La Ley “Anti Space” y la seguridad de los edificios en Colombia - Razón Pública
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La Ley “Anti Space” y la seguridad de los edificios en Colombia

Escrito por Alberto Saldarriaga

Construcción de proyectos en el centro de Bogotá.

Alberto Saldarriaga RoaSolo el trágico  desplome del edificio Space en Medellín logró empezar a endurecer los controles sobre la seguridad y calidad de nuestras construcciones. Y aun así las posibilidades de hacer trampa siguen siendo muchas.

Alberto Saldarriaga*

Casi hecha la ley

El pasado 25 de mayo El Tiempo publicó una nota titulada “La ley que blindaría a constructores, vecinos de obra y compradores”. Este artículo comenta el proyecto de ley que cursa en el Congreso y cuyo último debate, según el diario, debía darse pronto. Sobre la base de esta información, me arriesgo aquí a plantear algunas ideas sobre este tema.

El desplome del edificio Space de Medellín en 2013 se debió a múltiples fallas, que en cierta medida reflejaron algo que sucede desde hace años en el mundo de la construcción en Colombia y que solo después de la catástrofe se pusieron en evidencia.

Esta situación podría resumirse como la costumbre de escabullir las normas (urbanísticas, técnicas, etc.) presentando, por ejemplo, planos estructurales aparentemente correctos que permiten obtener las licencias, y que después se hacen de lado para ahorrar en materiales y mano de obra. Estos casos de mala construcción abundan y raras veces salen a la luz pública.

Según la nota periodística, la nueva ley fortalecería las normas ya existentes y “blindaría” la seguridad de las edificaciones. Para ello la ley recarería directamente sobre tres profesionales:

  • El revisor de diseño (estructural),
  • El supervisor de obra,
  • El curador urbano.

Es interesante la siguiente observación de El Tiempo: “Aunque estos cargos existen desde 1997, de llegarse a sancionar la nueva ley tendrían mayores responsabilidades y habría mayor vigilancia y control”. Es decir, en la ley no se inventa nada nuevo sino que se hacen mayores exigencias a dichos cargos, al tratarse de edificaciones de más de 2.000 metros cuadrados.

El papel de los curadores

Edificio Cabal en el centro de Bogotá, es uno de los ejemplos de patrimonio arquitectónico en la ciudad.
Edificio Cabal en el centro de Bogotá, es uno de los ejemplos de patrimonio arquitectónico en la ciudad.
Foto: noalsilencio

Las Curadurías Urbanas fueron las entidades que vendrían a reemplazar a las oficinas de planeación municipal en la labor de otorgar licencias y permisos de construcción. Este cambio obedeció al deseo de descongestionar aquellas oficinas y darles más espacio a sus tareas de planeación propiamente dichas.

Pero implícitamente se privatizó la concesión de licencias – y de paso se trata de combatir la corrupción que ya habían filtrado algunas de las oficinas públicas de planeación en las ciudades.

La legislación sobre este tema se remonta a la Ley de Reforma Urbana de 1989 y se desarrolla a través de una serie de decretos y nuevas leyes, en especial el Decreto 992 de 1996, que crea la figura del curador urbano y lo reglamenta, y la Ley 388 de 1997, llamada también “de ordenamiento territorial”, así como de decretos más recientes.

El Decreto 992 estableció lo siguientes requisitos para ser curador urbano: “Poseer título profesional de arquitecto o ingeniero o postgrado de urbanismo o de planificación regional o urbana, tener una experiencia laboral mínima de 10 años en el ejercicio de actividades relacionadas con el desarrollo o la planificación urbana y poseer tarjeta profesional vigente para aquellas profesiones que exijan tenerla para el ejercicio de las mismas”. A lo anterior se añadió en 2003 otro requisito: “Acreditar la colaboración del grupo interdisciplinario especializado que apoyará la labor del curador urbano”.

En la ley no se inventa nada nuevo.

El curador urbano viene a ser el equivalente de un notario que certifica, bajo gravedad de juramento, que un proyecto cumple todas las normas y requisitos. Para ello se necesita establecer una oficina de ciertas proporciones, con profesionales de la arquitectura, la ingeniería y el derecho, entre otros. El curador cobra sus honorarios sobre la base de varios criterios, y uno de ellos es el costo total de la construcción. De ahí que los proyectos de gran tamaño sean deseables para una curaduría.

Según las leyes vigentes, son los alcaldes quienes designan a los curadores, previo concurso de méritos, con pruebas que permitan calificar la idoneidad de cada candidato. En la nota de prensa mencionada se señala que de los 73 cargos de curaduría que existen en el país, 18 son provisionales, bien sea por no haberse abierto los concursos correspondientes o por haber sido declarados desiertos.

En un principio se creyó que las curadurías estaban “blindadas” frente a cualquier intento de trampa en el trámite de una licencia de construcción. Lamentablemente, esa creencia se ha debilitado con el paso de los años y las malas prácticas de algunos curadores han contribuido a ello.

Pero no toda la culpa recae sobre los curadores. Para reducir sus costos y aumentar sus ganancias, los promotores y constructores buscan eludir el cumplimiento estricto de las normas, en especial del Código Colombiano de Sismo Resistencia, que es uno de los más estrictos del mundo. En el caso del edificio Space es bastante probable que esta fuera una de las tantas causas del desastre.

Más trámites

La secuencia de trámites para obtener una licencia de construcción es bastante tediosa, especialmente cuando las curadurías son o fingen ser “fundamentalistas”. Un trámite normal, en Bogotá, puede durar meses, a pesar de que existen normas sobre el cumplimiento de los plazos. En el caso de intervención en edificios patrimoniales el trámite se complica aún más pues se requiere la aprobación previa de la entidad o entidades responsables del manejo del patrimonio construido. Esa carrera de obstáculos favorece los atajos y las trampas.

Con la buena intención de fortalecer los mecanismos de seguimiento y control de las obras, el proyecto de ley de hecho aumentaría los trámites ya de por si engorrosos que hoy deben atender los revisores de diseño, los supervisores de obra y los mismos curadores. Incluso se propone crear una Superintendencia delegada para la vigilancia y control de los curadores urbanos, dependiente de la Superintendencia de Notariado y Registro.

El cimiento es la ética

Implosión del edificio Space en Medellín.
Implosión del edificio Space en Medellín.
Foto: Alcaldía de Medellín

Pero el fondo es distinto. La “Anti Space” será una ley de vigilancia y control que puede ser eficaz, si se cuenta con la ética de los profesionales y funcionarios involucrados en los procesos de aprobación de licencias de construcción y en la transparencia de sus actos.

Y sin embargo  la ética es un término bastante desvalorizado en Colombia, país donde la corrupción, hermana mayor de la trampa, se ha vuelto tan común que ya se acepta como un hecho inevitable.

En el fondo del asunto, además de las leyes, que pronto pueden convertirse en letra muerta, lo que cuenta es una postura ética no negociable de todos los participantes en el proceso de construcción de la vivienda de los colombianos.

 

*Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en Vivienda y Planeamiento Urbano.

 

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