La apuesta geopolítica de las FARC en el Cauca ¿concentración o dispersión? - Razón Pública
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La apuesta geopolítica de las FARC en el Cauca ¿concentración o dispersión?

Escrito por Jorge Mantilla
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Jorge_Mantilla_Razon_PublicaEsta región marginada, que muchos ven como un simple “corredor”, es en efecto un punto estratégico para reconectar los Bloques y recuperar territorios perdidos por las FARC. Una lectura distinta e inquietante del estado del conflicto colombiano.

Jorge Mantilla *

 

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Las FARC preservan la movilidad y la sorpresa como principal forma de contrarrestar la la aviación y la inteligencia.

Dos teorías

Gran parte de los análisis sobre la situación que vive el norte del Cauca se han “concentrado” en explicar por qué esta espiral de violencia tiene lugar justamente en esta región del país.

La respuesta más común -y la que ya parece de consenso- es la necesidad de las FARC de proteger corredores estratégicos que van desde el norte del Cauca hasta la salida al mar en Guapi o en Buenaventura, a través de los cuales circulan armas y drogas ilícitas para fortalecerlas militar y económicamente.

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Gráfica tomada de Semana- Domingo 22 de julio de 2012.

Sin embargo esta perspectiva desestima otros objetivos estratégicos de las FARC en el resto del país, al suponer que esta organización es primordialmente un cartel del narcotráfico, cuya preocupación fundamental es sostenerse como máquina de guerra.

Este artículo pretende interpelar aquella perspectiva para sostener, por el contrario, que el despliegue militar de las FARC en el norte del Cauca responde a un afán centrífugo, cuyo propósito es re-articular sus frentes o efectivos entre el occidente y el sur del país, para recuperar posiciones en el Tolima y el Huila.

Conflicto y minería

La tesis de la concentración del conflicto armado en el norte del Cauca es solo parcialmente verdadera esto es, es verdadera si se toma como escala de referencia la geografía regional y no la nacional del conflicto.

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Las Farc atacan el Cauca para recuperar posiciones en el Tolima y el Huila.

Foto: Publicada en twitter por @alvarouribevel

En el plano nacional no solo el Cauca, sino las principales zonas de proyección minero–energética —concedidas por el Estado a las trasnacionales— han venido siendo teatros de una presencia creciente de las FARC. Así lo indica la concentración que desde 2010 se ha venido registrando en otras regiones, como el Catatumbo, Arauca, Nariño o el Oriente Antioqueño, de acciones armadas por parte de la guerrilla, de combates iniciados por el ejército y de infracciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario (DIH).

La tendencia anterior se ha mantenido durante el gobierno de Santos. La extrema derecha viene capitalizando esta nueva realidad, para marcar su creciente distancia frente al actual gobierno.

Siempre ha sido guerrilla

Por otro lado, un grupo nada despreciable de expertos en seguridad y defensa se ha apresurado a plantear en los medios que el repunte militar de las FARC obedece a una “nueva estrategia”: el regreso a la guerra de guerrillas, utilizando explosivos, francotiradores y unidades tácticas de combate compuestas por un número reducido de integrantes.

Jorge_Mantilla_Farc_mineriaLas principales zonas de proyección minero–energética  —concedidas por el Estado a las trasnacionales—han venido siendo teatros de una presencia creciente de las FARC.

Foto: Ministerio de Ambiente

Coyunturas como la muerte en marzo de once militares en Arauca, la de doce más en la Guajira en mayo, e incluso la operación donde se vio involucrado el periodista francés Romeo Langlois a principios de junio en Caquetá, servirían para ilustrar un supuesto cambio de estrategia por parte de la guerrilla.

Pero nada más característico del conflicto colombiano que la guerra de guerrillas, con más de 50 años de historia en el país. Como cualquier otra apuesta estratégica -especialmente en guerras asimétricas- los métodos de la guerrilla se han sofisticado y se han adaptado a las condiciones objetivas de la guerra, desde las clásicas versiones del foco guerrillero o de la guerra popular prolongada.

El quiebre estratégico hacia una “nueva forma de operar” datan en realidad de la Séptima Conferencia Guerrillera de 1982 y de la preocupación por la manera como debe construirse, financiarse y operar un ejército ofensivo.

Las FARC preservan la movilidad y la sorpresa como principal forma de contrarrestar las dos ventajas militares del Estado, consolidadas durante el periodo de la Seguridad Democrática: la aviación y la inteligencia.

La novedad del aumento en la intensidad de la violencia guerrillera tiene que ver más con el ajuste estratégico que Alfonso Cano llevó a cabo desde 2008, y menos con una supuesta debilidad de la política de seguridad de Santos desde 2012.

Territorio clave

La ofensiva de las FARC en el Cauca se ha interpretado, ya dije, como la pretensión de conservar el dominio sobre determinadas rutas del tráfico de drogas y de armas, que estaría condicionado por una salida al mar en Guapi y Buenaventura.

Jorge_Mantilla_Farc_nevadoLa triangulación del Nevado del Huila, entre Corinto, Jambaló e Inzá y la interacción estratégica del Bloque Sur con el Comando Conjunto de Occidente, claves para las Farc.

