
Las nuevas elecciones en Venezuela
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La altísima abstención, la división de la oposición y la hegemonía chavista-madurista marcaron una jornada electoral que refleja la crisis de representación, el autoritarismo y la desesperanza que siguen afectando a Venezuela.
Una elección sin opciones
Venezuela lleva años en medio de una situación crítica y agravada en los últimos meses, como se puso de presente en las elecciones que acaban de producirse.
En este artículo miraré los datos de esa jornada electoral ofrecidos por diversos medios de comunicación al día siguiente a las elecciones, así como algunos elementos del debate que generaron esos resultados en el país vecino.
El 25 de mayo pasado se realizaron las elecciones parlamentarias y de gobernadores en Venezuela, y se escogieron 520 legisladores regionales.
En el Registro Electoral Permanente (REP) aparecían 21.485.669 personas. Con un poco más del 93% de las actas escrutadas y con 5.507.324 votos —el 25,63% de participación—, y no como dijo el Consejo Nacional Electoral (CNE), con el 42,63% (equivalentes a 9.159.340 votos), el CNE adjudicó 82,68% de los votos al oficialismo, dándole el triunfo al Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), con 4.553.484 votos en las elecciones parlamentarias, 256 de los 285 diputados a la Asamblea Nacional (AN), y 23 de las 24 gobernaciones.
Es decir: la abstención fue abrumadora (75% del censo electoral), y el oficialismo ganó en 23 estados mientras que la oposición se quedó apenas con uno.
Lo anterior se debió en buena medida a que la oposición llegó dividida: una parte encabezada por María Corina Machado (MCM) llamó a la abstención, y otros candidatos opositores se presentaron individualmente.
División opositora y hegemonía oficialista
Varios medios de comunicación destacaron cómo. mientras que el chavismo-madurismo —a través del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar— fue a estas elecciones junto a 12 fuerzas políticas, la oposición se presentó dividida en 10 fuerzas y con posiciones divergentes incluso sobre las reglas de juego.
El chavismo-madurismo aprovechó la situación para no tomar en cuenta los resultados de la oposición, aunque se habría requerido de su participación para lograr negociar y alcanzar una mayoría calificada con la cual poder designar a los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), los directores del Banco Central de Venezuela (BCV), el fiscal, el contralor, etc.
El partido Vente Venezuela no tenía la tarjeta electoral por la sanción impuesta desde el año anterior a su líder, María Carolina Machado, quien para las elecciones de mayo de 2025 llamó a la abstención; y después de conocer los resultados declaró que “más del 85% de los venezolanos desobedecimos a este régimen”.
Hay debate sobre si con la abstención se dejó que el oficialismo ganara la mayoría de los cargos en disputa y el control de los poderes públicos. También se discute si la dirigente debió llamar a acuerdos con otros sectores opositores para proponer a sus dirigentes como candidatos a diputados y gobernadores, construyendo una fuerza política significativa, en lugar de boicotear a quienes se postularon, señalándolos de colaboracionistas.
El peso de la abstención
La abstención, repito, fue del 75%. Es decir, los venezolanos mostraron su descontento no saliendo a ejercer el voto ni asumiendo la jornada electoral como oportunidad para ratificar el resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 (28J24).
El ganador indiscutible de esas elecciones fue Edmundo González Urrutia (EGU), pero el régimen chavista-madurista se ha negado a reconocerlo, así como menospreció las mediciones a boca de urna, las encuestas preelectorales, los contundentes resultados finales y las actas que los muestran.
El CNE anunció que el candidato oficialista había ganado, y este hecho produjo una intensa desesperanza social, que llevó a anular hasta la posibilidad de usar el voto como castigo al régimen.
En el debate ha surgido la pregunta de si la abstención, en lugar de generar cambio, independencia y autonomía de los poderes del Estado, fue aprovechada por el régimen de Maduro para aumentar su control, reimponiendo su hegemonía. Si, en lugar de conquistar espacios institucionales de resistencia y lucha, más bien ayudó al continuismo oficialista.
