Las grandes empresas concentran las utilidades y no tributan lo suficiente - Razón Pública
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Las grandes empresas concentran las utilidades y no tributan lo suficiente

Escrito por Jorge Espitia

Actividades inmobiliarias concentran la mayor parte de las utilidades con un 19%.

Jorge EspitiaLas cifras prueban que unas pocas empresas monopolizan las utilidades, que manipulan sus costos para no pagar impuestos y que siguen disfrutando de exenciones caprichosas. Necesitamos un impuesto progresivo a la riqueza

Jorge Espitia*

Las cifras son contundentes

Los niveles de concentración de las utilidades empresariales en Colombia son muy altos: el 0,82 por ciento de las empresas concentran el 50 por ciento de las utilidades antes de impuestos.

Estos cálculos se realizan sobre la base de los estados financieros de 25.515 empresas publicados por el Sistema de Información y Reporte Empresarial (SIREM) de la Superintendencia de Sociedades en 2015. El análisis de la concentración se llevó a cabo en relación con tres variables:

  • La utilidad bruta (ingresos operacionales menos costos de ventas y de prestación de servicios);
  • La utilidad operacional (utilidad bruta menos gastos operacionales de administración y de ventas); y
  • La utilidad antes de impuestos (Cuadro 1).

El grado de concentración suele medirse a partir de la llamada “curva de Lorenz”, que relaciona el porcentaje acumulado de las empresas o, en general, de la población (empezando por los más pobres) con el porcentaje acumulado del ingreso (o en este caso, de las utilidades) que recibe esta población. Estas fueron las curvas:

El 0,82 por ciento de las empresas concentran el 50 por ciento de las utilidades.

                                              Gráfica 1. Curvas de Lorenz

Utilidad bruta

Utilidad operacional

Utilidad antes de impuestos

Fuente: SIREM. Cálculos propios.

El índice más conocido de la desigualdad es el coeficiente de Gini que se deriva de la respectiva curva de Lorenz y que puede fluctuar entre un valor mínimo de 0 (perfecta igualdad, toda la población recibe el mismo ingreso, o sea que la línea azul coincide exactamente con la roja) y un valor máximo de 1 (máxima desigualdad, una sola persona -o empresa, en este caso- recibe todo el ingreso). El Cuadro 1 confirma el alto grado de concentración de las utilidades empresariales en Colombia:

Cuadro 1. Número de empresas con utilidad positiva, negativa o nula y coeficientes de Gini.

 

Positiva

Cero

Negativa

Gini

Utilidad bruta

23.055

1.899

561

0,773

Utilidad operacional

18.912

440

6.163

0,803

Utilidad antes de impuestos

20.212

268

5.035

0,817

Fuente: SIREM. Cálculos propios

 

 

 

 

 

– La utilidad bruta de todas las empresas que tuvieron este tipo de ganancias ascendió a 150,7 billones de pesos en el año 2015. De este total, 451 empresas concentraron el 50 por ciento, y 2.362 recibieron el 75 por ciento. En otras palabras, el 2 por ciento de las empresas concentraron el 50 por ciento de la utilidad bruta, y el 10 por ciento de ellas obtuvieron el 75 por ciento. El Gini respectivo fue un muy alto 0,773.  

– La utilidad operacional de todas las empresas que registraron este tipo de ganancias fue del orden de los 47,8 billones de pesos. 206 de estas empresas (el 1,09 por ciento) registraron el 50 por ciento, y 1.291 (6,83 por ciento) concentraron el 75 por ciento. El Coeficiente de Gini en este caso fue de 0,803.

– Por último el valor agregado de las utilidades antes de impuestos fue de 46,6 billones de pesos. El 0,82 por ciento (166) de las empresas concentran el 50 por ciento de la utilidad y el 5,53 por ciento (1.119) concentran el 75 por ciento. En este caso, el Gini fue un todavía más alto 0,817.

Los impuestos

Capitolio Nacional, sede del Congreso, deberá analizar impuestos progresivos a  la riqueza.
Capitolio Nacional, sede del Congreso, deberá analizar impuestos progresivos a  la riqueza. 
Foto: Wikimedia Commons

La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) reportó en 2014 cerca de 372.647 declaraciones de renta de personas jurídicas privadas, 2.591 mixtas y 2.359 públicas. En estos casos se recaudaron 17,6 billones, 5,5 billones y 0,45 billones de pesos respectivamente. El valor del impuesto de renta que reportan estas 25.515 empresas fue de 12,5 billones pesos; en otras palabras, las personas jurídicas fueron responsables del 50 por ciento del recaudo.

