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Los Beatles y el rock colombiano

Escrito por Umberto Pérez

Es bien sabido que los Beatles cambiaron la música en el mundo, pero también es oportuno recordar cómo influyeron sobre una generación de músicos colombianos desde que hace 50 años llegaron al país las primeras noticias sobre ellos. 

Umberto Pérez*

Una década de aniversarios

En 2004 el rock and roll cumplió 50 años de vida y desde entonces cada año se ha celebrado el quincuagésimo aniversario de algún evento que haya contribuido a otorgarle un lugar importante en la historia de la música y la cultura occidentales.

Este fenómeno se acentuó desde 2012 debido a la conmemoración de una seguidilla de acontecimientos históricos en el mundo del rock, como la edición de los primeros álbumes de los Beatles y Bob Dylan, y el nacimiento de los Rolling Stones, tres hechos ocurridos en 1962.

Pero han sido los Beatles quienes han causado más conmoción mediática, desde que se conmemorara el aniversario número 50 de la grabación de su primer sencillo, “Love me do”, ocurrida el 5 de octubre de 1962.

La historia del rock colombiano de los años sesenta tiene nombres propios y representativos. Bandas como los Speakers, los Flippers, los Yetis, los Young Beats y los Ampex pudieron plasmar su música en elepés y despuntar sobre las demás que no contaron con la suerte de hacerlo.

A partir de esa fecha, que se marca como el inicio de una vertiginosa carrera que llevó al cuarteto británico a convertirse en el grupo de rock más importante de la historia, las celebraciones han estado presentes mes a mes, recordándonos a la vez el paso voraz del tiempo y la importancia histórica de una música que, en su momento, pocos pensaron que trascendería la esfera de lo efímero.

El 22 de marzo de 1963, los Beatles dieron su siguiente paso y llevaron a las tiendas su primer disco de larga duración titulado Please please me, que puso de cabeza a toda la juventud británica.

La grabación del álbum les tomó apenas un poco más de doce horas, un tiempo récord comparado con el que los músicos destinan ahora para grabar un disco. Por eso, para la celebración del medio siglo del disco de debut de los cuatro fabulosos, la BBC y EMI convocaron a diferentes cantautores y grupos británicos para recrear aquella grabación en Abbey Road, en el documental titulado 12 hours to Please me.


Carátula del álbum Psicodelicias, lanzado en 1967
por Los Flippers.
Foto: Garagelatino

La invasión británica de América

Pero hasta 1963 la Beatlemanía era un fenómeno británico que empezaba a extenderse por países europeos como Francia o Suecia. Sin embargo, la aspiración del grupo tenía un destino puntual: Estados Unidos, la tierra natal del rock and roll y de los héroes musicales de los Beatles.

Era natural que los Beatles quisieran cantar en Estados Unidos pero, de manera astuta, su manejador, el empresario Brian Epstein, los hizo esperar hasta que fueran reconocidos en el país norteamericano. Así que cuando el sencillo ‘I want to hold your hand’ llegó al primer lugar de las listas estadounidenses, el viaje trasatlántico fue una realidad.

Los Beatles llegaron al continente americano el 7 de febrero de 1964, gracias a la gestión de Epstein con la colaboración del disc-jockey Murray “the K” y el influyente presentador de televisión Ed Sullivan. Cuando el grupo aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York los esperaban miles de seguidores y centenares de periodistas que no creían que un grupo de rock proveniente de Inglaterra pudiera ocasionar tal delirio entre los jóvenes.

Durante dos semanas la banda enamoró a los estadounidenses de su música y su carisma; y en su primera presentación televisiva en el espectáculo de Ed Sullivan, el 9 de febrero, este registró una audiencia de 73 millones de telespectadores.

Fue tan decisiva esta visita para la cultura norteamericana que a 50 años del acontecimiento la CBS y la organización de los premios Grammy prepararon una celebración que incluyó, entre otras cosas, la presentación de diversos artistas en el programa de David Letterman cantando canciones de los Beatles, la participación musical de Paul McCartney y Ringo Starr en la ceremonia de premiación de los Grammy, y un especial televisivo titulado The Beatles: The night that changed america.

La llegada de los Beatles a Estados Unidos tuvo diferentes y poderosas implicaciones, y meses después detrás de ellos arribaron los Rolling Stones, los Who, los Animals y los Kinks, entre otros grupos esenciales para la historia del rock, en un fenómeno conocido como la Invasión Británica.

Dicha “invasión”, más allá del nombre mediático, representó el inicio de un intercambio creativo entre músicos británicos y norteamericanos que, atentos al contexto político y social del momento, supieron sintonizar y canalizar los deseos y sentimientos de los jóvenes a través de canciones y discos.


Cartel publicitario de A Hard Day’s Night.
Foto: Pineapples101

Los Beatles en Colombia

Pero el impacto del primer viaje de los Beatles a Estados Unidos llegó también a los demás países del continente y, especialmente, a la juventud aficionada al rock.

Hasta antes de la llegada de los Beatles a América, en Colombia el rock había calado en un sector inquieto de la juventud gracias al cine y a la radio; cantantes como Elvis Presley y Bill Halley y actores como James Dean y Marlon Brando eran el arquetipo para una juventud local descontenta con las normas establecidas por una sociedad conservadora y religiosa.

Así mismo, figuras del rock and roll latinoamericano, como Enrique Guzmán y Palito Ortega, ayudaron a que esta música se estableciera como una tendencia juvenil que los medios de comunicación supieron redituar.

