La oposición en Colombia hoy - Razón Pública
Medófilo Medina

La oposición en Colombia hoy

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medofilo medina¿Qué son, en qué andan y cuáles son los desafíos del uribismo no reeleccionista, de “los quíntuples”, del Partido Liberal y del Polo Democrático? Una mirada de conjunto a la oposición colombiana frente a un gobierno que aspira a perpetuarse.

Medófilo Medina

Con todo y dificultades, existe la oposición

Afirmaba Giuglelmo Ferrero que la legitimidad democrática supone dos condiciones: el derecho de oposición y la libertad de sufragio[1]. Desde estas perspectivas pueden constatarse las miserias que hoy agobian a la democracia colombiana. La construcción de las mayorías viene desde hace tiempos sufriendo el embate de la parapolítica en el ejercicio básico del sufragio universal.  La corrupción  no pocas veces ha  definido resultados de votaciones en el Congreso. Los nombres de Yidis y de Teodolindo, así como los de los funcionarios que demandaron y cubrieron los torcidos servicios políticos de los primeros son cifras tristemente emblemáticas. El asesinato de sindicalistas y maestros, la manipulación de los medios de comunicación, la criminalización de la protesta social, la estigmatización de los sectores o personas críticos del gobierno de la Seguridad Democrática ponen en evidencia las dificultades del ejercicio de la oposición política.  

De todas maneras la oposición existe y se manifiesta. Es aparentemente más frondosa que eficaz y mas reactiva que original. Me limito a breves comentarios sobre la oposición político-electoral y no involucro en ellos a otras de las formas de confrontación al poder, sean ellas de orden social-corporativo o armado-militar. Son varios los campos en los que se agregan los distintos fenómenos de la oposición político-electoral. El espectro se extiende de los uribistas no reeleccionistas, pasa por los "Quíntuples" y llega al Polo Democrático Alternativo. Me limitaré a unos comentarios de orden más taxonómico que sirvan de elemental abrebocas a análisis más profundos de las varias vertientes de oposición que seguramente vendrán a las páginas de Razón Pública.

El Uribismo no reeleccionista

Seguramente habrá quienes no concuerden en clasificar a este sector en la oposición. El uribismo no reeleccionista está compuesto por dos vertientes:

– La de aquellos que apoyan a Uribe pero que temen que un nuevo mandato del presidente conduzca a que la situación política salga de cauces controlables. El estilo de esta gente se muestra atravesado por el patetismo. En reciente número de Semana se reproducían las declaraciones de miembros connotados de esta franja sobre la reelección: Luís Carlos Villegas, Pedro Rubiano Sáenz, Marta Lucía Ramírez, Fabio Echeverri, Luís Alberto Moreno, Gina Parodi y otros. La mayoría de los declarantes se prodiga en consideraciones sobre las bondades de la gestión del presidente y expresan sus preocupaciones porque su carisma pueda verse lastimado, o por la necesidad de preservar el prestigio del mandatario para un nuevo período después de una pausa aconsejable. Sintomáticamente se formula una declaración en otro sentido por un personaje de la farándula: Juanes, quien se inclina por "Un presidente que tenga un discurso conciliador y que genere esperanza y paz, eso, señala el artista, es mas agradable que otro que siga con esta cultura gerrerista." [2]

– La segunda vertiente está compuesta por Germán Vargas Lleras y su partido Cambio Radical, que han puesto en juego cierta audacia retórica: "Sí hay con quien, presidente" señaló enfático Vargas Lleras en el discurso del lanzamiento de su candidatura el 25 de Junio de 2009. El énfasis verbal está en una relación de evidente asimetría con el programa político que no es otro que el de la Seguridad Democrática, con la adición de alguna queja de orden asistencial: "Buena parte del esfuerzo presupuestal destinado a los mas necesitados no está llegando a ellos."[3]

Los Quíntuples

Este es un agrupamiento de orden incidental, en cuyo análisis  a cada paso se tropieza con ambigüedades. Se autocalifican como "independientes". Pero al ver entre ellos a la exministra y senadora Marta Lucía Ramírez cabe preguntarse: ¿independientes de qué o de quién? La nota común  que caracteriza a los otros miembros – Lucho Garzón, Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Sergio Fajardo- es la de que han sido figuras carismáticas que han ascendido a la cresta de la ola disparados por el voto de opinión urbano.

Pero bien se sabe que el voto de opinión en Colombia se muestra muy fugaz. Hoy es y mañana no parece. Con frecuencia los protagonistas de esas experiencias electorales no perciben esa condición y asumen la favorabilidad con que un día fueron ungidos como un resplandor que los acompañará de forma  inextinguible. Muy pronto los quíntuples se convirtieron en cuádruples, dado que Sergio Fajardo no acudió a la siguiente reunión después de la correspondiente a aquella foto conmovedora en la que miraban arrobados algún punto indefinido en las alturas. Por otro lado son más de cuatro o cinco, si se cuenta al partido Verde Opción Centro, dirigido por Jorge Eduardo Londoño y algunos antiguos miembros o simpatizantes del extinguido M-19, organización que tiene la ventaja de contar con personería jurídica. De igual forma se ubica en este campo el círculo denominado Acción por la Revolución Humana, orientado por Germán Bula.

