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La falta de logística en la vacunación en Colombia

Escrito por Nelson Mariño
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En vísperas de empezar la vacunación, el gobierno no ha previsto ni ha adoptado una logística proporcional al desafío. Y esto podría tener muy serias consecuencias: ¿cuáles?

Nelson Fernando Mariño*

Una tarea compleja

Como ha indicado el ministro de Salud, Fernando Ruiz, estamos a punto de comenzar la vacunación más importante de la historia de Colombia. Y sin embargo parece que ni gobierno central ni locales, han adoptado ni están llevando a cabo una logística capaz de asegurar esa tarea.

La ciencia médica marca la pauta en el desarrollo de las vacunas y en su farmacovigilancia, pero el proceso de vacunación es en sí una tarea logística que debe ser adelantada por expertos en logística, para asegurar la administración eficiente y oportuna de recursos. Entre algunas de sus tareas están:

  • Planificar y asegurar las compras y suministros;
  • Definir nodos de la red (número, ubicación y perfil) tanto en centros de acopio como centros de vacunación;
  • Distribuir y asignar correctamente las vacunas a los diferentes nodos;
  • Definir niveles de cobertura;
  • Identificar tácticas de vacunación en los diferentes sitios y poblaciones;
  • Definir una política de inventario;
  • Programar turnos y jornadas;
  • Asegurar la cantidad y calificación del personal responsable del proceso, incluyendo a quienes apliquen las vacunas;
  • Asegurar los insumos complementarios (jeringas, diluyentes…);
  • Redefinir los procesos de manera oportuna y, en fin,
  • Asegurar la cobertura y calidad del servicio hasta ponerle fin a la pandemia.

Este tipo de labores se realizan a regularmente en el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) pero en un contexto muy distinto, conocido, con baja incertidumbre, planificado, sin escasez, con menos premura y en magnitudes menores.

En este caso específico las autoridades de salud deben trazar los lineamientos, pero el equipo logístico debe poner en marcha la vacunación con eficiencia, sobre todo en las condiciones actuales.

Una discusión que falta

Algunos críticos se han concentrado en pedir que se revelen los confidenciales precios, montos de inversión o las condiciones contractuales; otros en alegar que ellos deben ir primero o en tratar de que se altere el orden de vacunación desconociendo los claros elementos epidemiológicos.

Pero brilla por ausencia el análisis de la logística de suministro, y en especial el de las condiciones de distribución y aplicación de las vacunas.

La adquisición

El gobierno colombiano adoptó el modelo desarrollado por el Premio Nobel Michael Kremer para la adquisición de vacunas. Usando este modelo se concluye que la estrategia de compra debe incluir al menos cinco proveedores distintos. Colombia arrancará con la vacuna de Pfizer-BioNTech porque esta compañía ha ofrecido entregarla en los próximos días.

Pero un supuesto de este modelo indica: “No se tienen en cuenta costos de almacenamiento, distribución y logística”; es natural que los modelos tengan supuestos, pero con condiciones tan disímiles entre oferentes, como la inexistente red de ultra congelación, el número de dosis, o el suministro en el tiempo, dichas consideraciones tendrían que ser incluidas y al parecer esto no ha sido así, en el caso de Colombia.

El proceso de vacunación es en sí una tarea logística que debe ser adelantada por expertos en logística, para asegurar la administración eficiente y oportuna de recursos.

Si la vacuna Pfizer-BioNTech no es la primera que llega con la antelación y cantidad suficientes, no se tendrá la ventaja que parecía justificar su adquisición. Además, incorporar a la compra el plan de suministro (cantidad y fechas) cambia la cobertura poblacional y geográfica, así como el despliegue de la operación.

La distribución primara

Según indica el documento oficial, los tres criterios para ubicar los siete almacenes principales para la vacuna de Pfizer-BioNTech fueron la conectividad eléctrica, la producción de hielo seco y las características demográficas del entorno. Estos tres son criterios de factibilidad, pero no de maximización u optimización de la cobertura.

Por ejemplo: Cartagena y Barranquilla son dos de las ciudades escogidas, pero son muy cercanas entre sí, de manera que no ofrecen una cobertura diferencial. Pasto o Sincelejo podrían ofrecer mejor cubrimiento.

