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La Misión Rural: de las ideas a la acción

Escrito por José Leibovich
El Presidente Santos reunido con el director de la Misión Rural, José Antonio Ocampo.

El Presidente Santos reunido con el director de la Misión Rural, José Antonio Ocampo.

José LeibovichCasi dos años después de que el país se conmoviera por el Paro Nacional Agrario, la Misión Rural ofrece las soluciones para mejorar la situación del campo.  ¿Actuarán el gobierno y la opinión para aplicar estos remedios?

José Leibovich*

Promesas apresuradas

La Misión Rural fue convocada por el presidente Santos hace un año para obtener un diagnóstico riguroso sobre los problemas  del sector rural y para proponer una agenda de reformas que lo saquen de su actual estancamiento.

La motivación del presidente surgió sin duda de las movilizaciones campesinas que se dieron en 2013 y llamaron la atención de la opinión pública sobre la pobreza y las dificultades de miles de familias campesinas a lo largo y ancho del país, que aún siguen trabajando la tierra para sacar alimentos y materias primas al mercado, pero cuyos ingresos no son suficientes para salir de la pobreza y tener una vida digna.

La respuesta improvisada de las autoridades a las movilizaciones a cambio de que los marchantes volvieran a sus parcelas fue otorgar subsidios para apoyar la compra de las cosechas y la promesa, a través del llamado “Pacto Agrario”, de financiar los proyectos surgidos en las regiones que sirvieran para mejorar la competitividad de la producción. Sin embargo, sigue pendiente cumplir esa promesa.

La Misión Rural está próxima a entregar su documento final de recomendaciones, y  contrasta el contenido del mismo, por su rigor y por su análisis desapasionado, con la improvisación de las medidas gubernamentales para apaciguar las marchas campesinas.

Las conclusiones de la Misión

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Institución Educativa Currulao en el municipio de Turbo, Antioquia.
Foto: Ocha Colombia

La Misión Rural empieza por reconocer cómo el sector rural ha sido uno de los ejes del desarrollo económico colombiano desde los inicios de la República. Sin embargo, el atraso económico y social que presenta hoy es la consecuencia del sesgo urbano que han tenido las políticas públicas y por haber sido el escenario central del largo conflicto armado.

El objetivo que plantea la Misión es saldar la deuda histórica de la nación colombiana con el campo como aporte a la construcción de paz, en el marco del Estado Social de Derecho que consagra la Constitución.

Para esto hay que garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de los habitantes de las áreas rurales, buscar la equidad a través de políticas que favorezcan a los más pobres y el desarrollo de una clase media rural, e impulsar la sostenibilidad entendida como integralidad del desarrollo en lo económico, social y ambiental.

En últimas, se busca alcanzar un desarrollo incluyente y competitivo que permita el progreso de todos los habitantes, protegiendo los recursos naturales

En últimas, se busca alcanzar un desarrollo incluyente y competitivo que permita el progreso de todos los habitantes, protegiendo los recursos naturales, en particular el agua, los suelos y la biodiversidad.

La Misión plantea que la política de desarrollo rural debe tener un enfoque territorial y participativo que reconozca la gran heterogeneidad de las regiones en su oferta ambiental y la diversidad cultural de sus habitantes. Dice así mismo que se debe corregir la excesiva concentración de la tierra y disminuir la gran informalidad en la posesión de la misma.

Por otra parte, como la incidencia de la pobreza en el campo medida por el índice de pobreza multidimensional es el doble que la que existe en la ciudades, el Estado deberá hacer esfuerzos para atacar las mayores carencias, que están en educación (analfabetismo, baja cobertura, bajo logro educativo, alto rezago escolar), saneamiento básico y, en particular, en acceso al agua tratada. También hay que remedir la mucha falta de oportunidades laborales en el campo, que se expresan en la altísima informalidad y en los bajos ingresos.

