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La movilización y el paro nacional en estampas

Escrito por Jorge Rojas
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Videos y fragmentos elocuentes sobre lo que está pasando en Cali y en Colombia. A veces ellos dicen más que lo que pueda decirse en mil palabras.

Jorge Rojas Valencia*

Lo humano en el paro

Como profe, creo sinceramente en la delicadeza del sentir colectivo. Constato y digo que hay videos como el del atentado contra Lucas Villa, que compartirán miles de personas que llorarán y recordarán este crimen.

La narrativa es completa: desde la bondad de Lucas hasta la orden de la Alcaldía y el sonido de los ocho tiros que recibió. El cierre es la bondad de Lucas, que expuso su vida. Como producto comunicacional está muy bien elaborado. Nos deja claro cómo fue el proceso: protesta, represión, asesinato.

Todo ocurrió en Pereira el 5 de mayo de 2021. Pocos saben que las investigaciones apuntan a una banda criminal; esta noticia se compartirá menos, aunque tenga importancia como dato.

Cuando se quiere conmover con la propaganda, el video es un aliado de quienes reclaman sus derechos. Son importantes estos videos que lamentan y denuncian. Surge la pregunta: ¿qué tan importantes son?, ¿bastan para lo que necesitamos o hacen falta otras perspectivas, así sean las de “el enemigo”?

La falta de argumentos

Lo masivo es hostil a la reflexión. Las emociones suelen guiar a los espectadores, que escogen fuentes favorables a las conclusiones que quieren alcanzar.
Este profe universitario constata otra realidad: que el esfuerzo de reflexiones profundas, rigurosas, sigue siendo muy difícil.
A veces no se comprende cuán importantes son estas miradas reflexivas: el gobierno nacional tiene un buen equipo para armar escándalos, pero malo para sostener debates razonados. Lo mismo sucede con la oposición.
Volviendo al sentir colectivo y al video de Lucas, a veces a estos videos se les va la mano en conmover o en invitar a la acción. En ocasiones, se tiende a lo lastimero: “nos arrebataron la alegría” con este asesinato—como dice un meme repetido en cada esquina—. No es cualquier muerte; sobresalen las circunstancias: la inocencia de quien muere, la saña y profesionalismo de quien asesina.

La narrativa es completa: desde la bondad de Lucas hasta la orden de la Alcaldía y el sonido de los ocho tiros que recibió

Y entonces nuestros muertos ─los de cada uno y cada cual─ ¿quién los entierra? La familia tendrá un duelo; la movilización, un mártir

La utopía de la paz

Algunos dicen que se trata de tumbar a un presidente; otros hablan de una guerra civil.

Pero según muchísimos otros, se trata sencillamente de vivir en paz. Hablar de paz es referirse a los acuerdos, que no se cumplieron. “Vivir en paz” es una utopía extraviada en el conflicto.

Con el pasar de los días la paz se ha convertido en el tema recurrente del #ParoNacional. Es importante recordar que esta es tal vez la primera movilización masiva prolongada sin guerrillas. Pero aun así ha habido violencia y grave violación de los Derechos Humanos.

Foto: Twitter: Centro Democrático La cuarta fue la movilización Estrato 6 y su versión de movilización empresarial, identificadas con camisas blancas.

Las cuatro movilizaciones

Es clara la sensación de pertenencia en la protesta; lo comunitario se expresa de modo palpable en la movilización masiva, que tuvo varios frentes en Cali.

-La movilización callejera fue festiva y se aproximó a la asonada. Se tomó la ciudad y la paralizó entre el #28a y el #25m; y amenaza con prolongarse, aunque haya perdido fuerza.

Hay una ciudadanía activa —o desde hace poco “activada”— por el #ParoNacional; sus actores invocan el derecho de todos. La presencia de esta movilización en la calle se sostuvo mediante marchas y tomas. Respondió a un hartazgo que explotó con la reforma tributaria, y la tumbó junto con la reforma a la salud.

Tumbó dos ministros, un canciller e inclusive un general. Por si fuera poco, podría pensarse que logró influir sobre la Corte Constitucional para recuperar las 15 curules de la paz.

-Otra fue la movilización consumista: se vieron filas de gente en vehículos saqueando las gasolineras —entre ellos, ambulancias—. Hay videos del miércoles #5m, porque ya el jueves no dejaban filmar.

La pregunta por la ciudadanía mantiene toda su vigencia: ¿cuál ciudadanía?, ¿qué derechos se juegan en el saqueo? ¿qué ciudad pretenden?

-La tercera fue la movilización barrial, expresada en la solidaridad entre vecinos. Lo popular en su formato clásico, que sabe funcionar sin previo aviso y responde solícito a la emergencia: ciudadanos que reparten comida preparada en ollas comunitarias o cocinas de vecinas solidarias.

