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La Tercera Vía: orígenes, tensiones y pertinencia para Colombia

Escrito por Sergio De Zubiría

¿Qué significan hoy “la izquierda” y “la derecha”? ¿Es realmente posible ser “de centro”? ¿Qué tendría que hacer Santos para llevarnos de veras por “la tercera vía? Un análisis riguroso, conciso e inquietante sobre política e ideologías.

Sergio De Zubiría Samper*

Reacciones confusas  

La invitación del presidente Santos a un grupo de ex mandatarios para  rehabilitar la llamada “tercera vía”, una propuesta política atribuida al sociólogo inglés Anthony Giddens, produjo especulaciones difusas e inquietantes. 

Y más aún cuando se realiza a pocos días de la reelección del anfitrión, cuando viene acompañada de una nómina representativa de cierta tradición intelectual, y cuando tiene lugar antes de esperados anuncios programáticos para el segundo gobierno Santos.  

Podría entenderse de modo superficial; es decir, como una solución que zanja las dicotomías y tensiones entre izquierdas y derechas.

Las páginas editoriales aludieron de muy distintas maneras a este sorpresivo encuentro post-electoral. El Nuevo Siglo, por ejemplo, retrotrae el debate hasta la Regeneración, para concluir que el lema del evento, “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea  necesario”, es justamente lo contrario  de lo que sostendría Rafael Núñez: para él Estado era primero. O Juanita León, en La Silla Vacía, que se pregunta  por los efectos simbólicos de la reunión y sus consecuencias para el “ego” presidencial. U Óscar Collazos, en El Tiempo, que la califica como una reunión-espectáculo de amigos para relanzar el proceso de paz.

Cualquier analista precavido habría llamado la atención sobre otros varios elementos, por ejemplo la confidencialidad para organizar la reunión, el intento de establecer relaciones entre la paz y la “tercera vía”, la insistencia en darle aire al centro político, o la dificultad de reducir un debate ideológico al simple dilema entre Estado y mercado.

Pasando más allá de la noticia, en este artículo me ocuparé de otros tres elementos que  tal vez ayuden a profundizar sobre el significado del retorno al tema de la “tercera vía”:
Primero, una exploración sobre los orígenes y el significado de esta propuesta política. Segundo, una referencia a sus principales focos de tensiones. Y tercero, algunas reflexiones sobre su pertinencia para la realidad política y social de Colombia.

Los orígenes


El sociólogo y autor de La tercera vía. La renovación
de la socialdemocracia (1998), Anthony Giddens.
​Foto: Policy Network

El cierre del “corto siglo XX” (1914-1991), como lo denominó Eric Hobsbawn (pues el siglo se extendió sólo desde el comienzo de la primera guerra mundial hasta la  desintegración de la Unión Soviética), estuvo colmado de paradojas e incertidumbres.

La coincidencia entre (i) el colapso del socialismo en Europa oriental, (ii) el agotamiento de la socialdemocracia, (iii) el genocidio en los Balcanes y (iv) el auge del fundamentalismo neoliberal, produjo serias inseguridades y desesperanzas en el pensamiento occidental.  Tres obras teóricas de esa década expresan bien esas paradojas e incertidumbres: 

• el polémico texto de Francis Fukuyama, “El fin de la historia y el último hombre” (1992), 
• la toma de posición de Norberto Bobbio en “Derecha e Izquierda. Razones y significado de una distinción” (1994), y 
• la influyente obra de Giddens, “La tercera vía. La renovación de la socialdemocracia” (1998). 

Estos tres clásicos comparten la preocupación por comprender los cuatro sucesos  mencionados,  lo cual a su vez implica plantearse problemas como: ¿qué actitud asumir frente al fenómeno de la “globalización”?, ¿la desintegración del “socialismo realmente existente” significa de veras el fin de las ideologías?, ¿es el entierro definitivo del marxismo y el triunfo absoluto del capitalismo liberal?, ¿es pertinente o no la distinción entre derecha e izquierda?, ¿el fin de la “guerra fría” y el mundo bipolar pueden llevarnos a una sociedad sin guerras?  

Una tesis matizada

Estos interrogantes, que de ninguna manera pueden contestarse con un sí o un no, confrontan de manera permanente e incómoda la posibilidad de plantear una “tercera vía” como una solución que zanja las dicotomías y tensiones entre izquierdas y derechas.

Reconociendo que Giddens es una referencia obligada para entender  la “tercera vía”, habría que notar de inmediato que este autor utiliza la expresión entre comillas para evitar simplificaciones y que su interpretación está llena de matices. 

• Giddens no cree, como Fukuyama, en el “fin de las ideologías”. Todo lo contrario: sin ideales y sin ideologías, no es posible la acción política. 

Hay que entender el centro político de otra manera, pues no se trata de un calificativo inocuo: el centro tiene substancia. 

•    Tampoco está de acuerdo con la tesis de la muerte del marxismo, pues aunque su programa económico haya quedado “desacreditado”, “sigue rondándonos…No podemos simplemente desechar los valores e ideales que los impulsaron, ya que algunos siguen siendo intrínsecos a la vida buena cuya realización es el objetivo del desarrollo social y económico” (1998, p. 11). 

•    Tampoco Giddens concibe la “tercera vía”  como un punto intermedio entre izquierda y derecha, o como la equidistancia  entre liberalismo y conservatismo.  Se trata de una posición socialdemócrata o, en sus propias palabras, de “un intento por trascender tanto la socialdemocracia a la antigua como el neoliberalismo”  (p. 37).  La “tercera vía” pretende adaptar la socialdemocracia a los cambios recientes, superar algunos postulados de la socialdemocracia clásica (corporativismo; falta de actitud global; énfasis sobre el Estado de bienestar; poca preocupación ecológica) y no diluirse en el neoliberalismo.

