El laberinto administrativo de Gustavo Petro | Razón Pública 2024
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El laberinto administrativo de Gustavo Petro: ¿funcionarios políticos o técnicos?

Escrito por Andre-Noel Roth Deubel

Muchos han criticado el reemplazo de los “técnicos” por los “políticos” en el gobierno de Gustavo Petro, pero con los “técnicos” no es posible llevar a cabo los cambios que prometió este gobierno del cambio.

André-Noël Roth Deubel*

Tres tipos de autoridad 

¿Qué hace que cumplamos órdenes? Hace ya un siglo, el sociólogo Max Weber distinguió tres formas de dominación legítima en una sociedad: la autoridad tradicional, la legal-racional y la carismática. 

La primera se basa en la costumbre, es decir, en las tradiciones instaladas desde tiempos inmemoriales; este es el caso de las monarquías, donde la gente obedece al mandatario o, en el caso de un funcionario, obedece a los mandatos escritos o no escritos provenientes de un superior jerárquico en el marco de la tradición establecida.

La segunda se basa en el respeto a normas legales escritas que se cumplen debido al profesionalismo de los funcionarios. La autoridad viene de la norma, no de la persona;  ésta es la esencia del régimen político moderno y burocrático. 

Bajo la autoridad carismática, el subalterno obedece al mandatario como persona que se presume dueña de la verdad; se acata la voluntad del superior sin ningún tipo de restricción. Weber, además, señala que la legitimidad carismática no es transmisible porque está atada a una persona, y no trasciende como la tradición o la norma escrita.

Las anteriores formas de autoridad son tenidas por legítimas cuando coinciden con las creencias y valores de los subordinados; los mandatos entonces se cumplen sin oponer resistencia y de manera adecuada. 

En resumidas cuentas, lo técnico representa el modelo neoliberal o neoinstitucional y a aquellos funcionarios formados y entrenados bajo este paradigma.

En la vida real, sin embargo, los tres tipos de autoridad no se encuentran en estado puro, sino que están incorporadas en nuestras mentes y comportamientos en distintas proporciones. La mezcla de las formas de dominación, como también nuestra subjetividad y circunstancias personales, hacen que cumplamos o no con lo que nos ordenan. 

La aceptación de la autoridad puede llegar a extremos; por ejemplo, el famoso experimento de Milgram muestra cómo una persona está dispuesta a descargar una corriente eléctrica mortal a otro individuo si la autoridad que lo solicita es legítima. 

Ahora bien, ¿a qué tipo de dominación legítima responden o deberían responder los funcionarios del gobierno Petro?

Foto: Facebook: Presidencia - En los últimos días los medios han señalado la salida de agentes “técnicos” que son reemplazados por agentes más políticos y se da a entender que no tienen el conocimiento suficiente.

Técnicos vs políticos 

En los últimos días, los medios de comunicación han criticado el reemplazo de funcionarios “técnicos” por servidores públicos más “políticos”. Este tipo de encabezados sugiere que los “políticos” no disponen del conocimiento técnico- administrativo suficiente, comenzando por la legislación que regula su cargo (Constitución, leyes, decretos, jurisprudencia). 

Bajo esta lógica, los funcionarios “políticos” no están capacitados para tomar las decisiones adecuadas, puesto que estas están guiadas por la ideología o la lealtad al presidente. En consecuencia, las decisiones administrativas ya no están basadas en la autoridad legal-racional sino en una carismática. 

Pero ante la complejidad de los cambios sociales que propone un gobierno como el de Petro hay que hacerse otra pregunta: ¿es posible llevar a cabo estos cambios en el contexto jurídico y administrativo actual del Estado colombiano? La respuesta probable es que no; esos cambios no serían posibles sin que antes haya cambios legislativos, políticos y de personal. 

En lo político, sin la mayoría en el Congreso, es imposible modificar las leyes que se basan en la autoridad legal-racional para cambiar la actuación político-administrativa del Estado. De allí los constantes llamados del presidente a una movilización externa a la legitimidad institucional de la representación política. 

