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La raza como arte

Escrito por Ana María Ferreira
ana ferreira liliana angulo obra fotografia

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Ana Maria Ferreira RazonpublicaLiliana Angulo es una joven y talentosa artista afrocolombiana cuya obra aborda el papel de las personas negras en la historia y en la vida cotidiana de Colombia.

Ana María Ferreira*

Un nombre para recordar

Liliana Angulo es negra. Pero Liliana es muchas otras cosas: es mujer, es una artista fascinante, es colombiana, es bogotana, es joven y es una persona de indudable talento. La razón por la que empiezo por su raza, no es porque me importe a mí, sino porque ser negra le importa mucho a ella.

Tuve la oportunidad de conocer a Liliana hace algunos años en una conferencia en Madison, Wisconsin, y quedé fascinada no solo por su trabajo sino por su calidez e inteligencia. En ese entonces fue muy emocionante ver cómo la obra de una artista colombiana estaba siendo reconocida en Estados Unidos y desde entonces le he estado siguiendo la pista.

Liliana se graduó de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, su trabajo de grado, “Un negro es un negro”, es una serie de obras donde ella continuó trabajando un par de años después de graduarse. Hacen parte de esta colección fotografías e instalaciones en las que la artista propone su lectura sobre raza y género desde distintas perspectivas.

Y estos temas los piensa desde la representación, el lenguaje, la publicidad y la historia, y construye su propio universo visual a partir de allí.

El pelo como metáfora

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Serie fotográfica “Negro Utópico” (2001). Colección de la artista.
Foto: Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango

Dentro del proyecto “Un negro es un negro” hay una serie llamada “Pelucas porteadoras”, que consiste en una serie de personas con enormes pelucas en sus cabezas conectadas por hilos que van de una cabeza a otra. Estas pelucas, como nidos o madejas, son entre otras cosas una reflexión sobre el pelo y el peso de la raza.

La artista aborda este tema también en la serie “Negro utópico”, donde -entre otros elementos- crea pelucas de esponjillas doradas. El pelo de los negros es una constante en su obra, y en un momento pasa de ser solo uno de sus temas a convertirse en el tema central de otro de sus proyectos: “¡Quieto pelo!”.

El trabajo de Liliana propone de muchas maneras una posición política

La publicidad y la televisión ejercen una enorme influencia en los cánones de belleza en nuestra sociedad. Las mujeres blancas, delgadas, preferiblemente rubias y con el pelo completamente liso son el ideal de belleza, incluso en un país como Colombia donde mujeres con estas características son una minoría.

Todas las mujeres, pero especialmente las mujeres negras, sienten la presión de la sociedad para alisarse el pelo, para transformar/destruir su belleza particular y moldearla según parámetros imposibles de cumplir.

En este contexto Liliana diseñó y llevó a cabo en varias ciudades del país el proyecto “¡Quieto pelo!”, que consiste en talleres de peinado en espacios públicos, donde las peinadoras hacen intrincados peinados en el pelo crespo de las personas que quieran participar.

Al mismo tiempo que peinan, las mujeres cuentan las historias que otras peinadoras les contaron a ellas, así como las historias de sus madres y su abuelas, es decir, mantienen viva por medio de las palabras una larga tradición de mujeres hermosas y valientes.

“¡Pelo quieto!” es en esencia un proceso de creación colectiva que busca valorar la sabiduría inmaterial de las mujeres negras, al tiempo que valoriza y hace visible un aspecto de su cultura.

Este hermoso proyecto generó no solo redes y orgullo, sino que también puso a circular el conocimiento y la tradición de las mujeres afrodescendientes de cada región. Igualmente le sirvió a Liliana para compilar un enorme acervo de fotos y videos de estas comunidades, y también para hacer un mapa de los lugares donde las tradiciones son más fuertes y donde se están perdiendo, es decir, dónde la identidad afro está más o menos arraigada.

Liliana viajó con este proyecto a distintos lugares de Colombia: Quibdó, Buenaventura, San Andrés y Medellín, y también ha realizado versiones de estos talleres en otros países como Estados Unidos, Brasil y Cuba.

En Estados Unidos y desde 2011 Liliana continuó con este y otros proyectos como parte de una maestría en la Universidad de Chicago, adonde la artista viajó como becaria de la Fundación Fullbright.

