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La construcción del Putumayo como una zona de frontera

Escrito por Javier Revelo
Portada del libro en reseña.

Portada del libro en reseña.

Javier ReveloUn libro que muestra cómo la construcción de una vía amazónica (el llamado “trampolín de la muerte”) es a la vez un proyecto de formación de Estado y de constitución de la frontera, en el cual se ha empleado violencia física y simbólica.

Javier Revelo Rebolledo*

Frontier Road. Power, History, and the Everyday State in the Colombian Amazon
Simón Uribe
John Wiley & Sons, Ltd
2017, 279 págs.

El trampolín de la muerte

Si bien entre Pasto y Mocoa hay apenas 148 kilómetros, el viaje por carretera se demora cinco horas –como mínimo y con suerte–. Hasta hace dos décadas, esa vía era la única forma de entrar al Putumayo y su trazado es tan peligroso que los habitantes de la región la conocen como “el trampolín de la muerte”.  

Apoyándose en un estudio etnográfico, político e histórico de esta vía, el profesor Simón Uribe propone interesantes reflexiones sobre el papel del Estado en la producción y el mantenimiento de la frontera amazónica.

Sí, el Estado no está ausente en el Putumayo, sin embargo, su incorporación se ha hecho de forma excluyente e incluso violenta.

El mal estado de la vía, los conflictos de uso, y los debates relacionados con su origen y cambio, según el autor, ilustran la inclusión excluyente de la región amazónica dentro del orden estatal.

De la ausencia estatal a la inclusión excluyente

El libro de Uribe propone que esta vía es una herramienta concreta, que ha permitido la incorporación de la región amazónica dentro del orden estatal como una frontera geográfica y política.

Sí, el Estado no está ausente en esta región, sin embargo, su incorporación se ha hecho de forma excluyente e incluso violenta (inclusión excluyente). Para desarrollar su estudio, el autor se enfoca principalmente en dos momentos históricos:

  • la concepción y construcción de la vía, y
  • los debates contemporáneos sobre su uso político y espacial.

La primera parte del libro analiza la concepción y construcción de la vía, lo cual ocurrió entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. En esta época –comenta el autor–  la región amazónica fue construida como una frontera susceptible de ser apropiada para promover la civilización de los “salvajes”, el aprovechamiento de los recursos y la defensa de las fronteras nacionales.

Quien mejor articuló esta visión –como empresario, explorador, militar y presidente– fue Rafael Reyes. Para él, los proyectos de infraestructura hacían parte de la misión civilizatoria del Estado. Por esa razón, propuso construir el camino en cuestión, lo cual se hizo finalmente bajo el liderazgo de los frailes capuchinos.

Además de la violencia simbólica ligada al discurso civilizatorio, en la construcción de la vía se ejercieron múltiples actos de violencia física. Entre otras cosas, se impulsó la ruptura de la cordillera con dinamita, se usurparon las tierras que pertenecían a comunidades indígenas y se obligó a los nativos a trabajar forzosamente en la construcción.

Debe entenderse que la región amazónica es diversa y que el Putumayo, en materia de megaproyectos de infraestructura, es una excepción.

La segunda parte del libro de Uribe se enfoca en los conflictos de las últimas décadas asociadas con la remodelación de la carretera, la cual consiste en construir una variante al “trampolín de la muerte” dentro de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA).

Esta parte, más etnográfica que histórica, analiza el nuevo megaproyecto y plantea que la violencia simbólica y física persiste y que la condición fronteriza de la región amazónica se sigue afirmando. Esta parte estudia los esfuerzos infructuosos (en ocasiones contraproducentes) del Estado para gobernar las zonas aledañas a la variante.

Diversidad y cambio: dos factores poco estudiados

Putumayo.
Putumayo.  
Foto: Alcaldía de Mocoa

A pesar de sus valiosos aportes, el libro puede ser criticado por no considerar de manera suficiente la diversidad y el cambio de la región amazónica.

El subtítulo indica que el lector se encontrará con un estudio sobre “el poder, la historia y el Estado colombiano en la amazonia colombiana”. Pero el libro se basa únicamente en el estudio riguroso del camino que va de Pasto a Mocoa y, con esto, pretende hacer generalizaciones sobre toda la región amazónica.

Estas generalizaciones son insuficientes puesto que el comportamiento del Estado en el Putumayo no es la regla: no en todos los departamentos la condición de frontera ha sido construida mediante el impulso de vías. Además, el autor saca conclusiones a partir de los conflictos surgidos en torno a la vía, sin considerar que tres de los seis departamentos de la región (Guainía, Amazonas y Vaupés) no están conectados hoy con la región andina por medio de una carretera.

Más aún, la situación del Putumayo es incluso diferente a la de otros departamentos que, como el Caquetá, también están conectados por carretera. Así, en el Caquetá el papel de los capuchinos fue mucho menor que en Putumayo y el camino que conecta al departamento con la región andina no ha sido una prioridad identificada por la IIRSA.

Debe entenderse entonces que la región amazónica es diversa y que el Putumayo, en materia de megaproyectos de infraestructura, es una excepción.

Además de diversa, la región es también cambiante. Sin embargo, el libro concluye que el proyecto civilizatorio del Estado en la región, a pesar de algunos cambios menores, ha sido “inmutable”.

Uribe dice muy poco sobre lo ocurrido entre los dos principales momentos históricos estudiados. Con ello no solo desconoce la importancia de un sinnúmero de transformaciones –por ejemplo, la colonización agraria, la extracción de petróleo, el fin de la misión capuchina, la llegada de la coca–, sino que desaprovecha el potencial teórico ligado a la historia política de la región.

Ahora bien, incluso si se acepta el carácter inmutable de la condición de frontera, es todavía necesario estudiar por qué, a pesar del paso del tiempo, todo se mantiene igual. Para entenderlo habría que preguntarse cuáles son los mecanismos concretos mediante los cuales la condición de frontera se ha reproducido con tanto éxito.

En balance

La tesis según la cual la frontera amazónica es una parte importante en el mantenimiento del orden estatal no es nueva. El mismo autor lo reconoce al plantear que quien mejor ha articulado esta idea en nuestro contexto ha sido Margarita Serje en El revés de la nación.

Según Uribe, la violencia simbólica y física en la región parece persistir inmutable desde el siglo diecinueve.

El aporte real del libro radica, en cambio, en su enfoque teórico. Simón Uribe, en lugar de limitarse únicamente al estudio de las representaciones inmateriales sobre la frontera –es decir, a estudiar los discursos y los imaginarios sobre la región, como lo hace Serje– introduce elementos materiales asociados con la construcción y el desarrollo de la vía. Aun así, el autor no ignora por completo el papel de estas representaciones y las complementa con el estudio de los conflictos concretos asociados con la construcción de la vía.

En conclusión, este libro es sin duda fundamental para comprender el papel del Estado y la violencia asociada con su construcción en la región amazónica. Gracias al rigor del trabajo de archivo, a la profundidad de la etnografía, a la agudeza de las reflexiones teóricas y a la calidad de la escritura es muy probable que este libro se convierta en un nuevo hito en los estudios críticos sobre el Estado en Colombia.

* Candidato a doctor en Ciencia Política de la Universidad de Pennsylvania.

 

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