En lo jurídico-administrativo, el gobierno se encuentra ante un entramado legal desarrollado a partir de un paradigma filosófico y político de tipo neoliberal (prioridad del libre mercado) o neo institucional (prioridad del mercado con cierta regulación estatal). Este enfoque favorece las políticas basadas en los valores de la iniciativa privada, la libre competencia, etcétera.  

De esta manera, lo que consideramos como técnico, o neutral en materia de valores, resulta estar inscrito en una perspectiva ideológica. En resumidas cuentas, lo técnico representa el modelo neoliberal o neoinstitucional y a aquellos funcionarios formados y entrenados bajo este paradigma. 

Por este motivo, las normas vigentes y las costumbres de los funcionarios técnicos son obstáculos para las políticas del cambio. Así, pese a la elección de un gobierno ideológicamente divergente, se hace imposible modificar un modelo político y administrativo arraigado en las instituciones.

Funcionarios en la era Petro  

Como sugiere la literatura sobre el cambio de políticas públicas, para llevar a cabo una transformación real se necesita un personal alineado con las ideas del gobierno. 

Aunque parezca un argumento extraño, el tipo de formación profesional influye sobre las decisiones político-administrativas. Por ejemplo, el 80% de los altos funcionarios de los gobiernos de Santos y Duque se educaron en universidades privadas, casi el 60% de ellos en las universidades de los Andes, Externado, Javeriana y Rosario. Apenas cerca del 15%, se educaron en universidad públicas (Nacional, del Valle y de Antioquia). 

Las políticas del cambio necesitan de funcionarios capaces de construir otra legitimidad legal-racional que se traduzca en una renovación de la alta función pública y la estructura jurídico-administrativa actual.

En contraste con lo anterior, bajo el gobierno Petro, antes de la primera crisis de su coalición, el 40% de los funcionarios fueron educados en una universidad pública y la proporción de egresados de aquellas cuatro universidades privadas se redujo en un 38%. 

Es importante señalar que, en el gobierno actual, como también en los anteriores, más de la mitad de los funcionarios eran economistas o abogados, dos disciplinas que legitimaron y ayudaron a construir el régimen político actual. 

Los motivos anteriores explican, por lo menos parcialmente, las dificultades para concretar los cambios de política que pretende lograr el presidente Petro. Específicamente, las principales dificultades son la legislación vigente (aquella que favorece el régimen neoliberal) y la permanencia de funcionarios técnicos atados a un paradigma antiguo y arraigado en el statu quo

Por eso mismo la nueva élite administrativa debería disentir del paradigma dominante y, preferiblemente, no estar formada en las instituciones o disciplinas que contribuyeron a la legitimación y consolidación del régimen político vigente. 

Las políticas del cambio necesitan de funcionarios capaces de construir otra legitimidad legal-racional que se traduzca en una renovación de la alta función pública y la estructura jurídico-administrativa actual. 

Como señala Max Weber, solo la legitimidad carismática permite cambios profundos en el régimen político por su desapego a las normas tradicionales y legales. 

Pero acá nos encontramos con otros dos interrogantes: ¿tendrá el presidente Petro suficiente legitimidad carismática para lograr transformarla en legitimidad legal-racional o tradicional? y ¿Será esta conveniente para el país y la democracia?

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8 Comentarios

Ricardo marzo 11, 2024 - 11:45 am

Su afinidad con el gobierno de turno, le permiten sacar conclusiones bastante rebuscadas para legitimar los nombramientos en entidades claves para el buen desarrollo del país. Esa formula ha sido un fracaso en un país como Venezuela con su carismático Hugo Chavez, igual Cuba; los funcionarios no técnicos (bachilleres) no tienen respeto por las finanzas públicas.

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Gustavo marzo 11, 2024 - 2:04 pm

Que desconocimiento tan notable del sector pùblico. No dijo nada. Sin pretender extrapolar, dos casos: 1. Yo gtrabajo en una entidad pùblica, la nueva administraciòn NO SABE, que debe hacer y còmo, los funcionarios y contratistas hacemos caso, porque no importa la afinidad polìtica, necesitamos trabajar. Pero las personas nombradas no saben que camino tomar, los «tècnicos» los tratan de proteger diciendoles lo que no pueden hacer, algunos escuchan otros no. están haciendo las cosas mal. Caso 2: Ministerio de educación, nombraron a un profesor de director de fomento, y una cosa es escribir articulos y criticar el sistema de educación superior, otraz es gestionarlo. NO pudo, le quedó grande. SAlió por incompente.

