Las causas de la inflación según el Ministerio de Hacienda
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Las causas de la inflación según el Ministerio de Hacienda

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El Ministerio de Hacienda publicó un estudio sobre las causas de la inflación y la necesidad de nuevos impuestos para las empresas. Conviene analizar sus conclusiones y sus contradicciones.

Juan Pablo Herrera Saavedra* y Juan Camilo Villar Otálora**

¿Ciencia o arte?

Casi todos los economistas aceptamos los modelos técnicos conocidos como  de equilibrio general dinámico estocástico (DSGE), como instrumento para contestar preguntas complejas sobre el comportamiento agregado de las economías.

Pero su uso — masivo sobre todo entre los economistas ortodoxos— y sus abusos son tales que uno de los investigadores de más reconocida trayectoria en el área, Oliver Blanchard, comentó: “esos modelos ad hoc son más arte que ciencia; en las manos correctas, son arte hermoso, pero no todos los economistas pueden o deben ser artistas”.

Esta afirmación tiene todavía más sentido en Colombia, con la publicación de una nota macroeconómica por parte del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), donde se emplea este tipo de modelos para proveer evidencia en favor de una teoría no convencional sobre las causas de la inflación que estamos padeciendo.

Lejos de tener una afirmación debida y robustamente soportada desde la teoría económica por parte del MHCP, al intentar reconocer la necesidad de abrir un debate en el país sobre un impuesto a las ganancias excesivas de las empresas, lo que tenemos es una aproximación teórica de un problema que tiene una doble arista.

La teoría, conocida como “sellers inflation” (inflación de vendedores) sostiene que las firmas logran transmitir a los consumidores gran parte del aumento de sus costos, mediante el alza de los precios de los bienes y servicios ofertados para proteger o incluso ampliar sus márgenes de ganancia.

De los resultados de la mencionada nota se desprende un comunicado de prensa con una serie de conclusiones que, a juicio de los autores de este artículo, son muy llamativas e invitan a hacer una revisión detallada de las hipótesis que son consideradas como causantes del proceso inflacionario.

El principal mensaje del comunicado se resume de manera sucinta: la inflación durante 2021 y 2022 fue causada, en gran parte, por el aumento de las utilidades de las empresas, lo que estaría relacionado con un mayor poder de mercado después de la pandemia. Como recomendación, se sugieren una serie de estrategias entre las cuales se destaca la imposición de un tributo a las ganancias extraordinarias de las firmas, en aras de una mayor competencia.

En ese sentido, reconociendo los alcances y limitaciones de los modelos DSGE, así como la existencia de teorías alternativas a la ortodoxia macroeconómica, y en aras de sumar elementos constructivos críticos sobre la materia, conviene hacer un análisis poco tradicional de esta declaración del MHCP.

Foto: Alcaldía de Cúcuta - En un comunicado, el Ministerio de Hacienda afirmó que en 2021 y 2022 la inflación fue causada por el aumento de las utilidades de las empresas. Una afirmación que se hace desde el enfoque económico ortodoxo y heterodoxo.

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El modelo DSGE

Desde el siglo XVI hasta hoy se han estudiado las fluctuaciones del ciclo económico. Economistas de la talla de Keynes, Kondratieff, Hayek, Kalecki, Schumpeter, Lucas, Kydland o Prescott, entre muchos otros, han explicado que dichos fenómenos son causados por factores internos o externos.

Los orígenes del modelo de Equilibrio General Dinámico Estocástico (DSGE) nos llevan a diferentes momentos de la historia de la economía moderna:

  1. A 1954, cuando Arrow y Debreu muestran la existencia del equilibrio en una economía competitiva;
  2. A 1960, cuando Muth comienza el estudio de las expectativas racionales;
  3. A 1969, cuando Lucas y Rapping microfundamentan el equilibrio del mercado laboral;
  4. A 1975, cuando Lucas critica los modelos keynesianos por su baja capacidad predictiva;
  5. A 1976, cuando Sargent y Wallace empiezan la modelación econométrica incorporando el concepto de expectativas racionales.

Por lo anterior, la macroeconomía ortodoxa microfundamentó sus bases tomando como insumo la modelación de cómo reaccionan los agentes ante cambios propuestos en las políticas económicas. Así, además de superar las limitaciones de los modelos keynesianos mediante la calibración de parámetros que simulan una economía real, los modelos DSGE resultan ser una buena herramienta que explica los fenómenos agregados basados en relaciones microeconómicas.

Hoy la importancia del paradigma dominante se explica por los rápidos y sucesivos avances en la investigación, así como por la adopción de su método científico como base de enseñanza de la economía. Bajo este mecanismo, las autoridades económicas diseñan, ejecutan y evalúan sus políticas. Además, no ha habido el suficiente consenso que cree un contrapeso desde la alternancia.

La heterodoxia macroeconómica se destaca por su pluralismo y diversidad. En la actualidad, existen alrededor de 20 escuelas de pensamiento. Estos centros de pensamiento, divergentes entre sí en su mayoría, concuerdan en poner en duda la veracidad de los resultados econométricos, especialmente los obtenidos por la modelación DSGE.

El escepticismo a la investigación empírica y econométrica se fundamenta en que las herramientas ortodoxas son concebidas como meros “artefactos” causados por procesos defectuosos. Asimismo, los conceptos de racionalidad y representatividad, así como la facultad de poder efectuar calibraciones paramétricas sobre la marcha, hacen que estos modelos sean vistos como una construcción distante de la realidad.

