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Las vulnerabilidades económicas de la sostenibilidad

Emisiones de carbono en Colombia

Leonardo RojasSantiago Castaño La transición hacia la sostenibilidad ambiental en Colombia podría ser muy costosa – de manera que el asunto no es tan simple-.

 Leonardo Rojas Rodríguez*- Santiago Castaño Salas**

Los compromisos de Colombia

A mediados de 2018, María Emma Mejía, embajadora ante Naciones Unidas, ratificó el compromiso de Colombia con el Acuerdo de París.

Aunque esta es una buena noticia en el plano ambiental, las medidas que establece este pacto podrían tener efectos negativos en materia económica porque, además de ser sumamente susceptible, la economía colombiana es vulnerable en relación con su capacidad para enfrentar los desafíos o problemas que traerá esta transición. Concretamente, es posible que la inflación, la deuda pública y privada aumenten; que el país vea más restringido su crecimiento por problemas en sus exportaciones, y por la atracción que pueda generar para capitales extranjeros.

Al suscribirse al Acuerdo, Colombia se comprometió a reducir su emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en un 20 por ciento para el año 2030. Esto forma parte de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) para enfrentar el cambio climático.

En la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible señaló que para ejecutar las NDC, sería necesario invertir alrededor de 15 mil millones de dólares entre 2015 y 2030. Según el Ministerio, ese dinero es necesario para garantizar mejores condiciones ambientales y también para mitigar los efectos negativos del cambio climático sobre la economía colombiana.

En los últimos años, la profundización de efectos estacionales como el Fenómeno del Niño y la Niña han tenido efectos negativos para los sectores agropecuario y de transporte, debido a que ninguno de ellos cuenta con la infraestructura necesaria para enfrentar estos cambios ambientales.

Colombia sin lugar a duda, debe adoptar políticas y medidas que permitan sortear estas dificultades.

Deforestación y protección de los bosques

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Los riesgos económicos

El sector extractivo ha fomentado el crecimiento económico y ha permitido que Colombia se convierta en un país de ingreso medio.

Pero también ha hecho que la economía nacional sea dependiente en materia de precios, ciclos financieros y comerciales, y esté sujeta a la demanda de carbón y petróleo de países desarrollados que han empezado a transformar sus matrices energéticas para consumir menos energías fósiles. Así pues, el gran reto en materia económica y ambiental que enfrenta Colombia consiste en emplear tecnologías sostenibles y empezar a producir bienes manufacturados de alta intensidad tecnológica.

Para lograrlo, es necesario revisar propuestas comprensivas de política para abordar el calentamiento global y la crisis financiera, como decir el Green New Deal (Nuevo Acuerdo Verde) y el Enviromental Big Push (el Gran Impulso Ambiental) que cada vez están siendo más discutidos en Latinoamérica y el Caribe.

Así mismo, es importante elaborar reflexiones como esta, que señalen las complicaciones económicas que podrían presentarse al ejecutar las políticas encaminadas a mitigar los efectos del cambio climático, pues si bien es necesario avanzar en la transición energética también es indispensable conocer los riesgos fiscales, monetarios y comerciales que dicha transición podría acarrear.

En el caso colombiano, se pueden identificar riesgos internos y riesgos externos relacionados con nuestros socios comerciales.

Riesgos internos

La reducción de GEI implica dejar de producir materias primas y transformar los patrones de uso y consumo que caracterizan la actividad económica del país. Actualmente, la producción y el consumo de energía representan alrededor del 35 por ciento de la emisión de GEI en Colombia, por lo cual el gobierno tendrá que diseñar políticas que permitan transformar la matriz productiva y energética del país.

Además, es necesario detener la deforestación y recuperar los bosques afectados porque el uso de suelo para ganadería produce el 55 por ciento del GEI e impide la absorción de gases que podría realizar un bosque normal.

El riesgo económico está asociado con la relocalización del capital y la redistribución de los ingresos económicos, pues toda redistribución económica provoca pujas distributivas entre quienes producen usando métodos contaminantes y quiénes no, y entre empleados y empleadores, lo cual podría resultar en un aumento de la inflación que supere el rango meta establecido por el Banco de la República. En este caso, lo ideal sería que el Estado regule la relocalización y la redistribución teniendo en cuenta las dinámicas de competencia del mercado.

Economia colombiana

Foto: Presidencia de la República
La economía colombiana se sostiene sobre todo de prácticas extractivistas.

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Riesgos externos

Si se presenta una caída en la demanda internacional de materias primas contaminantes como el carbón y el petróleo, lo más probable es que el ritmo del crecimiento económico descienda, pues gran parte de comportamiento económico colombiano depende de sus socios comerciales y de la liquidez de los mercados globales, es decir, de los capitales que ingresen al país.

Teniendo esto en cuenta, habría que preguntarse sobre quién comprará lo que producimos, si por ejemplo, los miembros de la Unión Europea dejan de utilizar o reducen su consumo de carbón y petróleo. Si nadie compra estos productos, enfrentaremos una caída de nuestras exportaciones y una pérdida de capitales extranjeros, lo cual podría provocar que el peso colombiano se deprecie más, un aumento en el desempleo y en el nivel de endeudamiento en moneda extranjera del sector público y privado. La caída de la actividad económica haría que los ingresos tributarios del Estado disminuyan, aumentando las cargas de la deuda pública.

Estos peligros no deben ser utilizados como excusas para retrasar la transición hacia una economía ambientalmente sostenible, sino como una invitación a diseñar y aplicar políticas y estrategias que permitan sortearlos de forma eficiente.

Debemos caminar hacia la sostenibilidad con precaución.

*Becario Jóvenes Investigadores Colciencias, Universidad Nacional de Colombia. Co-investigador del proyecto CID-AFD “Vulnerabilidades de la economía colombiana en el contexto de una transición global a bajas emisiones de carbono”

**Estudiante de Doctorado en Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia. Co-investigador del proyecto CID-AFD “Vulnerabilidades de la economía colombiana en el contexto de una transición global a bajas emisiones de carbono”

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1 Comentario

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Benjamin Herrera Ramirez marzo 8, 2020 - 5:58 pm

Pretender que se puede transitar al uso de energía de menor emisión de CO2 sin que afecte que lo tenemos establecido hoy, no es posible. Hay de por medio una transición, necesaria e inevitable. También hay un negacionismo de líderes encargados del diseño de políticas y toma de decisiones, que retrasa las acciones necesarias para iniciar la transmisión.

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