Para las otras vacunas —sobre cuyas condiciones poco sabemos—, el documento habla de utilizar la red actual. Esta red pudo ser adecuada en momentos o situaciones anteriores y distintas, pero podría dejar de serlo en vista de las condiciones de manejo físico, cantidad de dosis, presentaciones o circunstancias de aplicación de las vacunas.

Las prioridades

Hay criterios claros de edad y actividad para determinar el orden de prioridad en aplicar las vacunas —y el decreto del gobierno enumera esos criterios con bastante exactitud—.

Pero aun así la vacuna es un recurso muy escaso, y por eso sería necesario escoger bien a las personas que deban recibirla. Las pruebas serológicas (detección de anticuerpos contra el SARS CoV-2) permiten identificar a las personas susceptibles de contagiarse por primera vez. Quienes ya se contagiaron podrían esperar a una fase subsiguiente de la vacunación, puesto que el riesgo de contagio, severidad y mortalidad para ellas es mucho menor.

Aunque se trate de respetar esas prioridades, la asignación “equitativa” entre los municipios que plantea el gobierno es de por sí ineficiente y lleva a perder más dosis. Lo mejor es cubrir al menos los candidatos de fase I de un mismo municipio, en una misma campaña.

Además, y en lo posible, es mejor asignar un proveedor por ciudad, para evitar que se combinen vacunas entre la primera y segunda dosis, hecho que por ahora no es permitido.

Los centros de vacunación

La vacunación se llevará a cabo en los más de 3.100 lugares que prevé el PAI. La aparente ventaja de tener muchos puntos no es la adecuada a la situación y hace que el proceso de asignación y distribución, sea más lento y difícil de administrar o controlar. Muchas vacunas podrían ser pérdidas o mal utilizadas debido a condiciones logísticas —algunas con ultra congelación—, la cantidad de dosis por frasco, el tipo de jeringas, la convocatoria del número justo de candidatos o el plazo máximo para ser vacunado.

Hoy se estima que la pérdida de dosis de vacunas del PAI está entre un 25% y un 65%, según el biológico y eso que muchos su presentación es de una sola dosis y tienen política de frascos abiertos más laxa, además de ninguno requerir cadena de ultra congelación. En la situación de hoy, debemos procurar cero desperdicios.

Foto: Linconshire No se puede repetir el modelo del plan actual de vacunación pues, tanto las vacunas como el proceso, requieren condiciones particulares.

Un modelo equivocado

El exitoso modelo de PAI escogido por Colombia, no fue diseñado para atender una pandemia. Está enfocado una población infantil, en un contexto de operación muy diferente, Si bien debe continuar, por que no se debe bajar la guardia en dicha población, se necesita definir uno independiente que atienda la inédita situación actual.

La crisis sanitaria actual necesita pocos centros estratégicamente ubicados que se conviertan en “fábricas de vacunación” y permitan vacunar decenas de miles de personas cada día, utilizando de manera inmediata las pocas o muchas dosis que vayan llegando. En Alemania se establece como regla general un centro por distrito, con excepción de las grandes ciudades. En Bogotá se tienen planeados más de 300 centros de vacunación y no parecen contemplar la pérdida de dosis por la dispersión, ni que los centros de acopio no cuentan con la infraestructura para alistar y enviar dosis a 300 o más puntos.

La vacuna es un recurso muy escaso, y por eso sería necesario escoger bien a las personas que deban recibirla

En vez de mover las vacunas a los candidatos, los candidatos deben moverse a los puntos de vacunación. Es más incómodo para ellos, pero estamos en circunstancias extraordinarias, donde la velocidad y el cero desperdicio son, sin duda, decisivos.

En medio de la escasez e incertidumbre, será el gobierno central quien suministre las dosis, pero su aplicación es responsabilidad de IPS y EPS con directrices de la administración local. Los anuncios sobre preparación y ejercicios pilotos no están a la altura de la real necesidad y urgencia que se avecinan.

Muchos otros asuntos, como el agendamiento e identificación de candidatos, el proceso interno en los centros de vacunación, la ubicación, número y perfil de los puntos de vacunación, el alistamiento y distribución de las dosis, deben ser vistos y analizados por expertos en logística, que enriquezcan el diseño y operación con eficiencia y flexibilidad.

Tenemos un excelente PAI, pero las condiciones cambiaron radicalmente y no podemos aferrarnos a una operación que, si bien ha sido exitosa, no es la que necesitamos en este momento.

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