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La reforma tributaria consolida la inequidad

Edna Bonilla“La equidad es el gran objetivo de nuestro gobierno”, dice el presidente Duque, pero su reforma tributaria hace exactamente lo contrario. Aquí están las evidencias. 

Edna C. Bonilla Sebá* – Jorge Iván González**

La nueva ley

El Congreso acaba de aprobar una nueva reforma tributaria, Por Medio de la cual Se Adoptan Normas para la Promoción del Crecimiento Económico, el Empleo, la Inversión, el Fortalecimiento de las Finanzas Públicas y la Progresividad, Equidad y Eficiencia del Sistema Tributario.

Este título rimbombante no tiene nada que ver con la realidad. En un artículo anterior para Razón Pública, poníamos en tela de juicio el fundamento conceptual de la reforma. En la perspectiva errónea del gobierno, los menores impuestos favorecen el crecimiento.

Desde nuestra óptica, que es completamente contraria a la del gobierno, los mayores impuestos son absolutamente necesarios para mejorar la equidad, la productividad, la competitividad, la inversión y el empleo. Y de acuerdo con estos criterios, insistíamos en la inconveniencia de aumentar las exenciones a las empresas.

Además de la equivocación al plantear el vínculo entre los impuestos y el crecimiento, es claro el sesgo de la reforma en contra de la equidad. Veamos.

Le recomendamos: Impuestos: ¿por qué tantas reformas y tantos subterfugios?

  1. La tarifa del impuesto a renta no es progresiva

El cuadro y las gráficas correspondientes presentan los rangos del ingreso mensual gravable y las tarifas correspondientes. En la tercera columna se observan los cambios marginales -en puntos porcentuales- de la tarifa.

La reforma tributaria sigue profundizando la inequidad.
Foto: Canal Institucional.

Los mayores impuestos son absolutamente necesarios para mejorar la equidad

Para las personas que ganan 3,2 millones de pesos al mes la tarifa es de 19%. Y para quienes ganan 91,9 millones la tarifa es de 39%. A pesar de que la tarifa aumenta (gráfica del lado izquierdo) el sistema no es progresivo, porque los cambios en la tarifa son decrecientes, tal y como se observa en la tercera columna, y en la gráfica del lado derecho.

La gráfica del lado izquierdo muestra que a medida que crece el ingreso, la tarifa se va aplanando, hasta alcanzar el punto más alto en 39%, y allí se estabiliza independientemente del monto del ingreso.

Fuente: artículo 31 de la reforma tributaria. Los valores se presentan en el cuadro anterior

Este sistema tributario, donde la tarifa se va reduciendo a medida que sube el ingreso, no es progresivo, y no favorece la equidad.

En los regímenes tributarios progresivos, el ritmo de crecimiento de la tarifa se acelera a medida que crece el ingreso. Así que para que haya progresividad, la gráfica del lado derecho tendría que tener una pendiente positiva.

En Colombia sucede todo lo contrario. El mayor peso de la tarifa se presenta cuando el ingreso pasa de 3,2 a 5,2 y a 12,1 millones de pesos. Entre 3,2 y 5,2 la tarifa sube nueve puntos porcentuales, y entre 5,2 y 12,1 el aumento es de cinco puntos porcentuales. En los ingresos superiores las variaciones se estancan en dos, hasta llegar a 91,9 millones, cuando los cambios en la tarifa son nulos.

La tarifa golpea más duro los cambios en los ingresos medios, que en los altos. Es sumamente benévola con las personas más ricas. Siempre es bueno recordar que en los años setenta en Europa las tarifas marginales no se detenían en 39%, sino que podían llegar hasta el 90%.

  1. Los superricos siguen siendo los más favorecidos con las reformas tributarias regresivas.
    Foto: Chimá, Córdoba.

    A favor de los superricos

Siguiendo la obra clásica de Thomas Piketty, quien propone examinar con cuidado la distribución del ingreso precisando la situación de quienes están en los niveles más altos de la escala (el 1%, el 0,1%, 0,01%), Garay y Espitia hacen el ejercicio para Colombia y diferencian a los “ricos”, de los “superricos” y de los “súper superricos”. En estos niveles se concentra gran parte de la riqueza del país.

Y este grupo selecto de personas no solamente se benefician de tarifas nominales relativamente pequeñas, sino que, gracias a las porosidades del sistema tributario colombiano, sus tarifas efectivas son escandalosamente bajas. En sus palabras, “… las tarifas efectivas sobre rentas de capital y no laborales son apenas del 1,68% y 1,56% para los deciles 9 y 10 con mayores ingresos en el país” (página 85).

La regresividad de la estructura tributaria es evidente cuando se analizan las tarifas nominales, como se desprende del cuadro y de las gráficas anteriores. Pero es absolutamente inequitativo cuando se examinan las tarifas efectivas. El estudio de Garay y Espita parte de la información oficial de la DIAN. Así que la inequidad tributaria no es un misterio oculto. Es evidente.

Y por ello es incomprensible que el Congreso acabe de aprobar una reforma tributaria que acentúa aún más la desigualdad.

  1. La concentración de la riqueza de las personas jurídicas

La reforma tributaria aumenta las exenciones y los favores tributarios a las empresas. Entre las personas jurídicas declarantes, el Gini es de 0,974. Y, según Garay y Espitia, el decil 10 concentró el 95,4% de la riqueza total.

Mientras tanto, el decil 1 apenas poseía el 0,001% de la riqueza. Estas brechas se van a acentuar con la nueva reforma tributaria porque las exenciones aumentan, tal y como mostramos en el ya citado artículo Reforma Tributaria: Sin Impuestos No Hay Crecimiento.

Puede ver: Reforma tributaria: Sin impuestos no hay crecimiento

En porcentaje siguen habiendo tasas de tributación más altas para la clase media que para las clases altas.
Foto: Urna de cristal.

  1. En porcentaje siguen habiendo tasas de tributación más altas para la clase media que para las clases altas.
    Foto: Urna de cristal.

    Pañitos de agua tibia

A pesar de los diagnósticos de todos conocidos, la reforma tributaria decidió acentuar los males.

Las compensaciones al pago del IVA que se le harán a las personas más vulnerables, es una medida de último momento, que busca responder al descontento del paro. La propuesta tiene dos inconvenientes. Primero, no es clara en sus objetivos. Y, segundo, no toca ninguno de los problemas estructurales mencionados antes.

Este sistema tributario, donde la tarifa se va reduciendo a medida que sube el ingreso, no es progresivo, y no favorece la equidad.

No es clara porque la reglamentación la debe hacer el Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda:

“… los beneficiarios de la compensación serán las personas más vulnerables determinadas por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público mediante resolución, de conformidad con la metodología de focalización que defina el Departamento Nacional de Planeación – DNP. Para tal efecto, el Departamento Nacional de Planeación – DNP podrá tener en cuenta aspectos tales como la situación de pobreza y de pobreza extrema y podrá considerar el Sisbén o el instrumento que haga sus veces” (artículo 19).

Frente a los beneficios ciertos que reciben los ricos, los superricos y los súper superricos, a las personas de menores recursos no les queda más alternativa que confiar en que en algún momento las califiquen como “vulnerables”.

La triste conclusión de esta reforma es evidente: nuevamente perdimos la oportunidad de hacer un sistema tributario más progresivo. Todo lo contrario: el país sigue privilegiando a los más ricos.

¿Cuándo tomaremos la decisión de redistribuir utilizando el mejor mecanismo: los impuestos? Parece lejana esa posibilidad.

* Profesora de la Universidad Nacional.

** Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil haga clic aquí.  

 

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