La arqueología: ¿una ciencia en extinción? | Razón Pública
Foto: Alcaldía de Medellín

La arqueología: ¿una ciencia en extinción?

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La arqueología es una ciencia fundamental para la protección y la preservación cultural, pero enfrenta distintos desafíos en Colombia y el mundo. ¿Cuál es el pasado y el futuro de la arqueología?

Mateo Giraldo B*

Breve historia de la arqueología 

La arqueología comenzó a tomar forma en el siglo XIX, aunque sus raíces se remontan a las primeras excavaciones y coleccionismo de antigüedades en la época del Renacimiento. El descubrimiento de Pompeya en el siglo XVIII fue un punto de inflexión en el interés por las civilizaciones antiguas. Sin embargo, no fue sino hasta el desarrollo de métodos científicos y una mayor rigurosidad en las excavaciones que la arqueología se consolidó como una disciplina académica.

Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la arqueología comenzó a institucionalizarse con la creación de museos y sociedades arqueológicas, como el Museo Británico y la Sociedad de Anticuarios de Londres. En este período, arqueólogos como Heinrich Schliemann, quien descubrió Troya, y Howard Carter, quien halló la tumba de Tutankamón, se convirtieron en figuras emblemáticas de la disciplina. Sin embargo, la arqueología de esta época enfrentó problemas éticos como  la extracción de objetos de excepcional valor simbólico y material de países dominados por potencias colonialistas como España, el Reino Unido, Francia y Alemania. 

En el siglo XX se experimentó un cambio significativo en la metodología arqueológica, la cual asumió un enfoque más científico y respetuoso de  los sitios de interés científico, de las comunidades de lugares de valor arqueológico y de los artefactos encontrados. Se introdujeron técnicas como la estratigrafía, que permitieron a los arqueólogos entender las diferentes capas de ocupación en un sitio. Además, el uso de la datación por radiocarbono en la década de 1940 revolucionó la capacidad de los arqueólogos para establecer cronologías precisas.

La arqueología en Colombia

En Colombia, la arqueología ha sido clave para el estudio y la preservación de culturas precolombinas como los Muiscas, los Taironas o los Quimbayas. Desde los primeros hallazgos de objetos de oro y cerámica en el siglo XIX, la arqueología ha avanzado significativamente en Colombia, destacándose por investigaciones en sitios como San Agustín, Tierradentro y Ciudad Perdida.

La arqueología en Colombia comenzó a profesionalizarse a mediados del siglo XX, con la creación del Servicio de Arqueología Nacional creado en 1937, seguido por el Instituto Etnológico Nacional en 1941, y luego el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) en 1999. Este último organismo ha sido fundamental para la protección del patrimonio arqueológico y el desarrollo de investigaciones en todo el país.

En Colombia, la arqueología ha sido clave para el estudio y la preservación de culturas precolombinas como los Muiscas, los Taironas o los Quimbayas.

Foto: ICANH - La arqueología en Colombia…

En las últimas décadas, la arqueología ha adoptado técnicas modernas como la teledetección —adquisición de información a pequeña o gran escala de un objeto, ya sea usando instrumentos de grabación o instrumentos de escaneo en tiempo real inalámbricos o desde sensores instalados en plataformas espaciales— y el análisis de ADN antiguo, para estudiar sitios arqueológicos. Además, ha habido un mayor interés en la arqueología de rescate, que pretende proteger sitios amenazados por la expansión urbana y el conflicto armado.

Principales hallazgos arqueológicos del siglo XXI

El siglo XXI ha sido testigo de descubrimientos arqueológicos en el mundo que han ampliado nuestra comprensión del pasado como:

  • El mosaico romano de Rutland en el Reino Unido (2020): un gran mosaico romano que representa escenas de la Ilíada de Homero fue descubierto en un campo en Rutland, Inglaterra. Este es uno de los hallazgos romanos más importantes en el Reino Unido y ofrece una rara representación visual de la literatura clásica en el mundo romano.
  • La ciudad perdida de Tenea en Grecia (2018): los arqueólogos descubrieron restos de la antigua ciudad de Tenea, mencionada en la mitología griega que data del siglo XII a.C. Este hallazgo incluye calles, casas, monedas y tumbas, lo que ofrece una nueva visión de la vida en esta ciudad que fue fundada por prisioneros de la guerra de Troya.
  • El barco vikingo en Noruega (2018): en una granja en Østfold, Noruega, los arqueólogos descubrieron los restos de un barco vikingo enterrado, usando tecnología radar de penetración terrestre. Este barco, que data del siglo IX o X, es uno de los hallazgos vikingos más significativos en décadas y ofrece una valiosa visión de la cultura y la navegación vikinga.
  • La tumba de un faraón en Egipto (2018): se descubrió la tumba de un sacerdote real en la necrópolis de Saqqara, en Egipto, que data de la V —alrededor del 2500 a.C.—. Este hallazgo ha sido crucial para comprender la vida religiosa y cultural del antiguo Egipto.
  • El calendario Maya en Guatemala (2018): se descubrió un calendario maya en una pirámide en San Bartolo, Guatemala, que es uno de los más antiguos encontrados hasta ahora, con una antigüedad de alrededor de 3200 años. Este hallazgo ha proporcionado nuevos conocimientos sobre las primeras prácticas astronómicas y religiosas mayas.
  • Los Denisovanos en Siberia (2010): el descubrimiento de un fragmento de dedo en la cueva de Denisova, en Siberia, mostró la existencia de una especie humana previamente desconocida: los Denisovanos. Este hallazgo ha reconfigurado nuestra comprensión de la evolución humana y las interacciones entre especies humanas.
  • Las tumbas reales de Sipán en Perú (2007): en la región de Lambayeque, se encontraron más de 30 tumbas de la cultura Mochica, incluida la de un gobernante importante conocido como el Señor de Úcupe. Estos hallazgos proporcionaron una comprensión más profunda de las prácticas funerarias y el poder político en el Perú antiguo.
  • El ejército de terracota en China (2003): aunque fue descubierto en 1974, en 2003 se descubrieron nuevas figuras y artefactos, incluidos guerreros, acróbatas y músicos que proporcionaron una visión más detallada de la vida en la antigua China durante la dinastía Qin.
  • Göbekli Tepe en Turquía (1994): aunque este hallazgo fue en la última década del siglo XX, cuando el arqueólogo alemán Klaus Schmidt descubrió en Turquía unas colosales construcciones de piedra erigidas en el Neolítico, sigue siendo interesante la hipótesis de que estos podrían ser los templos más antiguos del mundo cambiando nuestra comprensión de una etapa crucial en el desarrollo de las sociedades humanas y las primeras agriculturas.

En Colombia:

  • El Quimbo (Huila) 2024: investigaciones adelantadas en los municipios de Gigante, Tesalia y Paicol, en el departamento del Huila con hallazgos arqueológicos que van desde 1000 a.C. hasta 1500 d.C.
  • Ciudad Perdida (2020): aunque Ciudad Perdida fue “descubierta” en 1972, las investigaciones recientes han mostrado nuevos aspectos sobre la organización social y las prácticas rituales de los Taironas, la civilización que habitaba la zona.
  • La Serranía de La Lindosa (2019): en esta región se encontraron miles de pinturas rupestres que datan de hace más de 12 500 años. Este hallazgo es uno de los más importantes en el estudio de la prehistoria en América Latina y ofrece nuevas perspectivas sobre los primeros habitantes de la Amazonía.
  • Los geoglifos de los Llanos Orientales (2017): se descubrieron más de 200 geoglifos en la región de los Llanos Orientales, que datan de hace más de 2000 años. Estos patrones geométricos tallados en la tierra son únicos en el contexto colombiano y muestran la complejidad cultural de las sociedades prehispánicas.

Es importante señalar que la palabra “descubrimiento” tiene muchas acepciones y a veces se tiende a pensar que, antes de este “descubrimiento” oficial realizado con metodologías científicas y rigurosas, ningún otro ser humano había interactuado, observado o indagado acerca de estos sitios o elementos arqueológicos. Esto no es necesariamente cierto ya que las comunidades que habitan estos lugares tienen una relación particular con algunos de estos objetos antiguos, especialmente aquellos que no han permanecido bajo tierra y que simplemente han estado velados por la capa vegetal sobre la superficie terrestre.

¿Una ciencia en extinción?

Aunque la arqueología enfrenta desafíos importantes, no es una ciencia en extinción. Por el contrario, está en constante evolución, adaptándose a nuevas tecnologías y abordando más preguntas sobre el pasado humano. A continuación, se presentan algunos desafíos y oportunidades que tiene esta ciencia en el siglo XXI.

  • Avances tecnológicos: la arqueología está siendo transformada por nuevas tecnologías, como el radar de penetración terrestre, la teledetección, la fotogrametría, y el análisis de ADN antiguo. Estas herramientas han ampliado enormemente las capacidades de los arqueólogos, permitiéndoles descubrir y analizar sitios sin la necesidad de excavaciones invasivas. Esto ha llevado a descubrimientos más precisos y menos destructivos.
  • Presión de la urbanización y el cambio climático: el crecimiento urbano y el cambio climático están amenazando muchos sitios arqueológicos alrededor del mundo. En lugares como Egipto y América Central, el aumento del nivel del mar y la desertificación están dañando irremediablemente sitios antiguos. La arqueología de rescate se ha convertido en una necesidad urgente en muchas regiones, donde los arqueólogos deben trabajar rápidamente para documentar sitios antes de que sean destruidos.
  • Interdisciplinariedad: la arqueología moderna se ha vuelto cada vez más interdisciplinaria, integrando conocimientos y técnicas de campos como la biología, la química, la informática y la geología. 
  • Ética y derechos de las comunidades locales: los debates sobre quién tiene el derecho a excavar y poseer artefactos culturales han ganado prominencia en las últimas décadas. Hay una creciente presión para que los arqueólogos trabajen de manera más colaborativa con las comunidades locales y respeten sus derechos y su patrimonio cultural. Este enfoque más ético está redefiniendo la práctica arqueológica, pero también plantea desafíos en cuanto a la propiedad y la gestión de los hallazgos.
  • Acceso y financiación: aunque la arqueología sigue siendo una ciencia vital, está sujeta a los mismos desafíos de financiación y acceso que muchas otras disciplinas. La financiación para excavaciones y proyectos arqueológicos puede ser limitada, y muchos proyectos dependen de patrocinadores privados, gobiernos o instituciones académicas que pueden tener prioridades cambiantes.

El futuro de la arqueología 

El futuro de la arqueología se perfila como uno de innovación y colaboración. Las nuevas tecnologías seguirán desempeñando un papel crucial, permitiendo a los arqueólogos descubrir sitios y artefactos que antes eran inaccesibles.  Además, la arqueología seguirá evolucionando para abordar los problemas éticos y de preservación, trabajando más estrechamente con las comunidades locales para proteger su patrimonio cultural.

En Colombia, la arqueología tiene un futuro prometedor, con un gran potencial para descubrir y preservar su rica herencia cultural. Los esfuerzos para documentar y proteger sitios arqueológicos serán fundamentales para asegurar que el pasado de Colombia sea preservado para las generaciones futuras, especialmente en áreas amenazadas por el desarrollo y el conflicto armado.

La arqueología seguirá evolucionando para abordar los problemas éticos y de preservación, trabajando más estrechamente con las comunidades locales para proteger su patrimonio cultural.

En conclusión, la arqueología sigue siendo una ciencia vital para nuestra comprensión de la historia humana. Aunque enfrenta desafíos, la innovación tecnológica y el enfoque interdisciplinario aseguran que seguirá aportando nuevos conocimientos y contribuyendo al entendimiento global de nuestra herencia compartida. 

Acerca del autor

Mateo Giraldo B.
mgiraldo@razonpublica.org | + posts

*Investigador de la cultura con énfasis en acontecimientos emblemáticos de la historia y en la relación entre estética, ética y política.

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*Investigador de la cultura con énfasis en acontecimientos emblemáticos de la historia y en la relación entre estética, ética y política.

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