La “rumba extendida”: decisión apresurada e inútil - Razón Pública

La “rumba extendida”: decisión apresurada e inútil

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La inseguridad en Bogotá está aumentando, pero por causas que nada tienen que ver con los horarios de rumba. De hecho, al extenderlos puede agravarse el problema. Así se infiere de las cifras duras, de las encuestas y del sentido común en este campo.

Hugo Acero Velásquez*

La fórmula de Petro

Según la Administración Distrital de Bogotá sería urgente ampliar el horario de los establecimientos nocturnos hasta las cinco o seis de la mañana para acabar con la “rumba clandestina” o los famosos “amanecederos”.

Estos locales aparecieron en 1998 a raíz de la restricción del horario de los establecimientos nocturnos hasta la 1 a.m., que comenzó en diciembre de 1995 y que se amplió hasta las 3 a.m. en 2002.

La “rumba extendida quiere demostrar que los bogotanos saben comportarse y  rumbear toda la noche sin que aumenten los problemas de seguridad.

La rumba clandestina que tuvo origen o se agravó a raíz de esas disposiciones ha traído sin duda problemas de seguridad y ha estimulado focos de corrupción dentro de la Secretaría de Gobierno y de la Policía de la capital.

Además, la “rumba extendida” -como se conoce la medida que el alcalde Petro viene aplicando en las últimas semanas- quiere demostrar que los bogotanos saben comportarse y  rumbear toda la noche sin que aumenten los problemas de seguridad, y que las medidas restrictivas no son la única o la mejor manera de atender los problemas de convivencia.


Los índices de inseguridad en Bogotá han
aumentado considerablemente en los últimos años.
Foto: Santiago la Rotta

Los hechos

Muchos ciudadanos podríamos estar de acuerdo con lo anterior. Pero cabe la pregunta de si pasar de la “rumba clandestina” a la “rumba extendida” en efecto contribuye a reducir los problemas de seguridad y convivencia en Bogotá.  

A juzgar por las cifras sobre violencia y delincuencia, y por las encuestas de victimización, percepción de inseguridad y cultura ciudadana, la respuesta es que no (o en todo caso que muy poco y de maneras que no son muy claras).

En efecto:  

· Según el Centro de Estudios y Analisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC) del Distrito, entre enero y mayo de este año los homicidios comunes aumentaron en 9,5 por ciento, al pasar de 465 casos registrados en 2013 a 509 este año, el hurto de vehiculos aumentó en un 16,3 por ciento, el de motos en un 25,1 por ciento y el de bancos en un 420 por ciento.

· La Encuesta de Percepción y Victimización de la Cámara de Comercio de Bogotá  muestra cómo la victimización pasó del 20 por ciento en diciembre de 2011 a 47 por ciento en el segundo semestre de 2013; es decir, las victimas aumentaron en 135 por ciento, lo cual confirma el aumento considerable de la inseguridad en Bogotá.

· Según la misma encuesta, la percepción de inseguridad pasó de 45 por ciento en el segundo semestre de 2011 a 52 por ciento en el segundo semestre de 2013.

· Las muertes en accidentes de tránsito aumentaron en los primeros cuatro meses de este año en un 17,6 por ciento, comparadas con el mismo período del año anterior, pues se pasó de 159 muertes en 2013 a 187 este año.

· El Primer Informe Decenal de Cultura Ciudadana, elaborado por Corpovisionarios en 2014, hace evidentes algunos problemas de comportamiento que afectan la convivencia y la seguridad. Por ejemplo:

– En materia de situaciones conflictivas, desde 2008 la más común para los bogotanos es la de los vecinos ruidosos, seguida de las riñas entre borrachos en sus barrios y las deudas no pagadas.

– El total de conflictos de convivencia atendido por los inspectores de policía casi se cuadruplicó entre 2005 y 2012, pues pasó de 3.203 a 12.460 casos, según la Secretaría de Gobierno.

– Bogotá tiene índices de violencia intrafamiliar superiores al resto del país: según el Instituto Nacional de Medicina Legal, la tasa bogotana para 2012 fue de 212 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que la tasa del país fue de 153. En este punto hay que tener en cuenta que el sub-registro puede llegar a superar el 70 por ciento es decir, que este problema (al igual que otros varios delitos) es más grave de lo que registran las cifras.

– Entre 2005 y 2012 la participación de la violencia intrafamiliar de Bogotá en el total del país fue del 24 por ciento: uno de cada cuatro casos que se registran en Colombia ocurre en Bogotá.

– Las lesiones comunes han aumentado de manera considerable, como lo muestra el Informe de Calidad de Vida 2013 de Bogotá Cómo Vamos[1].


Bares de la Zona Rosa en Bogotá.
Foto: Stephen Downes

Medida contraproducente

Ninguna de las muertes violentas (homicidios y muertes en accidentes de tránsito), de los demás delitos y de los comportamientos ciudadanos que afectan la convivencia, pueden  reducirse con medidas como ampliar los horarios de los establecimientos nocturnos. Más bien esta medida puede agravar los problemas, en tanto ella:

· Aumenta la exposición al riesgo de la población “rumbera”, ya que muchas personas que han consumido alcohol van a trasladarse de los sectores donde no se amplió el horario hacia aquellos otros donde sí se aplique la rumba extendida.  

· Al concentrar los esfuerzos de la policía en los sectores donde se amplié el horario resultarían descuidadas otras áreas de la ciudad, aumentando sus problemas de inseguridad y convivencia.

· En los sectores donde se amplíe el horario pueden aumentar las riñas y los problemas de convivencia con los vecinos.  

· No se atienden de manera racional los problemas de violencia y delincuencia. Por ejemplo, según la propia Administración, los homicidios se concentran en los fines de semana (viernes en la noche, sábado y domingo- y así lo indica el gráfico siguiente:

Pero sucede que estos homicidios no se concentran en los lugares donde funcionan los horarios extendidos, de modo que mientras la Policía se concentra en estos, descuidará precisamente en estos días aquellos  sitios donde hay más homicidios.  

Preguntas pendientes

Los argumentos de la Administración Distrital para justificar la ampliación del horario no son tan claros y dejan muchas dudas que habrían de resolverse antes de aplicar esta medida:  

· Algunos funcionarios dicen que Bogotá debe ponerse “al nivel de las grandes ciudades del mundo”, donde la rumba funciona en jornada continua. Pero esto ignora la cultura ciudadana en esas ciudades, donde la gente acata las normas, las autoridades hacen cumplir la ley y hay respeto por los derechos de quienes no estén “rumbeando”.

Dado que desde 2004 se eliminaron los programas de cultura ciudadana, ¿la Administración Distrital va a diseñar y ejecutar un programa para lograr el acatamiento voluntario de las normas y a la aplicación estricta de la ley en el marco del Estado de Derecho?  

· ¿Se va consultar a los ciudadanos que viven en las zonas de rumba si están de acuerdo con la ampliación del horario?

· ¿Los dueños de los establecimientos que extenderán el horario van a contratar personal adicional o a pagarles horas extras a los empleados actuales?

· ¿Los establecimientos nocturnos estarán insonorizados y cumplirán con todas las medidas de seguridad frente a riesgos, como salidas de emergencia, extinguidores, materiales no inflamables, etc.?

· ¿Va a haber más policías en Bogotá para garantizar la seguridad de las zonas de rumba ampliada o se van a sacar de otras zonas de la ciudad para cumplir este requerimiento?  

· Si lo que se pretende con esta medida es acabar con la rumba clandestina es necesario reconocer que no va a ser posible, porque este tipo de rumba ya no responde solamente al deseo de seguir “bailando” después de las 3 a.m., sino a la posibilidad de encontrar en esos lugares consumo de drogas, alcohol ilegal y en algunos casos prostitución.

Ninguna de las muertes violentas (homicidios y muertes en accidentes de tránsito), de los demás delitos y de los comportamientos ciudadanos que afectan la convivencia, pueden  reducirse con medidas como ampliar los horarios de los establecimientos nocturnos. 

Seguramente, estas y otras inquietudes no serán resultas plenamente. En este caso es mejor, si se quiere tener rumba hasta las 6 a.m., que los esfuerzos de la Administración se orienten a formalizar los sitios de rumba clandestina con requisitos claros que garanticen la seguridad de los usuarios y la tranquilidad de los vecinos y con control permanente por parte de las autoridades para que atiendan de manera adecuada la rumba toda la noche, lo que permitiría reducir muchas de las ilegalidades, especialmente el consumo de drogas, de alcohol ilegal y la corrupción.

De esta manera, no solo se controla la rumba clandestina, sino que algunos establecimientos que hoy atienden a su clientela hasta las tres de la mañana podrán, si quieren y cumplen con los requisitos, funcionar hasta la madrugada; se logra también mayor control por parte de las autoridades y en algunos casos se evita los riesgos de la migración de la clientela embriagada de las zonas con restricción a las de rumba extendida, en la medida que algunos establecimientos les quedaran cerca por efectos de demanda y oferta. Finalmente, se tendrían menores efectos sobre las comunidades que hoy viven en las zonas de rumba.              

 


[1]Ver: http://www.eltiempo.com/bogota/informe-de-calidad-de-vida-2013-de-bogota-como-vamos/14272835 Ver cifras edición impresa de El Tiempo. 20 de julio de 2014 Pag: 22

Acerca del autor

Hugo Acero

*Sociólogo de la Universidad Nacional, asesor presidencial de las Consejerías de Paz y de Seguridad Nacional 1993-1995, Exsubsecretario de seguridad de Bogotá 1995, 2003 y Secretario de Seguridad de Bogotá 2021-2022, experto en temas de seguridad, justicia y manejo de crisis.

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Hugo Acero

*Sociólogo de la Universidad Nacional, asesor presidencial de las Consejerías de Paz y de Seguridad Nacional 1993-1995, Exsubsecretario de seguridad de Bogotá 1995, 2003 y Secretario de Seguridad de Bogotá 2021-2022, experto en temas de seguridad, justicia y manejo de crisis.

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