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La extraña democracia en la América de Obama

Escrito por Daniel Robelo
Daniel Robelo

Daniel RobeloPor primera vez, parece existir una mayoría en Estados Unidos a favor de legalizar la marihuana. Paradójicamente, mientras California y otros 16 estados exploran políticas alternativas, como el uso terapéutico de la marihuana, el gobierno federal cierra el diálogo tanto con sus ciudadanos como con sus vecinos hemisféricos. ¿Hasta cuándo? Tal vez hasta las elecciones de noviembre.

Daniel Robelo *

Crece la presión externa e interna

El presidente Obama acaba de reunirse con más de 30 jefes de Estado en Cartagena de Indias (Colombia), en el marco de la VI Cumbre de las Américas. Por primera vez, uno de los focos principales de la Cumbre — tanto en las reuniones oficiales como en las privadas — fue la necesidad de explorar estrategias alternativas frente a la fracasada guerra contra las drogas y de abrir un diálogo amplio, que incluya temas como la despenalización y la regulación de las drogas.

No puede subestimarse la importancia de que tantos presidentes en ejercicio exijan poner sobre la mesa todas las opciones para reducir el crimen, la corrupción y la violencia relacionados con la fallida prohibición de drogas en sus respectivas naciones. La urgencia del diálogo está creciendo frente a la violencia en México, en los países de Centroamérica, en Colombia y en otras partes del hemisferio.

Daniel Robelo marihuana
La marihuana es objetivamente menos peligrosa que el alcohol o el tabaco.
Foto: mitshd.wordpress.com

Pero también el clamor para reformar las políticas de drogas llega al gobierno estadounidense desde abajo. Dentro de Estados Unidos, este sentimiento creciente nace de reconocer que la prohibición ha fracasado en disminuir el consumo de drogas, pero sí ha resultado en el encarcelamiento de millones de personas no violentas sólo por consumir o poseer drogas en los últimos 40 años. Más de 800.000 personas fueron arrestadas en Estados Unidos durante el año pasado por delitos relacionados con marihuana – la gran mayoría (casi 90 por ciento) sólo por posesión para uso personal.

Mientras Obama participaba en la Cumbre de Cartagena, el apoyo popular para reformar la política de drogas, especialmente con respecto a la marihuana, estaba creciendo en su propia nación.

Según la firma encuestadora Gallup, que anualmente pregunta a sus entrevistados si están a favor o no de legalizar la marihuana como el alcohol, el 50 por ciento de la muestra respondió  en octubre de 2011 y 46 por ciento estuvo en contra. Por primera vez en más de cuarenta años, el sí supera al no, como se observa en la gráfica siguiente:

Daniel Robelo uso marihuana

Hace apenas seis años, sólo 36 por ciento estuvo a favor: se ha producido un enorme cambio en unos pocos años, indicando que el apoyo a la legalización de la marihuana siguen creciendo en el pueblo estadounidense.

El autor de la encuesta lo expresó claramente: “Si continúa la tendencia actual en torno a legalizar la marihuana, es posible que la presión aumente para cambiar las leyes nacionales en conformidad con los deseos populares.”

Hay buenas razones para que esta tendencia sea creciente:

  • la marihuana es objetivamente menos peligrosa que el alcohol o el tabaco;
  • a pesar de los daños que estos causan, la sociedad mundial ha decidido que es mejor regularlos que prohibirlos.
  • la regulación efectivamente ha resultado más exitosa que la prohibición respecto de esas sustancias; el consumo de alcohol y de tabaco ha bajado notablemente en Estados Unidos durante las últimas tres décadas, gracias a programas eficaces de educación, prevención, y regulación, no de prohibición.

Iniciativas de origen popular

Este apoyo tiende a traducirse en movilización política. Varias iniciativas populares serán votadas en los comicios de noviembre de 2012 en Colorado y en el estado de Washington para regular la marihuana como el alcohol. Ambas iniciativas van adelante en las encuestas más recientes, pero todavía no es posible predecir si ganarán. Los ciudadanos de estos estados tendrán la oportunidad de iniciar una nueva era en la política de drogas y de dar un gran paso adelante en el debate sobre alternativas a la prohibición.

Se sabe de otros esfuerzos ciudadanos para utilizar el mecanismo de la iniciativa para impulsar la regulación de la marihuana. Varios proyectos de ley también han sido radicados ante las asambleas de otros estados.

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El consumo de marihuana en California ya no se trata como un crimen: ahora considera la posesión personal de marihuana como una infracción de tráfico.
Foto: bastiatinstitute.org

El año pasado, un histórico proyecto de ley fue radicado ante el Congreso para derogar la prohibición federal de marihuana, tal como se hizo en 1933 con la prohibición del alcohol. Esta norma permitiría a los estados decidir si legalizan o no la marihuana. Es el primer proyecto de ley de carácter nacional para regular la marihuana en la historia del país.

En noviembre de 2010, los ciudadanos de California rechazaron por un margen mínimo una iniciativa parecida que hubiera legalizado la marihuana para mayores de 21 años de edad (la célebre Propuesta 19): 47 por ciento votaron a favor – la proporción más elevada de votos en favor de una propuesta semejante. Cabe mencionar que se trataba de una elección no–presidencial, donde tradicionalmente se reduce el número de votantes.

Aunque la propuesta no ganó, capturó la atención del mundo entero y dio comienzo a un diálogo global sobre una nueva manera de tratar el problema de las drogas en nuestras sociedades.