La inflación: fenómeno monetario o fenómeno real

En 1970, el profesor Friedman dio una explicación de la inflación que es comúnmente aceptada por la corriente principal de los economistas. Según él, la inflación es siempre y en todo momento un fenómeno monetario producido solo por un crecimiento más rápido en la cantidad de dinero sobre la producción.

En contraposición a esa visión, la heterodoxia macroeconómica reconoce al igual que el enfoque ortodoxo que la inflación es un aumento generalizado en el nivel de precios el cual tiene un efecto negativo sobre el bienestar de quienes participan en el sistema económico.

La principal diferencia entre estas visiones es la manera como se produce la inflación. Para el caso de los economistas heterodoxos de corte poskeynesiano, la inflación es el resultado del conflicto persistente entre clases sociales, explicado fundamentalmente por la inconsistencia en las demandas de cada uno de estos grupos y su respectiva modificación en función de las expectativas de inflación.

En ese sentido, la inflación es un fenómeno conflictivo impulsado por:

  • un aumento real en las ganancias de los capitalistas;
  • una mayor presión de los salarios;
  • un cambio en la estructura impositiva;
  • una variación en los costos externos y de importaciones.

Por lo anterior, las demandas de cualquier clase conducirán a un aumento en los niveles relativos de precios y salarios. Si el resto de los grupos acepta el cambio en la distribución del ingreso, solo surgirá un aumento en los niveles relativos de precios y salarios. Ahora, si las otras clases no aceptan los efectos distributivos del cambio, la inflación surgirá como un proceso persistente.

Sobre la primera caracterización, autores como Kalekci, Rowthorn y Dutt explican que la inflación es causada por un aumento de las ganancias reales de los capitalistas o de los derechos de participación en las ganancias, consecuencia de un exceso de demanda, cambios en el grado de competencia de precios o mayores derechos de intereses o dividendos.

Sobre el comunicado del MHCP

Las dos visiones de las causas de la inflación expresadas anteriormente parecen, y de hecho son, irreconciliables. Al menos en cuanto al método de análisis y las causas sociales que causan los aumentos generalizados del nivel de precios en el tiempo.

Es llamativo que el MCHP use un modelo ortodoxo como el DSGE y saque conclusiones propias del modelo heterodoxo al referirse a este debate. Lo anterior es aún más llamativo si se analiza cuidadosamente la forma como se establece este puente conceptual entre ambos paradigmas.

En su exposición, los autores simulan choques exógenos positivos del 0 %, 10 % y 20 % sobre las ganancias unitarias de las empresas para concluir que aquellos escenarios simulados en los cuales hay mayor poder de mercado (20 %), inducen una mayor inflación que aquellos escenarios en los que existe ausencia de choque (0 %).

Más allá de las ventajas y limitaciones del modelo DSGE, de las críticas asociadas a las técnicas econométricas convencionales y de la existencia de modelos heterodoxos, no pasa desapercibido cómo un modelo ortodoxo es usado como mecanismo de defensa de un postulado que es heterodoxo.

La principal diferencia entre estas visiones es la manera como se produce la inflación. Para el caso de los economistas heterodoxos de corte poskeynesiano, la inflación es el resultado del conflicto persistente entre clases sociales, explicado fundamentalmente por la inconsistencia en las demandas de cada uno de estos grupos y su respectiva modificación en función de las expectativas de inflación.

Asimismo, y pese al rechazo de las ideas microeconómicas neoclásicas por parte de la escuela poskeynesiana, al punto de desarrollar una teoría microeconómica propia, resulta cuando menos llamativo saber bajo cuáles supuestos se formularon las tres ecuaciones esenciales que subyacen detrás de cualquier modelo DSGE.

La discusión académica resulta muy valiosa en este punto. Lejos de tener una afirmación debida y robustamente soportada desde la teoría económica por parte del MHCP, al intentar reconocer la necesidad de abrir un debate en el país sobre un impuesto a las ganancias excesivas de las empresas, lo que tenemos es una aproximación teórica de un problema que tiene una doble arista

Un modelo de talante neokeynesiano al que se le aplican choques exógenos de posibles poderes de mercado sin realizar medición alguna del nivel efectivo de esta variable para las empresas en el país, que concluye sobre una teoría de inflación netamente poskeynesiana, deja dudas si se pretende que sea el soporte de una reforma que imponga más obligaciones tributarias a las empresas en Colombia.

Puede Leer: Mercados competitivos: herramienta para el crecimiento y la inflación

* Este artículo hace parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores.

Acerca del autor

Juan Pablo Herrera - Juan Camilo Villar

* Decano de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Magíster en Ciencias Económicas y Economista de la Universidad Nacional de Colombia.
** Docente de la Universidad Externado de Colombia. Magíster en Políticas Públicas de la Universidad de los Andes. Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia. Economista de la Universidad Militar Nueva Granada.

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Juan Pablo Herrera - Juan Camilo Villar

* Decano de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Magíster en Ciencias Económicas y Economista de la Universidad Nacional de Colombia. ** Docente de la Universidad Externado de Colombia. Magíster en Políticas Públicas de la Universidad de los Andes. Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia. Economista de la Universidad Militar Nueva Granada.

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