La realidad regional contra el discurso de paz total
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La realidad regional contra el discurso de paz total

Escrito por John Jairo Hernandez Montilla

La expansión de las disidencias contradice la paz total. La violencia obligó al gobierno a interrumpir el cese al fuego con las disidencias de las FARC.

Jhon Jairo Hernández*

Dividida por el abandono estatal

Colombia es un país de regiones con enormes diferencias entre sí.

Por un lado, las zonas más densamente pobladas, con más desarrollo de infraestructura, con acceso a servicios públicos, industrializadas; allí el Estado ejerce el control territorial por medio de las Fuerzas Armadas, incluyendo a la Policía.

La otra cara de la moneda es el país del olvido estatal, controlado por clanes políticos familiares, donde se presentan altos índices de pobreza y miseria; en estas regiones ni siquiera se garantizan las necesidades fundamentales de la población, según la  ministra de Vivienda, Catalina Velazco: “En Colombia, 12 millones de personas tienen acceso inadecuado al servicio de agua potable, esto representa un 25 % de la población del país[;] así mismo, 3.2 millones de personas no tienen acceso a agua potable, siendo [sic] especialmente crítica esta situación en el sector rural”.

el EMC y la Segunda Marquetalia están usando las conversaciones para fortalecerse económica, política y militarmente.

En el campo hay unas instituciones paralelas. Recuerdo las palabras de un campesino en Montañitas (Caquetá) en 2019: “Mire, acá no manda el gobierno; el alcalde, pues, en el pueblito decide. Pero los que vivimos en las veredas obedecemos a quien tiene las armas. Dígame: ¿yo cómo le digo que no a un grupo de treinta o cuarenta hombres armados que me piden que les mate una vaca o un cerdo, y que les haga un sancocho?, ¿o cómo les digo que no pueden acampar en mi finca? Eso no se puede; ellos son los que mandan”.

Los dilemas de la paz total

El proyecto de la paz total, respaldado por el presidente, es un asunto complejo:

  • es un diálogo sin método;
  • no se han demarcado líneas rojas;
  • metieron en el mismo saco a todos los actores de la violencia armada, sin considerar las diferencias en su origen y su modus operandi;
  • se ha pensado con el deseo que teniendo en cuenta los factores objetivos y las realidades sociales.

Las disidencias —ahora renombradas como Estado Mayor Central (EMC)— hablaban de cese al fuego en un comunicado del 10 de febrero de 2024; mientras, el frente Jhon Linares declara objetivo militar a todos los miembros del Partido Comunes —fuerza política que surge de las antiguas FARC-EP a partir de los acuerdos de paz de la Habana—. “No podemos permitir que estos traidores ingresen a nuestras áreas de influencia. Recuerden que ese acuerdo de paz fue una traición al pueblo colombiano; por ello, orientamos a que ningún militante de Comunes puede ingresar en nuestro territorio”.

En otro comunicado —esta vez del 13 de febrero— citan a delegados del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y le reclaman a la guardia indígena que los hayan instrumentalizado grupos armados en el norte del Cauca; incluso señalan que hay una facción armada de la guardia. Por esta razón, convocaron a delegados del CRIC para que, el 22 y 23 de febrero, asistieran a una reunión con una comisión del Estado Mayor del Bloque Occidental Jacobo Arenas. Cierran la misiva con una seria advertencia: “exigimos la inmediata entrega de cuatro guerrilleros retenidos por la guardia indígena”.

Para acabar de completar, el bloque Roberto Vargas Gutiérrez —del Clan del Golfo— emitió un pronunciamiento donde parece apoyar al Estado: “Lamentamos las bajas militares, de colombianos. Consideramos que no se nos ha dado el mismo trato que a los grupos insurgentes. Nuestro propósito es la lucha para erradicar la guerrilla, que ha plagado de extorsiones y violencia a la población”.

Es evidente que buscan una justificación política, y acaban enviado un parte de tranquilidad para los pobladores de Segovia, para la gente que vive en las veredas —La Cancha, Manila, Mina Nueva, y sus alrededores—: que no los vean como una amenaza, sino como sus protectores ante la expansión guerrillera en el territorio que ellos controlan.

El muro de la realidad

A pesar de las buenas intenciones del gobierno, los hechos se imponen. El presidente Petro quiere la paz total y erradicar todas las formas de violencia armada de Colombia; pero una cosa son los deseos y otra la realidad.

Según varios estudios, el EMC y la Segunda Marquetalia están usando las conversaciones para fortalecerse económica, política y militarmente. Sus jefes, en muchos casos, creen vivir en los tiempos de la Guerra Fría; otros comandantes, en realidad, no tienen ideología alguna: su búsqueda es la ganancia económica mediante el control de rentas legales e ilegales.

La fundación Conflict Responses (CORE) publicó en 2023 Las disidencias de las FARC-EP, dos caminos de guerra en construcción —investigación financiada por el Gobierno de Canadá—. Es información importante y que contraría el optimismo del actual gobierno.

