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La cartilla sobre educación sexual, o la homofobia disfrazada de argumento

Escrito por Ana María Ferreira

La senadora liberal Vivian Morales.

¿Cómo puede entenderse la queja de que en Colombia se está intentando imponer una “ideología de género”? ¿En qué consistiría la ideología de género? ¿Es este un reclamo válido o es una nueva expresión de intolerancia?

Ana María Ferreira*

La heterosexualidad no es normal, solo es común”. 
(Dorothy Parker)

¿Qué es una ideología?

Hay personas que dicen: “yo no soy homofóbico, pero…”, “yo no soy racista, pero…”, “yo no soy machista, pero…”. Ese ‘pero’ es antipático y contradictorio y al final nos sirve para descubrir a las personas homofóbicas, racistas y machistas. Personalmente prefiero situarme en el otro lado: el que apoya los derechos de la comunidad LGBT sin ningún reparo, sin ningún pero.

Como profesora, y desde el campo de las ciencias sociales, no puedo menos que sentir un escalofrío de indignación cada vez que los defensores de una supuesta familia tradicional utilizan el concepto “ideología de género”.

Ideología es una palabra muy difícil de definir. Se utiliza en filosofía y en general en las ciencias sociales para explicar el conjunto de ideas o sistemas de pensamiento a través de los cuales vemos la realidad, aunque al mismo tiempo es algo mucho más complejo.

Uno de los intelectuales que abordó este tema fue Louis Althusser (1918-1990), quien pensó la ideología como una forma de control y represión por parte del Estado, pero implementada por instituciones como la iglesia y el colegio. Siguiendo a Althusser, pero también haciendo un trabajo comparativo, Terry Eagleton (1943-) escribió en 1988 Ideología: una introducción, donde afirma que la palabra ideología tiene en el lenguaje común una connotación negativa, como está ocurriendo en Colombia. Por ejemplo, a algunas personas se les acusa de hablar desde una ideología específica para decir que están sesgadas por sus creencias o posiciones políticas.

La ideología puede ser una imposición, pero no de una minoría a la sociedad en general, sino al contrario. 

Para Eagleton, por el contrario, la ideología tiene que ver con la definición de relaciones de poder, pero del poder que es utilizado -como en el caso de Colombia- para discriminar y sabotear las luchas fundamentales en una sociedad, como son las luchas por los derechos de la población LGBT. Eagleton piensa también que la ideología puede ser una imposición, pero no de una minoría a la sociedad en general, sino al contrario.

En los sucesos recientes en Colombia se acusa a los defensores de la tolerancia de estar imponiendo una ideología de género, como si no fueran precisamente los sectores de las distintas iglesias cristianas y los enemigos de la diversidad quienes imponen y no quieren dejar de hacer obligatoria su conservadora forma de ver el mundo.

La definición de Eagleton puede conectarse con la obra del filósofo Slavoj Zizek (1949-). Zizek también aporta una definición de ideología, mayormente desde el psicoanálisis de Jacques Lacan. Zizek es un escritor prolífico y tan popular en la academia como una estrella de rock. Para él, el término ideología ha sido entendido como una especie de lente que distorsiona la realidad, siendo casi lo opuesto de una mirada objetiva. Sin embargo, Zizek afirma lo contrario: que la ideología es el lente natural con el cual percibimos la realidad tal como es. Es la que nos permite ser libres, siendo la libertad una experiencia casi dolorosa, de la que la mayoría de personas se alejan.

Tal vez si las personas colombianas que salen a protestar contra la inclusión de género en los colegios se atrevieran a mirar sinceramente a las personas LGBT, se darían cuenta de que son –de que somos- seres humanos iguales, solo que maravillosamente diferentes.

¿Qué sería una ideología de género?

Pancarta de Colombia diversa.
Pancarta de Colombia diversa.
Foto: Colombia Diversa

Definitivamente la lucha de algunas organizaciones y personas en Colombia por el respeto y la inclusión de las personas LGBT no corresponde con la definición de ideología. Si yo soy una persona negra, no tengo una ideología de persona negra, o si tengo los ojos azules no tengo una ideología propia de la gente que tiene ojos azules, ya que ser negro, tener los ojos azules o ser gay, son cosas similares porque son cosas que no podemos escoger. Son partes constitutivas de lo que somos como seres humanos.

¿En dónde se encuentra entonces la ideología cuando se habla sobre género? Precisamente esta es la que dice que las niñas se deben vestir de rosado y los niños de azul; la que pregona la virginidad y la abstinencia como valores especialmente femeninos; la que propone que las niñas que juegan futbol son marimachos y los niños que lloran son afeminados; es la que cimienta la violencia doméstica donde los hombres son fuertes por naturaleza y los celos son una forma de amor.

La ideología de género es la que hace que a los niños que se identifican como LGBT o que son percibidos por sus compañeros como tales sean objeto de burlas, discriminación e incluso violencia física, precisamente en los espacios donde los niños y jóvenes deberían estar más seguros: su hogar y su colegio. Esta ideología es la que ocasiona que un esposo crea que puede pegarle a su esposa, es la que crea hombres que tiran ácido en la cara de un ‘amor’ no correspondido, es una fuerza contra la cual debemos educarnos y educar a los niños y niñas en Colombia

De este modo, las organizaciones e individuos que luchan día a día por defender la diversidad sexual y de género, son los que en últimas están luchando en contra de una ideología de género.

Sin argumentos

La Ministra de Educación Gina Parody.

La senadora liberal Vivian Morales.
Foto: Congreso de la República de Colombia

Sin embargo, hay que reconocer -y eso es lo más importante- que la discusión sobre las cartillas del Ministerio de Educación y el papel de la ministra Parody en avanzar hacia una educación más incluyente y tolerante, no es un asunto puramente intelectual. Realmente a casi nadie le importa qué es una ‘ideología de género’. De hecho, a casi nadie le interesa el contenido de las cartillas o cómo estas están fundamentadas en la Corte Constitucional.

Los argumentos utilizados por los defensores de una familia tradicional (como si tal cosa existiese) no son precisamente argumentos sino falacias. Una falacia es un argumento que aparentemente es válido pero realmente no lo es. Pretenden defender un derecho y una libertad, pero en efecto tratan de mantener una situación injusta y denigrante para algunos miembros de nuestra sociedad.

La discriminación y el matoneo son una triste realidad no solo en los colegios, sino en nuestra sociedad en general. Las marchas y la fuerte oposición contra las cartillas en los colegios están tratando de justificar precisamente estas formas de violencia.La discusión enfrenta entonces a la comunidad LGBT y a sus aliados con personas que quieren disfrazar su homofobia, sus miedos, su intolerancia y la discriminación con argumentos mentirosos.

La educación sexual en el colegio y desde edad temprana es fundamental

La educación sexual en el colegio y desde edad temprana es fundamental, no solo para construir una sociedad más tolerante, sino para que la relación de los jóvenes sea más positiva con su cuerpo. El sexo es algo que ocurre y que está presente en la publicidad, los medios de comunicación, las películas, en todas partes. La propuesta de la ministra de educación y de las organizaciones que trabajan por la población LGBT es simplemente abordar el tema y llevarlo al terreno de la salud y la tolerancia, para que sea parte de las conversaciones y la educación de nuestros niños y jóvenes.

Uno de los puntos fundamentales en esta discusión tiene que ver con el momento histórico que está viviendo Colombia. Una educación que enseñe a los niños a respetar a sus compañeros es trascendental en la construcción de una sociedad como la nuestra que tiene tantas heridas que sanar.

De igual modo, cuando un niño aprende sobre la diversidad sexual y de género no solo está aprendiendo sobre estos temas específicamente, sino que también está aprendiendo a ampliar su visión del mundo, a ver la realidad con los ojos más abiertos, a tratar de entender el mundo visto con otros ojos.

Recordemos por último que hablar, leer y aprender sobre los derechos de los indígenas, los afrocolombianos, las mujeres, los musulmanes o los gais, no nos convierte en indígenas, afrocolombianos, mujeres, musulmanes o gais. Lo que sí puede hacer, y de hecho es nuestra esperanza, es que podamos ver a las personas que no son iguales a nosotros como nuestros iguales, con los mismos derechos y oportunidades.

 

* Doctora en Literatura y Estudios Culturales de la Universidad de Georgetown. Es profesora en la Universidad de Indianápolis, donde enseña e investiga sobre América Latina. anaferreira1810@gmail.com

twitter1-1@annwenders 

 

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