Las vidas paralelas de Tomás Carrasquilla y Gabriel García Márquez - Razón Pública

Las vidas paralelas de Tomás Carrasquilla y Gabriel García Márquez

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Casualidad o causalidad, los dos narradores más importantes de Colombia en el último siglo, tienen en común orígenes, accidentes personales e influencias culturales. Estas son sus historias.

Nicolás Pernett*

Orígenes similares

Tomás Carrasquilla y Gabriel García Márquez comparten mucho más que la dignidad de ser los dos escritores más importantes en la historia de Colombia. Si hacemos un ejercicio a la Plutarco y comparamos las historias de sus vidas, encontraremos que existen varias coincidencias entre ellas que, tal vez, hicieron que se convirtieran en los mejores narradores de la literatura colombiana.

Tomás Carrasquilla nació en Santo Domingo, Antioquia, un pueblo “feo, frío y faldudo”, como él mismo lo recordaba, y Gabriel García Márquez en Aracataca, un pueblo caliente y caribeño, pero ambos tuvieron la suerte de crecer en un hogar conformado por muchas mujeres y una única figura masculina de autoridad, en ambos casos el abuelo materno.

Tanto Carrasquilla como García Márquez se caracterizaron por crear grandes personajes femeninos, desde la marquesa Bárbara Caballero hasta la incansable Úrsula Iguarán.

En el caso de Carrasquilla, el abuelo Juan Bautista Naranjo fue la persona que siempre veló por la suerte del pequeño Tomasito y patrocinó su subsistencia, mientras que en el caso de García Márquez, el abuelo Nicolás Márquez fue el maestro más importante en la vida del futuro nobel, y quien lo mostró desde muy niño los entresijos del mundo, incluidos el hielo y los cultivos de banano.

Ambos abuelos les relataron a sus nietos historias que estos acabarían por llevar a la literatura: el abuelo Juan Bautista le contó a Carrasquilla las historias de la marquesa de Yolombó y le hizo prometer que algún día la escribiría, y Gabriel García Márquez recibió de su abuelo los relatos de las guerras civiles colombianas que habrían de aparecer en sus novelas.

Al estar los padres de los futuros novelistas ausentes del hogar, la figura del abuelo se vio acompañada fundamentalmente de madres, abuelas, tías y sirvientas, quienes llegarían a tener una influencia definitiva sobre ellos.

Puede decirse que fue de las mujeres de quienes Carrasquilla y García Márquez aprendieron sus habilidades narrativas, ya que en ambos se manifiesta una inclinación por las historias fantásticas, los mitos y leyendas de sus respectivas regiones, la oralidad como fundamento de toda literatura, y un particular gusto por los detalles y la descripción minuciosa; todas ellas “técnicas narrativas” aprendidas de las mujeres de sus casas.

No por casualidad tanto Carrasquilla como García Márquez se caracterizaron por crear grandes personajes femeninos, desde la marquesa Bárbara Caballero hasta la incansable Úrsula Iguarán.


Municipio de Yolombó en Antioquia.
Foto: Luis Perez 

Estudio, guerra y literatura

Una vez llegados a la juventud, Carrasquilla y García Márquez también fueron sometidos a la misma carga: estudiar el final del bachillerato y los comienzos de la carrera de Derecho en una ciudad ajena. Mientras el joven Tomás se trasladó a Medellín para asistir a la Universidad de Antioquia, a García Márquez le tocó ir a la fría Bogotá, primero a acabar su secundaria en Zipaquirá y luego a inscribirse en la Universidad Nacional.

Ambos jóvenes aprovecharon sus estadías para empaparse de la cultura del momento, pero a los dos les llegó la oportunidad de abandonar los estudios y la ciudad ante la inminencia de la guerra. A Tomás Carrasquilla lo cogió en Medellín el levantamiento conservador de 1876 y el inició de otra guerra civil interpartidista, y rápidamente decidió no afiliarse a ningún bando y regresar a su pueblo.

Por su parte, García Márquez  presenció en Bogotá el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 y el posterior inicio de otro de los recurrentes ciclos violencia de Colombia; su reacción ante la inminencia del cataclismo fue exactamente la misma que la del antioqueño.

