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Las propuestas de UNASUR para la paz en Colombia

Escrito por Diego Tarapués
El Fiscal General Eduardo Montealegre.

El Fiscal General Eduardo Montealegre.

Diego terapuésUna comisión internacional de la verdad y una fuerza militar suramericana para ayudar a la paz de Colombia. ¿Qué tan sensatas y qué tan realistas son estas iniciativas formuladas por un expresidente?

Diego Fernando Tarapués Sandino*

Las propuestas

Esta semana hubo un encuentro en la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), donde el fiscal Eduardo Montealegre discutió con los miembros de este organismo el modelo de justicia transicional que el Estado colombiano viene diseñando para facilitar la conclusión del conflicto armado.

De allí surgieron algunas propuestas, que los medios colombianos difundieron mediante entrevistas con el fiscal Montealegre y con el secretario general de la entidad Ernesto Samper. Estas propuestas consisten básicamente en crear una comisión de la verdad de composición mixta y en la colaboración eventual de un contingente militar adscrito a la UNASUR en procesos como el desarme.

Comisión de la verdad

Samper habló de crear una comisión para establecer “la verdad social” sobre el conflicto colombiano, integrada por personalidades destacadas de Colombia y de otros  países sudamericanos. Montealegre calificó la propuesta como “muy interesante” y dijo que “cualquier esfuerzo regional que pueda contribuir a esclarecer las verdades del conflicto va a ser de gran utilidad”.

Si bien la iniciativa viene de un expresidente y tiene el beneplácito del jefe de la entidad encargada de investigar los delitos en Colombia, es todavía una idea incipiente que a duras penas fue conversada de manera informal con el presidente Santos y exigiría el pleno acuerdo del Estado y de la sociedad colombianos. Por eso ya han surgido algunas inquietudes que exigirían respuestas para que la idea pueda siquiera ser tomada en serio.

Colombia sin duda necesita de una comisión de la verdad para esclarecer los hechos de violencia e identificar el porqué de las violaciones sistemáticas de derechos humanos por parte de los actores armados institucionales, para-institucionales y contra-institucionales. Para esto sería preciso reconstruir y narrar la historia del conflicto de manera que sus causas y consecuencias sean explicadas con claridad y credibilidad.

Ya en marzo de 2014, al concluir el vigésimo segundo ciclo de los diálogos en La Habana, se constató el interés del gobierno y de las FARC en crear una comisión para estos fines, aunque las partes tuvieran grandes diferencias en el momento de precisar el mandato y operación de la entidad. Para el gobierno, la comisión debe crearse “después de que se alcance un acuerdo definitivo de paz”, mientras que la insurgencia reiteró su vieja petición de que es este cuerpo se integre de manera inmediata. Y aunque no fueran mencionados nombres ni criterios para escoger a los miembros de la comisión, el desacuerdo al respecto se hizo evidente a propósito de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (cuyo informe –hay que advertirlo– no puede reemplazar al de una comisión de la verdad).

El Secretario General de UNASUR Ernesto Samper Pizano.

El Secretario General de UNASUR Ernesto Samper Pizano.
Foto: Agencia de Noticias ANDES

Interesante pero difícil 

La propuesta del Secretario de UNASUR puede ser una alternativa interesante, ya que proviene de un organismo internacional que cuenta con la confianza de ambas partes.

Pero una comisión de la verdad sobre un conflicto tan complejo y tan traumático no podría buscar conciliación entre las partes ni guiarse apenas por consideraciones políticas, sino  ceñirse con rigor a los criterios  jurídicos y a los estándares internacionales en materia de reconstrucción de la verdad y de memoria histórica.

En el plano jurídico, ya el “marco para la paz” (Acto Legislativo 01 de 2012) prevé la necesidad de crear “mecanismos de carácter extra-judicial para el esclarecimiento de la verdad” y dispone que el Congreso se ocupe de “crear una Comisión de la Verdad y definir su objeto, composición, atribuciones y funciones”.  Es decir que por un lado, en Colombia tendrá que existir una comisión de la verdad, y por el otro lado sus características tendrán que ser definidas exclusivamente a través de una ley.