Un equipo de investigadores fue a territorios en los que grupos armados organizados (GAO) ejercen presencia armada. Y los hallazgos son preocupantes: “A diciembre de 2022 [sic], en 38 de los 170 municipios priorizados se han suspendido los procesos de restitución por falta de garantías de seguridad y en otros 88 no han arrancado o apenas van empezando. En zonas PDET [Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial] han sido sembradas [sic] con minas antipersona, y no se ha podido avanzar en el catastro rural, entregar tierras, de diciembre de 2016 a 2023, la subregión que más hechos tiene es el pacífico nariñense, con 50.4 % del total de eventos con minas”.

La investigación también señala que el Estado Mayor Central tiene una fuerte presencia en el oriente antioqueño y el sur de Bolívar; en 2023, crearon el frente Darío Gutiérrez e Iván Díaz en Huila.  El Frente Primero y el Carolina Ramírez tienen injerencia en Amazonas, Guaviare, Putumayo y Caquetá.

La Segunda Marquetalia tiene entre doce y quince unidades, una columna móvil reestructurada —la Teófilo Forero, que opera entre Huila y Caquetá— y el frente 18 se pasó al EMC.

La Segunda Marquetalia controla cinco unidades en la ciudad de Tumaco. Tiene, en zona rural de Buenaventura, la columna móvil Libardo García. En Nariño, está el frente Oliver Sinisterra, el Bloque Occidental Alfonso Cano y el Frente Iván Ríos (antes llamado Los Contadores); estos son más fuertes que los frentes Ariel Aldana y Mariscal Sucre.

Disidencias de las FARC tras el acuerdo

Unos de los errores centrales del gobierno fue reconocer a las disidencias como FARC. Esto desconoce que las FARC firmaron un acuerdo de paz en 2016; quedaron unos grupos residuales impulsados por Gentil Duarte y el Frente Primero.

Cuando murió Duarte el 4 de mayo de 2022 en el estado de Zulia, Venezuela, alias Iván Mordisco asumió el mando. Este aprovecha la paz total y crea una estructura federada de disidencias llamada Estado Mayor Central.

El otro grupo es la Segunda Marquetalia. Surge por los incumplimientos del acuerdo de paz de la Habana y su principal líder es Iván Márquez —ex miembro del secretariado de las FARC-EP—. Estos reclaman el título de auténticos marquetalianos.

Luego, en 2021, por las extrañas muertes en Venezuela de alias Jesús Santrich, Romaña, el Paisa” y el Loco Iván —al parecer a manos del EMC—, en toda Colombia se agudizó la violencia entre el Estado Mayor Central y la Segunda Marquetalia.

Ha habido 406 asesinatos, 136 tentativas de homicidio y 35 desapariciones de exguerrilleros, desde la firma del Acuerdo en noviembre de 2016 hasta el 26 de diciembre de 2023, según datos de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia.

Fuego (y civiles) entre Estado y gobernanza criminal

Parece que el Estado Mayor Central y la Segunda Marquetalia están consolidando su gobernanza criminal, caracterizada por la oferta de servicios de protección. En las poblaciones bajo su influencia, custodian una economía estable, diseñan mecanismos de resolución de disputas y regulan dinámicas sociales. Incluso han llegado a carnetizar a la población para que la gente se pueda mover entre territorios.

Foto: Radio Nacional - De acuerdo con un estudio de la Fundación Conflict Responses, en algunas zonas PDET han aumentado las minas anti personales, lo cual ha impedido avanzar con el catastro rural y la entrega de tierras.

Unos de los errores centrales del gobierno fue reconocer a las disidencias como FARC. Esto desconoce que las FARC firmaron un acuerdo de paz en 2016

En Cauca, el ataque en Toribío acabó con el cese al fuego entre el EMC y el Gobierno. El frente Dagoberto Ramos disparó contra la guardia indígena: murieron una mayora y dos indígenas quedaron heridos. No contentos con esto, abrieron fuego contra los asistentes al entierro de la líder indígena asesinada.

En consecuencia, el presidente de la república ordenó a las Fuerzas Militares retomar operaciones contra de las EMC en Cauca, y levantó el cese al fuego en tres departamentos. Dejó en veremos los diálogos de paz con este grupo armado organizado.

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1 Comentario

Fernando Acosta Riveros marzo 31, 2024 - 9:57 am

Saludos desde Jalisco, México. Colombianos y Mexicanos estamos unidos en estos meses y años, buscando para nuestros bellos países la Paz Total. Sabemos que para Construir la Paz es necesario Construir Justicia Social. Tanto las autoridades, como los poderosos, me refiero a los dueños del capital y el poder político en los recientes 35 años tienen que aportar. Ellos han recibido bastante, incluso se dice que «han robado bastante» al diseñar políticas neoliberales excluyentes. Ya es tiempo de que aporten y respeten el voto popular. ¿Por qué tanto odio a nuestros presidentes compañeros Andrés Manuel López Obrador y a Gustavo Petro Urrego? ¿Por qué tenemos que obedecer a Joe Biden y al poder arrogante de Estados Unidos? Mejor pensemos en Dios, El Grande, Quién es el Verdadero Dueño de la Humanidad. ¡Venceremos!. Fernando Acosta Riveros, Colombiano-Mexicano, simpatizante de la Patria Grande, Nuestra América de Simón Bolívar y José Martí.

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