La gestión económica de Uribe, entre pésima y peor - Razón Pública
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La gestión económica de Uribe, entre pésima y peor

Escrito por Jorge Gaitán

fernando estradaEl gobierno se cuidó muy bien de dar a conocer esas cifras. Pero, entre otros datos demoledores, Colombia ocupa el puesto 45 entre 57 en competitividad (en el año 2009 perdió diez puestos), el último lugar en infraestructura científica, el penúltimo en educación…Un examen completo y comprensible de los más serios estudios internacionales sobre el potencial relativo de nuestra economía.

Jorge Gaitán Villegas*

Este compró un huevito…

Colombia acaba de entrar en una nueva era, el post-uribismo, tras ocho años de un régimen particular, caracterizado por el uso y el abuso del poder en función de tres pilares o "huevitos por empollar", repetidos ad nauseam, que justifican plenamente una reflexión

  1. La militarización del país, alias Seguridad Democrática;
  2. La apertura a la inversión extranjera, alias Confianza Inversionista;
  3. La ampliación de un sistema de distribución de subsidios, alias Cohesión Social.

Este lo cocinó…

La militarización del país con el objetivo de elevar la presión estratégica y táctica sobre una guerrilla en descomposición, activa a pesar de todo, y de incentivar la desmovilización de los ejércitos privados de mercenarios creados y financiados por sectores latifundistas, industriales y de narcotraficantes, en connivencia con políticos, como "reacción por la ausencia del Estado" (alias Seguridad Democrática).

Naturalmente, los puntos adicionales del PIB en gasto militar reflejan el poder ganado por las fuerzas armadas y sus socios estratégicos, que no estarán dispuestos a ceder sus gabelas en beneficio de sectores más productivos o que induzcan a una mayor competitividad sistémica. La justicia transicional será otro de los fraudes y estrategias turbias del gobierno saliente para proteger o encubrir a muchos de sus aliados.

Este le echó la sal…

La apertura a la inversión extranjera, que se canalizó esencialmente hacia la extracción de recursos naturales, renovables y no renovables, de alta demanda mundial y bajo valor agregado para la economía nacional, pero, eso sí, de altísimos costos ambientales a largo plazo y de efecto mínimo en la creación de empleo productivo (alias Confianza Inversionista).

Esta reorientación del modelo de desarrollo económico del país constituye una amenaza histórica, nada menos que una regresión de 180 grados. Ya no trataremos de ser una economía orientada hacia la innovación, con base en el conocimiento y el desarrollo tecnológico (única fuente de competitividad sistémica sostenible en el siglo XXI). Ahora seremos una economía de expoliación de recursos naturales propia del siglo XVI, pero con una lógica y una tecnología más avanzadas y eficientes: la locomotora del crecimiento pasará a ser el sector de la minería, los energéticos y la biodiversidad.

Este lo rebulló…

La ampliación de la cobertura de un sistema de distribución de subsidios directos e indirectos a los grupos más pobres e improductivos de la población, incluyendo la atención de masas migrantes conformadas, entre otros sectores, por víctimas de las dos primeras prioridades, bajo la forma de desplazados, desmovilizados, desempleados, discapacitados, todo lo cual constituye una auténtica emergencia humanitaria a gran escala (alias Cohesión Social).

Esta enorme obra de beneficencia, de alta rentabilidad en lo político como acaba de verificarse en las elecciones, supone una ingente y torpe asignación de recursos para mantener una clientela cautiva, creciente, obediente y de bajo capital humano, que frenará por muchos años todo esfuerzo por cerrar la brecha de productividad total de los factores, raíz de la enfermedad crónica de nuestra economía: el lento y aleatorio crecimiento del PIB per cápita, como se verá más adelante.

Y este pícaro gordo se lo comió

Es hora, pues, de hacer un balance sobre el legado de un gobierno que tuvo todo el tiempo y el poder para resolver los tres problemas que, a su entender, requerían un tratamiento de choque: el conflicto interno, la inserción internacional y la inequidad.

El supuesto implícito del gobierno que termina era llevar a Colombia a un punto de no retorno, logrando que la remoción de los obstáculos externos e internos -que han impedido una inserción internacional ventajosa para el país- indujera un círculo virtuoso que garantizara, hacia el futuro, elevar la competitividad sistémica en forma sostenible. Un ejemplo, según parece, podría ser el de Chile.

Desde esta perspectiva amplia de la competitividad sistémica comparada y de las posibilidades económicas de los próximos años, pretendo elaborar un cuadro descriptivo de la situación en la que el nuevo gobierno recibe al país, más allá de los aspectos éticos, ideológicos, políticos, jurídicos, o simplemente anecdóticos, que, con seguridad, estudiosos más autorizados que yo realizarán en lo que se suele llamar el "juicio de la historia".

