La carta | Mauricio Jaramillo Jassir | "Paseo de la muerte"
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La carta

Escrito por Mauricio Jaramillo-Jassir

Cartas de autoridad

Las cartas colectivas son una forma democrática de expresar un punto de vista y poner sobre la mesa argumentos en discusiones fundamentales que requieran luces desde distintos ángulos. Sin embargo, la recientemente firmada por varios exministros y exvices de la salud es un desacierto y erosiona principios mínimos de la deliberación, esencia de la democracia moderna. Enumero los cuatro puntos más problemáticos de la carta, no con el ánimo de defender la reforma a la salud, sino en el afán de que circule información fiable al respecto apelando a mi derecho consagrado en el artículo 20 de la Constitución.

  1. Representatividad

El primer problema del mensaje consiste en la representatividad, pues generalmente las cartas colectivas suman voces representativas de un sector como academia, hinchas, asociaciones, gremios, sindicatos o ciudadanos, entre otros. En este caso, el común denominador es que los firmantes pasaron por el ministerio como directivos, y el mensaje apela a la autoridad de quienes tomaban las decisiones y conocen el sistema, pero no a la representatividad. La carta invoca la falacia de que los ex tienen razón porque fueron ministros y no porque esgriman argumentos de fondo para trasmitirlos al Congreso por la vía de los partidos políticos.

Al menos para quienes fueron ministros, no debería resultar difícil tener interlocución con partidos que hoy gozan de bancadas poderosas en el legislativo. Lo más grave de esta falacia es el elitismo, queda la sensación de que tienen la razón en su condición de expertos sin importar lo que se delibere en el Congreso. Podemos haber elegido a nuestros representantes, pero importa poco, sólo ellos en su sabiduría técnica entienden la complejidad de la discusión.  La anterior es una presunción alejada de la deliberación democrática donde todas las voces deben tener valor.

  1. ¿Dónde estaban los exministros y exvices estos años?

Como también resulta obvio, quienes estamos de este lado siguiendo los debates, nos preguntamos dónde estaban estos peritos cuando la gente era sometida al llamado “paseo de la muerte” o el acceso sólo se lograba a punta de tutelas, una figura nacida de la Constitución del 91, texto al que parte de la derecha colombiana la he hecho la guerra. Esto se menciona porque algunos exministros son parte de partidos políticos de esta corriente. Todos coinciden en que el sistema debe ser reformado, incluso quienes hoy están en la oposición, entonces nos repreguntamos ¿por qué los firmantes no avanzaron en una reforma que cerrara las brechas campo-ciudad o centro-periferia o introdujera la prevención?

La carta tiene un título tan sugestivo como apocalíptico (Colombia avanza hacia un colapso del sistema de salud) muestra de que los firmantes ya renunciaron a la discusión y en vez de argumentos sopesados, exponen lo que consideran verdades reveladas. ¿Se puede dialogar o debatir cuanto una de las partes presume la reforma como desastrosa y difunde la idea de que estamos al borde del “colapso”? Una estrategia poco leal que apela al miedo, mejor aliado del conservatismo reaccionario y de quienes hacen hasta lo imposible porque las cosas sigan intactas. Es extraño que no hablaran de colapso con la catarata de tutelas para acceder al derecho o cuando la vida de los pacientes se iba en salas de espera. El año en que Alejandro Gaviria abandonó el ministerio de salud se presentaron 89 quejas por el llamado “paseo de la muerte”. El año anterior esa cifra había llegado a 54 casos (https://caracol.com.co/radio/2018/10/03/nacional/1538571677_077170.html). El incremento fue considerable, pero no suficiente como para hablar de colapso.

  1. Descalificaciones y acusaciones sin sustento

En la carta se incurre en la contradicción de denunciar “ataques personales, tergiversaciones y falacias … en las informaciones” por parte del oficialismo, pero los firmantes atacan personalmente a la cabeza de la Nueva EPS. La carta desliza la idea de que “retornan a la memoria expresiones …por los más altos funcionarios del gobierno nacional, en el sentido de precipitar una crisis”. Es decir, citan a uno de los firmantes atribuyéndole más autoridad por haber participado del gobierno. Se nota cómo la voz cantante del mensaje impuso la improvisada pero muy mediática tesis de la “explosión controlada” (tan redituable que incluso dio para un proyecto editorial transformado en best-seller). ¿Cuál es la evidencia empírica que sustenta que exista voluntad por parte de quien gobierna para generar una crisis? ¿No son los atentados -bandera expresiones de las más rebuscadas teorías de la conspiración? Si esto se evoca, lo más responsable es aportar indicios.

  1. Mitos sobre el sector público

Se habla del sector público como ineficiente y clientelista, cuando en materia de gobernanza desde hace al menos 30 años, la separación púbico-privada es artificial pues es indispensable articular esfuerzos. La presunción de que el sector público es corrupto por naturaleza es anacrónica y engañosa ¿Desconocen estos exfuncionarios que los mayores escándalos de corrupción de los últimos años ocurrieron con la participación de privados? Basta asomarse al carrusel de la contratación, Odebrecht, Saludcoop, Interbolsa y los carteles de la hemofilia y del sida que desviaron fondos vía IPS y EPS. El peor escándalo de corrupción en Europa recientemente sucedió en el sector privado, en la Volkswagen que instaló un sistema en sus vehículos para el subregistro de las emisiones violando normas ambientales. Nada más rebatible, pero aparentemente cierto que el sector público es ineficiente y corrupto mientras el privado transparente y eficiente. Lugar común sin sustento pero que les sirve a los políticos cuando andan escasos de argumentos.

Esta columna no es una defensa de la reforma a la salud, sino un llamado a deliberar en democracia y a recordar el abuso de categorías como “estatización”. Por primera vez en 30 años de globalización, Colombia debate por la dosis ideal de participación del Estado en el goce de derechos fundamentales, en este caso la salud.

Los colombianos tenemos el derecho a informarnos con datos veraces, argumentos sólidos y no bajo supuestos jabonosos pero que suenan convincentes. La validez de los argumentos no está en la autoridad de quienes discuten, sino en la lógica con la que son expuestas las ideas.

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1 Comentario

Juan Fernando Franco Beron BOGOTA Colombia South America ZIP 111311 enero 24, 2024 - 10:34 pm

Muy bueno, claro y preciso. Desactiva falacias largamente practicadas.

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