La crisis del autodenominado Estado Mayor Central de las FARC
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La crisis del autodenominado Estado Mayor Central de las FARC

Escrito por Sebastián Zuleta

Foto: Acacías web

Lo interlocutores armados del gobierno también enfrentan desafíos internos para hacer la paz. El caso de esta disidencia de la FARC así lo muestra.

Sebastián Zuleta*

Una crisis previsible

Desde el anuncio de la instalación de las negociaciones entre el gobierno nacional y el autodenominado Estado Mayor de las FARC (en adelante EMC-FARC), surgieron dudas sobre el origen de la organización, su voluntad de paz, el tipo de sus reivindicaciones y, especialmente, sobre su unidad de mando.

Si bien el 16 de abril de 2023 tuvo lugar un evento público en las Sabanas del Yarí, Caquetá, donde el EMC y su comandante, ‘Iván Mordisco’, anunciaron el comienzo de las negociaciones con el gobierno nacional, dicho evento estuvo precedido por una reunión de los mandos de diversas organizaciones disidentes, donde se acordó emitir un mensaje de cohesión interna y mando coordinado.

En el marco de dichas negociaciones se conformó una delegación del EMC-FARC para adelantar los diálogos con el gobierno nacional. En esta delegación se intentó dar asiento a todas los grupos que conforman dicha organización con el objetivo de fomentar una cohesión interna y el reconocimiento de una línea de mando que para dicho momento y aún en la actualidad, están en entredicho.

El reconocimiento del carácter político otorgado a esta organización por el gobierno nacional (facultad establecida en la Ley 2272 de 2022 o “Ley de Paz Total”) para entablar un proceso de negociación que conlleve a un acuerdo político que le pusiera fin a dicha organización como expresión armada, puede considerarse como un error estratégico donde se le otorgaron incentivos a una serie de estructuras armadas para que se congregaran bajo un mando único, liderado por alias ‘Iván Mordisco’.

Para un sector importante de las estructuras que conforman el EMC-FARC es indispensable retornar a las negociaciones con el gobierno con un cese al fuego a nivel nacional, mientras que otras estructuras consideran que el proceso debe regionalizarse, incluyendo ceses al fuego focalizados regionalmente.

En ese momento, se estimaba que el autodenominado EMC-FARC estaría conformado por 15 estructuras, 7 subestructuras y 6 comisiones. Con el reconocimiento de su presunto carácter político, el EMC ha intentado consolidarse siguiendo la trayectoria de sus antecesores, incluyendo la conformación de “Bloques” (Bloque Jorge Suárez Briceño, Bloque Magdalena Medio, Bloque Occidental Comandante Jacobo Arenas, entre otros). 

El EMC tendría alrededor de 3.500 miembros, entre hombres en armas y redes de apoyo, con presencia en 22 departamentos y 173 municipios.

A pesar de los esfuerzos del gobierno nacional por establecer una negociación con esta organización, ha quedado en evidencia que el EMC-FARC es una especie de “federación” de grupos con intereses, repertorios de violencia y niveles de coordinación o autonomía distintos que les permiten crear alianzas tácticas o enfrentamientos con otras organizaciones según el contexto y los intereses geográficos específicos.

El acuerdo parcial para un cese al fuego bilateral entre el gobierno y el EMC-FARC ha sido el elemento que ha permitido develar las falencias de dicha organización para consolidar un mando unificado. 

La escalada violenta emprendida por los frentes Dagoberto Ramos y Jaime Martínez del Bloque Comandante Jacobo Arenas, que operan en el departamento del Cauca, hizo tambalear el acuerdo de cese al fuego, obligando al gobierno nacional a suspenderlo en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca. 

Lo anterior, sumado a la ausencia de alias “Sebastián Martínez” y alias “Gafas”—quienes representan a las estructuras del Cauca—en los últimos ciclos de negociación dejaron entrever lo que era previsible: una crisis interna de la organización y las dificultades para consolidarse como una organización armada con una estructura de mando unificada.