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Olga Acosta marzo 11, 2024 - 6:32 pm

Encuentro muy complicado que en las circunstancias actuales el Presidente Petro pueda lograr los cambios que pretende en su gobierno; por diferentes razones no ha querido escuchar y/o aceptar las recomendaciones de los técnicos, lo cual está haciendo muy tortuoso el camino para cualquier cambio. Además ha pretendido realizar los cambios, en circunstancia económicas y financieras difíciles para el país, sin escuchar voces autorizadas. No creo que el problema sea el origen de las universidades de donde provienen los ministros de otros gobiernos. El problema parece ser la falta de carisma del Presidente, que no ha logrado convencer a buena parte de los responsables de modificar la legitimidad racional y tradicional. Y lo crítico de esta situación, es que muchos de esos cambios se necesitan.

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Anónimo marzo 11, 2024 - 10:14 pm

Independientemente de la corriente política, el Estado debe legitimarse desde los funcionarios con experticia en las funciones de los cargos que van a manejar, deben ser conocedores de las políticas públicas a corto, mediano y largo plazo, deben aplicar las normas y tener ETICA; de tal manera que puedan administrar los rcursos del estado pensando en el bien común y no en sus propios intereses o los de su lider o grupo político. El estado entregado totalmente a los intereses privados no es lo más apropiado pero el manejo de líderes carismáticos tampoco, debe haber un equilibrio de poderes donde haya control político de quienes no estén en el gobierno.

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oscar meza marzo 12, 2024 - 5:00 pm

No veo laberintos imaginarios por ninguna parte,veo bueno para la gente el gobierno Petro para todos,ha pensado en la gente lo q nohabia hecho ningun otro presidente …..dejen la paranoia….y de desinformar…!!!

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Mario Flórez marzo 12, 2024 - 5:13 pm

Mario
La referencia al teórico alemán Weber, es puntual y ajustada para abordar el análisis de las capacidad carismática y burocrática que tenga el gobierno de Petro, para introducir las reformas que el pretende dejar como herencia política, jurídica y económica en cuatro años de administración. sin embargo, se debe agregar que el pensamiento político y económico de Petro es una mescla de Neoliberalismo, social democracia, y tradiciones burocráticas. La pelea con el futuro es dura y el gobierno no tiene los pesos en el congreso para ganar este rifirrafe
.

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julio medina marzo 15, 2024 - 3:13 pm

Mas de 200 años de una dictadura civil orquestada por los partidos tradicionales no antagonicos ( ellos son la misma vaina)
y ahora aparece el dilema administrativo tecnicos o politicos para colocarle a una administracion alternativa otra talanquera de los periodistas que pertenecen a la ultraderecha y su argumento mas relevante es la mentira.
200 años robandose la plata de los colombianos a traves de la corrupcion,la violencia y el exterminio politico de los partidos alternativoos.Memoria historica y etica para decirle a la verdad al pueblo colmbiano que dejo de ser bobo.
el diablo uribe y sus demonios tiene ansias de poder y vamos por otro trinfo politico en el 2026.

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César Pacheco marzo 22, 2024 - 4:30 pm

Construir una dialéctica capitalista Neoliberal para justificar la inequidad y la desigualdad social, económica, política y cultural es la razón de ser de la superestructura que está al servicio de la política tradicional entre ellos medios de Comunicación y una tecnocracia que no existe, por qué el pais, solo funciona para sus objetivos de acumulación no es tema de la tecnocracia es un tema de quién asume el poder, es decir una inclinación maquiavélico del uso del poder en Colombia y la concentración del mismo. Los negocios de la Salud de infraestructuras vial y de las ciudades, negocios de pensiones de fondos privados, importaciones y exportaciones la lista no se podría determinar. Un gobierno popular no precisamente no cuenta con técnicos no cuenta es con acumuladores que utilizan su poder para bloquear cualquier iniciativa que les perjudique es un tema de intereses y nada mas

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