La Prosperidad para Todos en Córdoba: seis razones para no creer en ilusiones - Razón Pública
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La Prosperidad para Todos en Córdoba: seis razones para no creer en ilusiones

Escrito por Víctor Negrete
Victor Negrete

Victor NegreteEntre guerrilla y paramilitares, Cerromatoso y Urrá, grandes hacendados y pequeños propietarios, este departamento riquísimo se debate entre un atraso ominoso y las promesas del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014. Mirada desencantada de un informado observador de la realidad cordobesa.

Víctor Negrete Barrera*

Inversiones destructivas

La primera razón para dudar y mitigar las ilusiones sobre el arribo de la Prosperidad para Todos, prometida en el Plan de Desarrollo, se refiere al manejo que se le sigue dando a recursos vitales para un departamento esencialmente agrícola como Córdoba y cuyo tejido social está compuesto fundamentalmente por comunidades de campesinos pobres en medio de enormes haciendas: 

  1. Numerosos ganaderos, agricultores y empresarios consideran el agua y los bosques como obstáculos o recursos de poca importancia frente al desarrollo de actividades económicas más rentables, como la ganadería, la agricultura comercial y la gran minería. Por ejemplo, dos haciendas emblemáticas en la cuenca del río Sinú, Berástegui y Marta Magdalena, desecaron grandes extensiones de humedales mediante drenajes y diques para intensificar siembras y arrasaron bosques para sembrar cacao y pasto.
  2. La empresa norteamericana George Emery Company (1883-1916) devastó los inmensos bosques que se encontraban al sur de Montería y en los cerros Las Palomas y Murrucucú para exportar madera fina.
  3. Pese a las normas existentes no ha podido evitarse la continua desaparición de los humedales ni el apoderamiento ilícito de estos ecosistemas. El agua y los bosques están protegidos por la Ley 99 de 1993, que creó el Ministerio del Medio Ambiente y el Sistema Nacional Ambiental para proteger los recursos hídricos; la sentencia de la Corte Constitucional T-194 de 1999 para preservar los humedales del departamento y la Resolución Defensorial 038 de 2005 para “defender estos ecosistemas estratégicos, en particular de la cuenca media y baja del río Sinú, con el fin de garantizar los derechos humanos vinculados a su conservación”.

Daños que causa el gobierno

Pero incluso las políticas y programas en diferentes gobiernos han causado daños irreparables en el departamento:

  1. El trazado de algunas de las principales vías (Montería-Arboletes, Cereté-Lorica, Cereté-Ciénaga de Oro) interrumpieron la conexión río-ciénaga.
  2. La ley 135 de 1961 autorizó que en áreas adyacentes a los humedales se adelantaran programas de reforma agraria, lo que llevó a su reducción, deterioro o desaparición.
  3. La ley 9 de 1979 facultó a los alcaldes a drenar humedales cercanos a las cabeceras, por considerarlos como criaderos de vectores.
  4. El Instituto Colombiano de Reforma Agraria, INCORA, desecó cerca de 12.000 hectáreas de humedales en el Sinú medio; construyó dos distritos de riego (Montería-Cereté y La Doctrina en Lorica) que permanecen subutilizados; algunos de los procesos que adelantó sobre deslinde, clarificación de títulos, restitución y legalización fueron tan lentos (pasan de 20 años de trámite) que terminaron favoreciendo a los hacendados.
  5. La resolución 10 de 1982 del Incora dispuso que los terrenos que conformaban la ciénaga Grande del bajo Sinú se dedicarían a programas de colonización.

Estas políticas y programas depredadores animaron a ganaderos, grandes cultivadores, empresarios y políticos a ocupar baldíos y ejercer dominio sobre los humedales que por naturaleza son bienes públicos. Desalojaron ocupantes bajo amenazas, engaños, papeles falsos, compras irrisorias, hostigamientos y daños a los bienes. Cercaron, abrieron canales, hicieron obras de drenaje, levantaron terraplenes y desecaron numerosas ciénagas, quebradas, caños, pozos profundos y pantanos; taponaron, cambiaron y modificaron cursos de agua; cambiaron el uso de los suelos. Desplazaron y empobrecieron comunidades, destruyeron hábitat, ahuyentaron fauna, redujeron flora, cambiaron paisajes.

Malas lecciones de Urrá I

A raíz de las grandes inundaciones ocurridas en Córdoba durante los últimos años, directivos de la empresa Urrá S.A, funcionarios del gobierno nacional y empresarios locales defienden la versión de que solo es posible controlarlas con hidroeléctricas. Como Urrá I resultó insuficiente, insisten en construir Urrá II o Proyecto río Sinú, cuya área a inundar sería de 53.000 hectáreas en territorio del Parque Nacional Natural Paramillo y parte del resguardo indígena de los Embera. Este parque ya enfrenta otras serias amenazas: los cultivos de uso ilícito, las fumigaciones, la permanencia y enfrentamiento entre grupos armados ilegales y la fuerza pública, la tala ilegal y las solicitudes y títulos mineros concedidos en territorios cercanos.

Tras once años de funcionamiento, el balance es desfavorable para los indígenas Emberas. La pesca sufrió cambios drásticos: disminuyeron los volúmenes de captura, pérdida de áreas de desove, el fraccionamiento de la cuenca afectó el proceso reproductivo de las especies migratorias, los grandes estanques en el alto Sinú no han dado los resultados esperados, cambio irreversible en la dinámica del río, aceleramiento de la erosión, inconformidad de los reasentados; así como desplazamiento, empobrecimiento y cambios en actividades socioeconómicas y culturales de gran número de comunidades y sectores ribereños, en especial los del bajo Sinú.

De manera que construir la nueva represa en un parque de gran importancia hidrogeográfica, cultural y biogeográfico causará un daño irreparable a nuestra sociedad.