Como lo reconoció recientemente en una entrevista el nuevo jefe de la delegación del EMC-FARC para los diálogos con el gobierno nacional, Alexander Mendoza, alias “Calarcá Córdoba”: Pues sí se venían dando unas contradicciones, unos problemas internos debido a diversos motivos, pero creo que hasta ahora no habían sido contradicciones antagónicas, sino que se podían amolar, afinar.” 

Foto: Alto Comisionado para la Paz - El acuerdo parcial entre en gobierno y el Estado Mayor Central ha expuesto las falencias de esta organización para consolidar un mando unificado.

La reacción de ‘Iván Mordisco’

Si bien hasta la fecha se reconocía el mando de Iván Mordisco sobre el autodenominado EMC-FARC, la crisis del cese al fuego y las contradicciones entre algunas estructuras de dicha organización pusieron en entredicho el lugar de este líder.

En un video reciente, Iván Mordisco reconoció las dificultades mencionadas, pero mostró su intención de continuar negociando con el gobierno nacional bajo dos premisas o estrategias: desarrollar unos diálogos específicos para el Cauca que involucren a las autoridades locales y reinstalar el cese al fuego bilateral con el gobierno a nivel nacional.

Fuentes consultadas cercanas a la organización EMC-FARC han asegurado que la crisis interna es tan profunda que la relación y la comunicación entre alias ‘Calarcá Córdoba’ e ‘Iván Mordisco’ están completamente rotas. 

Los comentarios de algunos comandantes y mandos medios partidarios de continuar con la negociación excluyendo a las estructuras del Cauca han llevado a otros mandos a expresar su apoyo a las estructuras del Cauca y la necesidad de volver a una negociación con todas las estructuras y con un cese al fuego a nivel nacional. Esto marca una ruptura fundamental de cara al proceso de negociación.

Como resultado de esta situación, alias ‘Iván Mordisco’ intentó promover una suerte de reconciliación entre los comandantes de las estructuras que hoy se encuentran enfrentadas por sus posiciones divergentes frente a la negociación con el gobierno nacional.

Sin embargo, dicha reunión que se había convocado para tener lugar en San Vicente del Caguán con la presencia de los comandantes citados, no pudo desarrollarse porque algunos de estos mandos no quisieron asistir. 

Esta situación constituyó otra clara señal sobre las dificultades que tiene ‘Iván Mordisco’ para ejercer un verdadero mando y control sobre las estructuras que conforman el autodenominado EMC-FARC.

A pesar de los esfuerzos del gobierno nacional por establecer una negociación con esta organización, ha quedado en evidencia que el EMC-FARC es una especie de “federación” de grupos con intereses, repertorios de violencia y niveles de coordinación o autonomía distintos que les permiten crear alianzas tácticas o enfrentamientos con otras organizaciones según el contexto y los intereses geográficos específicos.

En este sentido, la respuesta de ‘Iván Mordisco’ frente a esta situación es una estrategia para mejorar las relaciones y la percepción frente a las comunidades del Cauca y crear escenarios de diálogo regional, que le permitan consolidar su mando y dar por terminada la controversia con las estructuras que allí operan.

El gobierno debe tomar decisiones

En conclusión, el EMC-FARC atraviesa una crisis previsible derivada de su débil proceso de consolidación como una organización armada con un mando unificado.

Para un sector importante de las estructuras que conforman el EMC-FARC es indispensable retornar a las negociaciones con el gobierno con un cese al fuego a nivel nacional, mientras que otras estructuras consideran que el proceso debe regionalizarse, incluyendo ceses al fuego focalizados regionalmente.

Las propuestas están sobre la mesa. Ahora debe el gobierno nacional tomar decisiones si quiere mantener vigente el proceso de negociación con una organización unificada bajo el mando de ‘Iván Mordisco’ o si, por el contrario, intentarán apostarle a escenarios de diálogo regionales en el Suroccidente del país.

Independientemente de lo anterior, es evidente que la negociación atraviesa su crisis más profunda y no parece viable, en el corto plazo, que el EMC-FARC logre consolidarse como una organización bajo un mando unificado que permita avanzar en un solo escenario de negociación.

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