Los cambios en la Seguridad Internacional y el rearme de Europa
Foto: X: EU Council Press

Los cambios en la Seguridad Internacional y el rearme de Europa

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La carrera armamentista que ha emprendido Europa y su voluntad de crear un sistema de defensa autónomo va a reconfigurar el sistema internacional y a replantear el papel y existencia de la OTAN. Con esta carrera armamentista el mundo no se va a volver necesariamente más seguro y se podría pronosticar que habrá más confrontaciones militares entre Europa y Rusia, lo cual es una mala noticia para la seguridad internacional y para la humanidad.

El segundo mandato del presidente Trump ha sacudido el sistema de seguridad internacional, y en especial el sistema de defensa colectivo europeo, ya que se replantea el papel de Estados unidos en la OTAN y en la guerra de Ucrania. Trump insistió desde su primer mandato en que los países europeos debían invertir más dinero en su propia seguridad y dejó saber que Estados Unidos no estaba convencido de financiar en mayor proporción la seguridad en Europa.

Trump, la OTAN y Ucrania

La guerra tiene gran parte de su origen en la disputa geopolítica entre Europa (y en su momento Estados Unidos) y Rusia por el control Ucrania. La ubicación geográfica de Ucrania, al separar a Rusia de Occidente, provoca que cualquier cambio en el poder en dicho país sea un asunto muy sensible para el equilibrio de poder internacional y europeo. Por esto, lo ideal desde la perspectiva geopolítica es que Ucrania permanezca como un país neutral sin adherirse ni ser parte de la OTAN ni de la Unión Europea. 

Sin desconocer las provocaciones de Rusia, el equilibro de poder internacional se rompió con las acciones que pretendían que Ucrania se convirtiera en miembro pleno de la OTAN y de la Unión Europea. Trump considera que tanto Europa como Ucrania son culpables de que se hubiera iniciado la guerra, porque para él la posibilidad de que Ucrania pueda ser miembro pleno de la OTAN es improbable e irrealista. Trump piensa que si los europeos tuvieran esto claro, entonces la guerra probablemente nunca habría comenzado. Pero ni los líderes europeos ni Zelensky están listos para reconocer sus errores e insisten en que la guerra la inició Rusia, quien es culpable de todo.

No obstante, el conflicto geopolítico de Ucrania no parece importarle a Trump, lo cual representa un cambio profundo de la política internacional de Estados Unidos frente a Europa y Rusia y frente a la geopolítica. Trump ha resaltado constantemente que a Estados Unidos lo separa de Rusia y de Europa un océano y, por lo tanto, no se sienten amenazados con la posibilidad de que Rusia controle a Ucrania. Para Trump la guerra de Ucrania es un problema de Europa. Esto representa una ruptura en cómo se ha entendido la geopolítica hasta este momento.  

Washington no tiene interés en pagar y mantener una guerra con Rusia solo para proteger a Europa y considera que los europeos, en comparación con Estados Unidos, gastan muy poco en seguridad. Todo indica que Trump no tiene nada para ganar en esta guerra y, por el contrario, la ve como algo poco rentable y un desperdicio del dinero de Estados Unidos, y por eso su mayor preocupación es recuperar lo gastado.

Pero ¿por qué a Trump no le interesa una disputa con Rusia por Ucrania? Será porque no es una guerra rentable; será porque Estados Unidos quiere obligar a Europa a compartir los gastos y la responsabilidad de la seguridad militar; será porque quiere hacer acuerdos sobre minerales y otros negocios con Rusia; será porque quiere que Rusia no se oponga a que Estados Unidos se apropie de Groenlandia; será porque a Trump no le interesa la confrontación para evitar que Rusia se ponga de acuerdo con China en asuntos y problemas globales. Por ahora no resulta clara la respuesta a la pregunta. Lo cierto es que Trump es un habilidoso negociante y va a buscar siempre imponer los intereses de Estados unidos no solo en Europa, sino a nivel global.  

Para Trump la única solución posible del conflicto es la firma de un acuerdo de paz pues, de lo contrario, Estados Unidos no piensa asumir ninguna responsabilidad frente a los efectos de esta guerra. Pero en la negociación de paz Trump no ha tomado en serio ni a los europeos ni mucho menos a Ucrania. Esto queda en evidencia cuando Trump le reconoce el estatus de superpotencia militar internacional a Rusia mientras que ni los europeos ni Zelensky han sido tenidos en cuenta en una posible mesa de negociación. 

