¿Israel en el selecto club de los Estados paria? | Razón Pública
Inicio TemasInternacional ¿Israel en el selecto club de los Estados paria?

¿Israel en el selecto club de los Estados paria?

Escrito por Massimo Di Ricco

Los horrores de Gaza y Cisjordania han convertido a Israel en el principal desestabilizador del sistema internacional y en un Estado paria en la comunidad de las naciones.

Massimo di Ricco*

Terror israelí

El deliberado asesinato por el ejército israelí de los siete trabajadores humanitarios de la ONG World Central Kitchen (WCK) en la franja de Gaza, seis occidentales y un palestino, despertó la indignación de los gobiernos occidentales y destapó otra vez su profunda hipocresía y su doble rasero.

De hecho, en los seis meses de guerra en Gaza, el ejército israelí ya ha matado en la indiferencia e impunidad internacional alrededor de 196 trabajadores humanitarios, 175 de los cuales eran miembros de Naciones Unidas. Esta situación no tiene medida de comparación en la historia después de la segunda guerra mundial.

La única diferencia es que los trabajadores humanitarios distintos de los seis del WCK eran palestinos, civiles, sin ninguna afiliación política.

Esta mezcla de barbarie, indignación e hipocresía, que no representa ninguna novedad en el escalofriante recuento de los crímenes de guerra cometidos en contra de los palestinos en los últimos seis meses, pone en la luz solo la punta del iceberg de los objetivos de Israel.

Las acciones de Israel alcanzaron el objetivo de atemorizar a los operadores humanitarios y, de hecho, consiguieron que suspendieran sus operaciones. Además, con la excusa de cazar a Hamás, Israel ha conseguido aniquilar la población palestina y dinamitar las bases del derecho internacional.

Una continua burla al sistema internacional

En los mismos días en que se aniquiló el convoy de los trabajadores del WCK, pasó casi desapercibido el ataque perpetrado en plena luz del día al consulado iraní de Damasco. El ataque mató a siete personas, entre las que se encontraban algunos altos cargos del aparato de seguridad iraní.

No se recuerda en la historia reciente o pasada ataques a consulados o embajadas de otro estado soberano por parte de otro estado miembro del sistema internacional.

De hecho en las últimas décadas los ataques más sangrientos a edificios diplomáticos han sido obras de grupos como los talibanes, Al Qaeda, Isis o Al-Shabab. Nunca un estado.

Sería el equivalente de ver a Rusia atacar el consulado de Ucrania en Varsovia, en Polonia, con el objetivo de asesinar algún mando militar ucraniano de visita en el país. Hay que entender que los consulados son lugares inviolables por el derecho internacional y el ataque sienta otro alarmante precedente.

Durante ese trágico fin de semana, las fuerzas israelíes también acabaron de una vez por toda con el hospital al-Shifa, el mayor centro de asistencia médica de la franja.

No se recuerda en la historia reciente o pasada ataques a consulados o embajadas de otro estado soberano por parte de otro estado miembro del sistema internacional.

Para los que tienen memoria corta, en los primeros días de la guerra la propaganda israelí señaló el hospital como el cuartel general de Hamas. Lo abordó militarmente pero el gobierno israelí no consiguió ofrecer pruebas contundentes que demostraran que fuera realmente un lugar operativo de Hamas.

El hospital volvió a funcionar hasta que en marzo las fuerzas israelíes volvieron a sitiarlo para finalmente dejarlo en ruina. Los médicos del centro subieron un video explicando que estaban obligados a cerrar, mientras a sus espaldas se ve la explanada del hospital en ruinas. Hay que mencionar que son médicos que remplazaron los varios colegas que fueron asesinados en los bombardeos o encarcelados.

El ataque al personal médico, a ambulancias que operan en la franja o a las estructuras de organizaciones internacionales como Médicos sin Fronteras se ha vuelto común en estos meses.

En enero, en Cisjordania, las fuerzas israelíes entraron en un hospital disfrazados de pacientes y mataron en su cama a tres militantes palestinos desarmados.

No hace falta remarcar que cualquiera sea el objetivo, unos militares entrando en un hospital disfrazado de pacientes para asesinar otras personas es un precedente muy grave que va claramente en contra del derecho internacional humanitario.

También recordar el caso de Hind, la niña palestina de 6 años que pidió ayuda a la Media Luna Roja Palestina para ser rescatada porque estaba en el carro sitiada por los tanques israelíes que ya habían matado a toda su familia.

La organización humanitaria mandó una ambulancia con la que perdieron el contacto al cabo de unos minutos. A los diez días finalmente encontraron el carro y la ambulancia carbonizada con los cuerpos tanto de la niña como de los dos médicos enviados a buscarla.

La Media Luna Roja sigue denunciando que hay decenas de sus miembros detenido por Israel y quince fueron asesinados desde octubre.

