La autonomía universitaria no es la autonomía de los saqueadores
Foto: Procuraduría

La autonomía universitaria no es la autonomía de los saqueadores

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La Universidad Nacional de Colombia ha caído en manos de una camarilla que se escuda en la legítima figura de la autonomía universitaria.

Boris Salazar*

Florero de Llorente 

A la autonomía universitaria le han salido unos extraños mejores amigos. Exrectores, rectores, políticos, representantes profesorales corruptos y asociaciones de universidades han salido a invocar la autonomía universitaria para justificar la designación ilegal de José Ismael Peña como rector de la Universidad Nacional de Colombia. 

En el coro de voces que dicen defender la autonomía universitaria, destaca la del exrector Fernando Sánchez, quien el 16 de mayo de 1984 ordenó un masivo ataque del GOES de la Policía Nacional contra los estudiantes que protestaban por el asesinato de un estudiante y de un profesor en el campus de la Universidad Nacional en Bogotá. 

Se sabe que hubo muertos nunca identificados, ya que los hombres del GOES cubrían con capuchas a muertos y detenidos. Se sabe, también, que hubo 81 personas detenidas (70 hombres y 11 mujeres) y 46 personas heridas, algunas de ellas con armas de dotación de la fuerza policial que atacó a la multitud. 

El exrector Sánchez, cuarenta años después y desde la comodidad de su desmemoria, se declaró defensor acérrimo de la autonomía universitaria y asistió con orgullo a la ceremonia de posesión de José Ismael Peña en una notaría local.

Le recomendamos: La elección del rector de la Nacional: ¿un conteo ilegítimo?

Los motivos de Peña

No es casual que Peña haya invocado un artículo de una ley de 1913 que ordenaba la posesión de oficio de un funcionario cuando la autoridad correspondiente se negaba a hacerlo. Eran los tiempos de la república conservadora que hundió a Colombia en el atraso, el aislamiento y la corrupción que hoy seguimos padeciendo.

Pero los motivos de la ley de 1913 no son tan distintos de los que animaron a Peña y a la camarilla corrupta que lo designó como rector mediante un procedimiento abiertamente ilegal. En última instancia, se trataba y se sigue tratando de asegurar los nombramientos que garantizan el saqueo sistemático de los recursos públicos por parte de camarillas codiciosas.

Al igual que los funcionarios de hace más de un siglo, los de hoy no invocan la ambición y el deseo de poder como las fuerzas que los impulsan a romper la legalidad universitaria y mentir con descaro al país entero. Los de antes invocaban los valores conservadores y excluyentes de la Iglesia Católica; los de hoy invocan la ciencia, la democracia y la autonomía, conceptos a los que nunca habían prestado atención cuando se ocupaban de saquear la universidad más importante del país.

¿A cuál autonomía universitaria se refieren quienes hoy la invocan para justificar su asalto a la legalidad universitaria? No a la autonomía que garantiza a las universidades darse sus propios estatutos, elegir sus directivas, investigar y enseñar todo lo que sus profesores consideren apropiado para formar a sus estudiantes, contribuir a resolver los problemas de la sociedad y garantizar las condiciones para el ejercicio de la democracia, la discusión razonada y el diálogo entre iguales.

La verdad ha sido la mayor víctima del circo mediático montado por quienes desean la continuidad de la camarilla que ha estado saqueando la Universidad Nacional en las dos últimas décadas.

Foto: Alcaldía de Bogotá - ¿A cuál autonomía universitaria se refieren quienes hoy la invocan para justificar su asalto a la legalidad universitaria?
Y sobre todo no se refieren a lo que el artículo 30 de la Ley 30 de Educación Superior establece: “Es propio de las instituciones de Educación Superior la búsqueda de la verdad, el ejercicio libre y responsable de la crítica, de la cátedra y del aprendizaje de acuerdo con la presente Ley”

Verdad y autonomía

La verdad ha sido la mayor víctima del circo mediático montado por quienes desean la continuidad de la camarilla que ha estado saqueando la Universidad Nacional en las dos últimas décadas. 

Lo que está en disputa no es si Peña fue elegido o designado rector. Es bien conocido que los estatutos de la Universidad Nacional establecen que el rector será designado por mayoría simple en el Consejo Superior de la institución.

La verdadera disputa está en la legalidad del procedimiento impuesto por la mayoría acordada en casa de exrector Ignacio Mantilla desde antes de la reunión del 21 de marzo en que se designó al candidato Peña. En la discusión sobre si el procedimiento de designación se baría en mayoría simple y voto nominal, cinco miembros del Consejo votaron por hacerlo de forma anónima y mediante la aplicación deformada hasta la perversión de la regla de Borda. 

La mayoría establecida antes de la reunión decisiva incluía al exrector Mantilla, a la representante de los decanos, Valentina Botero, al representante del CESU, Humberto Rosanía, al representante de los profesores, Diego Torres, y a la representante estudiantil, Sara Jiménez. Los dos últimos fueron cooptados mediante claros incentivos económicos: el representante Torres recibió 48 millones de pesos por Servicios Académicos Remunerados (SAR) y 300 millones en viáticos en 2023, y a la representante Jiménez le fue financiado un emprendimiento en mecatrónica.

Los alcances del anidamiento de Jiménez en la red clientelar llegaron hasta el ofrecimiento de un equipo de Rayos X a un representante estudiantil de la sede de Amazonas para que apoyara la designación de Peña. Ante la negativa del representante, Jiménez envió una frase que revela el tipo de personas que está maleducando la camarilla que saquea a la Universidad Nacional: “Tiene más reversa un vómito que el nombramiento de Peña en la rectoría.” 

En esta jugada, aparentemente maestra, cometieron una ilegalidad flagrante que invalidó todo el proceso.

El asalto a la verdad no se detiene allí. Después de imponer la mayoría espuria que había conseguido mediante cooptación económica, el exrector Mantilla propuso la regla de Borda, argumentando que era el mejor antídoto contra la dictadura de las mayorías, ya que permitiría descubrir un candidato con menos resistencia y sin la necesidad de una mayoría absoluta.

¡Pero esto lo argumenta después de haber impuesto la mayoría que había logrado en la reunión conspirativa en su casa! Acto seguido, el mismo exrector añadió al procedimiento de Borda unas rondas de eliminación que no son compatibles con esa regla, porque permiten la manipulación estratégica que luego realizaron ante los ojos de todos.

En esta jugada, aparentemente maestra, cometieron una ilegalidad flagrante que invalidó todo el proceso. Los representantes de los estudiantes y de los profesores, que habían dado una preferencia de 5 —la más alta posible— al candidato Leopoldo Múnera en la primera ronda, le dieron un puntaje de 1 en la segunda ronda, en la que sólo quedaban tres candidatos, configurando una inconsistencia que ilegalizó todo el procedimiento y la designación del candidato Peña.

Un procedimiento cuyo objetivo central es descubrir al candidato menos resistido y con mayores preferencias excluye por principio cambios abruptos en las preferencias. La razón es obvia: las preferencias de agentes racionales solo pueden cambiar si están buscando eliminar al candidato “enemigo” para imponer una mayoría pactada desde antes de la reunión decisiva.

¿Qué tan legítimo puede ser el uso de la mentira y el engaño para preservar el poder de una camarilla que ha saqueado sin piedad a la Universidad Nacional en los últimos veinte años? ¿Qué tan legítimo puede ser invocar la autonomía universitaria para justificar la permanencia en el poder de una camarilla voraz?

El lamentable espectáculo dado por estos científicos y académicos en plan de políticos de directorio no hace más que reafirmar la dignidad y justeza de la firme posición de los estudiantes, profesores y empleados que resisten la designación de Peña: la camarilla que ha saqueado con tanto descaro la más importante de nuestras universidades no puede seguir en el poder.

Lea en Razón Pública: Universidad Nacional: qué hay detrás de la crisis

17 comentarios

Boris Salazar

Escrito por:

Boris Salazar

* Profesor del Departamento de Economía de la Universidad del Valle.

17 comentarios de “La autonomía universitaria no es la autonomía de los saqueadores

  1. Excelente artículo y apreciación. Soy politólogo de la Universidad Nacional sede Bogota, y tuve la inmensa fortuna de participar de las estimulantes y reflexivas clases del profesor Leopoldo Munera, candidato qué ganó las votaciones, quien a mi juicio es un gran docente y un hombre ético y decente.
    Veo con lástima como todas las universidades privadas de Bogotá crecen en grandes edificios e instalaciones, mientras nuestra mejor universidad pública se cae a pedazos y en ruina por una pésima y larga administración.