Una de las propuestas de la Comisión de Expertos que estudió la esperada “reforma tributaria estructural” consiste en crear un impuesto sobre las ganancias para las empresas, aduciendo la existencia de grandes inequidades (horizontales, verticales, intra e inter sectoriales). Y en efecto la gráfica siguiente confirma esta alta dispersión de las tarifas tributarias entre empresas de Colombia

Gráfica 2. Número de empresas según tarifas de renta implícita (recaudo/utilidad antes de impuestos)

Renta implícita

Fuente: SIREM. Cálculos propios.

A modo de ilustración, las 92 empresas con gravámenes más altos (impuestos cinco o más veces por encima de las utilidades reportadas) se distribuyen así entre sectores de actividad económica:  

  • Inmobiliarias (19 por ciento);
  • Construcción de obras residenciales (11 por ciento);
  • Administración empresarial o consultoría (8 por ciento);
  • Comercio al por mayor (7 por ciento);
  • Agricultura, ganadería y caza (4 por ciento).
  • Otras (51 por ciento).

Por otra parte hay un buen número de empresas (9.740, o el 38 por ciento del total) cuya tarifa implícita oscila entre el 35 y el 45 por ciento, de modo que este rango podría ser llamado el de la carga “normal” para el sector empresarial en Colombia.  

Un beneficio del cambio propuesto por la Comisión de Expertos sería la buena oportunidad que tendrían el Congreso, el Ejecutivo y la administración tributaria para eliminar las exenciones y los beneficios tributarios que hoy reciben muchas empresas y cuyo doble efecto indeseable es recortar los ingresos del Estado y distorsionar seriamente las señales para los inversionistas. 

Y sin embargo los especialistas sospechan que la misma “caja negra” que hoy existe en las declaraciones de renta sobre los gastos operacionales de administración y de ventas, así como en la contabilidad de las empresas (SIREM), se mantendrá con la nueva contabilidad que va a utilizarse para la liquidación del impuesto a las ganancias.

Para apreciar el peso y la volatilidad que esos gastos operacionales representan en cada una de las firmas, la Gráfica 3 presenta los valores de las empresas cuya tarifa implícita de impuesto está entre el 35 por ciento y el 50 por ciento:

Gráfica 3. Tarifa implícita vs. gastos de administración y ventas / ing. operacionales

Fuente: SIREM. Cálculos propios.

La dispersión de valores que sugiere este gráfico confirma que las empresas hacen un uso muy discrecional (o si se quiere, muy artificioso) de los gastos de administración para ajustar sus respectivas declaraciones de renta.

Necesitamos un nuevo impuesto

Senador Manuel Enrique Rosero habla sobre la importancia del acompañamiento financiero.
Senador Manuel Enrique Rosero habla sobre la importancia del acompañamiento financiero.
Foto: Senado de la República

La situación anterior lleva tanto a los analistas como a la administración tributaria a preferir los impuestos al consumo (por ejemplo el IVA), lo cual pone a las familias de bajos ingresos en una gran desventaja frente a las empresas más ricas y poderosas, las cuales gozan además de las exenciones fiscales y de las facilidades contables para eludir impuestos. En este orden de ideas, la reducción de la discrecionalidad por parte de las empresas en rubros como los gastos operacionales de administración y de ventas sería un gran avance desde el punto de vista tributario, así como de la transparencia fiscal y contable.

Los altos niveles de concentración de la utilidad bruta, de la utilidad operacional y de la utilidad antes de impuestos de las empresas que le reportan información contable a la Superintendencia de Sociedades muestran una concordancia con los niveles de recaudo que sobre ellas recae.

Estos altos niveles de concentración de las utilidades de las empresas colombianas no son algo nuevo: son un proceso histórico al cual el Estado ha contribuido.

Las personas jurídicas fueron responsables del 50 por ciento del recaudo.

Si se aplica la propuesta de la Comisión de Expertos para crear un nuevo impuesto sobre las ganancias se podrían eliminar las exenciones fiscales y los beneficios tributarios de los que gozan actualmente muchas empresas, y que representan al gobierno nacional un costo tributario cercano a los 9 billones de pesos. Pero este nuevo impuesto tendría que blindarse contra el manejo discrecional de los gastos operacionales de administración y de ventas.

En la medida en que las utilidades son un flujo, este se refleja en los patrimonios (stock o valor acumulado de utilidades) de las firmas y corporaciones. Por eso, la sociedad colombiana y el Congreso deben más bien adoptar un impuesto progresivo sobre la riqueza o patrimonio. No es posible que unos “vendedores de política” vengan a señalar este impuesto como anti-técnico cuando el país requiere con tanta urgencia una reforma fiscal para cerrar la brecha entre impuestos y gastos de la Nación, mejorar la distribución del ingreso por la vía impositiva y financiar la provisión de bienes públicos estipulada en el Acuerdo de La Habana y en la Ley de Víctimas.

Cuando se creó un impuesto para financiar la guerra pocos lo criticaron, pero hoy que se requiere uno para financiar la paz muchos se van contra él.

 

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