Los acercamientos de Trump con Putin y la propuesta de un acuerdo de paz son vistos en muchos sectores políticos y de opinión en Europa y en Ucrania con desconfianza e incluso se oye que Trump está del lado de Putin. La propuesta de paz de Trump es considerada un triunfo de Putin y una derrota para Europa y Ucrania, porque al final de la guerra Ucrania no va a entrar en la OTAN y además saldrá con menos de lo que tenía antes de que comenzara la guerra.

Foto: X: Luc Frieden

El giro europeo: una carrera armamentista

En medio de todo esto, los europeos se dieron cuenta de que deben asumir la responsabilidad de su propia seguridad sin depender completamente de Estados Unidos. Por eso, se han realizado dos reuniones extraordinarias: La Cumbre Europea sobre Seguridad y Ucrania en Londres el primero de marzo de 2025, y la Cumbre Extraordinaria de la Unión Europea en Bruselas el 06 de marzo de 2025 en busca de soluciones rápidas a la posición de Estados Unidos y a la idea de que Trump pare toda la ayuda militar a Ucrania. De estas dos cumbres quedó claro que Europa iniciará una carrera armamentista con inversiones astronómicas. La idea de los líderes europeos es armarse y crear un sistema de defensa independiente de Estados Unidos.

Por ahora, tanto Francia como Inglaterra han tomado el liderazgo europeo para acelerar la creación de un sistema de defensa propio. Dentro de esta coyuntura Alemania tiene la oportunidad de asumir un papel protagónico en materia de seguridad en Europa. Desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial la seguridad de Alemania y en general Europa ha estado en manos de Estados Unidos. Esto ha permitido que Alemania haya invertido poco en armamento, pero a la vez conllevó a que no tenga un ejército con operatividad autónoma. Alemania anunció el 5 de marzo de 2025 que invertiría 500.000 millones de euros para armamento y seguridad. 

Lo cierto es que ni Europa ni Ucrania pueden reemplazar la ayuda y la protección militar de Estados Unidos en el corto plazo porque no tienen actualmente la capacidad militar para liderar la guerra en Ucrania. Europa va a tener que invertir mucho dinero en armamento e infraestructura, por lo cual la guerra será muy costosa en términos no solo de dinero, sino también de vidas. Por eso, la continuación de la guerra va a ser difícil de sostener y no sorprendería que los gastos en armamento se vuelvan impopulares y dejen de recibir el apoyo de los ciudadanos europeos.

La carrera armamentista que ha emprendido Europa y su voluntad de crear un sistema de defensa autónomo va a reconfigurar el sistema internacional y va a replantear el papel y existencia de la OTAN. Con esta carrera armamentista el mundo no se va a volver necesariamente más seguro y se podría pronosticar que en el futuro habrá más confrontaciones militares entre Europa y Rusia, lo cual es una mala noticia para la seguridad internacional y para la humanidad.

Por eso, lo recomendable es que Europa invierta más dinero en la OTAN y siga trabajando en cooperación militar con Estados Unidos. Lo más sensato será que Europa hable directamente con Trump y asuma la responsabilidad de dar las garantías de seguridad que necesita Ucrania en el terreno. Además, los europeos deben ayudar para que Zelensky pueda reanudar la comunicación con Trump y para que Estados Unidos también sea garante de la estabilidad y de la seguridad de Ucrania después de que termine la guerra. El mejor camino para la estabilidad del sistema de poder internacional es que se firme un acuerdo de paz con la participación de Ucrania y Europa.

PD: El acercamiento de Trump con Putin podría generar efectos colaterales en otras regionales del mundo como, por ejemplo, Venezuela. Es pensable que Rusia desista de apoyar al gobierno chavista a cambio de obtener algo que le interese más y que le pueda dar Estados Unidos. Si esto fuera así, se vendían días difíciles para el régimen venezolano.

Le recomendamos: Ucrania: ¿Se repetirá Múnich 1938?

Acerca del autor

Mario Arroyave Quintero
marroyave@razonpublica.org | + posts

* PhD experto en Derecho Internacional, Derecho Migratorio y Derecho de Asilo. Profesor de Teoría del Estado

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Mario Arroyave Quintero

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Mario Arroyave Quintero

* PhD experto en Derecho Internacional, Derecho Migratorio y Derecho de Asilo. Profesor de Teoría del Estado

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