  2. No doy un peso por el capataz Ismael Peña. Pero Leopoldo Múnera, sediento de poder, no se queda atrás. Es muy clara la instrumentalización que hace Petro de la Universidad Nacional utilizándola como un cuartel más para la prolongación de su mandato en cuerpo ajeno. Ha puesto a sus ministros a reventar la universidad cambiando una rosca por otra que le sea incondicional. Es tiempo que los académicos reaccionen contra los burócratas y los oportunistas antes que destruyan la universidad. Eduardo Sáenz Rovner, Ph.D., Profesor Titular y Emérito, UN.

  3. Excelente artículo, mis hijos estudian ahora allá, por lo que me he empapado del tema, esto va más allá de mis hijos, es la universidad para todos, mis nietos, mis bisnietos. la que hay que defender contra la corrupción.

  4. Se te olvida comentar también Profe el Mal Uso que Aproximadamente unos 100 docentes de planta de la Universidad Nacional de Colombia le han dado al Decreto 1279. Se tiene aprox. Unos 100 » Gerentes de Ecopetrol».

  5. Vergonzoso lo que han hecho estos «docentes». Repito lo expresado en comunicación remitida a la Secretaría General, al inicio de esta situación: deseo que ninguno de ellos se convierta en maestros de mis nietos. Rufianes posando de «académicos» e intentando engañar a toda una comunidad. ¡¡Qué verguenza!! Si les queda algo de dignidad, deberían renunciar.

  6. En nombre de la libertad se cometen grandes injusticias, sobre todo cuando estás libertades son promulgadas por intereses oscuros y amañados, es necesario unirnos en la defensa de la Universidad Nacional y la universidad pública. No a la continuidad en el CSU y en la rectoría de UNAL

  7. Que buen artículo apreciado Boris. Mil gracias por darnos luces!! Mi aporte al importante es el siguiente : El filósofo y profesor de la Universidad de Harvard , Michael Sandel , alerta en su libro titulado «La Tiranía de la Meritocracia», sobre la arrogancia de una élite a costa de la humillación de la mayoría de la población. Me explico. El ejemplo que voy a usar es el del grupo que apoyó la posesión por notaría del rector designado de la Universidad Nacional, a pesar de la solicitud de la ministra de primero enviar unas actas con las que se pudiera rastrear con transparencia el proceso de designación de Rector por el Consejo superior universitario. Hasta ahora no están actuando al margen de lo legal pero eso lo está investigando la Procuraduría. Sin embargo, hacerlo descoordinadamente con el Ministerio de educación puede enviar un mensaje: «somos un grupo que sabemos lo que estamos haciendo, en cambio , como el Ministerio no sabe lo que está haciendo, por eso nosotros procedemos a la posesión». Pareciera una élite intelectual enviando un mensaje de que ellos sí saben cómo gobernar la Universidad Nacional. Enviar las actas NO es un tecnicismo ni siquiera esgrimiendo el argumento de autonomía universitaria. Me parece un muy buen ejemplo para ilustrar el punto de Michael Sandel: la élite genera su propio contramovimiento como reacción natural a una actitud arrogante y humillante. No estoy de acuerdo con un contramovimiento violento pero ese es el temido riesgo: que se imponga un movimiento populista y oportunista que se siente humillado. Espero que haya otro tipo de contramovimiento sopesado y alternativo. Entiendo ahora mejor los argumentos que expone Sandel.

  8. Siendo la Universidad Nacional,el alma mater para muchos jóvenes(mujeres y hombres) en su mayoría de clases populares,después de la nefasta y salvaje revolución cubana de los Castro y el servil y lacayo de ellos,el Che,se ha convertido en centro de adoctrinamiento comunista y foco de guerrilla,el nefasto «Petro» lo quiere como su cuartel para establecer y reorganizar a su criminal y oscuro M19.¡Ojo colombianos!hay que evitarlo sea como sea.

  9. Estimado profesor Salazar:
    En su artículo usted denuncia a una cúpula corrupta que ha dominado la dirección de la UN en los últimos 20 años y, en el título de su artículo, llama «saqueadores», a quienes apoyan la designación del profesor Ismael Peña. Pero usted no aporta ninguna prueba o información que sustente sus graves denuncias contra profesores y exrectores de la UN.

