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La otra historia del voto Caribe

Escrito por Patricia Iriarte

La consulta popular por la Región Caribe es fruto del trabajo separado y convergente de las elites regionales y de los nuevos movimientos sociales que les disputan el protagonismo.

Patricia Iriarte*

El texto de la consulta

Un día antes de que comenzaran los carnavales del 2010 en Barranquilla, cuatro magistrados y el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) se reunieron con el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, para comunicarle que quedaba pre-aprobada la palabra "autonomía" en la redacción del voto que depositarán los caribeños y caribeñas durante las elecciones parlamentarias del 14 de marzo.

Para ilustración inicial de los lectores y lectoras, transcribo las tres propuestas de redacción de la papeleta que se barajaron para la papeleta que se pondrá a consideración de los caribeños:

1. Propuesta presentada inicialmente al CNE: "Voto a favor de que los departamentos del Caribe colombiano constituyan la Región Caribe como una entidad territorial con autonomía política, administrativa, financiera y judicial dentro del Estado y la Constitución de la República de Colombia".

2. Propuesta del movimiento social: "Voto a favor de la constitución de la Región Caribe como una entidad territorial de derecho público, con autonomía política, administrativa y financiera, que promuevaundesarrollo económico y social incluyente y sostenible en nuestro territorio, dentro del Estado y la Constitución colombiana".

3. Propuesta finalmente aprobada por el CNE: “Voto a favor de la constitución de la Región Caribe como una entidad territorial de derecho público, con autonomía, para que promueva un desarrollo económico y social en nuestro territorio, dentro del Estado y la Constitución colombiana”.

En lo que pareció ser una negociación hábilmente llevada por los promotores de la Consulta, se cedió en eliminar primero la autonomía judicial, que figuraba en el primer texto sometido a examen del CNE, y luego la política, administrativa y financiera, con tal de mantener el concepto central de autonomía, que es la base de la reivindicación caribeña.

Una vieja aspiración

Llevar las cosas hasta el punto en que se encuentran, con la inminente realización de la consulta al constituyente primario, ha sido el resultado de un proceso que comenzó, no con la elección de Eduardo Verano como gobernador o con la propuesta del Fondo de Compensación Regional, y ni siquiera con el Compromiso Caribe o más aún, con la creación del CORPES Costa Atlántica. El "tema" de la región con la famosa autonomía, como bien lo han documentado historiadores como Bell, Meisel, Múnera y Posada Carbó, proviene desde la mismísima Colonia, y después de un interrumpido periodo de planificación regional a través de los CORPES, en los años 80, hasta ahora parece poder concretarse en una figura legal, gracias a las batallas de Fals Borda y compañía en la Asamblea Constituyente del 91.

Comienzos en la academia

Concentrémonos, sin embargo, en lo que ha pasado en los últimos cinco años[1]. El Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República, el Observatorio del Caribe Colombiano y la Fundación para el Desarrollo del Caribe (FUNDESARROLLO) realizaron en el 2006 el llamado Taller del Caribe Colombiano, que buscaba "adelantar un proceso participativo de discusión sobre las políticas públicas que Colombia necesita para corregir las desigualdades regionales…". El tema fue, entonces, Políticas para reducir las desigualdades regionales en Colombia.

Ese proceso participativo consistió en una serie de encuentros académicos, coloquios y talleres departamentales alrededor de los cuales se produjeron más de 60 documentos sobre una gran variedad de temas y problemas regionales, entre ellos, los obstáculos que impiden el desarrollo en cada uno de los departamentos de la región.

El taller final se realizó en Barranquilla en agosto de 2007, y en noviembre de ese mismo año, en el teatro Amira de la Rosa, se dio a la luz el llamado Compromiso Caribe, una carta de navegación de 11 puntos que se consideran fundamentales para transformar a la región y con el cual se han venido comprometiendo paulatinamente los gobernantes, dirigentes y miembros de la élite política y empresarial. Porque, como lo declaraba en su presentación el Taller del Caribe Colombiano, se trataba "de un encuentro entre la academia regional y el sector privado, coincidiendo con la celebración de los 10 años de la fundación de estos tres centros de investigación de la región Caribe de Colombia y se constituye en un aporte que desde esta región se hace al país". 

El primer resultado de todo ese trabajo -y aquí llegamos al 2009- fue el proyecto para la creación del Fondo de Compensación Regional (FCR), que fue presentado al país y a los candidatos presidenciales en un foro realizado en octubre en Santa Marta, encontrando eco, aparentemente, entre todos los asistentes, incluyendo aquellos parlamentarios que en otras ocasiones han votado junto al gobierno los recortes presupuestales para la región.

Mientras todo esto pasaba, en el mundo de los movimientos sociales ocurrían cosas distintas, pero confluyentes.

