La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)

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La IX Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC se reúne en medio de la incertidumbre mundial por las políticas comerciales de Estados Unidos. La CELAC, que funciona desde diciembre de 2011, trata de recoger esfuerzos previos como, por ejemplo, del Grupo de Río y de la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo. Además, trata de unir a los 33 países miembros en un foro que los ayude a superar precariedades de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA), percibida como alineada con los intereses estadounidenses. Por eso, la creación de la CELAC fue vista como un paso adelante en el sentido de crear un espacio propio, sin el control de potencias extrarregionales, para que sus miembros puedan coordinar políticas y estrategias que fortalezcan su cooperación en favor del desarrollo y la integración comercial.

Desde la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la CELAC se ha propuesto hacer acuerdos y crear espacios regionales autónomos que le permitan superar la dependencia externa, en especial de Estados Unidos, fortaleciendo la integración y autonomía regional. Pero esos esfuerzos de coordinación política y económica se vieron afectados por cambios políticos internos en varios países miembros, y por presiones externas.

La CELAC ha realizado sus cumbres anuales, desde que se creó, salvo en 2022. La cumbre en 2025, fortaleciendo la integración regional de ALC debe hacerle frente a problemáticas como el cambio climático, la migración, etc. Las diferencias internas han estado siempre presentes en asuntos como las estrategias y visiones económicas y comerciales entre sus países miembros, así como sobre la mejor manera de posicionarse ante socios claves de Estados Unidos, Europa, China, Rusia, etc. Es decir, ahora se requieren esfuerzos para que esa heterogeneidad no le siga impidiendo actuar con una agenda compartida, y operar no sólo como foro político y diplomático sino también en favor de la efectiva integración económica regional.

Igualmente debe hacerle frente a las diferencias ideológicas que pesan pues los gobiernos de la región, que más han impulsado el desarrollo de la CELAC, han sido los vistos como de izquierda o progresistas; y los de derecha más bien han expresado indiferencia, recelo, rechazo. Por ejemplo, el gobierno de Jair Bolsonaro, en 2020, decidió retirarse de la CELAC, Brasil retornó en 2023 con el gobierno de Lula da Silva; y ahora se han ido alejando los gobiernos de Javier Milei en Argentina y de Santiago Peña en Uruguay. En la IX Cumbre de la CELAC participaron pocos Jefes de Estado -Lula da Silva de Brasil, Luis Arce de Bolivia, Leslie Voltaire de Haití, Claudia Sheinbaum de México, Gustavo Petro de Colombia, Bernardo Arévalo de Guatemala, Yamandú Orsi de Uruguay, Miguel Díaz-Canel de Cuba, Xiomara Castro de Honduras.

Para atender lo que señalan desde varios países, estudiosos del tema muestran que la CELAC no puede seguir siendo una institución limitada a comunicados y cumbres, debe ayudar efectivamente a la integración productiva, económica y del comercio regional, lo que le exige abordar y resolver las diferencias políticas y construir consensos internas básicos para avanzar. Ojalá lo haga a partir de los próximos eventos previstos. Como el del 13 de mayo 2025 en Beijing, que será de la CELAC  y China, como se confirmó en la Cumbre de Cancilleres CELAC 2025; y la IV cumbre CELAC – Unión Europea, en noviembre. También se discute el fortalecimiento de la Estrategia Colombia – África 2022-2026, la promoción del reconocimiento integral de los pueblos afrodescendientes en el Sistema de Naciones Unidas y, los efectos de los nuevos aranceles estadounidenses.

Responsabilidades y vocerías internacionales que asume Colombia 

Para Colombia es clave responder a fondo a todas esas tareas, ahora bajo su responsabilidad. En la cumbre de 2025, realizada en abril en Tegucigalpa, Honduras, Colombia asumió, por 1 año, la presidencia pro-tempore de la CELAC y debe ayudar a lograr que se consolide, a partir de procesos concretos entre sus miembros, en medio de la convulsión diplomática y comercial generada por Donald Trump.

Gustavo Petro, al asumir esa tarea, en el último año de su presidencia de Colombia, pidió que se trabaje de manera conjunta con el objetivo de fortalecer la unidad y cooperación regional que no puede seguir siendo una aspiración; sino convertirse en una hoja de ruta común; además, pidió empezar, en particular, buscando que se superen los bloqueos sobre Cuba y Venezuela. Y ha anunciado que prioriza dos ejes, la integración comercial -dado que ahora es solo del 15%- y la interconexión energética, para reforzar la integración a través del multilateralismo latinoamericano y caribeño.

Este año 2025, Colombia también tiene otras responsabilidades internacionales, lidera la Alianza del Pacífico, la Comunidad Andina de Naciones (CAN); recibirá el 30 de mayo, en Montería, la Asociación de Estados del Caribe (AEC); y se ha postulado a Laura Gil, actual embajadora de Colombia en Austria, como secretaria general adjunta de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para el periodo 2025-2030. Todas esas tareas obligan a Colombia a acercarse aún más, a la región latinoamericana y caribeña, a la que pertenece. Y el presidente Petro ha insistido en que es necesario enfocar la atención y acción nacional en los departamentos que hacen parte de esas regiones, no sólo ante el incremento en el narcotráfico, la piratería, el tráfico de personas y la pesca ilegal; sino también en una perspectiva de integración. Clave, cumplir todas esas tareas.

Acerca del autor

Socorro Ramírez
socorro@razonpublica.org.co | + posts

* Cofundadora de Razón Pública. Doctorada en Ciencia Política; magíster en relaciones internacionales; magíster en análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos; licenciada en historia. Profesora emérita y jubilada de la Universidad Nacional de Colombia en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), de la maestría de estudios del Caribe en la sede Caribe de la UN. Ha desarrollado la línea de investigación, docencia y extensión “Fronteras, vecindad e integración”. Coordina el Grupo Académico Colombia-Venezuela y el programa Colombia-Ecuador. Autora de numerosas publicaciones.

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Socorro Ramírez

* Cofundadora de Razón Pública. Doctorada en Ciencia Política; magíster en relaciones internacionales; magíster en análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos; licenciada en historia. Profesora emérita y jubilada de la Universidad Nacional de Colombia en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), de la maestría de estudios del Caribe en la sede Caribe de la UN. Ha desarrollado la línea de investigación, docencia y extensión “Fronteras, vecindad e integración”. Coordina el Grupo Académico Colombia-Venezuela y el programa Colombia-Ecuador. Autora de numerosas publicaciones.

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