  10. Antes de hablar de «salvar» la Nacho, lo primero es presentar un proyecto de la universidad que queremos, auténticamente democrática, que pueda extenderse a todo el país, que sea de todos/as, donde tengan cavida nuestros hijos, desde la mas remotas regiones. Un proyecto que elimine mediante procedimientos democráticos las roscas y privilegios, asimismo, la corrupción en todos los niveles. La Nacional no está exenta de esos viejas prácticas corruptas que asolan a Colombia. Lástima que la universidad tan querida por millones de colombianos/as esté atrapada en esas prácticas de corrupción. Ahí hay una comunidad académica cualificada y un estudiantado vigoroso, luchador, y dispuesto a trabajar por erradicar estos males que pesan sobre ella. Los trabajadores, igualmente, deben poner su creatividad e iniciativa a toda prueba. La autonomía no es un rey de burlas, lo mismo la democracia. Hay que.hacer valer estos principios para que la universidad brille con luz propia y vuelva a ser un faro que ilumine el devenir de este país.

  11. Siguiendo el comentario anterior. Que significa en este caso saqueo? Saqueadores? Creo que deja muchas dudas, sobretodo en rectores académicamente ilustres y rectorías muy valiosas

  12. Total respaldo a los estudiantes, profesores y todas las personas que se atreven a
    Denunciar la corrupción en la Universidad nacional.

  13. Concuerdo con Rocío, la «prueba» presentada es «Los dos últimos fueron cooptados mediante claros incentivos económicos: el representante Torres recibió 48 millones de pesos por Servicios Académicos Remunerados (SAR) y 300 millones en viáticos en 2023, y a la representante Jiménez le fue financiado un emprendimiento en mecatrónica». Eso es necesario demostrarlo.

  14. De acuerdo con Rocío Londoño, Apreciado profesor Salazar, usted debe conocer nombres y tener pruebas para hablar tan categóricamente, si es así , es su deber aportar las pruebas y hacer una denuncia formal, de lo contrario pensaría o que usted es cómplice o su discurso es bla, bla bla, estoy equivocado? O estoy en lo correcto? Usted tiene la palabra.

    Cordial saludo,
    Gustavo Parra.
    Profesor Titular
    Universidad Nacional de Colombia

  15. Como madre de familia expreso mi inconformidad por la forma como han manejado este problema, dilatandolo y perjudicando a 57.000 estudiantes y detrás está el drama de las 57.000 familias que luchamos trabajando día a día para sostener a nuestros hijos en la universidad, generando mayores costos, problemas de salud mental, y retrasos en el desarrollo de la vida y proyectos de nuestros jóvenes. Exijo que el pequeño grupo que está perjudicando a la gran mayoría actúen con responsabilidad en la solucionan del caos generado.

  16. El profesor de Univalle ha repetido dócil y acríticamente la narrativa de sus colegas petristas de la Unal que desconocen la elección de Peña porque su candidato Múnera no fue elegido rector. Si Múnera hubiera sido elegido con el mismo método Borda no se hubiera cuestionado dicho método comúnmente utilizado en selección de personal. La intención de criticar el método es claramente política. Dicha narrativa busca legitimarse erigiendo un enemigo: una supuesta oligarquía académica que ha dominado a la Unal por veinte años, y a la que se la acusa irresponsablemente de saqueo y corrupción. Además de irresponsable esta acusación viola principios básicos de la ética pues porque no se demuestra con hechos y datos los supuestos saqueo y corrupción. De nuevo, dicha acusación no es sino una estrategia política de desacreditar a quienes piensan diferente y a quienes votaron por otro candidato, con total irresponsabilidad por el grave perjuicio que le causa a la Unal.
    La tal narrativa que copia y reproduce el profesor de Univalle desconoce que uno de los efectos del decreto 1279, de remuneración por productividad, es la mayor remuneración en el tiempo de quienes más producen (artículos indexados, libros..) lo que tiende a favorecer más a unas áreas del conocimiento sobre otras. Ciencias, Ingenierías y Medicina, sobre Ciencias Sociales, Humanidades, Artes.. Por lo que la solución es la reforma a los criterios y procedimientos de asignación de remuneración por productividad (reforma al 1279) en lugar de generar mayor polarización y conflictividad en la comunidad académica. Pero ese no es el objetivo de quienes quieren a toda costa imponer un Rector con claras afinidades ideológicas con el gobierno de turno. El objetivo es tomarse la Unal para ulteriores propósitos políticos de este gobierno, como legitimar conceptualmente determinadas propuestas o una posible constituyente.

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