Lo bueno y lo malo de la reforma pensional | Razón Pública 2024
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Lo bueno y lo malo de la reforma pensional

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El sistema pensional colombiano tiene muchos problemas que la reforma de Petro pretende resolver. ¿Cuáles son las ventajas y los problemas de esta reforma?

Leonardo Urrea*

Un sistema pensional disfuncional

El sistema pensional colombiano es un desastre. Sólo uno de cada cuatro adultos mayores tiene acceso a una pensión. Muchos adultos mayores están a la merced de la benevolencia de su familia y conocidos y, en muchos casos, de la persona que se compadece de su miseria en la calle. Es una situación insostenible desde el punto de vista social y político. 

Parte de la extrema desigualdad en Colombia se explica por el sistema pensional. Es un “Robin Hood” al revés que le cobra impuestos a los más desfavorecidos para darle recursos a los más ricos. La gente pobre termina sin pensión y pagando las mega pensiones de unos pocos. Esto pasa principalmente porque la pensión en el sistema de reparto, Colpensiones, se calcula con el promedio de los últimos 10 años de ingresos, que en particular para la gente educada y calificada son los años de mejores sueldos. 

Cada año, el gobierno paga el faltante del sistema con impuestos, esto es, el desequilibrio entre las cotizaciones de trabajadores y las pensiones de la gente. Ese monto es el 1,5 % del PIB —unos 23 mil millones de pesos— y probablemente es el gasto público más regresivo del Estado colombiano.

El gobierno nacional ha logrado aprobar en el Senado una reforma pensional. Con el colega Jorge Llano comentamos su primera versión. No obstante, dado lo avanzado de la reforma en el Congreso, y en medio de tantas reacciones y convulsión mediática, conviene analizar qué elementos positivos tiene y cuáles son sus principales debilidades.

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El núcleo de la reforma

El corazón de la reforma es el sistema de pilares. El propósito de los pilares es que el componente de reparto y el componente de ahorro individual se complementen y dejen de competir, además de eliminar los subsidios a mega pensiones no basadas en ahorro. 

La reforma plantea un primer pilar “solidario” que brindará una mesada mensual de 230 000 pesos a aproximadamente 2,5 millones de adultos mayores que hoy se encuentran en la miseria. Este pilar solidario se financiará con plata del presupuesto nacional —impuestos—, no con cotizaciones. 

El propósito de los pilares es que el componente de reparto y el componente de ahorro individual se complementen y dejen de competir, además de eliminar los subsidios a mega pensiones no basadas en ahorro.

El segundo pilar propuesto se enfoca en los colombianos que tienen entre 300 y 999 semanas cotizadas —entre 6 y 20 años de trabajo con aportes—, y que no alcanzaron a recibir una pensión. El gobierno plantea un subsidio del 20 % y 30 % de lo ahorrado para hombres y mujeres respectivamente, con el propósito de complementar lo ahorrado y otorgar una renta vitalicia. Este pilar “semi-contributivo” es la apuesta más grande de cobertura de la reforma.

El tercer pilar es el “contributivo” de prima media donde estarán la mayoría de los actuales trabajadores del país. En este pilar, si usted hace parte del 90 % de la población que se gana menos de 2,3 salarios mínimos —unos 3 millones de pesos—, las cotizaciones correspondientes irían directamente a Colpensiones para financiar las mesadas de los actuales pensionados. Se espera que Colpensiones pase de recaudar 15 billones por año a 38 billones. Esa plata se usará principalmente para pagar pensiones y una parte se ahorrará de forma colectiva. 

El cuarto pilar consiste en el “contributivo” de ahorro individual y está diseñado para los colombianos que ganen más de 2,3 salarios mínimos. Para ellos, las cotizaciones se dividen entre plata que va a Colpensiones, correspondiente a los ingresos por debajo de 3 millones, y plata que va a cuentas de ahorro individual, que corresponde a el excedente de cotizaciones por encima del umbral. Como el lector podrá intuir, dado que el 90 % de las personas en Colombia ganan menos de 3 millones de pesos, ese ahorro es solamente para el 10 % más rico. 