Locomotoras en marcha

Córdoba es un departamento productor de materia prima. El año pasado la agricultura superó el producto de la ganadería a pesar de la extraordinaria diferencia en áreas ocupadas: el área total del departamento son dos millones y medio de hectáreas, de las cuales el 64 por ciento está dedicada a la ganadería y el 6 por ciento a la agricultura.

El modelo original, basado en una combinación de ganadería extensiva, agricultura comercial tradicional (algodón, arroz, maíz) y agricultura campesina (productos de pancoger, frutas y hortalizas) se ha ido complementando con cultivos forestales, agroindustriales, transgénicos y agrocombustibles y la gran minería, legal e ilegal.

Hasta el año pasado había 18.288 hectáreas sembradas con especies introducidas y 5.756 hectáreas con especies nativas y los efectos de la introducción de las primeras sobre la biodiversidad son negativos. Al tiempo avanza el área sembrada de algodón y maíz transgénicos en el Sinú, cacao y caucho en el San Jorge y la palma aceitera en el distrito de riego La Doctrina, en Lorica.

En el plano del medio ambiente, existe evidencia sobre la contaminación causada por Cerromatoso y el enorme daño ambiental que produce la explotación de oro en el alto San Jorge y en Ayapel, así como de la evasión de impuestos.

Concentración de la tierra

Cada vez es más reducida el área de los pequeños propietarios y crece la de los medianos y grandes. La concentración de la propiedad se aceleró en la última década, proceso que persiste en el presente. El Cuadro 1 aporta información suficiente para comprender el abismo de inequidad y para reclamar políticas y programas que beneficien en especial a los sin tierra y a los pequeños propietarios.  

Cuadro 1. Concentración de la propiedad rural

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Fuente: Cifras tomadas de IGAC 2003 y Secretaría de Desarrollo Económico 
Nota: No hay información sobre el área del Parque Nacional Natural Paramillo. El IGAC no lo menciona.

El conflicto

La historia del departamento está marcada por la presencia y acción sucesiva e ininterrumpida de grupos armados ilegales, entre ellos, guerrillas liberales, guerrillas de izquierda y paramilitares como las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (que conformaron las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC).

Antes de la desmovilización total (después del proceso de desmovilización del 2003-2006) ya estaban operando los grupos Los Traquetos y Vencedores del San Jorge, que más tarde dieron vida a Los Paisas y Urabeños con la posterior incorporación de Los Rastrojos.

De acuerdo con el Observatorio del Delito de la Gobernación de Córdoba, el número de homicidios cometidos en el departamento se aceleró dramáticamente entre 2008 y 2010. No parece reducirse significativamente para 2011, tal como se aprecia en el Cuadro 2:

Cuadro 2. Homicidios por año

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*Hasta el 30 de noviembre

A pesar de la ofensiva militar contra las FARC y las BACRIM y tras diez consejos de seguridad celebrados en el último año en el departamento con presencia del presidente de la República, ministros y cúpula militar, la influencia de estos grupos no cede y el número de homicidios aumenta. No dejan de presentarse casos de desplazamientos masivos, masacres, amenazas, extorsiones, reclutamientos y en general amenazas reales a la seguridad ciudadana.

Visión regional

Las relaciones de Córdoba con el departamento de Sucre, con el Urabá antioqueño y chocoano, con el bajo Cauca, con el sur de Bolívar y La Mojana son de carácter histórico, social, cultural, económico y ambiental, y han estado acompañadas del conflicto armado. En este territorio de enorme importancia estratégica por su ubicación y recursos, Montería se ha venido convirtiendo en un centro subregional clave para el desarrollo, mientras Córdoba sigue siendo un escenario de disputa y muerte.

Sergio Fajardo, gobernador electo de Antioquia, reconoció que el Urabá antioqueño también es costeño y anunció su propósito de costeñizarlo, lo que sin duda traerá cambios para esta región.

Seis preguntas para concluir

  1. ¿Podrán las locomotoras del Departamento Nacional de Planeación recuperar los ecosistemas intervenidos y despojados?, ¿evitarán su deterioro y apoderamiento ilegal? ¿se reconocerá su carácter de bienes públicos?, ¿protegerán el Parque?, ¿resolverán rápidamente los procesos de tierras y humedales que dejó el Incora y el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural?, ¿elaborarán modelos de desarrollo que beneficien a pequeños y medianos productores?
  2. ¿Permitirán las locomotoras la construcción de una nueva hidroeléctrica en medio del Parque Nacional Natural Paramillo, poniendo en peligro su integridad? 
  3. ¿Podrán las locomotoras replantear el uso del suelo, desestimulando las tierras ociosas y la ganadería extensiva a favor de la agricultura?, ¿facilitarán los medios para que los productos agrícolas, pecuarios y forestales sean procesados en el departamento?, ¿controlarán los daños que ocasiona la gran minería legal e ilegal?
  4. ¿Podrán evitar las locomotoras que siga concentrándose la tierra?, ¿redistribuirán la propiedad rural?, ¿tienen propuestas para los campesinos sin tierra y pequeños propietarios y productores?
  5. ¿Qué proponen las locomotoras diferente de seguir aumentado del pie de fuerza, para disminuir la violencia y los conflictos en el departamento?, ¿cómo garantizarán la seguridad a quienes les restituyan sus tierras?, ¿qué balance ofrece el Centro de Coordinación de Acción Integral en los lugares de conflicto donde opera?
  6. ¿Cómo conciben las locomotoras el desarrollo en un territorio específico como Córdoba? ¿Tienen una visión regional los mandatarios recientemente elegidos, dirigentes y líderes de este territorio?  

* Centro de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Sinú. ​

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