Lance Armstrong: ocaso de un héroe, purgatorio de un deporte - Razón Pública
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Lance Armstrong: ocaso de un héroe, purgatorio de un deporte

Escrito por Alejandro Pino
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Alejandro_Pin0Más de una década duró la gloria del icono del ciclismo. Tras su caída se destapa una red de corrupción y mentiras que afecta a todos en este deporte. ¿Habrá otra vuelta?

Alejandro Pino Calad*

El mayor fraude deportivo de la historia

Una imagen condensa el drama: el mismo rostro de piedra que durante siete años consecutivos intimidó a sus rivales en el Tour de Francia, pero sin el brillo en los ojos que lo convirtió en la mayor leyenda contemporánea del ciclismo. Así compareció Lance Armstrong para anunciar su renuncia a la presidencia de la Fundación Livestrong, que creó hace 15 años para ayudar a los enfermos de cáncer, enfermedad que superó antes de consolidar una carrera de ensueño que terminó en pesadilla.

Alejandro_Pino_Amstrong_cancerEl ciclista renunció a la presidencia de la Fundación Livestrong, que creó hace 15 años para ayudar a los enfermos de cáncer, como él.
Foto: celebitchy.com

El Caso Amstrong es el mayor golpe que ha recibido la credibilidad del deporte de alta competencia y en especial, el de las bielas. “No quiero que por la presencia de mi persona se ponga en un segundo plano los verdaderos objetivos que tiene nuestra fundación y que no son otros que seguir ayudando a todos las personas que sufren de cáncer", dijo escuetamente. El tejano omitió mencionar el informe de la Agencia Estadounidense Contra el Dopaje (USADA, por su sigla en inglés), verdadera causa del desmoronamiento de su pedestal. Y es que el reporte es contundente: el único que ganó siete veces la prueba reina del ciclismo, el último héroe americano, es un fraude.

Historia del ascenso

En 1996 Armstrong hizo público que sufría de cáncer testicular en una fase muy avanzada. En ese momento, a pesar de ser campeón mundial de ruta (1993) no aparecía entre los grandes del ciclismo y estaba a la sombra de Miguel Induraín, pentacampeón consecutivo del Tour de Francia, bicampeón del Giro de Italia y campeón del Dauphiné Liberé.

Armstrong era un ganador, pero no un grande cuando la tragedia llegó a su vida. Sin embargo, tras meses de quimioterapia y recuperación, en febrero de 1997, Lance anunció que estaba libre de cáncer. El lío ahora estaba en quién iba a contratar a un corredor que había perdido su condición física y que no estaba precedido de gran cartel. Sin embargo, el US Postalse la jugó.

Tras un año de preparación, el regreso fue impresionante: en 1998 fue cuarto de la Vuelta a España y en 1999 sorprendió al planeta al ganar su primer Tour, imponiéndose sobre el suizo Alex Zulle por más de siete minutos, una diferencia impresionante.

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El último héroe americano es un fraude.
Foto: atheistnexus.org

Sin embargo, la ausencia de Jan Ulrich y Marco Pantani, campeones de 1997 y 1998, respectivamente, empañaron el triunfo. Pero no importaría. Con un US Postal poderosísimo se llevaría la gloria en las versiones siguientes, contra el alemán, el italiano y demás luminarias del momento: Joseba Beloki, Iván Basso, Santiago Botero y Alexander Vinokourov. Todos campeones de grandes pruebas, pero nunca en el nivel de Armstrong.

En el 2005, imbatible, amo y señor del Tour de Francia (pues solo corría esa prueba, y les ‘dejaba’ a sus rivales como consuelo el Giro, la Vuelta y el Dauphiné), anunció su retiro. Su palmarés ya superaba el de Induraín, Eddy Merckx, Jacques Anquetil y Bernard Hinault. Su nombre era un mito que aprovechó para impulsar una campaña de lucha contra el cáncer, muy célebre por las manillas amarillas de Nike con la inscripción Livestrong (un juego de palabras con su apellido que se podría traducir como ‘Vive Fuerte’). Amstrong no solo era un deportista ejemplar; su imagen impulsó una moda global. Era un ídolo americano y gracias a su matrimonio con la cantante pop, Sheryl Crow, se codeó entre las más prominentes estrellas de Hollywood. Pero al final del sueño, como el dinosaurio de Monterroso, la sombra del dopaje estaba ahí.

¿Qué es el dopaje?

La utilización de sustancias para mejorar el rendimiento en el deporte es una constante. Las “drogas”, porque fue alcohol en el caso de los boxeadores de finales del Siglo XIX, se utilizan para evitar el dolor, aumentar la potencia muscular, mejorar el flujo sanguíneo, la capacidad pulmonar… y en el caso del ciclismo, siempre se ha usado. 

Esta es la situación: una gran carrera dura al menos dos semanas, y las grandes de verdad, como el Tour de Francia, implican 20 etapas: tres semanas en las que el ciclista recorrerá diariamente más de 200 kilómetros, muchas veces ascendiendo montañas y enfrentando las inclemencias del clima. Ah, y a sus rivales.

En los 80, cuando el ciclismo colombiano conquistó Europa gracias al rendimiento en esas pruebas de montaña de tipos como ‘Lucho Herrera’, Fabio Parra y compañía, se les acusó de dopaje porque en las largas etapas sacaban de sus bolsillos unas rocas cafés que consumían ávidamente: era panela, por supuesto, y su contenido calórico favorece la resistencia en este deporte en particular, pero no es dopaje. Para que una sustancia sea considerada “doping” tiene que estar clasificada por la Agencia Mundial AntiDopaje (WADA, por su sigla en inglés), entidad creada en 1999 por la iniciativa del Comité Olímpico Internacional para organizar todos los controles al dopaje en las competencias deportivas.

