Lenín Moreno y la consulta popular: una nueva era en Ecuador - Razón Pública
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Lenín Moreno y la consulta popular: una nueva era en Ecuador

Escrito por Mauricio Jaramillo-Jassir
Lenín Moreno, actual Presidente de Ecuador

Mauricio JaramilloLa corrupción, el no a la reelección y la defensa del medio ambiente fueron los ejes de la consulta que dio el triunfo al nuevo presidente sobre el expresidente Rafael Correa. ¿Cómo votaron los ecuatorianos y qué lecciones se siguen para América Latina?

Mauricio Jaramillo Jassir*

Tres asuntos

La consulta popular del pasado domingo en Ecuador, impulsada por el presidente Lenín Moreno, incluyó siete preguntas que fueron interpretadas como un pulso entre él y su antecesor Rafael Correa.

Las preguntas principales se referían a tres temas muy sensibles: la elevación de las penas para delitos de corrupción política, la ampliación de la zona protegida del Parque Yasuní para la explotación de hidrocarburos, y por supuesto, la eliminación de la reelección indefinida.

Moreno en su campaña siempre fue enérgico en que no habría ninguna concesión frente a la corrupción.

El objetivo de la consulta, y de cada una de las preguntas, era corregir algunos aspectos de la denominada Revolución Ciudadana, proceso encabezado durante diez años por Correa y del cual hizo parte Moreno.

Castigar la corrupción

Consulta Popular en Ecuador.
Consulta Popular en Ecuador.
Foto: Vicepresidencia de la República del Ecuador

Esta fue la primera pregunta de la consulta: “¿Está usted de acuerdo con que se…sancione a toda persona condenada por actos de corrupción con su inhabilidad para participar en la vida política y con la pérdida de sus bienes?”

Ecuador no ha sido ajeno al escándalo de Odebrecht. Una de las primeras controversias entre Moreno y Correa se debió a las acusaciones de la Fiscalía contra el vicepresidente Jorge Glas, según las cuales este habría recibido sobornos ilegales equivalentes a  entre el 1 y 1,3 por ciento del valor de los contratos.

Desde el primer momento Moreno quiso prescindir de su vicepresidente pero la ley no lo facultaba para ello: solo un proceso ante la justicia penal o ante la Asamblea Nacional (Congreso) podía conducir a su destitución. Moreno optó por quitarle las funciones a su vicepresidente, lo que dejó a Glas – un funcionario muy cercano Correa- como un cero a la izquierda.

El acto fue interpretado por Correa como una traición por parte de Moreno, quien creyó confirmar con esta decisión el mandato popular que había recibido: durante su campaña  Moreno sin ambages repitió que no habría ninguna concesión frente a la corrupción, de manera que mantener al Vicepresidente hubiera sido una clara violación de su palabra.

El reto de Moreno consiste en mantener un desempeño económico excepcional, pues las cifras de Correa en cuanto a lucha contra la pobreza son admirables.

Por eso en la consulta era importante incluir la pregunta sobre la corrupción y su doble castigo de muerte política y pérdida de bienes en los casos debidamente comprobados. También por eso no es extraño que esta pregunta haya tenido el más alto nivel de aprobación, con el 73 por ciento de los votos.

Ampliar la  zona protegida del Parque Yasuní

Esta pregunta buscaba reducir el área explotable del Parque Yasuní  ubicado en la Amazonía ecuatoriana. La propuesta consistía en pasar de 1.030 a 300 las hectáreas para la explotación petrolera.

Hace algunos años, Rafael Correa sorprendió al mundo al proponer un plan audaz para salvar ese santuario. A cambio de preservar el parque, Ecuador recibiría de la comunidad internacional 3.600 millones de dólares para compensar los 920 millones de barriles de crudo, lo que se estimaba podría contener la reserva.

No obstante Quito se quejó de que la comunidad internacional no reaccionó de manera positiva y el país nunca obtuvo tal monto. Así que, de manera inesperada, Correa anunció que revisaría el plan para aprovechar una parte minúscula del parque -a su entender- para combatir la pobreza que tanto aqueja a esa región del país.

El chavismo será determinante en todos los procesos electorales que atravesará la región en 2018. Eso ya tuvo su efecto en la Consulta de Ecuador.

Esta decisión dio pie a una dura controversia entre el gobierno y los ambientalistas. La inclusión de esta pregunta en la consulta fue entendida por el gobierno Moreno como una forma de corregir una de las acciones más polémicas del gobierno Correa.

Pero el tema está lejos de estar resuelto porque existe una intensa presión para que se aproveche la riqueza petrolera en una de las zonas con peores indicadores sociales. El reto de Moreno consiste en mantener un desempeño económico excepcional, pues las cifras de Correa en cuanto a la pobreza son admirables: la tasa se redujo en más de 12 por ciento, y al menos 1.3 millones de ecuatorianos abandonaron las condiciones de pobreza.

