La Pequeña Bot que Sí Pudo | Jeremiah A. Carew

La Pequeña Bot que Sí Pudo

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A treinta millas de mi hogar en Virginia se está construyendo el futuro.  El condado de Loudoun alberga 199 centros de datos, con 30 más en camino.  Los centros de datos son bodegas enormes que contienen cientos de servidores de computadora poderosos que procesan los algoritmos casi mágicos de la inteligencia artificial.  Se trata de una inversión asombrosa.  Según la revista The Atlantic, las cuatro compañías grandes de informática han invertido USD$600 mil millones desde 2022—más que el gobierno estadounidense gastó para construir el sistema de autopistas interestatales.  Mientras tanto, aquí en Latinoamérica, millones carecen del acceso al agua potable, a la red eléctrica y a carreteras en buen estado—tecnologías que existen desde el siglo XIX.

¿Pero, qué pasaría si viéramos esta contradicción de otra manera?  En vez del lamento típico, pero a menudo inútil, de cada izquierdista tradicional, que nos exhorta con el dedo índice: “si tan solo esos billones se hubieran gastado para erradicar la pobreza…”, ¿examinamos la situación con nuevos ojos en busca de oportunidades?  Aunque es verdad que las inversiones enormes en la IA prometen ganancias enormes y hasta retos profundos, también pueden proporcionar soluciones prácticas a problemas de desarrollo antiguos.

En 2024, mientras yo era subdirector de USAID/Colombia, empezamos un pequeño proyecto de IA que mostró un gran potencial.  Estábamos trabajando muy de cerca con INVIAS en su programa de vías terciarias, Caminos Comunitarios para la Paz Total.  El programa contrataba directamente con las Juntas de Acción Comunal para la rehabilitación de vías terciarias.  Las juntas son constituidas por voluntarios no profesionales y ellos querían acompañamiento constante de INVIAS para hacer preguntas y cumplir con las pautas complejas del programa.  Solían tener preguntas detalladas sobre los procedimientos para comprar materiales, para asegurar que la JAC estuviera legalizada, o sobre los contratos laborales que los miembros de la comunidad debían firmar para trabajar en la obra.  INVIAS hubiera proporcionado ese apoyo, pero con 300 funcionarios trabajando en el programa en todo el país y miles de proyectos en construcción, ese nivel de apoyo no era posible.

Les sugerimos un chatbot de IA para responder a las preguntas de las comunidades, y los gerentes de INVIAS vieron el valor de la propuesta de inmediato.  La herramienta tendría que usar “tecnología apropiada” en las áreas rurales de baja conectividad donde se encontraban los proyectos, así que la diseñamos para comunicarse vía WhatsApp.  Tenía que no solo comunicarse en español, sino en un español campesino, lleno de colombianismos, siglas y palabras comúnmente mal deletreadas.  Y tenía que conocer el programa de A a Z para poder responder preguntas reales de la gente en medio de una obra.

Contratamos con una pequeña empresa colombiana que utilizaba Google Gemini como su plataforma de IA.  Recopilamos miles de páginas de documentos sobre el programa y las alimentamos a la herramienta para “enseñarle” todos sus detalles.  Y luego comenzamos a probarla.

Pregunté al bot, tratando de sonar como un campesino colombiano, “¡Nuestra carretera está jodida!  Tanto así que se dañó el eje de mi camioneta en las últimas lluvias—¿quién me paga el arreglo de eso?  ¿Como conseguimos plata del gobierno para reparar nuestra vía?”  El bot respondió después de unos momentos, “Comprendo su frustración.  El programa de INVIAS, Caminos Comunitarios para la Paz Total, contrata a Juntas de Acción Comunal…” y siguió explicando el proceso para postularse para el programa.  Nos quedamos impresionados por la habilidad de la herramienta para entender todo tipo de modismos y incluso detectar las emociones de los humanos del otro lado.

Alrededor de febrero de 2025, pasamos de pruebas internas con funcionarios de la USAID e INVIAS a pruebas beta formales con participantes reales del programa, cuando el cierre de la USAID nos detuvo.  Pero me quedé fascinado por el potencial que había visto.  Los costos del proyecto fueron asombrosamente bajos en comparación con proyectos típicos de USAID.  Y la sofisticación del procesamiento de lenguaje natural para comprender preguntas reales me impresionó.  Además, en ese entonces ya sabíamos que la herramienta podía responder correctamente muchas preguntas frecuentes reales de las comunidades que el personal de INVIAS estaba contestando manualmente antes.