Aun en los momentos críticos del #ParoNacional12m se han visto madres en la primera línea. la semana pasada se decía que esta primera línea comía mejor ahora que antes del Paro ; ya la última semana de mayo perdieron apoyo popular y varias organizaciones políticas disminuyeron su apoyo a las barricadas.

Parece que “la gente no aguantó más”. ¿Por qué siguen hablando de resistencia si se mamaron de resistir?
-La cuarta: movilización estrato 6 y su versión de movilización empresarial, identificadas con camisas blancas. Puede entenderse como reacción a un sentimiento de orfandad: veían arder las ciudades; se preocupaban por sus empresas y su abastecimiento, ante los intimidantes bloqueos de vías vitales.

Fue la única movilización masiva de la cual salieron disparos hacia otra movilización, hacia el paro. No tuvo problemas con la Policía. Inclusive intentaron difundir el rumor de que la minga estaba armada —algo que desmintió la misma comunidad estrato 6—.

Se alimentó el resentimiento contra esta movilización, que abre una herida difícil de subsanar en el futuro. “La marcha del silencio”—la movilización empresarial— ¿qué pedía? y ¿a quién le piden? Esta movilización rechazaba los bloqueos, la violencia y los homicidios.

Si se hiciera una encuesta entre quienes participaron —un puñado—, ¿cuántos le exigen lo mismo al gobierno y a sus fuerzas armadas?, ¿cuántos convocan a un foro urgente, que tiene como primer punto la presencia de garantes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos?

La gran mayoría concurrió porque está harta de los bloqueos, porque suponen que el paro no tiene dirección ni mando; saben que la primera línea pierde respaldo. La gran mayoría de quienes estaban allí —algunos agresivos— quieren que los “desbloqueos de esquina” se despejen a la fuerza.

Están hartos del acuerdo y el diálogo, aunque lo hayan negado varias veces, empezando por los acuerdos de paz. La hegemonía del uribismo fue clara entre esta masa que se movilizó en los barrios Estrato 6 con camisas blancas
El camino de un proceso de concertación (tipo foro) se expresó entre una minoría de empresarios; estos distinguen entre procesos económicos (necesarios para nuestra vida en común) y asuntos políticos de cambio en las maneras como nos relacionamos. En esa línea sobresale Maurice Armitage.

Primera línea

La idiosincrasia política no coincide con los intelectuales, aunque estos últimos impongan su perspectiva algún tiempo después.

Por ejemplo, Juan Castilla llamó la atención sobre una tesis que no comparte: la primera línea se reduce a las personas que usan escudos y reciben gases para proteger a una masa o a un territorio. Castilla amplía el panorama señalando que detrás hay una comunidad que asiste con abastecimiento y con afecto. Entonces, Cali es primera línea de este descontento nacional.

El día del #ParoNacional8m pregunté a gente en las barricadas sobre el sentido de seguir bloqueando, pues había caído la reforma tributaria. La respuesta, como ráfaga y en seguidilla, fue más o menos así:

—Y ¿por qué nadie les dice nada a quienes bloquean la negociación? Dígame, profe: ¿por qué la ciudad nos reclama si no nos han oído? Nos han matado y nos han golpeado cobardemente, que es lo que ofende.

Incluso, profe, en público hablan de diálogos; en lo privado, fragmentan el movimiento sacando pliegos falsos y amenazando con la Policía. Mire, profe, ustedes los cuchos ven la cosa como lo que llaman política: conversan, acuerdan y legislan.

La verdad, profe, eso ya la hicieron, varias veces. Y los compromisos no se cumplen.

—Profe, buena parte de la gente descontenta en los puntos tiene todas las expresiones; todas —enfatizan—.

Y ¿sabe qué? Con programas sociales los apaciguan; los calman en su reclamo. Si se revisan las peticiones, están pidiendo guarderías, parques, cupos educativos, trabajo, programas de deporte.

Hay otras demandas profe; pero lo que le digo es que, en el borde, donde está la candela, eso se apaga con programas sociales reales. En las primeras líneas hay profesionales que son reconocidos y podrían liderar procesos.
Profe, este alcalde y esta gobernadora ¿no lo ven o no se lo muestran?

Reflexiono que pésimos gobiernos encontraron en Cali una voz decidida y dispuesta a cambiar este régimen, hasta el punto de entender que el miedo a una candidatura presidencial elegible por fuera del redil uribista no es una amenaza, sino una oportunidad. Aun así, ¿una candidatura antiuribista garantiza que no haya prácticas uribistas?

Cierre: la prioridad

Hay que insistir en la respuesta humanitaria: las condiciones de vida de la primera línea, investigar las masacres en Siloé (#11M) y de Ciudad Jardín (#28M), responder por los desaparecidos. Por eso, el primer punto de negociación es la seguridad jurídica para quienes participaron en la protesta y la tarea a largo mediano plazo es reconciliar esta ciudad ensangrentada

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