LA DEFENSA NACIONAL REFUNDIDA | Razón Pública

LA DEFENSA NACIONAL REFUNDIDA

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El gasto público en defensa y seguridad es una inversión cuyo mayor rendimiento se produce cuando no es necesario aplicarlo. La frase es el comienzo de una discusión académica, generalmente larga y entusiasta. En la opinión pública la visión predominante es la contraria. Los estrategas de café preguntan con frecuencia para que sirven los equipos de defensa si pueden pasar su vida útil sin ser usados en situaciones reales de conflicto. La única respuesta es: sirven para “estar ahí” y los problemas comienzan con frecuencia por “no estar ahí”. Si no se utilizaron en combate, cumplieron su misión con éxito.

En Colombia el gasto en los equipos de defensa de alto costo tiene un comportamiento espasmódico. Casi siempre se adquieren cuando aquellos que deben reemplazar ya han cumplido su tiempo de servicio y la defensa nacional se resiente. En esos casos, el gasto de comprar todo al tiempo, significa un desembolso mayor de recursos. Los desarrollos tecnológicos han hecho que esos equipos tengan costos que van en crecimiento exponencial. Otra cosa sería si se difiriera ese gasto de acuerdo con políticas de reposición periódica con una previsión clara de los procesos de obsolescencia.

Los comentarios anteriores vienen al caso, porque el equipamiento de las Fuerzas Militares en los renglones estratégicos está caminando en el filo de la navaja. La Armada Nacional y la Fuerza Aérea necesitan con urgencia recuperar sus capacidades operativas. La Armada ha estirado lo posible la vida útil de sus navíos mayores con un mantenimiento esmerado, pero esos procesos tienen un límite. Las cuatro fragatas y los cuatro submarinos piden reemplazo pronto. La Fuerza Aérea no da espera: sus cazabombarderos Kfir ya no pueden prolongar su vida útil. No se fabrican desde hace décadas y no se consiguen los repuestos que requeriría un mantenimiento, que, por otra parte, no tiene sentido alguno. El Ejército, por su parte, requiere renovación de equipos básicos, mantenimiento de los existentes y preservación de su tamaño, porque cumple misiones de control territorial y de soporte del Estado local.

La emergencia no se soluciona ordenando unas compras como si fueran electrodomésticos hogareños cuyo manejo se aprende en cinco minutos. El asunto es complejo: comprar, o, como en el caso de la Armada, fabricar localmente parte de estos equipos, es un proceso de años, desde cuando se encarga el material hasta el momento de la entrega y más allá, hasta cuando culmina el entrenamiento de tripulantes, el de los técnicos de mantenimiento y el reemplazo de máquinas y utillaje en general, necesarios para la tarea. Muchas veces la necesidad se extiende a modificaciones en la infraestructura de las bases y al cambio de doctrinas operacionales. Desde cuando se encarga un submarino, hasta cuando llegue a operar con seguridad en manos nacionales, puede transcurrir un período de seis años. Para poner un solo ejemplo.

Hoy, la Armada Nacional tiene en vilo el proyecto de fabricación local de una fragata que no solo responde a las necesidades de reposición; también implica desarrollo tecnológico para COTECMAR y rentabilidades crecientes, por cuanto amplía las capacidades de los astilleros para dar respuesta a una demanda creciente de fabricaciones y servicios en el ámbito del Caribe, además de lo que significa en ciencia, tecnología y autonomía nacionales. A su vez, la Fuerza Aérea no puede esperar más por una definición de los equipos de superioridad aérea que requiere y por un plan de transición para cubrir el tiempo requerido hasta la puesta a punto de las capacidades renovadas.

El asunto no es trivial. Los espacios marítimos nacionales no pueden estar sin vigilancia, tanto por amenazas externas como internas, ambientales y de represión del tráfico de estupefacientes. El control del espacio aéreo es una de las claves mayores de la seguridad nacional: ha sido un contribuyente indispensable en los conflictos internos, clave en la lucha contra el crimen organizado transnacional, garantía de soberanía e independencia en lo internacional y apoyo invaluable para la integración del territorio colombiano.

Se expresó al comienzo de esta nota que los problemas comienzan por “no estar ahí”. La alusión es a la capacidad integradora de la fuerza. Cuando un Estado se debilita en su defensa nacional y en sus capacidades de interior y justicia, se estimulan las amenazas latentes. Se vive y se siente en la lucha contra el crimen. Se debilitan las capacidades de negociación y de influencia en la órbita internacional, la independencia peligra y la soberanía se resiente. El refrán “del árbol caído, todos quieren hacer leña” se cumple al pie de la guerra.

Se presenta para el Estado colombiano una etapa de confrontación o de negociación para superar los conflictos internos: ya la historia no da espera. En uno u otro caso, es necesario fortalecerse. Las amenazas internas (que también tienen tentáculos en el exterior) lo exigen para combatir, o para negociar de una manera en la que sea creíble la superioridad del Estado. En uno y otro caso es necesario potenciar la defensa y la seguridad. Negociar en estado de debilidad es “entregar la bandera”.

Acerca del autor

Armando Borrero

Cofundador de Razón Pública.

Sociólogo, Especialista en Derecho Constitucional, Magíster en Defensa y Seguridad Nacional. Se ha desempeñado como Consejero Presidencial para la Defensa y Seguridad Nacional. Profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

2 comentarios

Armando Borrero

Escrito por:

Armando Borrero

Cofundador de Razón Pública. Sociólogo, Especialista en Derecho Constitucional, Magíster en Defensa y Seguridad Nacional. Se ha desempeñado como Consejero Presidencial para la Defensa y Seguridad Nacional. Profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

2 comentarios de “LA DEFENSA NACIONAL REFUNDIDA

  1. Clara, real y actual radiografía de la crítica situación de las capacidades de defensa y seguridad de la Nación. La falta de conciencia de los gobiernos, es la responsable de la actual incapacidad nacional para asegurar la soberanía, defensa y seguridad de la Nación, tanto frente a amenazas externas como internas. Excelente artículo!!

  2. Excelente es la realidad del momento que espera el Mindefensa y Gobierno en definir lo que se puede comprar son y muestran lo que desean con vemencia para debilitar las Fuerzas Militares

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