La gira de Santos por Asia y el “despertar de un sueño” - Razón Pública
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La gira de Santos por Asia y el “despertar de un sueño”

Escrito por Germán Prieto
Natalia Ladino

Natalia LadinoGerman PrietoLa gira tuvo resultados valiosos, aunque modestos. Pero mejor tarde que nunca: Colombia debe reparar el daño de gobiernos anteriores que no buscaron la inserción económica en la región Asia-Pacífico, a donde se movió desde hace años el eje de la economía y del poder mundiales. ¿Sólo un sueño o el despertar de un grave letargo?

Natalia Ladino Ricardo* – Germán C. Prieto**

Letargo de veinte años

0173Al final de la gira por Asia, el presidente Juan Manuel Santos declaró que los objetivos conseguidos daban cuenta de un “sueño cumplido”, que él mismo comenzó a proyectar desde su visita a Japón y Corea del Sur hace 18 años, siendo ministro de Comercio Exterior. Pero su viaje a estas dos potencias asiáticas más bien da cuenta del despertar de un sueño, un prolongado letargo en el que Colombia había caído en materia de política exterior, y en particular en lo que concierne a sus relaciones con Asia.

En efecto, tras varias décadas de parálisis en nuestras relaciones, la visita de Santos parece dar inicio al acercamiento con ese continente. Sin embargo, esta gira de cuatro días es apenas el primer paso de un proceso que no debe dejarse diluir -como ya ha sucedido antes- ahora que el presidente manifestó interés en mejorar nuestras relaciones con Asia desde el día de su posesión: ya era hora de retomar los planes que desde la administración Barco intentaron reenfocar los esfuerzos de internacionalización del país hacia el Pacífico.

Tareas pendientes

Los retos de la inserción colombiana a Asia-Pacífico no solamente pasan por fortalecer los lazos bilaterales con aquellos dos países. También involucran otras varias relaciones, a saber:

  • El ingreso de Colombia al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) [1].
  • Iniciar el acercamiento a la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) en materia de cooperación y diálogo político.
  • Intensificar las relaciones con China.
  • Fortalecer las iniciativas coordinadas de América Latina para insertarse en el continente asiático.

Logros en Japón y en Corea del Sur

Santos estuvo acompañado por la canciller y los ministros de Transporte, Minas y Comercio Exterior. El objetivo principal de la visita era promover el comercio y la inversión privada, temas en los cuales se había trabajado muy poco con esos países.

En el caso de Japón, tras reunirse con el primer ministro Noda, se suscribió el Acuerdo de Protección y Promoción de las Inversiones, uno de los pasos que anteceden la firma de un TLC. Debe reconocerse que las negociaciones para suscribir este acuerdo fueron iniciadas por el entonces canciller Jaime Bermúdez, en abril de 2009, en una de las escasas acciones diplomáticas concretas del gobierno Uribe para insertar a Colombia en la región Asia-Pacífico.

El equipo de gobierno también se reunió con empresarios japoneses como el gerente general de Itochu Corporation y el comité empresarial binacional del Keidanren, una de las asociaciones económicas más importante del país, conocida como la voz de los grandes empresarios.

Por su parte, el establecimiento de la "Asociación Global de Cooperación" con Corea del Sur provee un nuevo marco para las relaciones bilaterales y las negociaciones del TLC que avanzan no sin dificultades, además de la promoción de proyectos de inversión, de la ampliación en las áreas de cooperación y de la institucionalización de un mecanismo de diálogo político.

Llama la atención el énfasis puesto en los sectores minero y energético durante la gira. Por ejemplo, la reunión con Itochu Corporation, firma que adquirió el 20 por ciento de la Drummond Colombia en junio pasado, al igual que el acuerdo entre la principal siderúrgica coreana, Posco, y la colombiana Fanalac para la producción de tuberías para oleoductos e hidrocarburos.

Colombia y la APEC

El viaje de Santos da cuenta de la prioridad asignada al continente asiático y está ligado al eventual ingreso de Colombia al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), uno de los pasos para recuperar el tiempo perdido.

Por intermedio del ministro de Comercio el gobierno ha manifestado que el ingreso a la APEC es una prioridad “pues nos permitiría diversificar el comercio, ser una fuente de nueva inversión y facilitar el acceso del país a nuevas tecnologías". Pero la entrada de nuevos miembros a APEC fue postergada una vez más en reunión de líderes celebrada en Japón el año pasado, y no ha habido indicio alguno de que el tema vaya a ser incluido en la agenda de la reunión de noviembre de este año en Honolulu. El gobierno colombiano deberá moverse si aspira a que su membrecía sea discutida en el otoño de 2012 en Vladivostok.

El ingreso a APEC está fuertemente determinado por el comercio y la inversión que el país en cuestión desarrolle con el resto de los miembros del Foro. Dada su naturaleza consensual, el lobby es también fundamental para lograr el apoyo unánime de los demás miembros.

  • En cuanto al primer punto, en 2010, el 60 por ciento de las exportaciones totales de Colombia tuvo como destino a países de APEC, mientras que las importaciones cuyo origen son países APEC alcanzaron un 65 por ciento, siendo en ambos casos Estados Unidos el país principal de destino y origen, seguido de China.
  • En 2010, un 20 por ciento de la inversión extranjera directa (no petrolera) provino de países APEC, pero no participó ningún país asiático. De otra parte, un 32 por ciento de la inversión extranjera directa colombiana fue a economías APEC, aunque ninguno de los receptores fue un país asiático. [2]
  • En materia de relaciones diplomáticas y de lobby, después del desastroso cierre masivo de embajadas y consulados del gobierno Uribe, Colombia debe recomponer su presencia diplomática en Asia estableciendo un cuerpo diplomático calificado, que desarrolle una labor conjunta con Proexport para ser consecuentes con el discurso que prioriza a Asia dentro de nuestra política exterior.