En los últimos días del hospital al-Shifa, las fuerzas israelíes también bombardearon dentro del recinto del centro la carpa de los periodistas, los pocos que hay porque todavía no se le permite entrar a la franja a la prensa internacional.

Además el gobierno israelí está haciendo lo posible para prohibir que Al-Jazeera siga retransmitiendo desde Gaza, Israel y los Territorios Ocupados de Cisjordania, que es uno de los medios locales que ayuda a entender lo que realmente ocurre.

Los periodistas asesinados desde octubre en bombardeos selectivos han sido hasta el momento alrededor de cien.

Burla a las recomendaciones de la Corte Internacional de Justicia

El 26 de enero la Corte Internacional de Justicia, apelada por Sudáfrica, solicitó a Israel “tomar todas las medidas a su alcance para impedir la comisión de todos los actos prohibidos por la Convención sobre Genocidio, en relación con los palestinos en Gaza”.

Entre estas, se incluye lo de evitar imponer deliberadamente al grupo condiciones de vida destinadas a provocar su destrucción física total o parcial y le insta a adoptar medidas inmediatas y efectivas para permitir la prestación de servicios básicos y asistencia humanitaria.

El 28 de marzo la CIJ reiteró las órdenes al observar “el empeoramiento de las condiciones de vida que enfrentan los palestinos en Gaza, en particular la propagación de la hambruna” y ordenó a Israel de manera unánime que tomara todas las medidas necesarias para garantizar la ayuda humanitaria.

Matar de hambre a un pueblo es quizás uno de los peores crímenes de guerra, tal como disparar sobre civiles desarmados recogiendo comida, de los que hay enormes evidencias en videos.

Foto: X: Palestine RCS - En los seis meses de guerra en Gaza, el ejército israelí ha matado a cerca de 196 trabajadores humanitarios.

Por cuanto muchos se afanen ahora en afirmar que toda la culpa es de Netanyahu y de su gobierno de extrema derecha, hay que recordar que según los sondeos la gran mayoría de los israelíes están conformes con que continúe la matanza de Gaza con el objetivo utópico de acabar con Hamas.

Israel está, sin esconderlo demasiado, violando las más simples provisiones de la Corte Internacional de Justicia, además de la reciente Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que llama por un cese al fuego.

Camino a ser un estado paria

Ataques a hospitales, consulados, matanzas de civiles indiscriminadas, asesinados de periodistas y operadores humanitarios. Todas son violación de las más básicas leyes internacionales y una amenaza para todo el sistema jurídico por su evidente impunidad.

Aunque el sistema internacional en que vivimos no sea perfecto, dando el grueso del poder a cinco estados y dejando muchas resoluciones al libre arbitrio de los juegos geopolíticos, pone las bases para un mundo con por lo menos un marco de orden.

Israel lo está intentando debilitar poco a poco y Estados Unidos contribuye cuando su portavoz afirma que la reciente Resolución del Consejo de Seguridad no es vinculante, que es un voluntario e hipócrita analfabetismo del derecho internacional más básico.

En otros casos, en condiciones similares se aplicarían sanciones, un embargo, el aislamiento de sus instituciones o de las competiciones deportivas y, al final al cabo, se transformaría en un paria del sistema internacional.

Por cuanto muchos se afanen ahora en afirmar que toda la culpa es de Netanyahu y de su gobierno de extrema derecha, hay que recordar que según los sondeos la gran mayoría de los israelíes están conformes con que continúe la matanza de Gaza con el objetivo utópico de acabar con Hamas.

No se confunda nadie con los que protestan en estos días en Tel Aviv, que no piden paz y respeto para la vida de los palestinos o una solución al conflicto, sino simplemente un cambio de gobierno.

La ocupación y sumisión de los palestinos es una política de estado, cualquiera sea el gobierno. Quien diga lo contrario que se detenga a mirar las políticas de asentamientos ilegales que se han desarrollado desde el 1967 sin ninguna diferencia entre gobiernos de izquierda, centro y derecha.

Aunque el derecho internacional haya reiteradamente llamado al establecimiento de un estado palestino a lado del Israelí, la política de estado sigue siendo la de agarrar más territorio posible hasta que los palestinos desaparezcan.

Al final es el atropello más grande al sistema internacional y, lo que más importa, los derechos de los palestinos.

Aunque sea muy difícil que Israel se vuelva institucionalmente un estado paria, por el soporte indisoluble de Estados Unidos, la mayor parte de la población del mundo que no entiende la inacción de sus gobernantes ya ha declarado a Israel como un Estado que no puede ser parte de la comunidad internacional.

Para muchos ya está sentado al lado de otros compañeros del club como el Afganistán de los talibanes, la Corea del Norte de Kim Yong Un o la junta militar birmana.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies