La deforestación en Colombia: un problema de no acabar - Razón Pública
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La deforestación en Colombia: un problema de no acabar

Escrito por Dolors Armenteras
Deforestación en Colombia

Dolores ArmentasEl gobierno colombiano no alcanzará a cumplir las metas para reducir la deforestación en la Amazonia. A pesar de los esfuerzos, el modelo de desarrollo económico y la falta de control institucional han hecho que el problema se salga de las manos. ¿Qué sigue?

Dolors Armenteras*

Promesas incumplidas

En enero de este año, veinticinco jóvenes colombianos, con el apoyo de Dejusticia, interpusieron una acción de tutela para que el Estado frene la deforestación en la Amazonia y para que cumpla con lo pactado en los Acuerdos de París. Esta es la primera acción de este tipo en Latinoamérica y con ella se busca proteger a las generaciones futuras, las que más van a sufrir los efectos del cambio climático.

El problema no es nuevo. Llevamos décadas dándole vueltas al asunto mientras los bosques siguen desapareciendo y degradándose a un ritmo acelerado y Colombia no es la excepción. Pese a ser uno de los países que cuenta con mayores extensiones de ecosistemas naturales, en 2016 se deforestaron más de 178.000 hectáreas y, sin cifras todavía oficiales, se espera que la deforestación de 2017 haya sido mayor.

Los compromisos ambientales son firmados por los gobiernos de forma rimbombante, pero los líderes no tienen voluntad de enfrentar las raíces del problema.

Colombia ha sufrido cambios drásticos en el uso de la tierra y eso se ha expresado, como muchos esperábamos, en grandes áreas deforestadas. Al ritmo que vamos, es claro que no se cumplirán los compromisos internacionales adquiridos para detener la pérdida de bosques, como la iniciativa Colombia sostenible firmada por el presidente Santos en la Cumbre Mundial del Cambio Climático en París (COP21) el pasado 2015.

Los compromisos son firmados por los gobiernos de forma rimbombante, pero en la realidad, los líderes políticos no tienen voluntad de enfrentar las raíces del problema. El aumento del 44 por ciento en la tasa de deforestación reportada por el IDEAM para 2016 hace que parezca un milagro llegar a cumplir los objetivos propuestos por Visión Amazonia, la estrategia de Colombia para dejar en cero la deforestación de la Amazonia para 2020.

¿Por qué están deforestando nuestros bosques?

Presidente Juan Manuel Santos en la Cumbre Mundial del Cambio Climático en París.
Presidente Juan Manuel Santos en la Cumbre Mundial del Cambio Climático en París.
Foto: Presidencia de la República – César Carrión

La deforestación implica cambiar la cobertura del suelo y es el resultado directo de procesos como la expansión de la frontera agrícola, la conversión de bosques a pasturas, la tala ilegal o los incendios forestales en muchos casos asociados a la especulación con la propiedad de la tierra. Pero también son causas de la deforestación la minería de socavón, el establecimiento de cultivos ilícitos, la creación de carreteras, los asentamientos humanos e incluso la obtención de leña o carbón.

Desde una perspectiva más social, las presiones poblacionales y el desarrollo agrícola son las causas más comunes en Latinoamérica. Sin duda, hay razones que tradicionalmente han sido inherentes a factores demográficos, como el descenso de la mortalidad y la mejora en la salud de las poblaciones, con el subsecuente crecimiento poblacional. Pero esa explicación se queda corta para Colombia, pues en el país las presiones sociales han disminuido mientras que la deforestación se acelera.

En un estudio reciente se analizó uno de los ejes de la deforestación en las últimas dos décadas: el eje de San José-Calamar en el Guaviare. Allí, hay una tasa anual de deforestación del 5 por ciento, casi tres veces el promedio nacional y casi cuatro veces el promedio anual de Latinoamérica. El estudio mostró que entre 2000 y 2010, el precio de la carne no estaba relacionado tanto con la pérdida del bosque. En cambio, se encontró una relación directa con el desarrollo vial, que incrementa el valor de cambio de la tierra y la especulación con su propiedad y tenencia.

Entre las principales causas de la deforestación están la minería de oro, el establecimiento de cultivos ilícitos, la creación de carreteras y la extracción ilegal de madera.

En la realidad, la interacción de múltiples factores que operan desde la escala mundial —demanda de artículos de lujo, como el oro u otros como la coca—, regional —demanda de productos alimenticios como la carne de vaca, el aceite de palma o la soya— o local —desarrollo de infraestructura, obtención de madera y de leña para consumo doméstico— explica la desaparición y degradación de los bosques en Colombia y el mundo entero.

En el país, la deforestación no ha sido homogénea: sus causas son muy variadas y ocurre en lugares muy diversos de la geografía nacional. Los científicos que estudian el tema tienen un reto constante: hoy, la principal causa puede ser la proliferación de cultivos ilícitos; mañana, puede tener mayor fuerza la extracción de oro. El problema es que esto es una maraña de causas que nadie ha podido descifrar todavía.

Las principales causas

Es muy difícil decir con certeza cuál es la mayor causa de la deforestación. Sin embargo, si tuviéramos que hablar de tres actividades ilegales que afectan principalmente nuestros bosques, mencionaríamos:

  • la minería de oro
  • los cultivos ilícitos
  • y la extracción ilegal de madera.

La primera lleva años causando estragos en los bosques del Chocó Biogeográfico. Para 2014, teníamos reportadas en Chocó más de 36,000 hectáreas de explotaciones de oro de aluvión que afectaban los bosques de esa región

Mapa 1. Densidad de explotación (ha/) en el Chocó en 2014

Fuente: Gobierno de Colombia. Sistema de monitoreo apoyado por UNODC.