No hay duda que en este campo, además de los carismas en trance de extinción o con perspectivas de crecimiento, hay ideas, concepciones políticas y valiosas experiencias de gobierno, que podrían proyectarse a condición de que sus miembros se comprometan en la formulación de programas y alternativas distintas a la reiteración fácil, de que son la opción del centro y que no son ni uribistas ni anti-uribistas.

El Partido Liberal

Bajo la era uribista el Partido Liberal ha mantenido una oposición atenuada unas veces, y abierta otras. Ha criticado la ejecución de la política de justicia y paz, ha tomado parte en la denuncia de las acciones criminales del DAS, ha condenado la práctica de los falsos positivos, ha promovido debates en el Congreso y ha presentado importantes proyectos de ley.

Al tiempo se advierte en la política liberal una debilidad estructural, al menos en la modalidad en que ella es desarrollada y expresada por el jefe único del partido, el ex presidente César Gaviria. Si con atención se siguen las declaraciones de Gaviria, se constatará que ellas remataban el agudos registros críticos, después de un extendido elogio a la política de la Seguridad Democrática, no aparecían en tales declaraciones posiciones de fondo en relación con la política económica del gobierno. En el último tiempo, Gaviria habla en abstracto de la necesidad de reformas sociales en un discurso que no puede suscitar confianza, enunciado por alguien, que como él, ha unido su parábola política al culto neoliberal del monoteísmo del mercado y de la obsecuencia frente a las políticas norteamericanas.

En la historia inmediata, la gestión de César Gaviria al frente del partido liberal está asociada  a la interrupción abrupta de un proceso de renovación programática, organizativa y ética, que ese partido vivió entre la Convención Ideológica que tuvo lugar en Rionegro, Antioquia, en Diciembre de 1997, hasta el segundo Congreso Liberal que se reunió entre el 10 y el 11 de junio de 2005.

Entre las candidaturas presidenciales para la consulta interna hay figuras que promueven una opción de cambio social y político como son las de Cecilia López y Gómez Méndez, al lado de otras que representan al rancio establecimiento colombiano pero que en este momento encarnan el reclamo por un adecentamiento de la gestión política y por la transparencia en  la gestión en el Estado. Sorprende constatar que, no obstante, la condición respetable e idónea de quienes han puesto sus nombres en el debate electoral interno, la campaña o las campañas no arrancan, en buena medida inmovilizadas por el estilo de conducción política del director único del partido, y que ha dado lugar a esa expresión, casi procaz de la picaresca política: Gaviria y los siete enanitos.

Hay razones para pensar que, no obstante las dificultades, los candidatos a la consulta interna podrán llevar a las bases de su partido y de la opinión nacional un torrente saludable de ideas y propuestas nuevas. Aparece irrespetuoso hacia estas personalidades el que el director del partido se permita justo ahora manifestaciones de entendimiento con Vargas Lleras e incluso con Juan Manuel Santos[4].

El Polo Democrático Alternativo

Al echar una mirada a la historia contemporánea colombiana, resulta sorprendente constatar que existe un campo amplio y organizado de la izquierda. Las generaciones recientes que han actuado en la política, primero por fuera del bipartidismo, y luego en abierta oposición al régimen autoritario y militarizado de la seguridad democrática, han sido castigadas severamente desde el Estado y desde la mafia en alianza con los políticos viejos o con los nuevos revejidos. Que esa izquierda haya alcanzado 2,6 millones de votos  con el nombre de Carlos Gaviria, en las elecciones presidenciales de 2006, y que haya conquistado dos veces consecutivas la alcaldía de Bogotá, la hacen objetivamente merecedora de respeto del país.

El que se subraye lo anterior no es  óbice para cerrar los ojos ante la realidad de que el Polo Democrático es ante todo una federación de múltiples agrupaciones:

– La adoración a los ídolos de los orígenes le ha impedido a las organizaciones mas consolidadas dentro del Polo proponerse una alternativa política y orgánica de unidad. Es el caso del Partido Comunista y del Moir.

