Inicio Edición febrero 24 Las grietas del Centro Democrático

Las grietas del Centro Democrático

Escrito por Fabian Acuña y Julian Bonilla
Inconformidad por el gabinete presidencial 2020

Fabian AcunaEn la oposición eran el partido de Uribe, disciplinado y unido en torno a él. Hoy son el partido de gobierno y muchos empiezan a tomar distancia de Duque y sus desaciertos.

Fabián Alejandro Acuña* y Julián Bonilla Montenegro**

El partido de Uribe

El uribismo pasa por un momento de turbulencia. Últimamente se han revelado fracturas internas que no se veían cuando estaban en la oposición y bajo el firme liderazgo del expresidente Uribe.

Ahora, como partido de gobierno y con cada vez menos protagonismo del exmandatario, figuras del partido de derecha Centro Democrático (CD) están manifestando su descontento con el gobierno de Duque y han comenzado a medir sus distancias.

El CD fue creado para agrupar a todos los sectores afines a Álvaro Uribe. En su momento, atrajo intensamente a los políticos de las regiones y a sectores económicos importantes. Su estrategia se basaba en el supuesto de un líder único, y la estructura del partido gravitaba alrededor de su figura y su capital político.

En un principio se pensó incluso en llamarlo “Uribe Centro Democrático”, situación que fue anulada por el Consejo de Estado[1]. También se contempló la posibilidad de que los estatutos del partido establecieran que la última figura en la toma de decisiones fuera el mismo Álvaro Uribe, entre otros aspectos que concentraban el poder y la toma de decisiones alrededor de la figura de Uribe[2].

El partido surgió como oposición directa al gobierno de Santos y encontró en el proceso de paz con las FARC su principal blanco de oposición. El discurso de Uribe fue la referencia central para plantear una reorganización política del país: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social.

El partido ha tenido grandes triunfos electorales en el plano nacional, sobre todo en el Congreso y en el plebiscito del 2016. Estas victorias se han debido especialmente al liderazgo de Uribe y a su designación directa de las principales candidaturas del partido. No obstante, en el nivel subnacional, aunque ha ganado terreno, no ha logrado conquistar los cargos importantes que se ha propuesto.

Le recomendamos: Los dilemas del Centro Democrático

Entre la cohesión y la división

Mientras estuvieron en la oposición, los miembros del CD mostraron una férrea disciplina y cohesión, sus pronunciamientos seguían sin esguinces las directrices de Uribe y respaldaban sus posiciones.

Pero una vez llegaron al poder en las presidenciales de 2018, empezaron a sentirse las tensiones entre diferentes sectores del partido, y algunos empezaron a tomar distancia frente al gobierno de Iván Duque.

Partido del centro democratico 2020

Foto: Presidencia de la República
En el Centro Democrático parece que la carrera hacia 2022 ya arrancó.

En un principio se pensó incluso en llamarlo “Uribe Centro Democrático”

En la conformación inicial del gabinete ministerial y demás cargos de primer nivel, el presidente insistió en escoger perfiles técnicos antes que políticos. Esto produjo antipatías entre los partidos que se habían alineado a su candidatura en segunda vuelta, pues se sintieron marginados del reparto burocrático. Al parecer, también una parte de su propio partido estuvo en desacuerdo con el nombramiento de algunos funcionarios cercanos al uribismo.

Críticas desde adentro

También desde muy temprano sus copartidarios le pedían al presidente posiciones más firmes y radicales. Uno de sus principales contradictores ha sido el exministro Fernando Londoño, quien recriminó al mandatario y al entonces canciller (Carlos Holmes Trujillo), por no esforzarse para evitar la extradición del exministro Andrés Felipe Arias.

Otra crítica de Londoño al presidente se produjo en el momento pico del Paro Nacional. En una de las pocas ocasiones cuando Duque expresó su intención de abrir la puerta al diálogo con los líderes de las manifestaciones, el exministro sugirió que había sido elegido para gobernar y tomar decisiones y no para dialogar, por lo cual “debería apartarse del cargo y pedir una licencia”. Además, afirmó: “si Duque escuchara más a Uribe, el país no estaría en crisis”.