Competencia, raíz y perspectivas

He organizado la reflexión en tres partes:

  1. Competitividad sistémica comparada de Colombia durante el período 2002-2008;
  2. Raíz del problema colombiano: la brecha de productividad;
  3. Perspectivas económicas de Colombia para los próximos cinco años.

Competitividad sistémica comparada de Colombia

A. Resultados del International Institute for Management Development (IMD) para Colombia en 2009 y 2010

El pasado 19 de mayo, con la habitual puntualidad de los trenes suizos, se dieron a conocer los resultados del World Competitiveness Yearbook 2010, elaborado desde 1989 por el equipo del International Institute for Management Development (IMD) de Lausana, Suiza. A continuación se presenta el "tablero de posiciones" de 58 países para 2010 y la comparación frente a las de 2009:

 

Una primera mirada revela un hecho sorprendente: Estados Unidos, la potencia mundial hegemónica desde el punto de vista económico y militar, ya no es la sociedad más competitiva del mundo: en el año 2010 fue relegada al tercer lugar. La superaron Singapur y Hong Kong. Esto no ocurría desde 1995, cuando Japón (hoy en profunda decadencia, como que ocupa el puesto 27), que estaba en el primer lugar, fue desplazado a su vez por Estados Unidos.

Sin duda, la crisis mundial, que estalló silenciosamente en 2007, produjo un violento choque externo que golpeó a todos los países. Sin embargo, cada uno ha respondido en forma particular. El estudio del IMD permite, entre otras cosas, observar la capacidad de cada país para absorber el choque y para recuperarse, es decir, su resiliencia[1] relativa -o capacidad de cada país para absorber el choque y para recuperarse.

En boca cerrada no entran moscas

En países europeos, en el sudeste asiático y en Chile, por ejemplo, es habitual que las variaciones en la posición de cada país en el estudio, de gran prestigio por su objetividad, sean objeto de un escrutinio riguroso y de un serio debate en el parlamento.

En Colombia, prácticamente ni nos enteramos del estudio. Hace un año, el país perdió bruscamente 10 puestos (pasó del 41 al 51 entre 57), pero el gobierno se cuidó bien de que este fracaso no trascendiera.

Para 2010, Colombia aparece en el puesto 45 entre 58 países (recuperando así 6 puestos), que en medio del coletazo de la crisis mundial tiene mucho mérito o refleja los problemas de nuestros rivales directos. Todo es relativo.

Pero este hecho tampoco trascendió, y su significado no se incorporó al debate político más importante de los últimos años: la contienda electoral, polarizada entre una propuesta de continuidad de la Seguridad Democrática, y una de cambio hacia la Legalidad Democrática.

Del rejo del capataz al  sombrero de mago

Ahora bien, del sombrero del mago salió la "Unidad Nacional", cuyo contenido preciso está por definirse, pero cuya forma se acerca mucho a la de un salpicón post-uribista, con dosis inciertas de continuidad y de legalidad. Salió también el regreso de la tecnocracia sofisticada de siempre, que controlará de nuevo al Estado, en reemplazo de esa serie de sub-ministros dirigidos a rejo por un capataz hiperactivo y de clara extracción agropecuaria, condiciones poco propicias para un salto sostenible en la competitividad sistémica comparada del país.

En un esfuerzo continuo y responsable, el equipo de investigadores suizos ha elaborado una sorprendente base de datos sobre 58 países, compuesta por 320 variables organizadas desde cuatro grandes perspectivas:

  • Desempeño económico
  • Eficiencia del gobierno
  • Eficiencia del sector privado
  • Infraestructura

A modo de ejemplo, esta es la información gráfica que permite comparar, con precisión, los diferentes perfiles competitivos de cuatro países latinoamericanos: Chile, Perú, Colombia y México:

Último, penúltimo, antepenúltimo

La gráfica presenta la posición relativa de los cuatro países en 2009 (del puesto 1 al 57) con respecto a 20 variables centrales. Cabe resaltar, por ejemplo, la evidente diferencia en términos de disciplina y responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas (Chile, puesto 3, Colombia puesto 45).

Pero resulta todavía más preocupante la paradoja colombiana de tener un sector privado que, a pesar de disponer de cuadros directivos bien preparados (Prácticas Gerenciales, puesto 23), se muestra incapaz de obtener resultados aceptables a partir de los activos de producción que se le confían (Productividad y Eficiencia, puesto 56 entre 57), probablemente debido a un mercado laboral mediocre (puesto 35) y a una pésima asignación del ahorro nacional por parte del sector financiero (puesto 40), que lo canaliza obsesivamente hacia sí mismo o hacia el sector público deficitario e improductivo y no hacia el sector real de la economía.