A pesar de que los inicios literarios de García Márquez fueron bastante más tempranos que los de Carrasquilla –quien empezó a publicar a los 38 años, edad en que García Márquez ya estaba escribiendo Cien años de soledad-, ambos aseguraron que su llegada a la literatura fue producto de un reto lanzado por una figura de autoridad: Carrasquilla contó alguna vez que su primera novela, Frutos de mi tierra, fue el resultado de una “apuesta” que hizo con Carlos E. Restrepo (que después sería presidente de la República) para demostrarle que en Antioquia sí había material novelable.

En ambos casos, sus primeras obras vinieron después de un trabajo de largo tiempo y de haber adquirido un compromiso serio con la literatura, pero, por algún motivo desconocido, ambos las presentaron como productos de la casualidad y como experimentos sin pretensiones.    

De igual manera es famosa la anécdota de García Márquez, quien dijo que le envió su primer cuento al periodista Eduardo Zalamea Borda con la sola intención de refutar su afirmación sobre la ausencia de promesas en la literatura de Colombia en los años cuarenta.

En ambos casos, sus primeras obras vinieron después de un trabajo de largo tiempo y de haber adquirido un compromiso serio con la literatura, pero, por algún motivo desconocido, ambos las presentaron como productos de la casualidad y como experimentos sin pretensiones.   

Después de los buenos comentarios que recibieron sus primeros escritos, y de vuelta en sus tierras de origen después de su malograda experiencia universitaria, Carrasquilla se dedicó a leer, escribir y conversar en Santo Domingo, y García Márquez trabajó como periodista en Cartagena y Barranquilla.

Al cabo de un tiempo ambos llegaron a la misma conclusión en su trabajo literario: lo que había que contar era la vida propia de sus provincias, con sus maravillas y desgracias, sin intentar imitar modelos o contenidos extranjeros.

A pesar de que ambos escritores conocieron a fondo el legado literario de Occidente, sus intereses siempre fueron los personajes de su propia región: los hombres alucinados, los pueblos carnavalescos y las amarguras de la guerra en el Caribe, en el caso de García Márquez, y las familias arribistas, los negociantes inescrupulosos y los niños soñadores de Antioquia, en el caso de Carrasquilla.


Tomás Carrasquilla.
Foto: Actividad Cultural del Banco de la República 

Sin duda, el éxito comercial de Gabriel García Márquez fue mucho mayor que el de Carrasquilla, pues coincidió con un momento de boom de consumo de libros nunca antes visto. Pero se puede decir que ambos fueron escritores exitosos, capaces de dedicarse profesionalmente a la escritura en un país donde este propósito siempre fue poco menos que una quimera.

Ambos tuvieron muy pocos trabajos que no fueran escribiendo, y ambos lograron hacerse a ingresos por varios años escribiendo para El Espectador crónicas que aún hoy son ejemplos de excelente prosa periodística.

La vida imita al arte

Carrasquilla escribió (más exactamente, dictó) hasta el final de su vida, y Gabriel García Márquez ha sido un prolífico escritor que ha publicado novelas hasta hace muy pocos años.

En ambos casos, uno de los últimos proyectos que los escritores abordaron fue el de sus autobiografías, con los tres tomos de la novela Hace tiempos en el caso de Carrasquilla, y con las memorias Vivir para contarla, de García Márquez.

Finalmente, en la vejez, ambos escritores fueron víctimas del extraño sortilegio que hace que la vida se acabe pareciendo irremediablemente al arte. Tomás Carrasquilla pasó sus últimos años reducido a la inmovilidad y consagrado a rutinas místicas, como Dimitas Arias, el “tullidito” de uno de sus cuentos, mientras que Gabriel García Márquez ha visto su mente nublada por ráfagas de incertidumbre, como le pasó a los habitantes de Macondo durante la “peste del olvido”.

Pero más allá de las similitudes biográficas que existen entre ambos autores, su principal coincidencia es que los dos enriquecieron la cultura y las letras de Colombia como pocos lo han hecho, y que su legado vivirá por mucho tiempo.       

*Historiador.   

@HistoricaMente

Acerca del autor

Nicolás Pernett
nicolaspernett@razonpublica.org.co | + posts

*Historiador. Su más reciente libro es ‘Presidentes sin pedestal. Una historia cínica de los gobernantes de Colombia’, publicado por Ediciones B.

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Nicolás Pernett

*Historiador. Su más reciente libro es ‘Presidentes sin pedestal. Una historia cínica de los gobernantes de Colombia’, publicado por Ediciones B.

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