Entendiendo la historia de centralización del gobierno en Colombia y la falta de “presencia estatal” en tantas comunidades rurales lejanas, el potencial de este pequeño bot me llenó la cabeza de ilusiones.  ¿Podrían bots como este conectar a la gente a todo tipo de servicios gubernamentales?  Recordando que el 40% de los pequeños propietarios carecen de un título formal para su propiedad, ¿podría un bot asesorarles sobre cómo legalizar su título?  ¿Y para los millones formalmente designados como víctimas del conflicto, podría un bot ayudarles a navegar por el sistema de beneficios gubernamentales?  Bots bien construidos en temas específicos parecían tener una potencial ilimitada para ayudar a los ciudadanos remotos para acceder a beneficios y respuestas específicas para sus casos.

Pero, chatbots, representando una aplicación de la IA más sencilla y común, son solo el principio.  La IA está transformando rápidamente la forma en que resolvemos los retos del desarrollo.  En la microfinanza, los datos generados por un individuo que muestran sus tendencias de gasto en dinero móvil pasan por un algoritmo de la IA para pronosticar el riesgo y calcular un préstamo de la microfinanza para esa persona, lo que baja las tasas de morosidad y reduce el trabajo para el banco.  En la agricultura, plagas y enfermedades ahora se pueden identificar con tan solo tomarle una foto.  La identificación de imágenes mediante IA determina el problema específico y la solución apropiada.  Estos dos ejemplos son relativamente “viejos,” mientras nuevas innovaciones se crean constantemente.

Los titulares, noticias de la bolsa de valores y libros “bestsellers” repiten un mismo refrán:  hemos iniciado una nueva era—emocionante, abrumadora y hasta peligrosa—de la inteligencia artificial.  La IA es todo eso, pero al mismo tiempo puede usarse en beneficio de las comunidades marginadas.  Esto requiere que los profesionales de desarrollo mantengan sus pies plantados firmemente en la tierra para entender los retos específicos y cotidianos enfrentados por sus empleados y la población meta.  Use habilidades para resolver problemas, siendo práctico y empleando el sentido común, como un Henry Ford o un Thomas Edison moderno, para encontrar dónde una herramienta de la IA puede crear un atajo o un ahorro de tiempo significativo.  Luego, experimente, evalúe resultados, y refine.  A pesar del alucinante ritmo de la innovación tecnológica, vivimos en un mundo en el que muchos todavía enfrentan retos básicos para vivir—la IA puede ayudarnos a cambiarlo.

Acerca del autor

Jeremiah Carew
jcarew@razonpublica.org |  + posts

*Arquitecto de la Universidad de Yale y Maestro en Estudios Latinoamericanos y Planeación Regional y Comunitaria de la Universidad de Texas. Fue oficial senior del servicio exterior del Gobierno de Estados Unidos. Subdirector de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID/Colombia) y ha estado en varias misiones de USAID en el mundo: En Sudán del Sur, Vietnam, Afganistán, Uganda y Perú. También fue consultor y voluntario en el Cuerpo de Paz, en República Dominicana y Ecuador.

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Jeremiah Carew

Escrito por:

Jeremiah Carew

*Arquitecto de la Universidad de Yale y Maestro en Estudios Latinoamericanos y Planeación Regional y Comunitaria de la Universidad de Texas. Fue oficial senior del servicio exterior del Gobierno de Estados Unidos. Subdirector de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID/Colombia) y ha estado en varias misiones de USAID en el mundo: En Sudán del Sur, Vietnam, Afganistán, Uganda y Perú. También fue consultor y voluntario en el Cuerpo de Paz, en República Dominicana y Ecuador.

Comentarios de “La Pequeña Bot que Sí Pudo

  1. ¡Excelente artículo! Me ha encantado la historia de la pequeña bot y su éxito. Es inspirador ver cómo la tecnología puede ser tan útil. Si te interesa crear videos a partir de imágenes, échale un vistazo a anytovideo, es genial para eso.

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