Igualmente, en términos de Infraestructura, Colombia arroja resultados lamentables para 2009: puesto 57 (el último) en Infraestructura Científica, y puesto 56 en Educación.

No resulta difícil inferir que en un entorno de desgreño administrativo en lo público y de captura generalizada de rentas, sin productividad ni eficiencia en lo privado, se cocinen las condiciones ideales de un caldo de cultivo que perpetúa la corrupción, el narcotráfico y la violencia. Por desgracia, Colombia y México se parecen cada vez más.

En competitividad, el peor de los peores

La siguiente gráfica representa los cambios en las posiciones relativas que año tras año han ocupado  los veintinueve países con población superior a veinte millones de habitantes, es decir, la ‘cancha de los grandes' donde, a medida que avanza el proceso gigantesco de interconexión de los circuitos económicos que se ha dado en llamar ‘globalización', le corresponde a Colombia jugar su papel en una competencia despiadada.

 

A pesar de la crisis o, a lo mejor, gracias a ella, algunos países como Polonia, Indonesia o Brasil, han mejorado su posición competitiva de manera evidente. En cambio, otros han caído en forma estrepitosa, como Japón o Perú. Colombia, por desgracia, es el caso extremo de pérdida de competitividad.

Al seguir la curva gruesa azul, que representa la posición relativa de Colombia entre 2000 y 2010 y describe una parábola cóncava casi perfecta, se hace evidente un salto espectacular de 2002 a 2003 (del 24 al 50 por ciento), luego entre 2004 y 2008 cuatro años continuos de alto nivel de competitividad relativa, y en fin, entre 2009 y 2010, una caída abrupta y un lánguido final, para regresar a los niveles de comienzos de la década. Esta es la evidencia de que pesaron más los factores favorables externos que los logros internos. En América Latina, nos superan Brasil y Perú, estamos virtualmente empatados con México, y nos ubicamos por encima de Argentina y Venezuela.

La brecha de competitividad se ha hecho mucho más amplia para Colombia, cuando precisamente comienza a abrir su mercado, ahora sí de verdad, a economías como Canadá (puesto 3), la Unión Europea (Alemania, puesto 6; Reino Unido, puesto 8; Francia, puesto 10; España, puesto 16), y tal vez pronto a Estados Unidos (puesto 1 entre los grandes).

No resulta difícil inferir que un previsible cortocircuito competitivo producirá un violento choque externo hacia 2012, en un sector productivo que, entre nosotros, no se ha preparado en forma suficiente, y que, por lo tanto, aparece como débil y vulnerable. Quedarán por fuera las grandes empresas que, por razones estratégicas y para defender su mercado, invirtieron con inteligencia, sin contar con que, además, fueron premiadas con jugosos subsidios por la vía de incentivos fiscales a todas luces innecesarios y redundantes.

B. Resultados del Foro Económico Mundial para Colombia (2009-2010)

Esta gráfica resume y compara los resultados de otro prestigioso estudio, el del Foro Económico Mundial, para Colombia y Chile en el último estudio que corresponde a 2009-2010:

Su metodología consiste en medir 12 ‘pilares' de competitividad, como se observa en el siguiente cuadro:

Cada país se encuentra en un ‘estadio' que corresponde al grado de desarrollo combinado de los pilares, dando como resultado cinco posibles posiciones para cada uno, en una especie de tablero de ajedrez mundial: a) Estadio 1 (economías orientadas a organizar sus factores productivos); b) Estadio de Transición entre 1y 2; c) Estadio 2 (economías orientadas hacia la eficiencia); d) Estadio de Transición entre 2 y 3; y, finalmente e) Estadio 3 (economías orientadas hacia la innovación).

De para atrás, como el cangrejo

El contraste entre Colombia y Chile es elocuente: Colombia va en reverso, siendo casi un país típico de Estadio 2, pero que se mueve rápido hacia la Transición 1-2, con buenas probabilidades de que, en la distribución mundial del trabajo, se le asigne el papel de simple peón-proveedor de materias primas y otras commodities: petróleo, carbón, ferro-níquel, oro, café, banano y…coca. Es decir, lo mismo que venimos haciendo desde hace 30 o 50 años.

Por el contrario, Chile ya aparece en la Transición 2-3, con claros avances para alcanzar el Estadio 3 en un futuro relativamente próximo.

Espere: La raíz del problema colombiano: La Brecha de Productividad

*Ingeniero industrial, Máster en Administración Pública Internacional, Ph.D. (Cand.) en Análisis y Política Económica, Consultor especializado en Pensamiento Estratégico Aplicado y Competitividad Sistémica Comparada.

Nota de pie de página


[1] Resiliencia: En sentido literal, es la propiedad mecánica de algunos sólidos que les permite recuperar su forma tras un choque externo.  En sentido figurado, es la capacidad de recuperación tras un choque externo.

 

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