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La salud mental durante la vacunación: ansiedad y malinformación

Escrito por Juan Pablo Correa Páez

Las noticias falsas y la incertidumbre durante la vacunación aumentan la ansiedad y los síntomas depresivos*.

Juan Pablo Correa Páez**

Efectos mentales de la pandemia

La Organización Mundial de la Salud señaló en octubre de 2020 que se había registrado un gran aumento en la demanda de servicios de salud mental desde el principio de la pandemia. El mismo informe concluyó que la pandemia había perturbado o paralizado los servicios de salud mental en el 93 % de los países.

Un estudio publicado en noviembre por The Lancet Psychiatry  mostró que entre 14 y 90 días después de dar positivo, el 18 % de las personas contagiadas por COVID-19 en Estados Unidos fueron diagnosticadas con un problema de salud mental, como trastorno de ansiedad, insomnio o demencia.

La revista Psychiatry Research publicó una investigación encabezada por expertos de la Universidad de Ottawa sobre el aumento de enfermedades mentales en los trabajadores de la salud. Tras analizar 55 estudios internacionales se encontró que, entre los más de 190.000 participantes, la prevalencia de insomnio en un 24 %, de la depresión 16 % y la de la ansiedad un 15%.

El análisis confirmó los problemas de salud mental que resultaron de la pandemia y que afectan de igual forma a todos los países y sin importar el género. Entre las razones del aumento de estas enfermedades se cuentan el duelo, el aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo.

El mismo informe concluyó que las personas que padecen trastornos mentales que pueden ser el resultado del consumo de drogas están más expuestas a contraer la COVID-19. Este fue el caso que reveló el doctor Milton Murillo en la Clínica de Nuestra Señora de la Paz, en Bogotá. De los 110 pacientes contagiados durante un brote de COVID-19 en abril de 2020, 46 tenían un diagnóstico previo de esquizofrenia.

Entre 14 y 90 días después de dar positivo, el 18 % de las personas contagiadas por COVID-19 en Estados Unidos fueron diagnosticadas con un problema de salud mental

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), las palabras cuarentena, virus y confinamiento fueron las más buscadas durante la etapa del confinamiento. Al mismo tiempo aumentó la búsqueda de palabras como asintomático, mascarilla, intubar, resiliencia, esperanza y resistencia. Esto habla del deseo de estar informados sobre esa nueva realidad que se enfrentó con incertidumbre.

Según Lina María González, especialista en psiquiatría de la Fundación Saldarriaga Concha y docente de la Universidad Javeriana: “La pandemia y lo que han implicado las cuarentenas han sido importantes detonantes de ansiedad y de síntomas depresivos. Sobre todo, porque han sido un ejercicio de incertidumbre”. A esto se añade que, en el afán de tener respuestas, las olas desinformativas pueden elevar los niveles de ansiedad en las personas.
De hecho, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)  demostró que ha sido afectada la salud mental de las mujeres, los jóvenes entre 18 y 29 años y las personas con bajos ingresos en Colombia.

El problema de la infodemia

Como la COVID-19, la información también se propaga a gran velocidad.

Según un informe de la ONU en abril del 2020, el 40 % de las publicaciones sobre COVID-19 fueron hechas por bots (perfiles automatizados disfrazados de personas).
En marzo del año pasado la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció que en apenas 30 días se habían publicado 361 millones de videos en YouTube en las categorías relacionadas con COVID-19. A esto se suman los miles de artículos publicados en la plataforma académica Google Scholar.

Los problemas de salud mental que resultaron de la pandemia y que afectan de igual forma a todos los países y sin importar el género

Este fenómeno de sobreabundancia de información se llama infodemia y el concepto tiene su origen en la pandemia. El riesgo de la infodemia consiste en que en un mar amplio de contenidos se ofrecen tanto datos confiables y sólidos como otros erróneos y falsos.

Esos excesos de información desembocan en el miedo o el rechazo a la vacuna, además de elevar los niveles de ansiedad y depresión en las personas. Según González, “la vacuna nuevamente dispara las incertidumbres. Existe una angustia de si voy o no a ser priorizado, cuál vacuna me van a poner, si voy a tener efectos secundarios, incluso si voy a llegar a ser vacunado. Hay un grupo de personas muy escépticas que están asustadas porque no saben en qué creer”.

Foto: Alcaldía de Bogotá Se debe reducir el tiempo que se dedica a leer, mirar o escuchar noticias que causan estrés, ansiedad o angustia.

Un llamado a la calma y a vacunarse

El acceso a las vacunas, el orden de vacunación y los posibles efectos secundarios dan pie a grandes controversias. Por eso importa acudir a fuentes verificables y a documentos oficiales. En momentos de crisis las personas más que nunca necesitan de información clara. Los medios tendrían que comunicarse “de manera asertiva y acertada: decir lo suficiente, sin excesos de información y en el momento que se requiera”.

El orden de vacunación crea ansiedad, pues para alcanzar la inmunización de 35 millones de personas se tienen proyectadas dos fases y cinco etapas con poblaciones que tienen prioridad, es decir, que una parte importante de la población tendrá que esperar hasta el final del proceso.

Según el Ministerio de Salud y Protección Social, Colombia ya logró comprar 20 millones de dosis a través de la iniciativa COVAX, y otros 41, 5 millones a través de mecanismos bilaterales (Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna y Sinovac). Pero no todavía no tenemos fechas exactas de la llegada de todas estas dosis al país.

Adicionalmente, los científicos siguen resolviendo dudas sobre la eficacia de las vacunas frente a las nuevas cepas y sobre los posibles efectos secundarios, así que la información acertada y prudente es si cabe, más necesaria.

¿Qué hacer al respecto?

Como explica González, es necesario aprender a distinguir la información y escoger fuentes oficiales, confiables y sin excesos. De igual forma, según la OPS, se debe minimizar el tiempo que se dedica a leer, mirar u oír noticias que causan estrés, ansiedad o angustia.

Para esta misma organización, el estrés y la preocupación son respuestas normales en los momentos de incertidumbre que atravesamos y se pueden mitigar haciendo buen uso de la información disponible.

Por eso hay varias iniciativas que pretenden atender esas situaciones de ansiedad, depresión o crisis en la salud mental de los colombianos. Un ejemplo es el ‘Programa de intervenciones en salud orientadas por la Atención Primaria en Salud (APS) y reducción de la carga de trastornos mentales generadores de mayor cronicidad y discapacidad’ que lideran la Javeriana y el Hospital Universitario San Ignacio.

A través de su portal web, este programa en el que participan profesionales de diversas disciplinas ofrece información y material de ayuda para promover la salud mental y enfrentar los problemas y trastornos.

En esta misma línea, la OPS recomienda buscar información que ayude o promueva la protección de las personas de la COVID-19, así como fuentes de contenido que aclaran mitos y promuevan buenas prácticas, como la OPS y la OMS y SinMitos, el nuevo especial de Pesquisa Javeriana y la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana.

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