La reforma incorpora también la posibilidad de pensionarse anticipadamente en caso de no tener las semanas aceptando un descuento en el monto de pensión, lo cual ampliaría la cobertura junto a la posibilidad de cotizar por semanas.

Al pensionarse, la persona va a tener una mesada pensional X % del promedio de los últimos diez años de trabajo más lo que hayan rendido sus ahorros en el fondo privado de tenerlos. 

Ahorro y envejecimiento de la población

Como el esquema de reparto depende de que haya más gente trabajando que pensionada tiene un riesgo demográfico inmenso producto del envejecimiento poblacional. El gobierno propone para remediar que de la plata que entrará a Colpensiones se ahorre la diferencia entre los ingresos y los siguientes valores como % del PIB:

Esto quiere decir que si hoy Colpensiones tiene una nómina de aproximadamente 2,5 % del PIB, que crecerá, con la reforma recibiría aproximadamente 38 billones de pesos: 2,5 % del PIB. Si debe ahorrar la diferencia —2,5 % – 1,8 % = 0,7 %— esto sumaría 0,7 % del PIB. Con estas cuentas, el déficit de Colpensiones pasaría del 1,5 % del PIB actual a 0,6 %. 

Este ahorro será administrado por el Banco de la República, lo cual en mi criterio es una mala idea, como desarrollé en otro artículo. En teoría estas cuentas sí abren caja al gobierno nacional en el corto plazo, pero crea una presión fiscal mucho más alta en el futuro. Cálculos del CARF plantean una deuda de pensiones futura de 75 % del PIB —1200 billones de pesos a precio de hoy—. Se necesitarán más recursos porque el fondo de ahorro colectivo como máximo tendrá un 20 % del PIB y la población con ahorro individual será una minoría.

Cada peso que entre al sistema de reparto es una deuda con las futuras generaciones. Por eso el umbral es tan importante. Define tanto la deuda futura, como el monto de subsidios para las pensiones. El sistema aún terminaría subsidiando a las personas con mejores ingresos, a costa del ahorro y cargando a las futuras generaciones. 

El umbral debería ser de un salario mínimo —subsidio de 120 millones— y debería fomentarse el ahorro de forma colectiva o individual. Las pensiones serán menores, pero el sistema sería más sostenible y no cargaría tanto a las futuras generaciones con esa deuda heredada.

La reforma, hay que decirlo, no incentiva el ahorro que se necesita para proveer pensiones en el futuro. Es decir, es una reforma con buenas intenciones que carga todo el esfuerzo fiscal a las futuras generaciones que tendrán que hacer reformas tributarias para salvaguardar los derechos pensionales. El futuro será un mundo con muchos viejos, la mayoría sin hijos, pocos jóvenes, un ahorro mínimo y probablemente varios ministros de hacienda enfrentando protestas en las calles.

Cambios paramétricos

Los parámetros de un sistema pensional son: la tasa de cotización, la edad de pensión, la tasa de reemplazo y las semanas a cotizar.

La reforma propone en su artículo 73 la creación del Consejo Nacional de Protección Social Integral para la Vejez, que ejecutará las recomendaciones de una comisión técnica. Esa comisión estaría conformada por Mintrabajo, Minhacienda, DNP, DANE y dos delegados presidenciales para que cada cuatro años se formulen recomendaciones sobre los criterios de asignación de recursos del “Fondo de Ahorro del Pilar Contributivo” y su desacumulación, y sobre los parámetros del sistema pensional. No obstante, la reforma no cambia ninguno de los parámetros ni dispone la obligatoriedad de la actualización de estos.

La tasa de cotización en algunos países llega al 25 %. En un mundo ideal, aumentaría el ahorro. Las edades de pensión no se tocan, lo cual también debe actualizarse porque ahora vivimos más. Las tasas de reemplazo del régimen de reparto se mantienen en porcentajes y con la regla de los últimos diez años. Eso mantiene una regresividad en el gasto pensional y debería ajustarse.

Un tema no menor es el régimen especial para mujeres que implica tener sólo 1000 semanas con posibilidad de tener descuentos de 50 semanas por hijos hasta un máximo de 3 hijos. El gobierno sigue la idea de la Corte que iguala la diferencia de semanas con la diferencia de edad. Desde el punto de vista de género es bueno para las mujeres. Sin embargo, el costo fiscal y financiero de estas medidas no está completamente claro.

El futuro será un mundo con muchos viejos, la mayoría sin hijos, pocos jóvenes, un ahorro mínimo y probablemente varios ministros de hacienda enfrentando protestas en las calles.

Los cambios paramétricos deberían tomarse cada 5 o 10 años, basados en los censos y no tener que ser aprobados siempre en el Congreso. Los intereses electorales siempre van a intervenir en contra de los intereses de los colombianos que aún no existen.

Una transición irresponsable

La gente que no es afectada por la reforma son los hombres con al menos 900 semanas y mujeres con al menos 750 semanas. Esto es un error, porque no tiene en cuenta la edad. Si no se ajusta ello, habrá muchas personas mayores que no entrarían y muchos jóvenes que se verían beneficiados de los subsidios existentes. Por supuesto, por razones políticas el gobierno no aceptará corregir esto, lo cual es un error desde el punto de vista social. 

Otro problema de la transición es cuándo entraría en vigencia la reforma. Tal como está empezaría a regir a mitad de 2025. Esto es irreal, irresponsable y poco serio. Colpensiones va a administrar 25 millones de historias laborales, y necesita estar preparada para eso. Las reestructuraciones previas tomaron al menos dos años, así que la Cámara de Representantes debe tomar una decisión responsable sobre la fecha de entrada

Las metas de la reforma son loables. Hoy 3 millones de personas están en la adultez mayor y están en la pobreza. Desde el punto de vista social es algo que debe cambiarse y sobre eso no hay discusión. Sobre los otros elementos la diferencia de muchos no es en el qué, es en el cómo. 

En el mediano plazo no hay ninguna disyuntiva entre la rentabilidad social y la estabilidad macroeconómica, pero sí existe una disyuntiva entre las generaciones presentes y las generaciones futuras. 

Lea en Razón Pública: Pensiones: el fallo absurdo de la Corte Constitucional

8 comentarios

Leonardo Urrea

Escrito por:

Leonardo Urrea

*Profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional de Colombia / Estudiante de Doctorado en la Universidad de Pittsburgh.

8 comentarios de “Lo bueno y lo malo de la reforma pensional

  1. LOS GOBIERNOS ESTAN PARA REPRESENTAR AL PUEBLO SU MAXIMO GOBERNANTE.
    cADA DIA LOS CIUDADANOS NOS SENTIMOS MAS ALEJADOS DEL ESPIRITU GOBERNANTE, DED ALLI QUE EL CAMBIO DEBE SER INMINENTE. EL PUEBLO NO PUEDE SEGUIR PERDIENDO DERECHOS, PERDIENDO DIGNIDAD, CRECIENDO LAS DESIGUALDADES. lA REVOLUCION CON REBELDIA Y LAS ARMAS DE LA JUSTICIA SOCIAL SERAN, EL PUEBLO NO DEBE SEGUIR CALLANDO

  2. La gente que no es afectada por la reforma son los hombres con al menos 900 semanas y mujeres con al menos 750 semanas, Si esto va a ser asi, por que siguen obligando a la gente a pagar pensión? En realidad es absurdo.

  3. Si es absurdo porque las personas que tienen menos de 900 y 750 semanas cotizadas tendran que pagar mas pensión, porque aumenta la edad de jubilación, recuerden mujeres a los 60 años y hombres a lo 65, que desastre se moriran trabajando

    1. Eso es para la adultez mayor que no cotizaron se les dara 223mil pesos mensual . mujeres 60 años y hombres 65 años personas que no cotizaron nunca.

  4. considero que la reforma es buena pero considero que derian los colombianos de a pie votaran en las reformas porque gente del congreso o senado tienen que decidir por nosotros es injusto hoy 13 de junio hundieron la reforma

  5. Yo considero que puede ser bueno para los colombianos y hay que darle la oportunidad a esta nueva reforma,sin embargo, sino funciona; debe tener cambios en próximos gobiernos.

  6. Puro populismo, no atacan en realidad el problema y crean más burocracia. Es un desastre para el futuro a cambio de votos hoy, típico de los gobiernos criollos.

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