Es de resaltar que la oposición no se hace sentir, pese a contar con excelentes candidaturas —que podrían ser únicas o unitarias— a diputados, gobernadores, alcaldes, legisladores nacionales, regionales y concejales municipales, y también pese a contar con programas que interpreten la situación local, regional, nacional y de sus habitantes.
Tensiones internas y nuevas fracturas
Las tensiones han aumentado no sólo entre el oficialismo y la oposición, sino también entre las varias corrientes de esta última.
Así, por ejemplo, actores políticos de la oposición como Manuel Rosales o Henrique Capriles decidieron participar individualmente en las elecciones y fueron expulsados de la Mesa de Unidad Democrática.
El exgobernador Manuel Rosales no señaló al régimen ni a sus secuaces, sino que acusó a quienes promovieron la enorme abstención electoral de desafiar una república ya bastante desvencijada.
Otros afirman que la oposición recibe desde afuera —en especial, desde Estados Unidos— las indicaciones sobre qué hacer.
Ha surgido el debate sobre qué queda de una oposición dividida y sobre los llamados a desempeñar un papel activo en la restauración o reconstrucción de la democracia, lo que les exige empezar por la solidaridad entre sus diversos sectores.

¿Desobediencia o derrota?
MCM aseguró que esa gran abstención fue una nueva derrota para el gobierno de Nicolás Maduro, más aún cuando él quería “pasar la página de la humillante derrota recibida en las elecciones presidenciales del 28J24”.
Según MCM, lo que ocurrió fue una desobediencia masiva, una reafirmación del mandato de esas presidenciales, donde la oposición derrotó a Maduro por un margen del 70% al 30% de los votos. El fraude queda confirmado por el hecho de que el CNE no haya presentado resultados ni actas del proceso del 25 de mayo.
El régimen chavista-madurista no ha dado las mínimas garantías electorales y ha recurrido a medidas represivas para intentar frenar el ascenso opositor. Ya van más de 2.000 personas desaparecidas de manera forzosa y torturadas; más de 30 asesinadas. También aseguró que EGU fue forzado a salir de Venezuela ante el riesgo para su integridad personal. Además, destacó el creciente aislamiento de Maduro, el impacto de las medidas internacionales, así como de la articulación a favor de la transición democrática en Venezuela, y llamó a la Fuera Armada Nacional Bolivariana a abrir el camino a la transición.
Una democracia devaluada
Las lecciones que ha dejado este proceso electoral y la actuación oficialista son muy amargas.
Que no habrá elecciones reales y democráticas bajo un régimen dictatorial como el que encabezan Nicolás Maduro y Diosdado Cabello; ellos toleran que se vote, pero no que realmente se elija. Es decir, devalúan el voto y la democracia venezolana.
Puede haber también un clientelismo adquirido en ese sistema, que desplaza la representación partidista e impide el pluralismo y la llegada de los jóvenes al poder, acudiendo al golpe de Estado contra la soberanía popular, como hizo el 28J24.
El régimen venezolano enfrenta tremendas encrucijadas: ¡y las que siguen! Pero se las descarga a la población para que las pague con sus vidas; por eso los venezolanos siguen huyendo de su país.
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Acerca del autor
Socorro Ramírez
* Cofundadora de Razón Pública. Doctorada en Ciencia Política; magíster en relaciones internacionales; magíster en análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos; licenciada en historia. Profesora emérita y jubilada de la Universidad Nacional de Colombia en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), de la maestría de estudios del Caribe en la sede Caribe de la UN. Ha desarrollado la línea de investigación, docencia y extensión “Fronteras, vecindad e integración”. Coordina el Grupo Académico Colombia-Venezuela y el programa Colombia-Ecuador. Autora de numerosas publicaciones.
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