Sin duda hay aspectos macroeconómicos, como la apreciación del peso colombiano durante la última década, que influyeron sobre el comportamiento mediocre del sector agropecuario. Pero hoy el péndulo esta hoy de regreso, y la depreciación del peso de los últimos meses ya no podrá servir de excusa para el estancamiento.

Las instituciones y la política rural y agropecuaria están en el meollo de las causas de ese estancamiento. Si bien durante las últimas décadas ha aumentado el gasto social rural en términos reales, la descentralización inadecuada, la baja capacidad local, el clientelismo y la corrupción se han encargado de despilfarrar buena parte de los recursos.

Según datos preliminares del censo agropecuario que Absalón Machado examina en esta misma edición de Razón Pública, ha habido avances en la cobertura del régimen subsidiado de salud, aunque en muchos lugares de la geografía no haya puestos de salud que presten el servicio.

La cobertura de subsidios condicionados también ha aumentado con beneficios de largo plazo para las nuevas generaciones, aunque con el incentivo negativo de adormilar la generación de ingresos. Además, no hay avances dignos de mención en vías terciarias, asistencia técnica, saneamiento básico y educación y capacitación.

Para enmendar esta situación la Misión Rural plantea estrategias para cerrar las brechas sociales con un enfoque de derechos, inclusión productiva para garantizar acceso de los pequeños productores a recursos y activos.

Igualmente, apuesta por una ruralidad competitiva a través de la provisión de bienes públicos (tecnología, infraestructura, energía y TIC, adecuación de tierras, protección de derechos de propiedad, información de mercados, seguridad y justicia), y un desarrollo ambiental sostenible que cuide el agua, los suelos, la biodiversidad, los bosques y con adaptación al cambio climático.

Para todo lo anterior, se requerirá una reforma institucional profunda y una asignación presupuestal adecuada.

¿Se quedará en el papel?

El Presidente Santos reunido con el director de la Misión Rural, José Antonio Ocampo.
El Presidente Santos reunido con el director de la Misión Rural, José Antonio Ocampo.
Foto: Presidencia de la República

¿Cómo garantizar que unas estrategias tan bien pensadas a partir de un diagnóstico juiciosamente elaborado no se queden en el papel y se lleven a la práctica?

Las propuestas de la Misión Rural deberían ser apropiadas en primer lugar por las organizaciones rurales, de campesinos y empresarios del sector, pero también por la opinión pública urbana que vio con simpatía la justeza de las movilizaciones campesinas.

En la medida que eso se dé, las propuestas deberían terminar siendo banderas de los políticos que sinceramente buscan una sociedad más justa y no trabajan para intereses particulares.

La Misión Rural plantea estrategias para cerrar las brechas sociales con un enfoque de derechos, inclusión productiva para garantizar acceso de los pequeños productores a recursos y activos.

El otro elemento fundamental es que dada la restricción fiscal y el recorte a la inversión pública en el sector agropecuario planteado en el proyecto de presupuesto general de la nación de 2016, es necesario priorizar pues no todo se puede hacer a la vez  (además, hay serios problemas de coordinación en el Estado colombiano). Esa priorización se puede adelantar simultáneamente con el ejercicio de apropiación de la estrategia por parte de la sociedad colombiana.

Aunque no es fácil saber cuál es la rentabilidad social de un peso invertido en educación rural o en un distrito de riego, las comunidades en cada región pueden decidir qué prefieren, siempre y cuando se comprometan a apoyar con su propio esfuerzo la ejecución de lo decidido. Este podría ser el camino para avanzar con paso lento pero seguro.

Pero, ¿será que el mismo gobierno que convocó la Misión Rural está dispuesto a cambiar los subsidios y las promesas por este dispendioso camino de priorizar con las comunidades y construir institucionalidad? ¿Será que el Ministerio de Educación tiene el compromiso de sacar adelante la educación rural aunque los réditos se los lleve el Minusterio de Agricultura y Desarrollo Rural?

 

* Doctorado en Economía de la Universidad de París I (Pantheon – Sorbona, experto en economía cafetera.

 

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