Por eso la propuesta de UNASUR tendría que esperar y someterse a lo que decida el Congreso en la materia, y no al revés. El carácter mixto o regional de la comisión, así como la idea de limitarla a la “verdad social” –cualesquiera sean el sentido y alcance de esta expresión– tendrían que ser aprobadas por el Congreso. No bastaría entonces con la solicitud del gobierno nacional a la Secretaría General y a la Presidencia temporal de UNASUR, como ha dicho Samper.

Más allá de los formalismos legales y de los buenos gestos de los vecinos suramericanos que quieren acompañar el proceso de paz,  una comisión de la verdad debe gozar de la más amplia legitimidad social, y esto supone el apoyo de las víctimas que han sufrido los horrores del conflicto y que tienen interés en reconstruir la verdad sobre lo sucedido.

Militares por la paz

La idea de una fuerza militar suramericana para acompañar el proceso de desarme y desmovilización de la guerrilla colombiana parece ser algo más viable.

Concretamente se trataría de la denominada “Fuerza de Paz Binacional Cruz del Sur”, que se creó hace poco menos de diez años, inicialmente por parte de Argentina y de Chile, y que se encuentra a disposición de la ONU para operaciones de mantenimiento de la paz en el mundo.

El acompañamiento internacional en cuestiones operativas referentes a la paz no es algo nuevo en Colombia. La presencia de la Cruz Roja Internacional y de países amigos en los procesos de liberación de secuestrados es muy bien conocida, igual que la Misión de Apoyo de la OEA en el proceso con los paramilitares. Estas experiencias no distan mucho de la eventual participación de UNASUR en el proceso de desarme y de verificación de los acuerdos. Aquí son decisivas la confianza, la garantía y la voluntad políticas de las partes y de los garantes.

La propuesta del secretario general de UNASUR es muy valiosa, pero apenas es un gesto para mostrar el interés de acompañar el proceso de paz, ya que la solicitud propiamente dicha tendría que venir directamente del gobierno colombiano y tramitarse a través del Consejo Suramericano de Defensa.

En todo caso, mientras llega el momento de firmar el acuerdo de paz, UNASUR debería dedicarse a ampliar la representación de países dentro de la Fuerza de Paz Cruz del Sur para que esta sea una entidad con verdadero sentido de región, pues hoy en día se reduce a una fuerza binacional bajo el mandato del Consejo de Seguridad de la ONU. Más que de gestos políticos, la viabilidad de esta iniciativa depende de la capacidad técnica y operativa que demuestre UNASUR.

Salón del Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC) en Nueva York
Salón del Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC) en Nueva York
Foto: Wikimedia Commons

Otra vez la Corte Penal

Por último –y a raíz de estas propuestas– se ha vuelto a especular sobre el papel de una hipotética Corte Penal de UNASUR en el proceso de paz colombiano. Pero tanto Samper como Montealegre han sido tajantes al descartar la competencia de un tribunal regional supranacional sobre casos penales relacionados con el conflicto armado en Colombia.

Como sostuve en Razón Publica, la competencia de esta Corte –si es que ella se crea– estaría limitada a casos de crimen organizado transnacional en Suramérica, los cuales no se  equiparan a los crímenes que la justicia transicional colombiana busca investigar y judicializar bajo los criterios de selección y “priorización” que establece el mencionado Marco Jurídico para la Paz.

De modo pues que las propuestas de una comisión de la verdad mixta y de una fuerza militar suramericana para la paz de Colombia no tienen nada que ver con la iniciativa de crear un tribunal penal en América del Sur.
 

*Profesor de la Universidad Santiago de Cali (Colombia), LL.M. y doctorando de la Universidad de Göttingen e investigador del Cedpal (Alemania). www.tarapues.info

@tarapues

 

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