Lo que traen el arte y la cultura en 2015 - Razón Pública
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Lo que traen el arte y la cultura en 2015

Escrito por Nicolás Pernett

Carnaval en Pasto

Nicolás PernettAño consagrado al compositor José Barros y al escritor Gabriel García Márquez, 2015 también trae una programación cultural muy movida, así como algunos aniversarios  fundamentales para pensar en el mundo y en el país de hoy.

Nicolás Pernett*

Actividades todo el año

Como es tradicional, el año cultural en Colombia empezó con las numerosas ferias y fiestas que se celebran en diversas ciudades y regiones durante el mes de enero y que hacen las delicias de quienes de este modo extienden su período de descanso más allá de los festivos de diciembre. El Carnaval de Blancos y Negros de Pasto, el Carnaval del Diablo en Riosucio y la Feria de Manizales son algunas de las fiestas más ruidosas de esta época.

Pero sin duda Cartagena es la ciudad que suele robarse la atención en este campo, pues allí se celebran este mes el Festival Internacional de la Música y el Hay Festival, que este año llega a su primera década de vida en Colombia. También en Cartagena tendrá lugar en marzo el Festival Internacional de Cine, que este año cumple 55 años y que realizará un homenaje al legado cinematográfico de Gabriel García Márquez.

Simultáneamente al Hay Festival de Cartagena, del 29 de enero al 1 de febrero, tendrá lugar otra edición del Carnaval de las Artes de Barranquilla, pero debido a la obstinada competencia entre esas dos ciudades por ofrecer un encuentro cultural de calibre internacional al mismo tiempo, se hace muy difícil para el espectador poder disfrutar de ambos.       

Durante el resto del año los eventos culturales incluirán los tradicionales carnavales y festivales musicales en diferentes lugares del país, así como las ferias del libro regionales, a las que este año se sumará la ciudad de Cali, que por primera vez realiza una feria del libro local, que complementa la tradicional Feria del Libro de Pacífico que hace casi veinte años ha organizado  la Universidad del Valle.

Y en materia de espectáculos musicales, los fanáticos de los Beatles podrán ver en Bogotá a Ringo Starr el 6 de marzo, lo que sin duda será el complemento perfecto de la visita de Paul McCartney en 2012. Lastimosamente, los rumores de la visita de los Rolling Stones no han sido confirmados por la banda y lo más probable es que este año tampoco podamos ver a las piedras rodantes en Colombia.

Homenaje a dos maestros

A lo largo de este año serán comunes los homenajes a dos maestros indiscutibles de la cultura colombiana. Por un lado, se conmemora el centenario del natalicio del compositor José Barros, autor de algunas de las canciones más emblemáticas y recordadas del repertorio colombiano, como “Momposina”, “La piragua” y “El pescador”, quien murió en 2007 y nos legó un inmenso patrimonio musical en géneros como la cumbia, el porro y el vallenato. El Ministerio de Cultura  le dedicará a él el año, y los diversos festivales musicales harán homenaje a su legado.

Y como era de esperarse, el otro homenajeado será Gabriel García Márquez, al cumplirse el primer aniversario de su muerte. Por tal motivo la Feria Internacional del Libro, de manera atípica, tendrá este año como país invitado a Macondo, el pueblo imaginario donde se desarrollan algunas de las más importantes obras de García Márquez. Habrá que ver cómo se las arreglan los curadores y museógrafos que crearán el pabellón para transmitir la compleja belleza y amargura que emana del poblado a la vez mítico e histórico de García Márquez, más allá de las acostumbradas y exasperantes mariposas amarillas que por todas partes han revoloteado después de su muerte.

Además, todas las entidades culturales del país están en mora de cumplir los mandatos de la Ley 1741 de 2014, con la cual se le rinden homenajes al fallecido escritor. Esta Ley, tramitada en diciembre de 2014, incluye algunas disposiciones patrioteras como sacar la imagen del escritor en la próxima emisión de billetes del Banco de la República y (¡horror!) bautizar con su nombre el nuevo edificio del Congreso; honores que sin duda habría repudiado el propio García Márquez.

Se conmemora el centenario del natalicio del compositor José Barros, autor de algunas de las canciones más emblemáticas y recordadas del repertorio colombiano.