Colombia tiene que cerrar una brecha enorme en materia de competitividad. Necesitamos avanzar en infraestructura, ciencia y tecnología, formación de capital humano y políticas específicas de reconversión industrial que incrementen el valor agregado de las exportaciones colombianas y que generen cadenas de valor donde se incorporen diversos sectores de la producción nacional. Como se sabe, la región Asia Pacífico alberga las economías con mayor dinamismo y por tanto es escenario de un alto crecimiento económico, tecnológico y comercial.

De manera que un sí para el ingreso de Colombia a APEC tendría al menos dos consecuencias significativas:

  • Como la política exterior colombiana de la última década se ha centrado en el tema del narcotráfico y el terrorismo, la entrada a APEC sería una maniobra estratégica para diversificar nuestra agenda y nuestros socios comerciales en un momento cuando Colombia comienza a despertar interés como destino para la inversión extranjera, en particular entre las grandes economías asiáticas.
  • Mediante el Foro, podemos impulsar nuestra participación en procesos de integración económica en la región del Asia-Pacífico, pese a que comparativamente nuestra economía es menos abierta y diversificada.

Ampliar las relaciones con Asia

Hasta aquí parecería que la entrada a APEC sería parte fundamental para que Colombia profundice sus relaciones con Asia, lo cual ha sido una tarea pendiente durante décadas. No obstante, más allá de las expectativas que esto pueda generar, hay que evaluar el lugar que hoy ocupa APEC en la política exterior de las economías asiáticas que lo componen.

Si bien APEC mantiene su importancia como un foro donde convergen más de veinte economías que comparten costa en el Pacífico, son evidentes sus fracasos a la hora de alcanzar sus metas, en especial las de liberalización voluntaria.

La crisis asiática contribuyó al escaso progreso en dicho tema y a pesar de haber sido una buena oportunidad para que APEC mostrara su rol en la región, resultó frustrante para los asiáticos su capacidad para lidiar la crisis.

Desde la salida de la crisis financiera asiática de 1998, APEC ha ido cediendo terreno como escenario de integración frente a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), [3] una organización conformada exclusivamente por países asiáticos y con miras a convertirse en una comunidad económica en el 2015.

Colombia también debe emprender esfuerzos diplomáticos y comerciales para acercarse a ASEAN, dado que este bloque económico cuenta con mecanismos institucionales de cooperación económica más sólidos y dinámicos que los de APEC, y posee objetivos de integración económica en el corto plazo que ofrecen para Colombia la posibilidad de concertar proyectos y acuerdos más concretos y de más largo alcance que los que se puedan alcanzar en APEC.

Si bien algunos empresarios acompañaron a Santos en su reciente gira por Asia, es notable la falta de proyección del empresariado colombiano hacia el Asia-Pacífico. Históricamente, nuestros empresarios se han concentrado en Estados Unidos y en Europa, y su desconocimiento y desinterés por los mercados del Asia-Pacifico obedece a un parroquialismo y occidentalismo francamente obtusos.

Los esfuerzos que hace el gobierno colombiano para abrirnos e insertarnos en Asia Pacífico son importantes y necesarios, pero se requiere también que los empresarios colombianos abran sus mentes y despierten su interés por los mercados asiáticos, de manera que se complementen los esfuerzos públicos y privados en este propósito. 

Ahora sí China

Los acercamientos que se han producido recientemente con China son importantes y Colombia debe intensificar esfuerzos en este sentido. China promete ser la mayor potencia económica mundial en el plazo de unos 20 o 30 años, pero Colombia ha llegado tarde al establecimiento de acuerdos profundos de cooperación económica con este gigante asiático, en comparación con vecinos de nuestra región como Brasil, Perú y Chile.

A juzgar por las atrevidas propuestas chinas en materia de infraestructura, minería y producción manufacturera, es claro que los chinos nos conocen mucho mejor a nosotros, que al contrario [4].

La configuración de iniciativas regionales es también una herramienta clave para la inserción de Colombia en Asia-Pacífico. La creación de la Alianza del Pacífico entre México, Colombia, Perú y Chile (también llamada erradamente Área de Integración Profunda (AIP), es una iniciativa interesante en este sentido, como se analiza en, ‘Integración y dispersión en América Latina y Suramérica’ [5]

La experticia institucional de la Comunidad Andina (CAN) y el momentum particular que ha ganado la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) deben ser aprovechados para coordinar estrategias de aproximación en bloque a las economías asiáticas, que permitan alcanzar acuerdos inter-regionales más estables y amplios.

* Investigadora del Centro de Estudios para la Integración y la Democracia en Suramérica – DEMOSUR. Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia y candidata a Magíster en Diplomacy de la National Chengchi University (Taipei-Taiwán). 

** Candidato a Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad de Manchester (Reino Unido). Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Magíster en Economía Política Internacional de la Universidad de Warwick (Reino Unido). Director Adjunto del Centro de Estudios para la Integración y la Democracia en Suramérica – DEMOSUR.
 

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