La fumigación y la erradicación manual de cultivos ilícitos, así como las operaciones de grupos al margen de la ley y las políticas coercitivas del Estado se han llevado hectáreas enteras de bosques. También es cierto que en un estudio realizado en la cuenca amazónica por Stony Brook y la Universidad Nacional se concluyó que la deforestación y la coca tienen un origen común:   el desarrollo de planes de infraestructura a través de la construcción de carreteras y proyectos de desarrollo y  que la coca no es el causante de la deforestación sino una consecuencia de la infraestructura. Por su parte, la extracción ilegal de madera actúa en el marco de la falta de control y la corrupción en los permisos, las cuotas de aprovechamiento y el licenciamiento.

Por otro lado, actividades como la conversión de bosques a pastos, en unos casos para ganadería extensiva y en otros para “mejorar” la tierra y reclamar títulos, han seguido y siguen sucediendo por la falta de control territorial formal. Se ha llegado a discutir, incluso, si no será la tumba de los bosques lo que permita por fin cierta presencia estatal en las regiones.

Es posible que haya habido un incremento en la especulación en el uso del suelo en los últimos años, pero no nos hagamos los ciegos: ya la había desde hace tiempo, aunque estuviera frenada en territorios de conflicto, donde no podía extenderse tan fácilmente. El desarme ha quitado el freno a este proceso en muchas zonas.

No hay un mecanismo de control fuerte dentro y alrededor de muchas áreas protegidas, la gobernanza es débil y las presiones están fuera de control.

Estudios recientes hechos por nuestro grupo de investigación en la Universidad Nacional de Colombia también han identificado el fuego como un importante motor de la deforestación de los bosques tropicales amazónicos, en particular en el país y en nuestros vecinos Ecuador y Perú. También se están afectando bosques de la Orinoquia y los Andes y en menor medida (por tener menor extensión) los bosques de la región Caribe.

El uso del fuego como practica tradicional de manejo de las tierras para actividades productivas como la agricultura, la ganadería e incluso la caza, se ha salido de control. La falta de planificación y la ausencia de un sistema de manejo de riesgo han amenazado seriamente los bosques colombianos. Y aunque se ha probado la relación entre el manejo agrícola o de pasturas y la deforestación, los bosques también son susceptible de degradarse por fuegos causados intencionadamente o no, pero que escapan a dichos procesos agrícolas.

Otro reciente estudio de la Universidad Nacional para apoyar al IDEAM a través de la FAO,   muestra que según a qué escala territorial se le pregunte a los actores, la percepción sobre la importancia de las causas de deforestación y degradación de nuestros bosques varía, pero hay ciertos aspectos comunes.

Hay que empezar por reconocer que existen ciertos impulsores de la deforestación a nivel nacional y regional. Esos impulsores estimulan el cambio de uso de la tierra por diferentes motivos:

  • en materia económica, pueden existir incentivos a la producción de determinado producto o puede incrementar su demanda
  • en materia institucional, la causa principal es la falta de control estatal en las políticas nacionales que promueven la expansión de plantaciones y actividades agrícolas, la ganadería, la minería y la infraestructura

Algunos esfuerzos

Importancia del Cambio Climático.
Importancia del Cambio Climático.
Foto: Urna de Cristal

No obstante, hay que notar que también existen políticas que tratan de mitigar los nefastos efectos de la deforestación, como la creación de Áreas Protegidas que en nuestro país ya suman 59 y protegen más de 14 millones de hectáreas, con planes de ampliación. Nuestros estudios también demuestran que estas áreas son altamente efectivas, aunque no están exentas de problemas. En ellas puede haber hasta 25 veces menos deforestación y se ha mostrado que son mucho menores los fuegos y los cultivos ilícitos allí. Pero esa parece ser una lucha David contra Goliath, pues no hay un mecanismo de control fuerte dentro y alrededor de muchas de estas áreas, la gobernanza es débil y las presiones están fuera de control.

Si bien es cierto que existen avances en la investigación de la deforestación en el país, es necesario continuar entendiendo los movimientos, la interrelación de las causas y su articulación con mecanismos de control, fiscalización y con diferentes sectores sociales que tienen mucho que decir y hacer.

Es imprescindible actualizar una política de Estado que preserve los recursos y que encuentre un balance para optimizar el territorio. Es esencial que se avance en apoyar a las comunidades para el manejo sostenible de los bosques y para cumplir las metas y compromisos del país en términos de reducción de las tasas de deforestación, pero sobre todo para usar sosteniblemente y preservar nuestros más invaluables recursos naturales para futuras generaciones y aportar nuestro grano de arena contra el cambio climático que tanto nos afecta como país.

Nuestros bosques se pierden y los que quedan están siendo remplazados por bosques degradados o por plantaciones. Es hora de sentarse a actualizar la política forestal nacional para fortalecer la gobernanza del territorio en todos los niveles.

También tenemos que ser serios en el diseño de los planes de ordenamiento territorial y ser consecuentes, alinear las políticas fiscales y de desarrollo con nuestros objetivos ambientales. En el centro de estas discusiones sobre deforestación está nuestro sistema de titulación, tenencia y propiedad de la tierra. Cómo vamos a seguir construyendo y mejorando carreteras, pues a la par de  estas inversiones hay que fortalecer el sistema de verificación y monitoreo de los ecosistemas naturales e igualmente modernizar el marco fiscal para que resulte más barato mantener las productividad de zonas agrícolas ya establecidas que abrir nuevas tierras.

 

*Bióloga, magister en conservación forestal y doctora en geografía.  Directora del grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas ECOLMOD de la Universidad Nacional de Colombia y representante para Latinoamérica de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal en el área de Bosques y Ecología del Paisaje.

 

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