La evidencia es contundente: las vacunas contra COVID-19 salvan vidas - Razón Pública
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La evidencia es contundente: las vacunas contra COVID-19 salvan vidas

Escrito por Andrea Ramirez y Monica Pinilla
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Las vacunas han evitado miles de muertes y hospitalizaciones de los más vulnerables. Esto dicen los estudios en el mundo y estas son las evidencias en Colombia.

Andrea Ramírez Varela* y Mónica Pinilla Roncancio***

Los tres picos

Actualmente, la COVID-19 es la cuarta causa de muerte en el mundo y una de las tres principales en la mayoría de los países de Latinoamérica.

En Colombia, hasta el 17 de agosto se habían registrado 4.874.169 millones de casos y 123.688 muertes por el virus, repartidas en tres picos.

Durante el primer pico de la pandemia, entre agosto y octubre de 2020, se presentó el 25 % de la mortalidad acumulada, con más de 30 mil muertes. El 22 de agosto del 2020 fue el día con el mayor número de muertos, con una tasa de mortalidad de 6,4 nuevas muertes diarias por millón de habitantes.

El segundo pico tuvo lugar entre noviembre de 2020 y febrero de 2021. Durante ese período se presentó el 23 % de la mortalidad acumulada del país, con aproximadamente 28 mil muertes. El 22 de enero de 2021 fue el día con mayor número de nuevas muertes diarias registradas, con una tasa de 7,7 por millón de habitantes.

El tercer y más reciente pico fue también el más prolongado y agresivo: comenzó en marzo de 2021 y fue el responsable de más del 50 % de la mortalidad acumulada por COVID-19 en el país. El día con la mayor tasa de nuevas muertes diarias por millón de habitante (13,3) fue el 22 de junio de 2021, con 720 muertes al día. Este último pico tuvo la más alta y prolongada ocupación de unidades de cuidados intensivos (UCI), cercana al 95 % durante cinco semanas aproximadamente.

El Plan Nacional de Vacunación

Sin duda, este ha sido el peor año de la pandemia en Colombia. El sistema de salud pasó por una situación muy delicada, a lo cual se sumó la crisis social, que ocasionó la oleada de protestas durante más de cuarenta días. Además, con el tiempo, se relajaron la mayoría de las medidas de bioseguridad –el distanciamiento, el uso de tapabocas y la higiene de manos.

En este contexto, la vacunación se vuelve una estrategia fundamental de corto, mediano y largo plazo. El éxito de la vacunación depende tanto del acceso y la distribución de las vacunas, como de la velocidad en aplicarlas a todos los grupos poblacionales, y en especial a aquellos con mayor riesgo.

El Plan Nacional de Vacunación (PNV) para COVID-19 en Colombia empezó el 18 de febrero de 2021. La meta que se puso el gobierno fue vacunar a 35 millones de colombianos para diciembre 2021, con lo que se alcanzaría una cobertura de más del 70 %.

Para lograr esa meta debían aplicarse aproximadamente 7 millones de dosis mensuales, es decir, alrededor de 250.000 dosis diarias. El comienzo del plan fue lento y durante los primeros tres meses no se cumplió la meta diaria. Pero esto cambió rápidamente y hoy se aplican más de un millón de dosis semanales y más de 400.000 diarias.

Se calcula que, para la segunda semana de agosto, 5,9 millones de personas –el 17,7 % de los colombianos– ya tenían al menos una dosis y 13,4 millones —el 39,7 %s— tenían las dos dosis. Esto significa que hay 14,4 millones de personas, el 42,6 % de la población priorizada, que aún no ha recibido ninguna dosis.

Las vacunas son efectivas

Desde que se aprobó la primera vacuna contra COVID-19 en diciembre del 2020, más de cuatro billones de personas se han vacunado a lo largo del mundo. En todos los grupos se ha visto una reducción en la tasa de mortalidad por COVID-19, en comparación con las personas no vacunadas.

Sin embargo, mientras no se haya vacunado el 70 % de la población no será posible relajar las medidas para controlar la pandemia, como el lavado de manos, el distanciamiento físico, el uso del tapabocas y la ventilación adecuada.

A lo largo de la pandemia, el patrón de comportamiento de la COVID-19 ha cambiado en cada región del planeta. Estos cambios se han debido al momento en que se han presentado el tercer o cuarto pico de la pandemia en cada país, a la disponibilidad de vacunas y al proceso de priorización de ciudadanos para ser vacunados. Pero no hay duda de que en el mundo entero se ha observado el efecto positivo de la vacunación, principalmente en reducir la mortalidad entre los grupos más longevos.

De hecho, en países como Israel, pioneros y ejemplo de vacunación, se encontró una protección de mortalidad del 72 %. Análisis recientes sobre Inglaterra, un país fuertemente afectado por la pandemia, mostraron que, entre el comienzo  de la vacunación y  finales de marzo de 2021, se evitaron 10.400 muertes en personas de 60 años o más.

También se ha demostrado que la vacunación hace que esta enfermedad sea menos letal. A causa de las vacunas, hoy el riesgo de muerte por COVID-19 de una persona de 80 años completamente vacunada es el mismo que el de una persona no vacunada de 50 años.

En Estados Unidos, por ejemplo, antes del comienzo de la vacunación, las personas mayores de 85 años tenían una proporción más alta de hospitalización, comparadas con las personas entre 18 y 49 años. Después del comienzo de la vacunación, el comportamiento se invirtió y el grupo más joven hoy padece la tasa de  hospitalización más alta.

Algunas estimaciones y modelos matemáticos muestran que en Colombia está pasando algo similar: desde el comienzo de la vacunación, la mortalidad entre mayores de 70 se ha reducido hasta en un 50 %. La vacunación previno aproximadamente 17.800 muertes en Bogotá en julio 2021, antes de la llegada de la variante Delta.

Foto: Alcaldía Distrital de Santa Marta - Se calcula que, para la segunda semana de agosto, 5,9 millones de personas –el 17,7 % de los colombianos– ya tenían al menos una dosis y 13,4 millones –el 39,7 % del país– tenían las dos dosis.

El primer caso de Delta se identificó en diciembre de 2020 y la cepa se propagó rápidamente durante el primer semestre de 2021 a más de cien países. Pronto se convirtió en la cepa dominante en India, Reino Unido y Estados Unidos. Con los datos disponibles, es muy posible que también se vuelva la variante más frecuente en Colombia. Sin embargo, se ha demostrado que las vacunas siguen siendo muy efectivas, siempre y cuando se complete el número de dosis recomendadas.

Por eso, la vacunación es y seguirá siendo la herramienta más efectiva para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 y los desenlaces adversos en salud de la COVID-19. Si mantenemos el proceso de vacunación en Colombia y se cumplen las metas trazadas, será posible lograr una alta cobertura de vacunación.

En todo caso, es importante mantener las medidas de bioseguridad que controlan la transmisión del virus, es decir, el uso de tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento físico.

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