La voz de las caribeñas

En el 2005, el movimiento social de mujeres, articulado a la Red de Mujeres del Caribe (RMC), comienza a trabajar con nuevas herramientas (legales y políticas) en la exigibilidad de sus derechos. En un proyecto presentado ese año al Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), la Red habla de objetivos relacionados con la formación socio-política y gerencial desde la perspectiva de género, derechos humanos y etnia, así como de mejorar la capacidad del movimiento para formular, incidir y hacer seguimiento de políticas públicas en derechos humanos, con una mirada específica en los derechos de las mujeres desde su diversidad.

En ese proyecto, coordinado por la Asociación Pro Desarrollo de Familias (APRODEFA)[2], participaron o colaboraron otras organizaciones de la región, como el Centro de Documentación Meira del Mar de la Universidad del Atlántico, la Corporación de Mujeres  Orocomay de Santa Marta, La Red de Empoderamiento de Bolívar, María Cano de Córdoba, la Asociación de Trabajadoras Sociales de la Guajira, la Asociación de Mujeres en Acción (AMA) de El Cesar y Mujeres Palmiteras En Acción Para El Desarrollo (MUPADES) de Sucre.

Pero, ¿por qué se planteaban las mujeres en este momento el tema de la regionalización y la autonomía?

Asuntos como el mapeo y diagnóstico de la situación de las mujeres en la región y el impacto de la guerra sobre ellas, unido a la articulación con el movimiento nacional de mujeres, que desde entonces insiste en la solución negociada del conflicto interno y en la atención al impacto diferencial del mismo sobre las mujeres, pusieron al movimiento a retomar el tema de la regionalización y la autonomía como condiciones necesarias para cambiar el rumbo de muchas situaciones que ya están cansadas de padecer.

Los movimientos sociales

En el 2006 la bandera de la Región estaba instalada en la agenda de las organizaciones de mujeres y el objetivo era hacer lo mismo en la agenda del resto de las organizaciones sociales.

Es así como realiza, en marzo de 2007 en Tolú, el primer congreso dedicado al tema, congreso que termina con la decisión de sumar a la causa al mayor número posible de sectores. Y como si tuvieran prisa, en diciembre de ese mismo año -un mes después de proclamado el Compromiso Caribe- la RMC realiza en Santa Marta el Segundo Congreso por la Autonomía Regional, donde la idea gana una nueva dinámica con propuestas como la "Modificación del mapa político de la Región Caribe a través de la participación activa de los movimientos sociales, organizaciones comunitarias y grupos generacionales, orientados a crear mayor autonomía e integración en la región, con perspectiva de género y derechos humanos", o esta otra de "Diseñar un plan de desarrollo alternativo para la Región con participación de los movimientos sociales, orientado al mejoramiento de la calidad de vida, centrado en la naturaleza y el ser humano en equilibrio armónico, y con perspectiva de género."

En ese segundo encuentro se concertaron, entre muchas otras, dos propuestas centrales que fueron respaldadas en el tercer congreso, realizado en Barranquilla en diciembre de 2008, y refrendadas en el cuarto congreso de la serie, que se hizo en Riohacha el año pasado. Esas propuestas fueron: la apuesta por un modelo de desarrollo regional más incluyente y sostenible, y la decisión de intervenir en el debate sobre el ordenamiento territorial.

Así, mientras que en la agenda de los indígenas, campesinos, iglesias, grupos juveniles y afrodescendientes comenzaban a aparecer nuevos términos y objetivos regionales y a citarse con fluidez los textos de Orlando Fals Borda, los gobernadores ponían en el escenario político el asunto de la autonomía y las disparidades regionales.

Tres vertientes y un proceso 

Hasta aquí todo parece congruente y armónico, excepto porque los respetables esfuerzos de estas dos grandes vertientes de la sociedad civil no dialogaban entre sí. Una visión inmediatista y limitada le ha impedido ver a la región que a lo largo de estos años han corrido paralelos tres caminos que llevan hacia el mismo objetivo. Por eso se ha señalado en diferentes ocasiones como factor de fracaso o de lentitud en la realización de este sueño, que al proyecto de región le ha faltado pueblo. 

El Compromiso Caribe, lastimosamente, no se socializó a fondo ni se contempló su presentación y debate con otros sectores de la sociedad regional distintos de los académicos, políticos o empresariales; por lo que el valioso trabajo de los investigadores y los sesudos documentos sobre problemas acuciantes como el empleo, la pobreza, la corrupción y la preparación del capital humano permanecen ignorados y desaprovechados para la reflexión y el trabajo que requiere hacer realidad los propósitos del Compromiso.

En cuanto al proceso que lidera el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa a través de la asociación de gobernadores, y que al principio se planteó como un frente común para negociar ante el gobierno nacional un mejor tratamiento presupuestal para el Caribe e impulsar las inversiones del Estado en la región, ahora se presenta como el escenario político que complementa y concreta el Compromiso Caribe, siempre desde la institucionalidad y el establecimiento.