Otras críticas surgieron en medio del relevo ministerial. Cuando la Cancillería pasó de manos de Carlos Holmes a las de Claudia Blum, salió a la luz una conversación entre ésta última y el entonces embajador en Washington, Francisco Santos, quien criticó la gestión de Holmes, indicando que éste “no hizo nada” mientras estuvo al frente de esa cartera. También afirmó que el saliente ministro de defensa no tenía interlocución en ese ministerio porque “Botero no trabaja”.

Y cómo olvidar el llamado público a corregir el rumbo por parte del líder máximo del uribismo, cuando el primer proyecto de financiamiento propuesto por el ministro Carrasquilla pretendía gravar fuertemente la canasta familiar con IVA. Este episodio fue analizado en un artículo anterior de Razón Pública.

Le recomendamos: El desgobierno de Duque…¿o del Centro Democrático?

Baja popularidad y coaliciones de emergencia

Ante estas y otras decisiones controvertidas del gobierno, la popularidad del primer mandatario empezó a bajar desde muy temprano en su gestión. Esto ha coincidido con algo que se creía poco probable, y es el declive de la popularidad del jefe del uribismo, que incidió sobre los pobres resultados del CD en las elecciones regionales de octubre de 2019, como lo reconoció el mismo Uribe.

Para sacar adelante sus principales proyectos, el gobierno deberá consolidar una nueva coalición oficialista, pues su debilidad se estaba viendo reflejada en bloqueos legislativos. Algunos analistas de Razón Pública han manifestado que se agotó la estrategia de gobernar a espaldas de los apoyos políticos, y el último cambio ministerial responde a la necesidad de revitalizar su coalición acudiendo a “la mermelada” que tanto criticó.

Uno de sus principales contradictores ha sido el exministro Fernando Londoño

Por ejemplo, para sacar adelante proyectos como la ley de financiamiento en medio de un ambiente marcado por las protestas de fin de año, Duque contó con la ayuda de Cambio Radical y su líder Germán Vargas. Pero, si bien logró sumar otros sectores políticos a su coalición, no logró subsanar las tensiones dentro de su propia colectividad.

Partido de Alvaro Uribe

Foto: Facebook Centro Democrático
El ocaso de la imagen de Álvaro Uribe empieza a notarse en el resquebrajamiento de la unión de su partido

Lea en Razón Pública: El Centro Democrático en vía de rutinización

¿Proyectándose a 2022?

Aunque parece prematuro, las grietas partidistas pueden observarse ya en la intención manifiesta de varios políticos dentro del CD de ser candidatos presidenciales en 2022. Aunque aún no se ha hecho explícito, existe la pretensión de enderezar el camino que ha desviado Duque y recuperar los supuestos postulados de la “causa uribista”.

De modo que las fracturas en el Centro Democrático se profundizan ante la baja popularidad del presidente Duque; los pobres resultados de su gobierno; sus consecuencias en las elecciones regionales; el declive en la imagen de Uribe y los rumores de que el expresidente no volvería a presentarse a elecciones en 2022.

Esto es aún más notorio en los aspirantes tempranos a la candidatura presidencial del uribismo, pues no quieren que su aspiración se vea afectada por la baja aceptación del gobierno, por lo cual están tomando distancia.

Por otro lado, si se confirma que Uribe no se presentará a las elecciones:

  • ¿Podrá el partido movilizar los votos suficientes para mantenerse entre las primeras fuerzas políticas y tener una candidatura presidencial exitosa en 2022?
  • ¿Algún político uribista logrará congregar suficientes apoyos para ser visible y continuar —o enderezar— el legado del expresidente?
  • ¿Podrá alguien sobresalir dentro del partido y conseguir el apoyo de Uribe sin fracturar aún más a la colectividad?

Son preguntas prematuras, pero los aspirantes parecen madrugar a la contienda de 2022.

*Estudiante de doctorado en Investigación en ciencias sociales de Flacso-México, investigador del Observatorio de Reformas Políticas en América Latina IIJ-UNAM, https://reformaspoliticas.org/ @acuna_fabian

**Estudiante de doctorado en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Docente investigador, Universidad Libre de Colombia. @JBonillaMonte

 

[1] http://www.consejodeestado.gov.co/news/anulan-resolucion-de-nego-uso-de-simbolo-uribe-centro-democratico/

[2] https://lasillavacia.com/node/48486

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies