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La Marcha Patriótica: más allá de la vieja izquierda y la combinación de las formas de lucha

Escrito por Teófilo Vásquez
Tefilo Vsquez

Tefilo VsquezUn conglomerado multicolor de más de 1.500 movimientos de campesinos, de sindicatos, de estudiantes, que quiere hacer presencia en la escena política y sin embargo arrastra el lastre de la suspicacia sobre su relación con las guerrillas. Los colombianos desean tres cosas sencillas: paz, trabajo digno y futuro; no es mucho pedir.

Teófilo Vásquez *

Amarrados al pasado

El nuevo movimiento denominado “Marcha Patriótica” — cuyo lanzamiento público ocurrió entre el 21 y el 23 de abril — es una de las novedades más destacadas de la política nacional. Esa nueva agrupación de izquierda despertó una gran polémica, en la cual han terciado todos los sectores de la política.

Los presupuestos y el tono del debate revelan con claridad que los colombianos seguimos atados al pasado. Los ejes de la discusión siguen siendo temas atávicos cuando se habla de conflictos políticos, sociales y económicos en Colombia: en particular, la relación entre la política y las armas – o la combinación de las formas de lucha — es un asunto donde seguimos atrapados:

· Para la derecha contumaz, el nuevo movimiento es una versión rencauchada de la combinación de formas de lucha y en tono señalador lo reducen a una caja de resonancia de las FARC.

Teofilo Vasquez estencil

El lanzamiento público de la Marcha Patriótica ocurrió entre el 21 y el 23 de abril.

Foto: Marcha Patriótica.

El uribismo, por boca de José Obdulio Gaviria, afirmó que un alto funcionario les hizo conocer un correo cruzado entre 'Iván Márquez' y 'Cano', donde se lee que estos “acordaron crear un gran movimiento de masas para aprovechar el espacio político que le ha abierto Santos”. Y lo bautizaron 'Marcha Patriótica'.

Su intención, según Gaviria, es “… arrebatarle protagonismo en temas como tierras y víctimas, y en el 2014, dicen confiados, serán un gobierno más del Alba…”. Es más, el titulo de la columna expresa bien su fijación por el pasado: “La marcha patriótica y el eterno retorno”.

· Desde el centro político, tal como el propio presidente Santos advirtió, “enriquezcamos nuestra democracia con más voces y más espacios para todas las expresiones políticas, daremos toda la protección a quienes jueguen con las reglas de juego de la democracia, pero no tendremos tolerancia con quienes busquen el apoyo o el patrocinio de los armados” (El Espectador).

· La izquierda de centro, representada por Navarro Wolf, si bien saluda su aparición, sigue pensando en pasado, pues “…lo interesante de la marcha es que, por el nombre, yo la veo parecida a la Unión Patriótica”. Y agregó: “Se necesitaría abrir un espacio a una organización legal para hacer una negociación de paz. Ojalá esa sea la perspectiva” (El Espectador).

· De las declaraciones del propio movimiento Marcha Patriótica, podemos deducir también su insistencia en presupuestos ideológicos del pasado. Por ejemplo, es evidente su inmovilismo, fruto de la negación de los cambios evidentes en la actual coyuntura política, que se manifiesta al señalar que “pese a que el gobierno de Santos se ha empeñado en aparecer como renovador y modernizante, en Marcha consideramos que éste es representativo de una continuidad en el proyecto hegemónico y de intentos de reacomodos en el bloque en el poder, precisamente para garantizar esa continuidad”.

Y proponen, como en el pasado, un proceso de paz tan amplio como exagerado en sus propósitos: “Marcha Patriótica manifiesta su compromiso ético y político con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado. En consideración a que ésta debe ser apropiada socialmente, Marcha manifiesta su decisión de impulsar procesos constituyentes regionales y locales por la solución política y la paz con justicia social, tendientes a realizar una Asamblea Nacional”.

Desarmar los espíritus

El tono utilizado y los presupuestos subyacentes desde donde los diferentes actores observan la aparición del nuevo movimiento político expresan el viejo dilema sobre la relación entre acción política y lucha armada, o lo que conocemos como la combinación de todas las formas de lucha:

Teofilo Vasquez marcha

Marcha Patriótica propone un proceso de paz tan amplio como exagerado en sus propósitos.   Foto: Jaime Caycedo.

· Por ejemplo, la derecha insistirá una y mil veces en que todo intento de recomposición de la izquierda no es sino una estratagema de la guerrilla para tomarse el poder, o peor aún, en que se trata de la hidra del comunismo. Pero estos desconocen que Santos no se puede equiparar a Kerensky.

· Por su parte el centro liberal, dando fe de su credo, insistirá en que no es admisible mezclar urnas y armas, desconociendo que la imbricación entre acción política y lucha armada resulta precisamente de las falencias de la democracia antiliberal colombiana, precaria y formalista.

· Por otro lado el centro izquierda — compuesto en su mayoría por guerrilleros desmovilizados — pretenderá imponer a todas las demás izquierdas que el único camino posible es la desmovilización de los armados, en las condiciones que se dieron en los años noventa. Por eso, siendo genuflexos ante el establecimiento, seguirán denostando de la lucha armada, olvidando que ésta también constituye un hecho político y no un trastorno de personalidad en los guerreros.

· Y finalmente, la izquierda social y política que se está reagrupando en el movimiento Marcha Patriótica, ante la incapacidad de representación y el inmovilismo burocrático donde cayó el Polo Democrático Alternativo, vuelve a las andadas con una fórmula de paz que equivale a hacer “la revolución por contrato”, como diría cínicamente Alfonso López Michelsen.

Teofilo Vasquez Piedad

Marcha Patriótica respuesta ante la incapacidad de representación y el inmovilismo burocrático donde cayó el Polo Democrático Alternativo.

Foto: notiagen.wordpress.com.

Una vieja ilusión que en el actual contexto se enfrenta al dilema señalado por Jorge Orlando Melo: “…si su razón de ser es ante todo impulsar un diálogo como el que pide la guerrilla, evite caer en una sin salida: si condena con firmeza la lucha armada, será difícil que acerque a las FARC a una negociación; y si, para ganar la confianza de estas parece promover sus metas, no logrará el respaldo de los grupos populares que quiere representar”.

Por eso, la discusión no puede girar en torno a la sospecha sobre la denominada combinación de formas de lucha. Es más, si de eso se tratara, quien mejor “combinó las formas de lucha” fue el gobierno anterior, con su proceso espurio de paz con los paramilitares.

Solo tres cosas sencillas

El país debe ser capaz de “sacudirse” los presupuestos y los prejuicios con los que aborda discusiones tan importantes como la aparición de este nuevo movimiento político, que puede ser la cuota inicial de un proceso de paz… o de un nuevo ciclo de violencia. Pero para eso es necesario que seamos capaces de abrir las formulaciones cerradas, como anotara Medófilo Medina en su Carta a Alfonso Cano.

Por simple que parezca, la mayoría de los colombianos estamos reclamando a todos los sectores políticos tres cosas muy sencillas: paz, trabajo digno y un futuro promisorio para nuestros hijos, en vez de espesas y auto–refereridas discusiones ideológicas.

* Investigador del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) – Observatorio Colombiano para el Desarrollo Integral, la Convivencia Ciudadana y el Fortalecimiento Institucional en regiones fuertemente afectadas por el conflicto armado (ODECOFI).

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