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Las líneas que conectan el derecho, la moral y la política

Escrito por Diana Guzmán

Teoría del derecho hecha en Latinoamérica

Diana GonzálezAunque suele decirse lo contrario, este libro demuestra que en América Latina sí es posible llevar a cabo una reflexión clara, rigurosa y original dentro de una disciplina tan compleja como la filosofía del derecho.

Diana Beatriz González*

Derecho, moral y política: una revisión de la teoría general del derecho
Carlos Santiago Nino
Siglo XXI
2014

Filosofía latinoamericana

Las clases de filosofía en el colegio, al menos las que daban en mi colegio, eran un recorrido de dos años por un número más o menos grande de autores –hombres blancos, europeos o norteamericanos–. El profesor iba de filósofo en filósofo, desde Grecia hasta donde le alcanzara el tiempo, recitando frases más o menos oscuras del tipo: Kant, alemán, idealista trascendental, que nosotras teníamos que repetir tal cual en los exámenes.

Lo que pasa en la carrera universitaria de filosofía es más o menos lo mismo, pero por cuatro años. Lo que queda también más o menos claro, aunque implícito, es que el quehacer filosófico es cuestión de pensamientos invernales, de hombres, y que lo que nos queda a los tropicales es intentar entender y hacernos expertos en alguna de esas mentes grandes y ajenas.

Los profesores nos insistían en que –a diferencia de los estudiantes de medicina, que al graduarse se convierten en médicos– quienes estudiábamos filosofía no podíamos llamarnos filósofos. Menos aun los que estábamos condenados a pensar desde el aislamiento de la sabana de Bogotá (la frase favorita de mi profesor de Heidegger).

Dado ese panorama, uno se acostumbra a creer –sin saber que lo cree– que las luces de la razón están afuera y bien lejos de Latinoamérica. Por eso la obra de Carlos Niño, un argentino, filósofo del derecho, riguroso, relevante y con una voz propia fue un primer indicio de que también desde este “aislamiento sabanero” puede desarrollarse un pensamiento filosóficamente estimulante.

Un filósofo latinoamericano

Paola Bergallo, una de las más destacadas estudiantes de Nino.
Paola Bergallo, una de las más destacadas estudiantes de Nino.  
Foto: Universidad de Palermo

Carlos Santiago Nino murió en 1993, cuando apenas tenía 49 o 50 años. A pesar de ser un filósofo del derecho relativamente joven, dejó una obra extensa y rica. En ella se ocupó de cuestiones diversas como los problemas de fundamentación de la moral, asuntos propios de la teoría del derecho como la validez, legitimidad y eficacia de las normas jurídicas y temas de derecho penal, como las tensiones entre el respeto a los derechos humanos y los procesos de justicia transicional, entre otros.

Además de esto, fue profesor y mentor de muchos de los filósofos y teóricos del derecho más relevantes, discutidos y leídos en la actualidad. Entre sus estudiantes están Paola Bergallo, Roberto Gargarella, Cristina Redondo y Roberto Saba. Una de las características más llamativas de este conjunto de discípulos de Nino es que no constituyen un grupo homogéneo, ni repiten sin más las tesis de éste. Se trata, por el contrario, de pensadores bastante diferentes entre sí que analizan, discuten y critican tanto las tesis de su mentor, como las de sus compañeros de grupo.

Este libro propone un debate teórico original entre puntos de vista tradicionales. 

Esta presentación, más extensa de lo habitual, pretende poner en contexto el libro al que se refiere esta reseña. No es solo un texto más de filosofía del derecho que nos invita a repetir ideas trasplantadas sin más. Por el contrario, este libro propone un debate teórico original entre puntos de vista tradicionales.

Derecho, moral y política

Derecho, moral y política: una revisión general de la teoría del derecho es un texto póstumo de Nino. Surgió como resultado del debate que surgió entre el filósofo argentino y sus estudiantes en un curso que impartía sobre la teoría del derecho contemporánea.

Como ocurre todavía, una de las corrientes de teoría y de filosofía del derecho más populares entre estudiantes, académicos, litigantes y demás participantes en la práctica jurídica era el positivismo jurídico. En términos muy llanos, esta corriente de pensamiento sostiene que hay una separación conceptual y práctica entre las esferas política, moral y jurídica. En ese sentido, es posible identificar lo que es el derecho y cómo opera socialmente sin acudir a valores o juicios sobre lo que es bueno o debido.