Una primera señal de  acercamiento entre los dos mundos fue la asistencia de Elvia Mejía (mano derecha del gobernador Verano), Edgar Rey Sinning (entonces gerente de Telecaribe) y un representante de FUNDESARROLLO  a la mesa consultiva que realizó la RMC el 30 de septiembre en la Universidad Simón Bolívar, y que era preparatoria del IV Congreso por la Autonomía Regional. Allí se pusieron en común diferentes propuestas relacionadas con el desarrollo regional, el ordenamiento territorial y la perspectiva de género y derechos humanos. Dirigentes populares, académicos, políticos y líderes de opinión compartieron un espacio de discusión en un ánimo colaborativo que tuvo su segundo momento con la participación de la Red de Mujeres en el foro realizado el 10 de octubre para celebrar el Día de la Región Caribe. Allí la coordinadora política de la Red, Audes Jiménez, fue invitada como comentarista del panel de Antonio Hernández Gamarra junto con la alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo y la vicerrectora de la Universidad del Atlántico, Rafaela Vos, otras dos caracterizadas líderes.

Las relaciones parecían mejorar notablemente, y en la vertiente social se esperaba que el próximo paso fuera la participación de la vertiente político-académica-gremial en el congreso regional de Riohacha. Era la oportunidad propicia para una gran confluencia de la sociedad civil en torno al proceso de autonomía. Sin embargo, ninguno de los voceros de esa orilla se hizo presente en el evento, de manera que no hubo retroalimentación sobre las propuestas que allí se generaron ni se tendieron puentes para que siguieran dialogando las agendas de esos mundos tan distantes.

A finales del 2009 ambos procesos seguían su curso: la RMC siguió convocando organizaciones y buscando recursos para la tarea pro regionalización, y los gobernadores comenzaron a impulsar la Consulta Caribe como estrategia para asestar un golpe político y de opinión que abra definitivamente paso a la reglamentación de las nuevas entidades territoriales previstas en la Carta de 1991.

El 13 de enero de este año, cuando la gobernación del Atlántico convocó a la RMC y a un pequeño grupo de organizaciones a participar en el Comité Organizador de la Consulta, la vocera de la Red lanzó la propuesta de aprovechar el carácter pedagógico de la misma para introducir el concepto de desarrollo sostenible e incluyente en la redacción del voto, idea que tuvo eco entre algunos asistentes pero no en el gobernador y su equipo, quienes insistieron en la necesidad de concentrar el esfuerzo en la creación de un ente territorial autónomo.

Algunas semanas después, sin embargo, el Comité presentó ante el CNE un texto para la papeleta que interpreta en parte la intención inicial de los sectores sociales en el sentido de que la finalidad de la región debe ser promover el desarrollo económico y social para sus habitantes.

Alcances de la consulta

Puede argüirse que la votación del 14 de marzo no deja de ser simbólica -o "pedagógica", como le llaman sus promotores- ; que representa sólo el primer paso en el proceso de dotar de autonomía a la Región, y que de no lograrse los consensos necesarios para su aprobación en el Congreso, todo podría irse al traste este mismo año.

Ese, indudablemente, es un riesgo, pero también es cierto que en esta ocasión juegan a favor algunos factores. El primero de ellos es, como ya dije, el compromiso de un amplio sector del movimiento social de la región, que viene trabajando en el tema y se ha ganado un lugar como interlocutor de la clase política, aunque en este caso cabe decir más bien como interlocutora. La Red de Mujeres del Caribe, con sus cuatro congresos sobre la autonomía regional, tiene hoy una opinión formada en torno al tipo de región que los caribeños y caribeñas deberían construir de aquí en adelante.

De conseguir la votación masiva que han proyectado en la consulta de marzo, los ocho departamentos de la Costa deberán prepararse para sacar adelante la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial en la próxima legislatura, demostrando una vez más que en materia de regionalización y autonomía siguen siendo pioneros en Colombia. Pero lo más interesante es lo que vendrá después, porque obtener un millón de votos en la consulta puede resultar más fácil para las élites caribeñas que sentarse en la mesa de negociaciones con todos los sectores sociales, sin rodeos.

* Periodista y escritora caribeña, consultora del Observatorio del Caribe Colombiano y miembro de la Red de Mujeres del Caribe, aspirante a Maestría en Estudios del Caribe.

Notas de pie de página


[1] Cinco años de procesos a políticos de todo el país por nexos con el paramilitarismo, de confesiones de los jefes de las AUC, de extradiciones y de debate político en torno a la reelección presidencial, donde la revisión de la Carta del 91 ha jugado un papel preponderante.

[2] Organización surgida en el Suroccidente de Barranquilla que trabaja en  la construcción de ciudadanía desde la familia y sus espacios de socialización.

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