Sin embargo, la ley también incluye el mandato de divulgar entre los jóvenes la obra de García Márquez, impulsar la economía de Aracataca, su tierra natal, con el desarrollo de un ambicioso circuito turístico y cultural, y apoyar a nuevos escritores, cineastas y periodistas con un programa de becas. Igualmente ordena crear un centro cultural en su honor en Cartagena, que será administrado por la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, creación de García Márquez que este año también cumple 20 años, y que servirá para conservar su memoria y promover las artes y las letras del país.

El edificio del Reichstag después de su captura por los Aliados el 3 de junio de 1945.
El edificio del Reichstag después de su captura por los Aliados el 3 de junio de 1945.
Foto: Wikimedia Commons

Año de aniversarios

En 2015 se conmemoran algunos aniversarios que vale la pena reseñar. Para comenzar, creo que  importa insistir en que el gobierno nacional seda más activo para seguir conmemorando el Bicentenario de la Independencia, una celebración que no puede quedar reducida a los desfiles y juegos pirotécnicos que tuvieron lugar el 20 de julio 2010.

Hay que recordar que en 1810 empezó el proceso político y militar que llevó a la independencia de las colonias españolas en buena parte de América, pero que este proceso continuó, por lo menos en el territorio que ahora es Colombia, hasta 1819, y que en ese interregno ocurrieron  sucesos fundamentales para la construcción de nuestro país cuyos bicentenarios han pasado desapercibidos para la mayoría, sin ninguna entidad gubernamental que los divulgue masivamente.

En 2015 esperamos que Cartagena se destaque nuevamente en la conmemoración de la historia nacional y que sus gobernantes, en lugar de andar inaugurando placas en honor de los ingleses caídos en la toma pirata de la ciudad, organicen un gran homenaje a la población (en su mayoría negra) local que resistió valientemente el asedio de casi seis meses de Pablo Morillo en 1815, cuando este empezó por la ciudad heroica la reconquista de la Nueva Granada.

Este año el mundo conmemora también los 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial y de todos los sucesos importantes que ocurrieron en el convulsionado 1945, como la bomba atómica de Hiroshima, la toma de Berlín por parte de los aliados y la Conferencia de Yalta que determinó el final de la guerra y el ordenamiento geopolítico del mundo.

Este año el mundo conmemora también los 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial

Si en 2014 Europa y el mundo conmemoraron los cien años del inicio de la Primera Guerra Mundial con un panorama político tenso que en muchos casos recordaba al de 1914, en 2015 se conmemora el septuagésimo aniversario del cierre del ciclo iniciado en 1914 y que sometió al mundo a treinta años de barbarie, justamente en un momento cuando los horrores de la guerra golpean por todos lados.

Muchas serán seguramente las lecturas y lecciones que se quieran sacar del aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial: algunos harán énfasis sobre la conmemoración del único ataque atómico de la historia contra una población indefensa por parte de Estados Unidos; otros recordarán con orgullo cómo las principales potencias dejaron atrás sus diferencias para combatir juntos contra el horror nazi, como ahora hablan de combatir juntos el extremismo islámico; y otros posiblemente vean con ironía cómo en 2015 parece inminente un nuevo ciclo de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Rusia, que hace setenta años empezaron una torturante Guerra Fría, que se vivió muy en caliente en diferentes partes del globo.

Por mi parte, cuando pienso en el final de la Segunda Guerra Mundial, no puedo dejar de recordar un cuento de Jorge Luis Borges titulado “Deutsches Requiem”. En él, un oficial nazi condenado a muerte recapitula su vida justo antes de ser ejecutado después de la toma de Berlín. El protagonista asegura que se va tranquilo a la muerte porque, a pesar de que los nazis perdieron la guerra, su legado de fuerza, terror y muerte triunfará en el mundo y a partir de ese momento no habrá conflictos en los que no se pongan en práctica los métodos inhumanos que la Alemania nazi practicó.

Hoy, setenta años después del final de esa pesadilla, no hay sino que ver las noticias para comprobar que el personaje de Borges tenía razón.

 

*Historiador.   

@HistoricaMente

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