DIGNIDAD

  7. Es por decir lo menos HONROSO que alguien como el autor, tenga la valentía de hacer un análisis serio y objetivo que, desafortunadamente la gran prensa no hace y al contrario desconoce, para infortunio del país y de las masas que la siguen.

  8. Invitó al autor a que venga a China y me diga dónde está ese «Estado totalitario» del que habla. Lo invito a que vea la calidad de vida en las ciudades chinas y también a que se ponga a leer como funciona la diplomacia china y rusa, que no interfiere en las decisiones de ningún país.

    Mejor dejar de pensar el mundo desde la óptica de Francis Fukuyama y creer que por elegir presidente cada cuatro años entonces uno es ejemplo a seguir. De que sirve tener a un Man distinto en el ejecutivo y como jefe de estado si la gente muere de hambre y se matan los unos a los otros. Todas las atrocidades que vivimos en Colombia pasaron en perfecta democracia, perpetradas por un estado que se jacta de ser «la democracia más larga de América Latina»

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