Ese año, el primero de Armstrong en el podio del Tour, el tema de doping en el ciclismo se salió de proporciones tras el Caso Festina, una operación policiaca que en 1998 develó cómo el equipo de ese nombre tenía una red de productos ilícitos para sus corredores. Para rematar, Pantani, el llamado a ser el principal rival de Lance en Francia, ya que venía de ganar la carrera y de llevarse el Giro, fue expulsado de la gran carrera italiana pues en una prueba de orina se detectó el consumo de EPO (hormona glicoproteica que aumenta el hematocrito, con lo que el rendimiento de un deportista mejora sustancialmente).

Los nombres de los implicados en dopaje empezaron a aumentar y el de Armstrong, si bien fue mencionado varias veces por la prensa francesa, nunca apareció en la lista de positivos. Sin embargo, en el 2004 David Walsh y Pierre Ballestar publicaron “L.A. Confidential”, un libro que explicaba cómo el estadounidense había utilizado un sofisticado sistema de dopaje amparado en su tratamiento contra el cáncer. Ese mismo año Pantani fue encontrado muerto en un hotel por una sobredosis de cocaína; que se lo llevó tras años de depresión.

En el 2005, su último año en el Tour, el prestigioso diario L’Equipe reveló que las pruebas de orina de Armstrong en 1999 habían sido alteradas y que los resultados originales mostraban consumo de EPO, pero Lance, como en el caso anterior, demeritó la acusaciones, denunció una cacería de brujas” y señaló, con razón, que nunca había salido positivo en un control al dopaje. Todo cambió este mes con el informe de la USADA.

De la Operación Puerto a la USADA

En el 2006 la Guardia Civil Española organizó una gran redada en contra del dopaje. Eufemiano Fuentes, médico de varios equipos de elite en el ciclismo internacional, fue el gran protagonista de la llamada Operación Puerto, en la que se desarticuló una red de sustancias y tratamientos ilegales para mejorar el rendimiento deportivo.

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Armstrong era un ganador, pero no un grande cuando la tragedia llegó a su vida.

Foto: Facebook de LA.

La lista de los involucrados impactó al mundo ciclístico: Manolo Saiz (manager del equipo Liberty Seguros), Jan Ulrich, Iván Basso y Alejandro Valverde (campeón Vuelta a España) fueron algunos prominentes sancionados, pero en la lista estaban Alberto Contador (último en ganar Francia, Italia y España) y Santiago Botero, quien no fue sancionado, pero debió continuar su carrera en Suramérica.

En la Operación Puerto aparecieron reportados compañeros de equipo de Armstrong como Roberto Heras y Tyler Hamilton, quienes se retirarían después de los escándalos de dopaje. El nombre de Armstrong, quien volvió al ciclismo y se vinculó al triatlón desde el 2008, no apareció nunca ni en esa lista, ni en ningún reporte.

El ciclismo quedó golpeado tras la Operación Puerto, pues quedó en evidencia que el dopaje había sido determinante para las grandes definiciones de los últimos 20 años. Incluso Floyd Landis, ex integrante del US Postal y campeón del Tour en el 2006, fue despojado de su título por un positivo. La figura de Armstrong seguía inmaculada. Hasta que en junio la USADA lo acusó formalmente de dopaje y tráfico de sustancias ilícitas.

Esta vez, a diferencia de las acusaciones de la década pasada, Armstrong no se defendió. 

"Llega un momento en la vida de un hombre en el que uno dice que ya está bien", dijo en agosto. Así le fueron despojados todos los títulos obtenidos después de 1998. Su imagen sólo se desmoronó en octubre cuando se dio a conocer el informe de la Agencia.

El texto de la USADA es detallado y señala que"la conspiración del equipo US Postal fue diseñada para presionar a los atletas a usar sustancias peligrosas, evitar su detección, asegurar su secretismo y, en última instancia, conseguir una ventaja competitiva injusta a través de las prácticas dopantes".

Según Travis Tygart, director de la entidad: “Las pruebas muestran, más allá de cualquier duda, que el equipo US Postal puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”.

Motos que llevaban drogas detrás del pelotón de corredores, neveras de hoteles con bolsas de sangre que los ciclistas debían inyectarse antes de los controles o las carreras, según la necesidad; las jeringas que pululaban en el bus del equipo… el informe de la USADA reveló que el ciclismo está totalmente corrompido.

“Doparse no era la excepción, era la norma”, admitióLevi Leipheimer, uno de los escuderos de Armstrong, medallista olímpico y también señalado en el informe, quien aceptó que Lance encabezaba al grupo… y no solo en las victorias.

Lance Armstrong, el hombre de hierro, el invencible, el ídolo, lo perdió todo. Nike, su socio corporativo por más de una década, lo abandonó; lo mismo hicieron los fabricantes de bicicletas Trek y la cervecera Anheuser-Busch. Nadie quiere tener su nombre como respaldo y él, para no perjudicar a su fundación, se retira de Livestrong.

Un ídolo ha caído. Lo peor es que con él se llevó a todo un deporte, pues tras el informe USADA empezó el efecto dominó: el banco Rabobank le retiró su apoyo al poderoso equipo que llevó hasta la semana pasada su nombre, y su vocero, Bert Bruggink, señaló: “Ya no estamos convencidos de que el ciclismo pueda llegar a ser un deporte honesto”.

El problema es que nadie lo está…

* Columnista, blogger y profesor del Externado de Colombia. Actualmente dirige el portal Golcaracol.com, fue editor de Futbolred.com, la Revista Fútbol Total y jefe de redacción del Diario Deportivo.

twitter1-1@PinoCalad 

 

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