Nino estaba en desacuerdo con esta idea, que era defendida por sus estudiantes. Consideraba que, por el contrario, el derecho está vinculado conceptual y prácticamente con los ámbitos moral y político. Prueba de ello son las constituciones contemporáneas, que integran principios y valores de esta índole, así como las situaciones concretas de transición a la democracia (Nino reflexionó sobre y participó activamente en la transición argentina que puso fin a la dictadura militar (1976-1983)). Por eso, las propuestas positivistas de análisis del derecho, limitadas a estudios sobre la lógica de las normas y la “cientificidad” del sistema, son necesarias pero insuficientes.

Para estudiar adecuadamente el fenómeno complejo que es el derecho hay que tener en cuenta los aspectos político y moral, que son parte inseparable de él.

Un debate mal planteado

La propuesta de Carlos Santiago Nino sobre el derecho.
La propuesta de Carlos Santiago Nino sobre el derecho. 
Foto: Jason Morrison

El texto de Nino aborda este problema de los vínculos entre derecho, moral y política a través de una estrategia no autoral. Es decir, en lugar de exponer exhaustivamente las ideas de los filósofos con quienes va a discutir, se enfoca en debatir los argumentos que se presentan desde cada una de las posiciones frente al tema. Para ello divide el libro en 5 capítulos:

  • En el primero discute las diversas posiciones con respecto a la relación conceptual entre derecho y moral.
  • En el segundo se ocupa del problema de si el derecho proporciona por sí mismo razones para la acción o para la toma de decisiones o si, por el contrario, es necesario apelar para ello a consideraciones políticas y morales.
  • En el tercero estudia las diversas posiciones en relación con la tesis de la conexión interpretativa entre moral y derecho.
  • En los capítulos cuarto y quinto da cuenta del debate sobre los vínculos entre derecho y política y entre moral y política.

Todos los argumentos que expone a lo largo del libro son analizados a la luz de sus propias tesis al respecto. La idea persistente a lo largo de los cinco capítulos es que el derecho es un fenómeno esencialmente político. Esto quiere decir que entre los dos hay vínculos directos, así como vínculos indirectos que están relacionados con la moral. Sin embargo, durante mucho tiempo ha habido, por parte de teóricos y practicantes de la disciplina jurídica, un esfuerzo permanente por negar la existencia de esta conexión o, en todo caso, por restarle tanta importancia como se pueda.

La idea persistente a lo largo de los cinco capítulos es que el derecho es un fenómeno esencialmente político. 

Nino considera que este supuesto aislamiento del derecho se basa en una sospecha, no siempre mal fundada, de que las tesis de la conexión con la moral son teológicas y antidemocráticas. No obstante, para él esta sospecha es equivocada. Hay, por el contrario, un vínculo de interpretación y justificación mutua entre estas tres esferas. Esa conexión es tan estrecha que quien pretenda pasarla por alto no entenderá ni remotamente la complejidad del derecho.

Una de las ideas más interesantes debatidas por el filósofo es que las discusiones entre las posiciones positivistas y no positivistas se basan en un malentendido con respecto al uso del término “derecho”. Si en lugar de enfrascarse en estas disputas que no llevan a nada se dieran cuenta de que no se trata de quién entiende la verdadera estructura del derecho, sino que el término es usado adecuadamente por ambos, pero para referirse a funciones diferentes, podría avanzarse mucho más en la reflexión.

Este libro es un ejemplo de discusión dinámica y clara sobre un tema complejo que involucra temas propios de la filosofía del lenguaje, de la política, de la moral, del derecho constitucional y de disputas sobre la democracia, entre otros.

La obra de Nino es importante no solo porque es de un filósofo latinoamericano, sino porque les permite a muchos de los aspirantes a filósofos de esta latitud pensarse como tales y asumir que también en español y desde la “sabana aislada” puede intentarse la especulación conceptual y práctica propia y original.

 

* Estudiante del doctorado en Filosofía-UNAM

 

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