La reelección indefinida

Sin asomo de duda, el punto más sensible de la consulta era volver a prohibir la reelección indefinida que había sido autorizada por la reforma constitucional de diciembre de 2015.

Lenín Moreno siempre fue crítico de esta medida, porque ella altera los equilibrios mínimos que garantizan el Estado de derecho y por ende, la democracia. Al acudir al constituyente primario, Moreno estaba convencido de identificar y borrar de raíz uno de los más evidentes desaciertos del decenio Correa.

Los votos a favor de eliminar la reelección sumaron más del 60 por ciento, y esto confirma el temor de la ciudadanía a la eventualidad de un gobierno autoritario. El correísmo confundió el buen recuerdo que guarda la mayoría de los ecuatorianos sobre la gestión del hoy expresidente, con su disposición a mantener unas reglas de juego que habían sido diseñadas por Correa y para beneficio de Correa.

La Revolución Bolivariana en Venezuela tuvo una fuerte incidencia sobre las votaciones, pues ha desprestigiado a la izquierda de todo el continente. Ha sido tal el abuso del establecimiento post chavista, que hoy parecen tener sentido las acusaciones delirantes que se creían absurdas en la época de Chávez. Con los problemas de desabastecimiento, inseguridad y violación sistemática de los derechos políticos, el chavismo (en manos de un ejecutivo irracional y una Asamblea Nacional Constituyente sin controles) será un factor decisivo en todos los procesos electorales que atravesará la región en 2018. Eso ya tuvo su efecto en la consulta de Ecuador.

El panorama en Venezuela también ha jugado a favor de Lenín Moreno, ya que por un lado muestra los excesos del radicalismo con el que muchos identifican a Correa en el Ecuador, y por el otro las bondades de la moderación, de la que, sin duda, Lenín es fiel reflejo.

El futuro del pulso entre Correa y Moreno

Expresidente de Ecuador, Rafael Correa.
Expresidente de Ecuador, Rafael Correa.
Foto: El Ciudadano Sistema de Información Oficial

Ahora bien, el resultado obtenido por Moreno en las urnas no debe ser tomado como una victoria absoluta sobre el correísmo, al que todavía le quedan caminos para volver a la política.

Pero en el corto plazo es difícil para Gabriela Rivadeneira y Ricardo Patiño -dos de los más emblemáticos aliados del ex presidente- convencer a los ecuatorianos sobre la necesidad de refundar al país, y volver a la esencia de la Revolución Ciudadana.

Solo en el mediano plazo y por una baja considerable en la inversión social, la gobernabilidad de Moreno puede verse comprometida. Esto ocurriría en medio de una posible crisis, donde la nostalgia por los diez años de la bonanza que logró Correa allane el camino para su retorno a la política.

La cuestión es ¿si acaba de eliminarse la reelección indefinida, le queda alguna vía a Correa para volver al poder? La respuesta es afirmativa, aunque bajo las actuales circunstancias parece muy poco probable.

Que las siete preguntas de la consulta hayan sido aprobadas con amplios márgenes de diferencia prueba que Ecuador ha madurado políticamente.

El sector de Alianza PAIS (movimiento político fundado por Correa) que acompaña al expresidente, podría recurrir a la idea de una refundación constitucional -como la que él mismo propuso en 2008- para permitir su retorno, primero como miembro de esa eventual nueva constituyente y luego en las elecciones que serían convocadas para presidente.

Lo anterior en el caso hipotético donde sea resuelva revivir la tan polémica reelección indefinida. Parece un escenario remoto, pero la política latinoamericana está repleta de giros inesperados y ha demostrado a lo largo del tiempo cómo varios de sus caudillos, cuyos poderes ya se consideraban extraviados, recuperaron su autoridad.

Finalmente cabe resaltar que esta consulta le despeja el camino a Moreno para gobernar con más tranquilidad, pues deshace la creencia de que su popularidad se la debía a la cercanía con Correa. Que las siete preguntas de la consulta hayan sido aprobadas con amplios márgenes de diferencia, marca una autonomía definitiva respecto de su antecesor y prueba que Ecuador ha madurado políticamente.

Los ecuatorianos han demostrado entender que si bien los avances logrados por Correa en su decenio son invaluables, también se encargó de cultivar un sentido de pertenencia democrático, intolerante con cualquier muestra de autoritarismo. Una paradoja que refleja como la izquierda ecuatoriana ha sido capaz de reinventarse y proteger la democracia. Una lección que debe ser aprendida en varias latitudes.

*Profesor de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario y ex asesor del despacho del Secretario General de UNASUR.

 

 

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