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(IV) Colombia: la difícil coyuntura / Especial – Colombia y la crisis económica mundial

Escrito por César González

César GonzalezEn Colombia la recesión será peor de lo que dicen y además no estábamos tan bien como nos dicen, pero aún tenemos un espacio de maniobra.  Un análisis completo sobre la situación y las perspectivas económicas, redactado en cinco Partes que se pueden leer por separado. Parte IV*.

César González Muñoz**

Un paisaje ambivalente

Como resultado de los problemas estructurales de la economía colombiana y de su agravamiento a raíz de la crisis internacional, es indudable que el país ha entrado en una fase de deterioro de los indicadores, de turbulencia y de riesgo económico y social, cuyas implicaciones políticas están por verse.

Puesto que se trata de un asunto delicado y debatido – donde se suele sin embargo hablar con emociones o prejuicios en vez de hablar con cifras- en esta Parte del informe especial haré una revisión completa y cuidadosa de los datos y de las perspectivas inmediatas de nuestra economía.   Las conclusiones  son un poco sorprendentes:

1. La desaceleración inicial de la economía colombiana no se debió al impacto de la recesión mundial, y

2. Mientras las cuentas externas y financieras no son alarmantes (e incluso se diría que son satisfactorias – con excepción del déficit fiscal) la caída en el nivel de actividad económica y el deterioro laboral son severos y se están agravando velozmente.

En el 2008 no sentimos la crisis mundial

Aunque la recesión internacional había comenzado hacia finales del 2007 o en el primer trimestre del año pasado, Colombia siguió mejorando en las exportaciones, en la inversión extranjera y en el flujo de remesas – lo cual, de paso, confirma que ya teníamos un problema estructural.  

El 2008, un buen año para las exportaciones

Las exportaciones anuales en 2008, 37.626 millones de dólares, crecieron un 25,5%. Ahora bien, el 55% de las exportaciones pertenece a los rubros "tradicionales": petróleo, carbón, café y ferroníquel. 

Cerca de las dos terceras partes de la expansión exportadora del año pasado se explican por el crecimiento de las exportaciones de petróleo, que aumentaron  un 67% respecto de 2007. El tonelaje exportado aumentó un 28%; por tanto, el efecto precio explica en mayor medida el aumento del valor exportado.  Las ventas de carbón aumentaron un 44%, mientras que las toneladas exportadas fueron menores en un 8,4%. Los rubros tradicionales de exportación tuvieron un incremento del 41% (llegaron a 20.003 millones de dólares en 2008) y los no tradicionales crecieron un 11,6% (17.623 millones).  

Las exportaciones a Estados Unidos (14.053 millones de dólares) tuvieron en 2008 un aumento del 35%. Las ventas de "combustibles y aceites minerales y sus productos" (petróleo) crecieron un 50% y las de "perlas finas, piedras y metales preciosos" (oro) en un 67%.  Estos fueron los dos rubros de mayor expansión en el comercio exportador a Estados Unidos. Las ventas de café aumentaron un 16%, mientras que las de los demás productos cayeron un 3.6% en el periodo anual.

Según los registros estadísticos, el mercado venezolano adquirió el año pasado bienes colombianos por 6.092 millones de dólares; el 92% correspondió a bienes industriales.  El crecimiento de 2008, de 17%, está lejos de la cifra de 2007 (93%).  En todo caso, hay variadas y serias dudas sobre la realidad de las exportaciones a Venezuela. El régimen cambiario venezolano y el diferencial entre la tasa de cambio preferencial y la de mercado podrían haber inducido desde hace varios años una corriente ficticia (y delictiva) de exportaciones colombianas, cuyo tamaño no se conoce. Así, se ignora el impacto económico real de estos flujos, y de sus variaciones.

Ecuador, por su parte, adquirió mercancías colombianas en 2008 por 1.500 millones de dólares; el 95% de esta cifra corresponde a bienes industriales. En enero de 2009 el gobierno ecuatoriano impuso restricciones a las importaciones de diversos productos manufacturados; claramente, estas restricciones afectarán el movimiento exportador.

El 59% de las exportaciones "no tradicionales" de 2008 se dirigió a Venezuela, Estados Unidos y Ecuador.

Seguimos recibiendo inversión extranjera

La inversión extranjera directa (IED) durante los últimos cuatro años (hasta septiembre de 2008) fue del orden de 35.300 millones de dólares, lo cual sin duda fue una gran ayuda para financiar nuestra balanza de pagos.

El 47% de esa inversión se destinó sin embargo a los sectores de petróleo y carbón, actividades que no generan mucho empleo directo ni estimulan a otros sectores por la vía de la demanda de insumos y servicios – aunque por otra parte generan abundante recursos para el fisco.  

Por su parte el sector financiero recibió durante alrededor de 3.000 millones de dólares, el comercio al por menor unos 900 millones, las telecomunicaciones alrededor de 2. 100 millones y la industria manufacturera 9.000 millones de dólares[1].

Con la información disponible para el público no se puede discernir cuál proporción de la IED se destina a la adquisición de negocios en marcha y cuál a establecer nueva planta productiva o de servicios, generadora de nuevos empleos.  Por otra parte, dado el nivel de agregación de las cifras, los países de origen de los inversionistas generan dudas sobre la autenticidad de algunas operaciones registradas como "inversión extranjera"[2].  

En cualquier caso, las entradas a la balanza cambiaria registradas como IED han sido importantes en el aumento de los activos internacionales del Banco de la República durante esta década: desde un mínimo de 1,8% del PIB en 1999, éstas alcanzaron el 8,2% en 2005 y muy cerca del 6% en 2008.

Y también continuaron las remesas

El total registrado de remesas familiares del exterior en 2008 llegó a 4.842 millones de dólares, alrededor del 2% del PIB.  Su crecimiento anual hasta diciembre fue del 12%.

Sin llegar al tamaño relativo que han alcanzado estas corrientes de ingreso en otros países de la región, es claro que Colombia ha desarrollado una importante cultura laboral transnacional. Se trata de un proceso mucho más antiguo que el que se ha querido describir con la mal llamada "diáspora" colombiana de los años de cambio de siglo[3]. Este flujo de divisas, probablemente el de mayor potencia en términos de demanda interna de bienes y servicios de la canasta básica, creció durante los últimos cuatro años a una tasa promedio anual del 15%.

Las transferencias originadas en Venezuela fueron el 9% del total (alrededor de 441 millones) y su crecimiento en 2008 llegó al 25%, o sea el doble del crecimiento de la suma total. Es dudosa la plena autenticidad de estas cifras como remesas familiares desde la República Bolivariana[4]. Cuando se modifiquen las regulaciones cambiarias venezolanas, es seguro que estas entradas a la balanza cambiaria colombiana se reducirán sustancialmente.   

La situación de balanza no es alarmante

La posición de deuda externa de la Nación es manejable y no debe generar demasiadas preocupaciones entre los operadores y agentes de los mercados financieros extranjeros.

La deuda externa total de Colombia al cierre de 2008 valía unos 46 mil millones de dólares, o sea el 19% del PIB. El Estado debía unos 29 mil millones de dólares, y el sector privado 17 mil millones. Por una serie de razones y designios, no todos favorables para el interés público[5], los últimos ocho años han atestiguado una reducción del peso relativo del endeudamiento externo tanto público como privado. Al cierre de 2001 la deuda externa total fue de 39 mil millones de dólares (42% del PIB); la pública (24 mil millones) equivalió al 26% del PIB y la privada (16 mil millones) al 16%.

En el campo comercial, el balance externo tiende a ser deficitario por lo menos desde mediados de esta década, en línea con el comportamiento de la tasa de cambio, con la política comercial del gobierno y con el comportamiento de la demanda interna. En 2008, las importaciones colombianas llegaron a cerca de 40 mil millones de dólares, y la balanza  comercial registró un déficit de  unos 2.400 millones de dólares. Tal exceso de importaciones ha sido también manejable desde la perspectiva financiera: la balanza de pagos en cuenta corriente[6], si bien deficitaria, se mantiene dentro de rangos apacibles, financiados mediante las entradas de IED, o registradas como tales.

El resultado de la balanza de pagos como un todo ha permitido un aumento continuo de las reservas internacionales manejadas por el Banco de la República. Entre enero de 2005 y el mismo mes de 2009 las reservas internacionales aumentaron 9.800 millones de dólares y llegaron en esta última fecha a 23.300 millones de dólares. No obstante, durante los dos primeros meses de este año este saldo disminuyó en cerca de 700 millones de dólares.

Tampoco preocupa la tasa de cambio

En el contexto de la posición financiera internacional de Colombia, y después de un largo periodo de nociva revaluación del peso frente al dólar, durante los últimos meses la divisa colombiana se ha comportado de modo similar a la brasileña, la mexicana y la chilena, con una devaluación anual entre marzos superior al 30%.  Bien se sabe que el movimiento de las tasas de cambio resulta de una suerte de danza ritual entre la mecánica de las cuentas macroeconómicas, y las expectativas – "los espíritus animales" – de quienes pueden mover sus balances a favor o en contra de la moneda nacional. No obstante, después de observar las condiciones generales de la economía, no parece razonable apostarle a un "disparo" del precio del dólar en el mercado cambiario colombiano. Veremos…

La inflación cede- aunque el gobierno no ayuda

Después de un alza de precios de 7,7% en 2008, el Banco de la República parece tener creciente confianza en que el crecimiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC)  en 2009 estará cómodamente dentro del rango de su objetivo, entre el 4,5% y el 5,5%. Las noticias sobre las condiciones de la demanda interna y externa aumentan progresivamente esta confianza de las autoridades. Un indicador significativo: el índice de precios al productor cayó en 1, 5% en enero de 2009: la disminución mensual más grande desde su introducción en 1970[7].

La principal preocupación de las autoridades monetarias está, según parece, en la dinámica de los precios de los bienes y servicios regulados por el gobierno, incluyendo los combustibles.  Comparativamente estos precios en general han subido mucho más rápido que los de los demás bienes y servicios. La autoridad monetaria está cada vez más impaciente con la manera como diferentes entidades del gobierno ajustan los precios regulados a un ritmo bien superior al promedio de la canasta.

En todo caso, el escenario es favorable para una política monetaria solidaria con una estrategia estatal de estímulo a la demanda.

Al sector financiero le sigue yendo bien

Mientras la  mala calidad de los activos y las pérdidas de los intermediarios financieros son actores estelares de la oleada de desconfianza que afecta a muchos países –  hasta ponerlos al borde de una espiral deflacionaria – en Colombia la situación del sector sigue siendo muy sólida. En el trasfondo colombiano hay una combinación de cosas:  

  • La llegada de la fase recesiva del ciclo en 2007 y la decisión de la Superintendencia Financiera de "apretar" con mayores provisiones el crédito de consumo desde hace dos años. Una y otra redujeron la dinámica de la deuda de las familias y aumentaron la protección del balance financiero. El crecimiento anual de la cartera del sistema en moneda nacional a enero de 2009 fue de 16%. Hace un año esta cifra fue 24%. El crédito de consumo, que creció un 10% en el año a enero, había aumentado un 30% un año antes.
  • Sólo el 6% de los activos del sistema bancario colombiano está denominado en moneda extranjera. Así, el alto grado de aislamiento del sistema financiero se suma a la relativa pequeñez del comercio exterior, para asegurar que el impacto inmediato del shock  global no sea tan fuerte en Colombia como en otros países y regiones.
  • La exposición al riesgo cambiario de las instituciones financieras colombianas está constreñida además por una variedad de regulaciones sobre su posición abierta en moneda extranjera.

En estas circunstancias favorables, la desaceleración del crecimiento del crédito en el pasado reciente, y el mantenimiento de la sanidad del balance del sector financiero, permitirían que el sector opere en el futuro como un buen instrumento de una política contra-cíclica.  Sin entrar en consideraciones de ética ni de imagen pública, éste sin duda es un factor de alivio para el gobierno y para las autoridades monetarias.   

Pero tuvimos un mal manejo fiscal

El Presupuesto de la Nación 2009 aprobado por el Congreso está desfinanciado en unos 5 billones de pesos. Recientemente el gobierno anunció, además, que el déficit del sector público consolidado, que se proyectaba en 1,2% del PIB, ahora se calcula en 1,8% – lo cual significa un aumento de 3,3 billones de pesos en los requerimientos de financiación.  Este cambio en las proyecciones resulta de una reducción de la expectativa de crecimiento del PIB  2009 del 5% original al 3%.También ha advertido el gobierno que próximamente anunciará un ulterior cambio en las proyecciones del crecimiento del PIB, lo que podría significar un déficit adicional.    

La bonanza de los bienes primarios y los buenos recaudos tributarios no  se aprovecharon para aumentar el ahorro público y/o para reducir la deuda pública. La pólvora fiscal está mojada en estos tiempos de crisis. El slogan  de fortalecer la confianza inversionista no ha mejorado el bienestar de los trabajadores, ni va a impedir el colapso de la demanda; sólo se ha logrado materializar una profunda inequidad tributaria a favor de las rentas de capital.

Y sin embargo en Colombia empezó la recesión

El deterioro de los indicadores de la actividad económica en 2008 ha sorprendido a los analistas y a las autoridades monetarias[8]. El crecimiento anualizado del PIB en el tercer trimestre de 2008 fue de 3,1%. De enero a Septiembre de 2007 había sido del 7,5%, y en el mismo periodo de 2008 bajó a 3,8%. En febrero el Banco de la República estimaba el crecimiento económico de 2008 en el 3,2%[9]. El DANE publicó el 26 de marzo la estadística oficial: el PIB colombiano creció un 2,5% el año pasado; el crecimiento del cuarto trimestre de 2008 fue de -0,7% en comparación con igual periodo de 2007.

Según la muestra mensual manufacturera del DANE, la industria colombiana redujo su producción real en un 3,5% en 2008. En los doce meses hasta enero de 2009, la contracción real fue de 4,8%[10]. Por primera vez durante esta década, el año pasado la muestra arrojó resultados negativos durante tres trimestres consecutivos.

La industria tuvo su "Año Glorioso"  entre mediados de 2006 y mediados de 2007 (crecimiento promedio anual del 14,5% durante cuatro trimestres) y después comenzó una clara tendencia a la baja. En 2008, sólo el primer trimestre mostró un pequeño número positivo de crecimiento industrial anual: 1,4%. Las estadísticas de enero ratifican la profundización de la caída de la industria, con una pérdida mensual del 10, 7% de la producción en comparación con doce meses antes.

Los demás indicadores usuales de la actividad económica anuncian tiempos difíciles. Ventas al por menor, consumo de energía eléctrica, nueva actividad edificadora, ventas de vehículos automotores, ventas minoristas de los grandes almacenes, registraron crecimientos menores, o negativos, durante el último trimestre  de 2008.

Se deteriora el mal mercado laboral

La mediocridad del mercado laboral es uno de los  más graves problemas nacionales. ¡Otro tema para el debate que propone Razón Pública! La información técnica disponible sobre este asunto ha mejorado mucho, y no obstante es lamentable la calidad de su discusión pública. A pesar de los esfuerzos de varios miembros del Congreso y de algunas bancadas o partidos, el problema no ha llegado de verdad al foro político; y es porque poderosos intereses particulares (a favor y en contra del statu quo institucional en materia  laboral) obstaculizan la discusión del asunto.  

Por ahora digamos que la tasa de desempleo en enero pasado, total nacional, 14,2%, es la más alta desde enero de 2004. El número para las 13 áreas metropolitanas, 14,9%, es el más elevado desde comienzos de 2006.  Y añadamos que el último Boletín del DANE contiene algunas cifras que bien servirían para darle comienzo a aquel debate[11]:

  • En el total nacional, la rama de actividad con mayor número de ocupados fue "Comercio, Restaurante y Hoteles", con 25,9% del total de trabajadores que declararon estar plenamente ocupados en el trimestre noviembre 2008 – enero 2009. ¿Qué participación tendrá aquí el "rebusque", el subempleo disfrazado en actividades de muy baja productividad?
  • La posición ocupacional más frecuente (40, 8%) es la de "trabajador por cuenta propia". ¿Será el rebusque o el celebrado "país de empresarios"?
  • En enero la tasa de subempleo a escala nacional fue 38%, cuatro puntos porcentuales por debajo de la cifra equivalente en 2008. La cohorte de "subempleados" es de 7,6 millones de personas.
  • El total de personas ocupadas (17,1 millones) es un 2,1% mayor que doce meses atrás. Los desocupados, 2,8 millones, aumentaron un 12,2% durante el periodo anual. 
  • Por otra parte, según la última encuesta manufacturera, el empleo industrial sin trilla de café disminuyó un 6% frente a Enero de 2008[12].

Este es el retrato de un país altamente urbanizado, donde la masa de trabajadores sufre de baja capacidad de demanda y de grave inseguridad ante la vida. Un país donde campean la informalidad y la falta de protección social, donde la estabilidad laboral sólo cubre a una pequeña parte de la población.   

* Además de este artículo le invitamos a leer las otras Partes del informe especial: (I) Un resumen inicial(II) ¿Qué tan grave es la crisis mundial? (III) Colombia ya tenía un problema estructural,  (IV) Colombia: la difícil coyuntura  y (V) La crisis, además, nos va a llegar: ¿qué hacer?  

 **Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

Notas de pie de página


[1] La compra de Bavaria S.A. por parte de la multinacional SAB Miller cuenta aquí por 4.700 millones de dólares.

[2] De Panamá, Anguilla, las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas llegaron 1.800 millones de dólares como Inversión Extranjera Directa en 2007, según el Banco de la República. Hasta septiembre de 2008 se habían registrado más de 1.500 millones de dólares del mismo origen. Algunas fuentes de casas de bolsa le han dicho a la prensa colombiana que al menos una parte de estas "inversiones" burlan el control de capitales financieros "haciendo pasar como Inversión Extranjera Directa el dinero que traen a la Bolsa".

[3] A finales de la década pasada, las únicas cifras que se manejaban en Colombia sobre remesas de trabajadores eran las publicadas en el Informe de Estadísticas Financieras Internacionales del Fondo Monetario Internacional. Según esos documentos, estos ingresos no pasaban de 500 o 600 millones de dólares al año. Entre tanto, en Colombia había una suerte de sabiduría convencional al respecto: Se consideraba que el grueso de las transferencias internacionales de baja cuantía no eran otra cosa que operaciones  de lavado de activos originados en el narcotráfico. Un trabajo pionero (César González Muñoz y Asociados: Las Casas de Cambio Plenas en Colombia; Diagnóstico y Estrategias", Agosto de 1999)  permitió iniciar nuevos análisis y establecer nuevas condiciones regulatorias y de información. Dicho trabajo calculó que las remesas familiares en 1998 podrían valer unos 1.600 millones de dólares.  Es obvio que la sabiduría convencional no es del todo errónea. Sin duda, una parte de estos registros está relacionada con actividades ilícitas; pero un examen detallado de estas corrientes ha permitido concluir que las remesas son auténticamente una fuente importante de los ingresos internacionales y de demanda interna.

[4] La Comisión de Administración de Divisas, CADIVI, del Ministerio del Poder Popular para Economía y Finanzas, que administra las ofertas de divisas extranjeras a la tasa oficial actual de 2,15 bolívares por dólar, autorizó hace cinco años la venta de divisas a la tasa oficial para ser transferidas al extranjero como remesas familiares. Ante la creciente diferencia entre la tasa oficial y la del mercado libre, estas operaciones han aumentado notoriamente. Las remesas familiares desde Venezuela han usado tradicionalmente mecanismos informales.   

[5] Una visión diferente de las perspectivas de largo plazo de la economía colombiana podría haber inducido, en la época de vacas gordas, un mayor activismo colombiano en el campo del endeudamiento externo. Otra vez, Razón Pública podría plantear este debate:" ¿Debe ser Chile nuestro paradigma en materia de política financiera internacional?"  

[6] Incluye pagos e ingresos internacionales por bienes y servicios, así como intereses, dividendos, remuneraciones personales y transferencias y remesas familiares.

[7] http://www.banrep.org/series-estadisticas/see_precios.htm#2

[8] Así lo expresó el Gerente del Banco de la República José Darío Uribe:  Colombian Economic OutlookSpeech at the Colombian American Association, New York, 19 de Febrero de 2009; 

http://www.banrep.gov.co/documentos/presentaciones-discursos/Uribe/2009/ingNYFeb09.pdf (8 de marzo de 2009).   

[9] Uribe, ibid. 

[10] Boletín de Prensa, Bogotá, 26 de febrero de 2009; 

http://www.dane.gov.co/files/investigaciones
/boletines/mmm/bol_mmm_dic08.pdf

[11] Boletín de Prensa, Bogotá, 27 de febrero de 2009  

http://www.dane.gov.co/files/investigaciones
/boletines/ech/ech/bol_ech_ene09.pdf

[12] DANE,  2009 (3) Comunicado de Prensa,
Bogotá, 19-03-09 Muestra Mensual Manufacturera Enero 2009 

http://www.dane.gov.co/files/comunicados/cp_mmm_ene09.pdf



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