
La OEA en Panamá a doscientos años del primer sueño anfictiónico
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Se celebró en Panamá la 56.ª reunión de la OEA bajo el lema central “América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá”.
El bicentenario y el retorno del sueño anfictiónico
El fantasma del sueño anfictiónico vuelve a sobrevolar los cielos latinoamericanos en 2026 con la celebración, en Panamá, de la 56.ª reunión de la OEA bajo el lema central “América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá” y el tema principal “Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad de los Estados americanos”.
No obstante, como en otras ocasiones, dicho fantasma no ha mostrado indicios claros y sustanciales de que pueda sacudir el letargo en el que se encuentra sumergido no sólo el hemisferio, sino también la región latinoamericana. Aunque el simbolismo histórico del bicentenario de la anfictionía estuvo presente, es necesario analizar y reconsiderar los alcances actuales no sólo de esa idea, sino también del espacio que representa la OEA como un canal válido y neutral de diálogo y cooperación.
La anfictionía frente a la OEA contemporánea
El uso del imaginario y de todos los sentidos histórico-discursivos que guarda la idea del Congreso Anfictiónico por parte de un organismo como la OEA, necesario pero institucionalmente debilitado debido a la particular correlación de fuerzas en su interior, es por demás contradictorio y muestra, como signo de los tiempos, una resignificación de sentidos no solamente en el ámbito discursivo, sino también en la performatividad política de quienes los corporeizan.
La idea que sustentó y creó el primer esfuerzo anfictiónico de Panamá en el siglo XIX, fue la de crear un bloque de países que, independizados del poder colonial europeo, pudieron construir un espacio autónomo de toma de decisiones eminentemente americano, excluido de esa idea de América Estados Unidos, que ya había establecido su imaginario hemisférico en la Doctrina Monroe de 1823.
Autonomía latinoamericana y asimetrías de poder
A partir de ese momento, aunque sin nombrarlo de esa forma, la autonomía (con sus distintos adjetivos y bemoles) se convirtió en una idea fuerza de la región latinoamericana, sobre todo, aunque no únicamente, frente a Estados Unidos. Que, en distintos puntos de la historia y en las características del contexto, se ha convertido en el actor preponderante al que los países de América Latina han tenido que acomodarse, replegarse, defenderse u oponerse a través de sus estrategias de política exterior.
Partiendo de la idea dominante de que la asimetría de poder (en múltiples sentidos) es una variable estructural que condiciona y, muchas veces, determina el margen de acción de los latinoamericanos, se puede decir que, justo en esta coyuntura en la que ha tenido lugar la 56.ª reunión de la OEA, dicho margen es considerablemente reducido por varios factores.
- Primero, por el carácter intervencionista, agresivo y monotemático de la política exterior estadounidense hacia la región.
- Segundo, por los caminos que ha tomado la disputa hegemónica entre China y Estados Unidos, que ha obligado a redefinir y reconfigurar los escenarios geopolíticos, en los que América Latina, por la existencia de recursos naturales críticos, se consolida como un área estratégica de influencia y control.
- Tercero, por el giro político observado en varios países latinoamericanos, que facilita el primer factor, pero, como efecto secundario adverso, profundiza la fragmentación e inhibe la disposición al diálogo y a la cooperación que fortalezcan un verdadero multilateralismo.
- Cuarto, por una desvalorización de los alcances y la utilidad de las instituciones internacionales que, progresivamente, está minando la credibilidad del multilateralismo, por lo que cabe preguntarse: ¿Qué tipo de multilateralismo es el que la OEA piensa defender y reforzar?
- Y quinto, porque además de que no existe un liderazgo claro que establezca como eje prioritario la autonomía, el cerco político a los gobiernos de izquierda o con posiciones más progresistas se está cerrando paulatinamente. Tal como lo muestra el resultado de las recientes elecciones en Colombia.
Panamá y la reafirmación de la política hemisférica
Todo ese telón de fondo sirve para comprender los verdaderos alcances de la reunión en Panamá, ya que más que el reflejo fiel de la idea de anfictionía, terminó por reforzar y sumar otra herramienta a la concepción y performatividad de la política hemisférica que priva en la estrategia diplomática del gobierno estadounidense, a saber:
- Lucha en contra del narcotráfico y la delincuencia organizada transnacional bajo un enfoque unilateral no corresponsable, en contraposición de la perspectiva basada en la responsabilidad compartida impulsada (sin mucho éxito) por gobiernos como México, Brasil y, ahora no muy claramente, Colombia;
- Delimitación de una zona de influencia geopolítica para asegurar el suministro de materiales críticos que beneficien el posicionamiento estadounidense en la fase tecnológica de la disputa hegemónica con China;
- El combate y la criminalización de la migración irregular, y
- Las presiones económicas sobre distintos países que buscan establecer un control sobre las decisiones que, en teoría, deberían permanecer bajo la esfera de la autodeterminación.

Los límites del multilateralismo en el contexto actual
Aunque el lema y la idea anfictiónica, unidos a la búsqueda del fortalecimiento del multilateralismo, la democracia y la seguridad hemisférica, parecen ser, por demás, ideales loables, el contexto no permite indicar un avance real y realista al respecto.
Es el contexto el que, lamentablemente, se ha impuesto como un muro de contención, muchas veces infranqueable. Por lo que, sin haber una modificación y verdadera disposición por parte de Estados Unidos para reconocer la importancia de una cooperación en donde se escuchen todas las voces y no prime la imposición, difícilmente el multilateralismo podrá ser sustancial.
Estados Unidos y el agenda setting hemisférico
La presencia de Estados Unidos en la OEA, históricamente, ha sido la fuerza estructural y estructurante del agenda setting hemisférico, y la reunión en Panamá no fue la excepción.
La narrativa anfictiónica es sugerente y atractiva, pero en el contexto actual de la política exterior estadounidense hacia América Latina se convierte sólo en retórica. Y eso lo prueban la declaración de Panamá y sus quince acuerdos principales, que, además de mostrar preocupación por lo que ocurre en Bolivia o en otros países, refuerzan la política hemisférica dominante en la Casa Blanca desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump. Es decir, sigue mostrando que América Latina es un problema y no parte de la solución.
Esto se ve reforzado con la celebración, por ejemplo, de cumbres como la del Escudo de las Américas y de otras reuniones de funcionarios de seguridad, estableciendo que la única vía de cooperación y de buena disposición del gobierno estadounidense es en el lenguaje securitario y de lucha contra el narcotráfico y la migración, así como mediante presiones arancelarias y una política transaccional.
El dilema regional ante la reconfiguración autonómica
Así, el dilema que tiene actualmente la región, por lo visto, supera y complejiza la simple búsqueda de autonomía tan importante para las políticas exteriores latinoamericanas en otros momentos históricos. La autonomía, aunque necesaria, no parece ser suficiente para insertarse en un tablero hemisférico dominado por una narrativa y una práctica política cada vez más conservadora, intervencionista, desigual y agresiva. Esa misma idea autonómica está siendo reconfigurada y resignificada por el avance, en América Latina, de gobiernos más acoplados y menos contestarios a los designios de la actual Doctrina Donroe. Habrá que observar si esta doctrina representa un cambio estructural en la política hemisférica de Estados Unidos o si no sobrevive a la coyuntura del gobierno trumpista.
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Acerca del autor

Paola A. Hernández
*Maestra en Estudios en Relaciones Internacionales y candidata a doctora en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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