De la mano de este movimiento nacieron emisoras, discotecas y cantantes juveniles que, sin quererlo, pavimentaron el camino para el espíritu rebelde del rock. Por eso, el impacto que tuvo la música de los Beatles en Colombia fue definitivo para el desarrollo del rock en el país, de manera similar a como ocurrió en Norteamérica.

Como lo hiciera el disc-jockey norteamericano Murray “the K” en los Estados Unidos, promocionando las canciones de los Beatles antes de su primera visita, en Bogotá el joven Jimmy Raisbeck les hablaba a los jóvenes aficionados al rock, desde los estudios de Radio 15, sobre el cuarteto de la ciudad de Liverpool, sobre sus canciones, sobre la Beatlemanía y sobre su aspecto físico.

Solo cuando la prensa escrita colombiana publicó la noticia del arribo de los Beatles a Norteamérica, la muchachada rockera colombiana pudo conocer al grupo a través de las fotos que acompañaban las notas en los diarios, que de manera poco afortunada se referían a los Beatles como un “cuarteto cómico musical”.

Rock hecho en Colombia

Este cartel empezó a actuar de forma más violenta debido a la competencia con carteles de “la nueva escuela,” algunos de los cuales fueron creados expresamente para operar como brazos armados de organizaciones

El historiador británico Eric Hobsbawm, en su obra compilatoria Gente poco corriente, de 1998, afirma con agudeza que una de las innovaciones del rock fue el concepto de “grupo”, tanto en lo estético -el surgimiento de grupos de rock le otorgó la sonoridad definitiva al género- como en lo creativo, porque sus componentes aportan y asumen responsabilidades.

Justamente los Beatles son el ejemplo perfecto del análisis de Hobsbawm, y por eso  cuando la música de los Beatles sonó en Colombia por primera vez, gracias a Jimmy Raisbeck, los jóvenes músicos aficionados al rock no dudaron en formar grupos que imitaran su estilo.

Pero no la tuvieron nada fácil ya que en Colombia era imposible obtener instrumentos apropiados, y mandarlos a traer les resultaba demasiado caro. Entonces, y con la actitud propia del rock and roll, los rockeros criollos construyeron sus propios instrumentos que les permitieron presentarse en discotecas, programas de radio y televisión, y grabar sus canciones.

La historia del rock colombiano de los años sesenta tiene nombres propios y representativos. Bandas como los Speakers, los Flippers, los Yetis, los Young Beats y los Ampex pudieron plasmar su música en elepés y despuntar sobre las demás que no contaron con la suerte de hacerlo.

En esas grabaciones y en los testimonios de los músicos se percibe la impronta que dejaron los Beatles en el rock nacional, tanto en lo sonoro como en lo estético. Así lo reconocieron siempre artistas como Humberto Monroy, Rodrigo García, Arturo Astudillo, Miguel Durier, Orlando Betancur y Miguel Muñoz, entre otros.

La Beatlemanía llegó a su fin cuando los Beatles, hastiados de la histeria colectiva que causaban en cada ciudad por la que pasaban, aburridos de no poder escucharse a ellos mismos en sus propios conciertos, y más interesados en descubrir las vastas posibilidades que les ofrecían los estudios de grabación, decidieron no ofrecer más conciertos.

Discos de los Beatles como Rubber soul, Revolver y Sgt. Pepper’s, muestran cómo en apenas tres años su música había crecido y conversaba con la de otros artistas, y cómo también la cultura oriental, la música de la India, las drogas y el contexto político habían permeado sus canciones.

A su vez, estos cambios también empezaron a sentirse en el rock hecho en Colombia. Por una parte, los grupos sofisticaron y endurecieron su música, y por otra, los aficionados adoptaron el espíritu libertario del hipismo y rompieron el encantamiento mediático que se había formado entre el rock y los medios, aunque a estos les hubiera beneficiado la consolidación del fenómeno en el país.

Seguirá viva la nostalgia

La llegada de los Beatles a Estados Unidos tuvo diferentes y poderosas implicaciones, y meses después detrás de ellos arribaron los Rolling Stones, los Who, los Animals y los Kinks, entre otros grupos esenciales para la historia del rock, en un fenómeno conocido como la Invasión Británica.

Medio siglo después de que los Beatles debutaran en Estados Unidos y de que sus canciones sonaran por primera vez en Colombia, el mundo sigue celebrando su inmenso aporte al arte y a la sociedad.

En cuestión de meses se cumplirán 50 años del estreno de la primera película protagonizada por los Beatles, A hard day’s night, que muestra de manera simpática la locura de la Beatlemanía, y entonces las caras de Lennon, McCartney, Harrison y Starr volverán a aparecer en las páginas de todos los medios.

Ocurrirá lo mismo cuando se conmemore el aniversario 50 de su concierto en el Shea Stadium de Nueva York, de 1965, o su concierto final en San Francisco, de 1966, o su presentación televisiva para el mundo entero, o el lanzamiento del “Álbum blanco”, etcétera.

Siempre habrá motivos de sobra para celebrar la vida y obra de los Beatles. Descollantes como las efemérides mencionadas, o particulares como las que le atañen únicamente a cada individuo.

 

* Historiador de la Universidad Nacional, comentarista musical y director de comunicaciones de la fundación artística Barrio Colombia, autor de la investigación “Bogotá, epicentro del rock colombiano entre 1957 y 1975”.

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