Durante los años que pasó en Chicago no solo terminó sus estudios, sino que también tuvo la oportunidad de aprender de primera mano sobre las dinámicas de raza y género en Estados Unidos. Tuvo la oportunidad de compartir con la comunidad afro y, gracias a su proyecto, pudo también relacionarse con mujeres migrantes de distintos lugares del continente africano.

Desde su vuelta a Colombia Liliana ha estado trabajando incansablemente y en 2104 el Ministerio de Cultura publicó un libro sobre su obra: Retratos en blanco y afro, de la investigadora y curadora Sol Astrid Giraldo.

Los negros en la historia de Colombia

Mujeres afro en Cali, Valle del Cauca.
Mujeres afro en Cali, Valle del Cauca.
Foto: Marcela Arango

Aparte de su obra artística, Liliana es también una investigadora y una gestora cultural. Como investigadora, ha abordado temas como algunos bailes y tradiciones del Carnaval de Barranquilla y también procesos de etnoeducación.

El último proyecto en el que Liliana ha trabajado es: Un caso de reparación. Este proyecto busca revisar la figura de José Celestino Mutis y de la Expedición Botánica. Tanto Mutis como la expedición son motivos de orgullo para nuestro país y el discurso que rodea tanto el personaje como su proyecto son laudatorios, sin embargo, como en todo evento histórico, la verdad es siempre más elusiva y compleja.

Los afrocolombianos son más que una parte de la sociedad, son la sociedad misma

A través de un juicioso trabajo de archivo llevado a cabo en España, Liliana rastreó en los documentos de la Expedición los esclavos africanos que participaron y cómo dicha participación es, incluso hoy, borrada de la narrativa oficial.

Los esclavos, muchos ‘propiedad’ del mismo Mutis y su familia, no solo tomaron parte en la Expedición, sino en la historia de nuestro país. Sin embargo sus nombres e historias no son tenidos en cuenta al momento de recordar los hechos.

El trabajo de activación de archivos, de revitalización y relectura de la historia es una labor trascendental para Colombia. Tenemos todavía pendiente la tarea de revisar la forma como hemos narrado la historia nacional. Liliana hizo un trabajo similar en el Museo de Antioquía donde ha buscado documentos históricos donde aparecen personas negras.

Proyectos y planes

Liliana es una mujer increíblemente activa, siempre planeando nuevas iniciativas y trabajando simultáneamente en distintos proyectos. Tuve la oportunidad de reconectarme con Liliana en julio del año pasado en la Minga de la Palabra, un encuentro de investigadores, artistas y activistas indígenas y afrocolombianos.

Ella está ahora en el proceso de consolidad un colectivo de artistas afrocolombianos, con el fin de generar propuestas artísticas colectivas.

El trabajo de Liliana propone de muchas maneras una posición política y, aunque no se considera propiamente una activista, su obra y sus investigaciones están encaminadas a reflexionar sobre temas fundamentales como el racismo, los estereotipos, la discriminación y la identidad cultural de los afrodescendientes en Colombia.

Liliana está en estos momentos dedicada exclusivamente a la creación artística, después de haber estado trabajando muchísimo como investigadora y gestora cultural decidió tomarse un tiempo de todos sus proyectos y enfocarse exclusivamente en su obra, de modo que tal vez tendremos pronto una nueva muestra de su talento.

La raza es un tema del que muchas veces no nos gusta hablar, o del que a veces asumimos ingenuamente que ya hemos superado. Las discusiones sobre este tema algunas veces generan violentos enfrentamiento que simplemente ponen en evidencia el profundo problema que todavía tenemos.

Los afrocolombianos son más que una parte de la sociedad, son la sociedad misma y su lugar en el imaginario nacional define nuestra identidad como país. La obra de Liliana Angulo es una reflexión y un llamado a reflexionar.

¿Qué tipo de sociedad que estamos construyendo? ¿Seremos pronto una sociedad donde los colombianos seamos finalmente todos los que nacimos aquí, sin importar si somos de Bogotá, de San Andrés o de Buenaventura, y sin importar qué tan crespo es nuestro pelo? Esperamos que sí.

 

* Doctora en Literatura y Estudios Culturales de la Universidad de Georgetown. Es profesora en la Universidad de Indianápolis, donde enseña e investiga sobre América Latina. anaferreira1810@gmail.com

twitter1-1@annwenders 

 

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