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La Cumbre de Cartagena: los escenarios posibles

Escrito por Diego Cardona
Diego Cardona Cumbre Americas

Diego Cardona Cumbre Americas

diego cardonaEl incendio que alguien intentó prender parece apagado. En un mundo multilateral, las cumbres son necesarias y exigen el consenso. Una lectura desde la fría lógica de los intereses de los 35 países involucrados lleva a una conclusión simple: Cuba no estará en Cartagena, pero muy probablemente sí en la próxima Cumbre de las Américas, dentro de cuatro años.

Diego Cardona *

Diego Cardona Chavez y Santos

El mundo cambió: ni bipolar ni unipolar

La próxima Cumbre de las Américas se celebrará entre el 14 y el 15 de Abril en Cartagena de Indias. Desde hace un año los países participantes han venido negociando textos y compromisos, y también desde hace varias semanas han venido avanzando reuniones múltiples de sectores de la sociedad civil; se prepara igualmente un encuentro empresarial. Sin embargo, para la opinión pública, el tema de las últimas semanas ha sido la discusión sobre la participación de Cuba en el proceso.

Diego Cardona Bill Clinton Estas Cumbres nacieron en 1994, por iniciativa de la administración Clinton. Ya había caído el muro de Berlín y la Guerra Fría había terminado oficialmente.

Recordemos que estas Cumbres nacieron en 1994, por iniciativa de la administración Clinton. Ya había caído el muro de Berlín, se había producido el comienzo de la gran transición en la vieja Unión Soviética, y estaban cambiando los gobiernos de Europa Oriental. La Guerra Fría había terminado oficialmente en el centro del sistema mundial. Había, al parecer, un espacio para retomar el ritmo de las relaciones interamericanas.

A partir de ese momento, se fueron desarrollando dos grandes corrientes de pensamiento entre los analistas y los practicantes de la política internacional:

  • Por una parte, los que asumían que Occidente era ya hegemónico, pues “había ganado laTercera Guerra Mundial”, la Guerra Fría.
  • Y por otra, la aceptación de la emergencia de la sociedad civil, deuna opinión pública interesada en temas internacionales diferentes de la confrontación Este–Oeste, del impulso renovado a los derechos humanos, y de la importancia de los temas sociales en la agenda internacional.

Las Cumbres y el sistema interamericano

Las Cumbres de las Américas no nacieron dentro del marco de la Organización de Estados Americanos (OEA). De hecho, esta organización no estuvo presente en su concepción y organización inicial. Solo meses después, por iniciativa de varios países de la región, se le fueron atribuyendo a la OEA algunas funciones de seguimiento y eventual apoyo técnico en relación con las Cumbres.

Diego Cardona cumbresLas Cumbres de las Américas no nacieron dentro del marco de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Avanzando los noventa, se vio que la radicalización de algunos sectores en Estados Unidos frente al tema cubano solo produjo un efecto: que los países europeos, México y Canadá, se convirtieran en los principales inversionistas extranjeros en la isla y que la política del embargo por parte de Estados Unidos probara ser absurda —en parte, aunque no solo por ello— por ineficaz y anacrónica.

Más que consideraciones generales de política, en el asunto ha pesado mucho la influencia del lobby cubano de Florida, que incluso puede haber definido en su momento el resultado electoral de la primera elección que llevó a Bush-hijo al poder.

Con la llegada del nuevo siglo, se puede constatar la existencia de tres corrientes en nuestro continente:

  • Por un lado, sectores políticos y gubernamentales con un modelo de apertura, inserción internacional, competitividad, disminución del poder del Estado frente a los sectores de la producción, y énfasis en libertades políticas y económicas.
  • Por otro lado un sector de izquierda que prefiere aumentar el poder del Estado, que tiende a reducir las iniciativas individuales y la propiedad privada sobre sectores estratégicos, que es proteccionista frente al exterior, y adverso a los acuerdos de libre comercio.
  • Finalmente, un sector intermedio, de centro, de corte cercano a la social-democracia, que habla de la importancia crucial de las polticas sociales, en un marco de libertades públicas y económicas.

De manera que el contexto continental ha cambiado: las diferencias ideológicas han renacido y no resulta realista ni sano negarlas. Frente a las posiciones extremas e intolerantes —y por ende anti-democráticas— no cabe reeditar la Guerra Fría en el continente.

El tema cubano es un asunto sustancial para muchos. Suponer que Cuba no puede participar en las Cumbres porque su sistema político y su visión de la economía son diferentes a los del resto de los países del continente, es desconocer que hay otro grupo de países que -con el mismo argumento – no podrían ser parte del proceso.

Con esa argumentación resucitaría la Guerra Fría en el continente. ¿Se quiere volver a tiempos de bárbaras naciones? ¿O deberíamos excluir a China del sistema mundial, porque su sistema político es diferente? ¿O nos autoexcluímos nosotros mismos?

El margen de maniobra y la oposición de Estados Unidos

Son varios los escenarios que se abren en relación con el tema cubano. Su gobierno ha manifestado no tener interés en la OEA. Pero quisiera estar en las Cumbres de las Américas. Es claro que una Cumbre llamada “de las Américas” debe contar, en la medida de lo posible, con todos los actores del continente.

Sin embargo,existe para Cartagena un problema de procedimiento: el país anfitrión de una Cumbre (cualquiera que ella sea en el mundo), puede invitar a quien desee, dentro de ciertos parámetros, pero esa invitación aplica solo para algunos actos protocolarios.

No puede hacerlo para otorgar unilateralmente una plena participación en la reunión: se requiere el consenso de todos los miembros de la misma. Las reglas de la Cumbre de las Américas (como las de CELAC, UNASUR, CAN, Mercosur o el Sistema Centroamericano), son las del consenso, que para el caso equivale a la unanimidad o por lo menos a que no exista oposición evidente de ningún país miembro. Es una regla democrática sagrada en todos esos foros internacionales.

Diego Cardona Cuba El presidente Santos en Cuba, donde se reunió con los presidentes de Cuba y Venezuela.

La diplomacia colombiana hizo lo debido: mostrar su disposición a invitar a Cuba, y efectuar las gestiones para que los demás países se lo permitieran. Hechas las consultas, era clara la disposición del gobierno cubano para asistir, y el acuerdo expreso o tácito de los demás países. Un país (Estados Unidos) indicó que no podía sumarse a ese consenso. Como el interés natural de Cuba sería participar plenamente en la reunión, y no solo en algún acto protocolario, obviamente la invitación formal no podía producirse para este año.

Sabido es que el presidente Obama está en plena carrera por la reelección en su país. Faltan solo algunos meses para que dicho proceso se defina, y pese a las encuestas favorables, el resultado final será posiblemente reñido. Cada voto cuenta al parecer y estados como Florida tienen un número importante de delegados. El margen de maniobra del presidente Obama es por lo tanto muy reducido en este momento.

Era previsible que el asunto de la participación cubana en la Cumbre de las Américas tuviera la oposición de Estados Unidos por razones que no tienen que ver con la democracia o con las prioridades de la política exterior, sino con la politica interna, y en especial, con el proceso electoral. 

Sin Cuba, por ahora

Dado que existe un número importante de países — más de un cuarto de los 35 Estados del continente — con un modelo económico y político diferente del resto y si se quiere mantener el espacio de las Cumbres de las Américas, lo procedente es que todos reconozcan que el mundo efectivamente cambió desde los noventa y que es necesario trabajar tomando en cuenta las diversidades de modelos existentes en el Hemisferio.

Pero si los países del ALBA decidieran no asistir a la Cumbre de Cartagena, con ello efectivamente darían un golpe importante a la Cumbre y al sistema de Cumbres, pero paradójicamente estarían dinamitando los consensos de la CELAC, recién creada.

También estarían enviando una señal muy compleja para la marcha de las relaciones bilaterales en el continente, dando la razón a quienes preferirían una política de confrontación en lugar de la aproximación y el pragmatismo. Sería algo semejante a la política de pegarse un tiro en el pie para mostrar disgusto por las acciones de otros, en este caso por la política exterior de Estados Unidos. Desde esa perspectiva, es altamente probable que dichos países decidan continuar en el proceso.

Subsiste la probabilidad de que un país no asista a la Cumbre. Si alguno de ellos decide no asistir, asistirían los demás y por lo tanto se estaría perjudicando a sí mismo: por una actitud solitaria en el continente, por pérdida de su capacidad de lobby con otros actores continentales, incluidos Centroamérica y el Caribe insular; también por el impacto sobre sus relaciones bilaterales. Si existe suficiente madurez y cabeza fría en la toma de decisiones, es baja la probabilidad de que tal situación se produzca.

Mucho más que la foto

El escenario más probable es:

  • que la Cumbre tenga lugar con la presencia de los 35 países previstos, incluyendo por supuesto a los del ALBA.
  • que se discuta en la sesión privada de Jefes de Estado y de Gobierno el tema de la participación de Cuba en las siguientes reuniones;
  • que se aborde de manera franca y abierta el tema de la necesaria evaluación de la política anti–drogas.
  • que seguramente se protocolicen avances sobre los cinco temas previstos y negociados de antemano por los equipos técnicos: lucha contra la pobreza y la inequidad; desastres naturales; integración física; acceso a tecnologías para la educación y formación; y finalmente, seguridad ciudadana.

Obviamente habrá lugar a múltiples reuniones bilaterales y de grupos, en especial entre dignatarios que no tienen oportunidad de encontrarse con frecuencia. Finalmente, también habrá una foto oficial, pero no hay que dejarse engañar por las apariencias: una Cumbre de esta naturaleza es mucho más que la foto que habitualmente registran los medios.

* Antropólogo e internacionalista.

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