Más concretamente, otra reforma descriminalizó la posesión de menos de 28 gramos de marihuana. El estado de California ya no lo trata como un crimen: ahora considera la posesión personal de marihuana como una infracción de tráfico. La asamblea estatal está considerando actualmente la despenalización de otras drogas. Si sólo un estado legalizara la marihuana, ya sería una reforma histórica cuyo efecto se sentiría por todo el mundo. Y otros estados probablemente seguirían su ejemplo, tal como ocurría con la marihuana medicinal.

El curioso caso de la marihuana medicinal

California fue el primer estado en legalizar la marihuana medicinal, mediante una iniciativa ciudadana aprobada por los votantes en 1996. Desde entonces, muchos otros estados han adoptado leyes que permiten acceder a la marihuana medicinal.

Ahora, 16 estados — Alaska, Arizona, California, Colorado, Delaware, Hawai, Maine, Michigan, Montana, Nevada, Nuevo Jersey,Nuevo México, Oregón, Rhode Island, Vermont, el estado de Washington y el Distrito de Columbia — ofrecen amparo jurídico bajo sus leyes estatales a personas que presentan diferentes condiciones médicas y cuyos doctores les recomiendan el uso terapéutico de la marihuana. Aproximadamente 90 millones de estadounidenses — 29 por ciento de la población — viven actualmente en un estado donde la marihuana es legal para fines medicinales.

Aunque el cultivo, la distribución y la posesión de marihuana permanecen ilegales a nivel nacional, el sistema federal estadounidense permite a los estados determinar sus propias leyes penales – o reformarlas –siempre y cuando no exista un conflicto directo con la ley federal.

Estas leyes también podrían ofrecer modelos para la creación en el futuro de un sistema de regulación de marihuana para fines recreativos. Por lo general, los estados que permiten la marihuana medicinal no han detectado consecuencias negativas significativas.

Por ejemplo, tras década y media de evidencia, la tasa de consumo de marihuana entre jóvenes no ha aumentado por causa de los programas de marihuana medicinal. Se han presentado pocos problemas donde las localidades o los estados han promulgado regulaciones responsables sobre los colectivos que expenden la marihuana.

La gran mayoría cumple con las leyes estatales y locales (aunque sus actividades siguen siendo ilegales bajo la ley federal): pagan impuestos locales, estatales y federales, usando un formulario genérico para que no incriminarse. Han permitido recaudar millones de dólares en impuestos para las ciudades, condados y estados donde operan.

Algunos estiman que el valor del mercado de la marihuana medicinal en todo Estados Unidos puede fluctuar entre 1,7 y 6 mil millones de dólares al año. Según las estimaciones más confiables, hay al menos entre 1,1 y 1,5 millones de pacientes legítimos utilizando actualmente la marihuana medicinal en varios estados, la mayoría en California. Estos consumidores ya no tienen que recurrir al mercado negro para proveerse.

Las paradojas de Obama

Este esquema coexiste con el sistema mundial de prohibición, el Régimen Internacional de Control de Estupefacientes. Sin embargo, la tendencia más contradictoria en relación con la marihuana medicinal es la postura asumida por …el gobierno federal.

Durante el último año, se ha desatado una campaña sistemática por parte de funcionarios federales para perseguir a los colectivos – algunos de los cuales fueron precisamente los negocios más responsables en toda esta industria creciente —y para amenazar a los oficiales locales y estatales que han promulgado reglas eficaces para regular la venta de la marihuana medicinal en sus jurisdicciones.

Lamentablemente, la oposición del gobierno federal de Estados Unidos constituyó el mayor obstáculo para abrir un debate honesto y bien informado durante la Cumbre de Cartagena y hacia el futuro.

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Funcionarios como el vicepresidente Joe Biden, han reconocido que la despenalización es un tema legítimo pero han reiterado la firme oposición de la administración Obama.   Foto: Casa Blanca.

Aunque algunos funcionarios norteamericanos, hasta Obama mismo, han reconocido que la despenalización es un tema legítimo, han reiterado también la firme oposición de su administración. 

Parece que el mandatario estadounidense intenta acallar cualquier debate real sobre políticas alternativas de drogas, mediante la aplicación de presión sobre los gobiernos latinoamericanos y la censura dentro del gobierno federal sobre el tema.

Y mientras se opone vigorosamente a los reclamos latinoamericanos para abrir un debate amplio, amenaza y ataca a los estados que han establecido sistemas responsables para regular la marihuana medicinal.

Resulta paradójico que mientras el gobierno federal se niega a participar en un diálogo sobre políticas alternativas de drogas, Estados Unidos en sí mismo es el mayor laboratorio y el epicentro donde se exploran a gran escala esas mismas políticas alternativas con respecto a la marihuana.

El gobierno estadounidense deberá enfrentar una oposición creciente desde el exterior — en cabeza de mandatarios latinoamericanos — y también desde el interior, proveniente de su propio pueblo. Mientras la presión siga aumentando, llegará un punto donde no podrá mantener su obstinación para siempre. A partir de la Cumbre de Cartagena ya no podrá ignorar ni silenciar el debate, porque sólo lograría amplificarlo.
 

Investigador en la oficina de asuntos legales de la Alianza para la Política sobre Drogas (Drug Policy Alliance o DPA), en Berkeley, California.

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