Para este filósofo político, la distinción entre izquierda y derecha tiene vigencia explicativa – y en este punto coincide con las reflexiones de Bobbio-.  Según Giddens, la izquierda lucha por eliminar las desigualdades e injusticias que se originan en las clases sociales, el racismo y el patriarcado; la derecha piensa que estas  diferencias no pueden eliminarse e insiste en mantener las jerarquías. Pero Giddens y Bobbio están en desacuerdo sobre otros dos asuntos: 

•    El esquema izquierda-derecha no cubre todo el espectro político actual -como lo hiciera antes- y hay una gama de problemas (ecología; identidades; políticas de vida) que escapan a esta dicotomía. 

•    Hay que entender el centro político de otra manera,  no se trata de un calificativo inocuo: el centro tiene substancia. Mientras para Bobbio el “centro” tiende a desaparecer por el carácter adversarial o antagonístico de la política, para Giddens el “centro-izquierda” tiene un contendido propio, que él denomina “centro radical”. Desde su perspectiva, una socialdemocracia renovada debe estar a la izquierda del centro.


El filósofo italiano Norberto Bobbio.
​Foto: Wikipedia

Cinco focos de tensión

Los debates en torno a la tercera vía tocan cinco dilemas profundos y plenamente vigentes en la filosofía y en la política contemporáneas. Por supuesto no pretendo examinarlos en detalle, sino apenas ilustrarlos para que la discusión no quede reducida a consignas panfletarias. Brevemente:

1. Cómo debe entenderse la “globalización”, qué de acertado hay en el “poco agradable” uso común de esta expresión, y cuáles son sus implicaciones para  la vida social contemporánea.

2. Cuál es el tipo verdadero de “individualismo” que están creando las sociedades contemporáneas y el fundamentalismo del mercado; cómo armonizar la experiencia individual con el respeto a los diversos estilos de vida. Para Giddens, el diagnóstico es diferente si se trata del individuo egoísta del “yo primero” o del “individuo institucionalizado” para quien la solidaridad es prioritaria (este último es un valor característico de la socialdemocracia).

3. Qué significa el esquema  izquierda- derecha y qué actitud se debe asumir ante él?  

4. Frente a las modas del “fin de la política” y la irrelevancia del Estado, urge destacar las áreas donde el mercado en ningún caso puede reemplazar al Estado, y donde la socialdemocracia renovada debe seguir insistiendo. En especial:

· suministrar medios para la representación de intereses diversos;

· ofrecer un foro para conciliar las demandas rivales;

· crear y proteger una esfera pública abierta al debate sobre cuestiones políticas;

· suministrar una variedad de bienes públicos, incluyendo obras de infraestructura y formas de bienestar colectivo;

· regular los mercados defendiendo el interés público e impidiendo la amenaza de monopolio;

· ejercer un papel directamente económico, como empleador principal;

· intervenir en la micro y la macroeconomía; 

· fomentar la paz social;

· mantener un sistema judicial eficaz;

· fomentar alianzas regionales y transnacionales para perseguir objetivos globales. 

5. El quinto asunto subraya las dificultades que conllevan los asuntos ecológicos para la socialdemocracia. No basta adoptar  el término “desarrollo sostenible” (que tiene cerca de cuarenta definiciones), para evitar la catástrofe ambiental. Hay que sostener tesis más radicales, como decir que la devoción al mercado es un enemigo absoluto de la calidad medioambiental. Introducir en los diagnósticos y políticas públicas categorías como “modernización ecológica”, “riesgo ecológico” y “calidad medioambiental”, pero ante todo reconocer que hoy la ciencia y la técnica no pueden ser neutrales ni estar por fuera de la política. Urge una lectura ética y política de la ciencia y la técnica.

Pertinencia en Colombia

Para apreciar la validez y relevancia de la “tercera vía” en el contexto inmediato de la política colombiana, propongo inicialmente algunas reflexiones.  

1. Cuando Giddens publicó su obra, un grupo significativo de países estaban gobernados por la socialdemocracia, entre ellos el Reino Unido, Francia, Italia, Austria, Grecia, España y los países escandinavos. Hoy la situación es completamente distinta. La socialdemocracia europea experimenta su más profunda crisis teórica y electoral. Nadie desconoce este descalabro y las pocas posibilidades de refundación. La mayoría de los países citados están dominados por sectores de derecha y avanza la extrema derecha.

2. En América Latina y el Caribe la socialdemocracia ha tenido menos vigencia y  ha fracasado como alternativa. En el caso de Colombia las ideologías dominantes  -del partido liberal y del  conservador- poco tienen que ver con aquellas tradiciones y debates.  

3. La reunión de Cartagena no ha ayudado a la rehabilitación rigurosa de la “tercera vía”, pues esto implicaría  cuatro  exigentes movimientos teóricos: 

• Tomar en serio la igualdad y la justicia social en uno de los países y continentes más desiguales del planeta. 
• Destacar las funciones irremplazables que tienen el Estado y el gobierno para la justicia social. 
• Otorgarle al centro político un claro contenido de izquierda. 
• Abandonar el discurso anti-ecológico de las “locomotoras” para la destrucción de la naturaleza.  

 

* Ph.D. en Filosofía Política, profesor del Departamento de Filosofía  de la Universidad de Los Andes. 

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