– Al lado de esas organizaciones agitan sus intereses, constelaciones clientelistas que alimentan afinidades electivas con organizaciones sindicales y barriales. Es el caso de aquellos agrupamientos que se identifican con la familia Moreno Rojas o con el estilo político de Jaime Dussán, o con el Movimiento Agenda acaudillado por Oscar González. Se hubiera esperado que el Polo hubiera estado en condiciones de asimilar la tecnología electoral de la "Capitana del Pueblo" y evitar el fenómeno que hoy se insinúa de que se convierta en rehén del clientelismo redivivo del Rojismo. El reclamo por la distancia con  ciertos métodos no implica el no reconocimiento del patrimonio político que hoy conservan los núcleos vivos del anapismo y que efectivamente enriquecen al Polo.

En alianza con las organizaciones y constelaciones políticas o en contraposición con ellas gravitan las personalidades políticas formalmente independientes: Carlos Gaviria y Gustavo Petro. Hoy por hoy sus diferencias doctrinarias y sus propuestas programáticas no resultan tan obvias como cada uno de ellos pretende. Se advierte entre los aliados y seguidores de cada uno de estos dirigentes un fuerte sectarismo:

-En estos días un connotado dirigente del Polo, seguidor y admirador del maestro Gaviria, se refería a Petro como cifra del "uribismo sin Uribe".  Tal calificación solo la hace posible el olvido de los frontales debates de Petro contra la para-política, contra la corrupción en el gobierno, su reivindicación clara de la reforma agraria, para mencionar sólo algunos de los elementos de su discurso político.

– Es común igualmente para numerosos sectores del Polo y de fuera de él, asumir que Carlos Gaviria es la expresión del tradicionalismo y la ortodoxia de la izquierda colombiana. En realidad, los planteamientos mas reiterados de este filósofo de la política ubicarían su ortodoxia antes que en el campo del marxismo en el terreno de un liberalismo democrático. No son muchos los momentos en que se pueda leer el planteamiento de Gaviria en relación con la política económica, con la reforma agraria, con la necesaria re-distribución del ingreso, con la reforma urbana, que son puntos que constituyen temario obligado de un dirigente de izquierda. No se insinúa que los desconozco, lo que se pide es mayor generosidad para compartirlos.

Es verdaderamente digna de admiración la idoneidad profesional y política, así como el valor civil de los debates desarrollados, dentro y fuera del parlamento por el senador Jorge Robledo. Sin embargo cómo ignorar que su pensamiento en materia agraria dista de lo que representaría una modalidad de reforma agraria con un fuerte componente re-distributivo de la propiedad territorial a favor de campesinos, colonos y desplazados. Por supuesto a la posición del senador Robledo la respaldan argumentos que pueden y deben suministrar insumos de un debate inaplazable. No es tan sencillo, entonces, en la abigarrada federación del Polo señalar quien está mas a la izquierda o quien se acerca mas al centro.

Ante ese panorama, el Polo está ante la necesidad de abrir el más amplio sereno y honrado debate programático. En el futuro inmediato, el necesario contraste de ideas entre los aspirantes a la candidatura presidencial del Polo, que debe realizarse en septiembre, y para el Congreso que tendrá lugar en diciembre, no tolera más aplazamiento. Hasta el presente, antes que programas, la confrontación gira en torno a calificaciones de alto contenido emocional.

Sólo quiero señalar un punto de ese debate que,  con mayor razón que para cualquier otro partido, se plantea ante el Polo, y es el de la necesaria definición frente al hecho insurgente. Sorprenderá a muchos esta anotación por cuanto desde el Polo se han dicho muchas cosas sobre el conflicto interno y en concreto sobre las guerrillas. Sin embargo, al repasar esos pronunciamientos se advierte, o bien la abominación y estigmatización de la guerrilla, o bien el registro confuso de quienes se pretenden, sin asidero en la realidad, voceros oficiosos de la insurgencia. El ejercicio de asumir y consignar por escrito  una posición de conjunto sobre el tema, sobre la guerra hoy, y sus salidas, podría convertirse en un test para medir hasta dónde puede llegar el Polo en la articulación de una propuesta común sobre una alternativa política para el país.

Riqueza, ambigüedad y fragmentación

De esta presentación esquemática de la oposición se impone la riqueza de formas críticas frente al régimen político actual y de posibilidades de construcción de alternativas éticamente convincentes, socialmente avanzadas y política y culturalmente incluyentes. La dispersión y la ambigüedad de los discursos políticos de la oposición contribuyen a la artificiosa representación de que el presidente Uribe copa el espacio político- como argumenta Ricardo García esta misma semana  en Razón Pública. Las fuerzas de oposición disponen de los elementos ideales y humanos para quebrar con eficacia el muro de mente cerrada en que aún hoy se abroquela el presidente Uribe.

 

Notas de pie de página


[1] Poder los genios invisibles de la ciudad, editorial Tecno, 1998.

[2] Semana, Mayo 11 a 18 de 2009.

[3] El Tiempo, 26 de Junio de 2009, p.1-4

[4] Cambio, 25 de junio a 1 de julio de 2009, p.22 – 27.

 

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