Foto: Gustavo Wilches-Chaux

Este territorio fue llamado en su momento por el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) un “corredor en descomposición”, tanto por la degradación de la guerra, como por la cantidad de grupos armados con intereses en esa zona, sumado a las precarias condiciones socioeconómicas de las comunidades indígenas y afrocolombianas que allí habitan.

Se deja sin embargo de lado la manera como el fortalecimiento del Comando Conjunto de Occidente —al cual pertenecen el sexto frente y la Columna Móvil Jacobo Arenas— está relacionado también con la pretensión que tuvo Alfonso Cano de abrirse paso desde el sur del Tolima hasta el Cauca —donde finalmente resultó muerto en combate— y con el debilitamiento del Bloque Oriental tras la ofensiva que terminó con la muerte del Mono Jojoy y con la dispersión de muchos efectivos hacia territorios del Bloque Sur.

Desde esta perspectiva, en el norte del Cauca no solo está en juego la posibilidad de sostener y avituallar el ejército que las FARC se propusieron conformar, sino la de controlar una posición privilegiada en torno al Macizo Colombiano, que en el norte del Cauca permita reconectarse con las zonas históricas de esta guerrilla, tanto en el sur del Tolima como en el centro del Huila, mediante la triangulación del Nevado del Huila (Corinto – Jambaló – Inzá).

Esto abriría nuevamente la comunicación logística y militar hacia el nacimiento de la Cordillera Oriental en zonas tan importantes para esta guerrilla como el Caguán, Doncello, Paujil y Montañita en el Caquetá, o ya más hacia el norte, la Serranía de la Macarena.

Cabe resaltar que esta posibilidad se ha visto amenazada por los continuos golpes que ha recibido el Comando Conjunto Central durante 2011 en el que cayeron los comandantes “Jerónimo Galeano”, “El Abuelo”, “Simón Bernate” –considerado el ideólogo de cabecera de Alfonso Cano–, jefes de logística del Bloque Central como “Arnulfo” muerto en junio de 2011 e incluso “Mayerli” –muerta en julio de 2010– y encargada de reactivar el Comando Conjunto Central, al mando de la Columna Móvil Héroes de Marquetalia.

Los corredores verdaderamente estratégicos

Este enlace resulta vital para las FARC: constituye la posibilidad de mantenerse como una fuerza militar articulada, mediante la interacción estratégica del Bloque Sur con el Comando Conjunto de Occidente, buscando recuperar los territorios y los apoyos históricos que fueron duramente golpeados durante la persecución a Alfonso Cano desde el Tolima hasta el Cauca, y para recomponer el Comando Conjunto Central cuya proyección político-militar lo debería llevar hasta El Espinal, Melgar, Rovira, Flandes e incluso Girardot en cercanías a Bogotá e Ibagué, ciudades que hoy en día marcan los límites de los que las FARC denominan la “retaguardia estratégica de la oligarquía” en el centro del país.

Esta pretensión estaría marcada desde la triangulación anteriormente mencionada hacia dos circuitos territoriales:

  1. Cauca, Tolima, Huila, Meta, es decir, el circuito Toribío –Corinto–Miranda–Planadas–Aipe–Totumo–La Uribe, para alcanzar las estribaciones de los ríos Duda y Guayabero hasta la Serranía de la Macarena, en un recorrido de 220 kilómetros, desde Toribio hasta la Uribe (Meta) atravesando el Tolima y el Huila. Apenas 30 kilómetros menos que la distancia entre Toribio y Guapi, una de las salidas al mar (aproximadamente 190 kilómetros).
  2. Cauca, Huila, Caquetá es decir, el circuito Caldono–Jambaló–Inzá por el centro del Huila, atravesando la zona de La Plata, Tesalia, Gigante, Garzón, para luego descender de la Cordillera Oriental hacia el Caquetá por las riberas del río Orteguaza hasta Puerto Rico, Paujil, Montañita y Doncello: 182 kilómetros. De Caldono a Buenaventura, la otra salida estratégica al mar, se requiere recorrer un circuito de 150 kilómetros aproximadamente.

En estos territorios se ubica no solo la denominada zona histórica de esta guerrilla, sino también la base poblacional que nutre su identidad política y su historia: los colonos campesinos, con quienes las FARC han podido tejer relaciones de largo plazo e incluso vínculos de gobernabilidad, todo lo contrario de lo que tradicionalmente ha sucedido en el norte del Cauca con respecto a las comunidades indígenas.

En fin, resulta frágil el argumento que explica el pico de la violencia del Cauca como un problema exclusivo de rutas hacia el mar basándose en la distancia entre el norte el Cauca y la costa pacífica, bien sea Guapi o Buenaventura.

Justamente en términos de distancia, ganaría validez la tesis alternativa: la búsqueda de una rearticulación del Comando Conjunto Central, sobre todo si se tiene en cuenta que el interés estratégico principal de las Farc sigue siendo la toma del poder y no la salida al mar, apenas una necesidad táctica secundaria para lograr tal propósito.

* Politólogo, candidato a Magister en Estudios Políticos, e investigador del Grupo Seguridad y Defensa (GISDE) de la Universidad Nacional.

 

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